Fuerzas Especiales Mexicanas, las mejores del Continente
- Opinion
- diciembre 3, 2024
MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A. Quevedo La instrucción de los futuros pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) se encuentra en una encrucijada crítica. Por más de cuatro décadas, el Pilatus PC-7 Turbo Trainer ha sido la espina dorsal de la formación en la Escuela Militar de Aviación (EMA). Sin embargo, el desgaste operacional y el salto tecnológico de las plataformas aéreas modernas hacen que la sustitución de esta icónica aeronave ya no sea una opción a futuro, sino una necesidad estratégica y necesaria, desafortunadamente la falta de equipamiento en los últimos siete años ha puesto presión innecesaria en los presupuestos militares que tienen que cubrir a un ritmo mayor nuevos aviones de trasporte como los C-130J “Super Hercules” y nuevos helicópteros. Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano. Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación, en Zapopan Jalisco, actualmente se emplea en el adiestramiento del personal en instrucción del 4/o. año de la carrera de Piloto Aviador Militar. No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano. El motivo principal para el reemplazo inmediato trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y avionica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa. Es necesario recalcar que las plataformas de entrenamiento avanzado actuales no solo enseñan a volar; también simulan radares, empleo de armamento guiado y guerra electrónica sin necesidad de gastar munición real. Aunque el mercado internacional ofrece alternativas consolidadas que encajarían de manera natural en la doctrina de la FAM, el uso del T-6C en los escuadrones tácticos hace que esta aeronave se convierta en la mejor opción con menor curva de aprendizaje, estandarizar la flota con el T-6C optimizaría costos de mantenimiento y capacitación del personal de mantenimiento ya que se cuenta con experiencia operativa y táctica en su operación, se cuenta también con instructores de vuelo y personal técnico capacitado, así como con simuladores de vuelo. El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.
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La mayor lección tecnológica que dejó la Copa Mundial de la FIFA 2026 no estuvo en la cancha, sino en los aeropuertos. El flujo extraordinario de visitantes hacia las ciudades sede anticipaba un escenario de alta exigencia para las terminales aéreas mexicanas, con riesgos de saturación, retrasos y afectaciones en la experiencia de los pasajeros. Sin embargo, los principales aeropuertos del país mantuvieron la continuidad operativa incluso en los días de mayor presión. Los datos confirman la magnitud del reto. El Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) reportó un crecimiento de 10.3% en el tráfico internacional en el Aeropuerto de Monterrey durante junio. En Guadalajara, el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) atendió 1 millón 565 mil 800 pasajeros, impulsado por un incremento de 11.5% en el tráfico internacional y 3.4% en el nacional. A pesar de este escenario, la operación se mantuvo estable. Para Enrique Mendoza Arce, CEO de enITma, esto no fue resultado de medidas improvisadas: “El Mundial ha sido una demostración de madurez tecnológica en la industria aérea. La continuidad de las operaciones no dependió de acciones extraordinarias, sino de inversiones previas en tecnología para automatizar procesos y crear aeropuertos inteligentes capaces de anticipar la demanda”. Hoy los aeropuertos funcionan como plataformas digitales donde miles de decisiones deben tomarse en tiempo real. Cuando uno de los componentes: equipaje, seguridad, migración, asignación de puertas, puntualidad de vuelos, pierde sincronía, el efecto dominó puede derivar en retrasos o saturación. Más que incorporar nuevas herramientas, los aeropuertos están cambiando la forma en que toman decisiones. La ventaja competitiva ya no proviene únicamente de automatizar procesos, sino de contar con información capaz de anticipar el comportamiento de toda la operación y actuar antes de que una disrupción genere un efecto en cadena. En ese contexto, la inteligencia artificial, la analítica avanzada y las plataformas de monitoreo dejan de ser tecnologías complementarias para convertirse en infraestructura estratégica. El Aeropuerto Internacional de Monterrey es un caso emblemático. Previo al torneo incorporó Self Bag Drop, e‑Gates y filtros migratorios con biometría, soluciones que aceleraron el flujo de pasajeros y fortalecieron la capacidad operativa sin depender exclusivamente de más personal. «La tecnología para aeropuertos inteligentes genera su mayor valor cuando evita que los problemas ocurran», sostiene Mendoza Arce. Señala que «la capacidad de anticipar escenarios, identificar posibles cuellos de botella y tomar decisiones con información en tiempo real es lo que permite que una infraestructura crítica continúe operando aun cuando enfrenta niveles extraordinarios de demanda”. La inteligencia predictiva: el nuevo estándar de la industria aérea La verdadera diferencia durante el Mundial fue la inteligencia predictiva, una evolución tecnológica que combina inteligencia artificial, analítica de datos y modelos predictivos para anticipar escenarios y reducir el impacto de las disrupciones antes de que ocurran. Cada día convergen miles de variables operativas: condiciones meteorológicas, disponibilidad de aeronaves, asignación de puertas, movimientos de tripulaciones, capacidad en plataformas y flujos de pasajeros. Integradas en una misma plataforma, permiten identificar patrones, simular escenarios y estimar el impacto de un evento sobre toda la red de operaciones. Esta capacidad es crítica durante operaciones irregualres (IROPS) cuando cierres de pistas, fallas técnicas o retrasos en cascada alteran la programación prevista. Con modelos predictivos es posible evaluar escenarios, calcular consecuencias y definir acciones preventivas que minimicen el impacto sobre pasajeros y aerolíneas. El verdadero valor de la inteligencia predictiva no radica únicamente en mejorar indicadores operativos, sino en ampliar la capacidad de respuesta de un aeropuerto sin depender exclusivamente de nuevas inversiones en infraestructura física. Cada decisión anticipada reduce el impacto de las disrupciones sobre pasajeros, aerolíneas y operadores, generando una operación más eficiente y resiliente. Otro componente estratégico es la optimizacion de las tripulaciones. La disponibilidad de pilotos y sobrecargos depende de múltiples factores regulatorios y operativos, como jornadas máximas de servicio, tiempos de descanso, cambios de itinerario o retrasos acumulados. El uso de algoritmos de inteligencia artificial en la operación aeroportuaria permite analizar millones de combinaciones posibles para proponer asignaciones más eficientes, mantener el cumplimiento y disminuir el riesgo de cancelaciones derivadas de restricciones de personal. El Mundial 2026 fue una prueba de estrés superada para la industria aérea mexicana. Pero también confirmó que la capacidad de un aeropuerto ya no se mide solo por su infraestructura física, sino por la inteligencia de los sistemas que sostienen su operación. Con el crecimiento del turismo, la apertura de nuevas rutas y el aumento constante del tráfico aéreo, la ventaja la tendrán aquellos aeropuertos capaces de anticipar la demanda y tomar decisiones basadas en datos. Porque, en la infraestructura crítica del futuro, la mejor respuesta no será reaccionar más rápido, sino evitar que los problemas lleguen a ocurrir. Para los grupos aeroportuarios, esta transformación también redefine las prioridades de inversión. Si durante décadas la competitividad estuvo asociada a ampliar terminales, construir nuevas posiciones de contacto o incrementar la capacidad física, hoy el reto consiste en aprovechar mejor la infraestructura existente mediante decisiones basadas en datos. La siguiente ventaja competitiva para la industria aérea mexicana no dependerá únicamente de cuánto puede crecer un aeropuerto, sino de qué tan inteligentemente es capaz de operar.
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Redacción. – La industria naval representa una capacidad clave para el desarrollo, mantenimiento y modernización de la infraestructura marítima que impulsa el crecimiento económico, fortalece el poder naval y contribuye al poder marítimo del Estado mexicano. A través de la construcción, reparación, mantenimiento y modernización de embarcaciones e infraestructura especializada, la industria naval fortalece las capacidades nacionales para atender las necesidades del sector marítimo, portuario, comercial y de seguridad, contribuyendo al aprovechamiento sustentable de los espacios marítimos nacionales. Como parte del compromiso del actual gobierno, la Secretaría de Marina mantiene proyectos que forman parte del Plan Nacional de Construcción Naval 2024-2030 el cual proyecta la fabricación de 32 embarcaciones. Entre ellas 12 patrullas costeras para vigilancia de litorales; 12 patrullas interceptoras para el combate al narcotráfico; un buque logístico; y siete dragas autopropulsadas para el mantenimiento de puertos estratégicos. Asimismo, con el propósito de fortalecer la defensa en profundidad del nuevo concepto operacional de la Armada de México, continúa la construcción de un buque multipropósito (MPV). En este ámbito, la Secretaría de Marina desempeña un papel fundamental mediante la operación de cinco astilleros navales, cuatro centros de reparación naval y seis grupos de apoyo de unidades a flote que permiten construir y mantener unidades en óptimas condiciones robusteciendo la capacidad de respuesta operativa de la Armada de México y con ello garantizar el mantenimiento del estado de derecho y la salvaguarda de la soberanía nacional. Cabe hacer mención que estas instalaciones navales que se encuentran distribuidas estratégicamente en el litoral del golfo de México y océano Pacifico, son una muestra de la capacidad productiva de la industria naval mexicana impulsando la generación de empleos, la especialización técnica, la innovación y la consolidación de las capacidades productivas del sector marítimo nacional. Los Astilleros de Marina, a lo largo de los años, han construido diversos tipos de buques para la investigación, la logística y la vigilancia marítima; en apoyo a las actividades científicas, económicas, tecnológicas y de seguridad, tanto para la Marina, como para industrias privadas, lo que destaca su experiencia. La Dirección General de Construcciones Navales (DIGECNSNAV) cuenta con personal de ingeniería naval con estudios de licenciatura y maestría en universidades del extranjero, así como diversas especialidades de ingenierías, para el diseño conceptual, preliminar, de detalle y de producción, para llevar a cabo los proyectos de construcción de las Unidades de Superficie requeridas por la Institución. Asimismo, con el propósito de fortalecer la defensa en profundidad del nuevo concepto operacional de la Armada de México, continúa la construcción de un buque multipropósito (MPV). En este ámbito, la Secretaría de Marina desempeña un papel fundamental mediante la operación de cinco astilleros navales, cuatro centros de reparación naval y seis grupos de apoyo de unidades a flote que permiten construir y mantener unidades en óptimas condiciones robusteciendo la capacidad de respuesta operativa de la Armada de México y con ello garantizar el mantenimiento del estado de derecho y la salvaguarda de la soberanía nacional. Cabe hacer mención que estas instalaciones navales que se encuentran distribuidas estratégicamente en el litoral del golfo de México y océano Pacifico, son una muestra de la capacidad productiva de la industria naval mexicana impulsando la generación de empleos, la especialización técnica, la innovación y la consolidación de las capacidades productivas del sector marítimo nacional. Los Astilleros de Marina, a lo largo de los años, han construido diversos tipos de buques para la investigación, la logística y la vigilancia marítima; en apoyo a las actividades científicas, económicas, tecnológicas y de seguridad, tanto para la Marina, como para industrias privadas, lo que destaca su experiencia.
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Redacción. – Entrenar a un piloto de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es una tarea costosa. El entrenamiento de un aspirante a piloto cuesta entre 1,1 y 2 millones de dólares, dependiendo de la plataforma, lo que convierte la captación y formación de pilotos en uno de los procesos de reclutamiento de personal más caros. El costo se ve impulsado por las aeronaves, el combustible, los instructores y el tiempo invertido. El enseñar a alguien sin experiencia a pilotar una aeronave sofisticada para llevar a cabo misiones complejas es una tarea sumamente costosa. Uno de los mejores análisis para estimar los costos de entrenamiento de pilotos sigue siendo un informe de Rand, publicado en 2019, que utiliza cifras de 2018. La Corporación Rand es un centro de investigación y análisis de políticas globales sin fines de lucro estadounidense, y concluyó que el costo de entrenar a un piloto de caza de los Estados Unidos oscila entre 5,6 millones de dólares para un piloto de F-16 Fighting Falcon y 10,9 millones de dólares para un piloto de F-22 Raptor. Comparativamente, la formación de pilotos para volar aviones de transporte como el C-17 Globemaster III y el C-130J Super Hercules resultaba más económica. La formación de pilotos del C-17 costaba alrededor de 1,1 millones de dólares, mientras que la de pilotos del C-130J Super Hercules rondaba los 2,5 millones de dólares. El adiestramiento de un piloto de C-130J Super Hércules requiere formación militar básica, entrenamiento de vuelo inicial en aviones multimotor y una rigurosa fase de transición específica en simuladores y aeronaves reales. Cuando Lockheed Martin comenzó a desarrollar la siguiente generación de C-130, el modelo L-382J Super Hércules recibió nuevas plantas motrices y hélices, una cabina digital totalmente de cristal con cuatro unidades de visualización multifunción en color (CMDU) y pantallas individuales para los pilotos. La cabina rediseñada eliminó la necesidad de un ingeniero de vuelo y un navegante, lo que permitió que el avión fuera pilotado por una tripulación compuesta por dos pilotos y un jefe de carga. El adiestramiento es exhaustivo ya que el C-130J está certificado para 20 tipos de misiones diferentes y ha demostrado su interoperabilidad en múltiples flotas a nivel mundial por lo que proporciona capacidades al país usuario. La flota mundial de más de 555 aviones C-130J ha superado los 3 millones de horas de vuelo, lo que proporciona información real y contrastada obtenida de misiones realizadas en todo tipo de entornos y escenarios. Estas horas proporcionan a la comunidad de operadores del Super Hercules datos validados que se traducen en una reducción de los costes del ciclo de vida y una mayor disponibilidad de la aeronave Cada piloto dispone de una pantalla de visualización frontal (HUD) de Flight Dynamics. Los ordenadores de misión duales, suministrados por BAE Systems IEWS, operan y supervisan los sistemas de la aeronave y proporcionan actualizaciones de estado a la tripulación. La cabina está equipada con la pantalla de radar a color de baja potencia de Northrop Grumman. El mapa muestra datos de imagen almacenados digitalmente. El C-130J está equipado con un sistema de posicionamiento global/navegación inercial (GPS/INS) dual integrado de Honeywell, un sistema mejorado de alerta de tráfico y prevención de colisiones (E-TCAS), un sistema de prevención de colisiones en tierra, un sistema de mantenimiento de posición SKE2000 y un sistema de aterrizaje instrumental (ILS). Aunque en un principio se incorporaran solo dos aviones, se espera contar con una flota de al menos cuatro aeronaves para los siguientes años, por lo que el pie veterano será muy importante para apoyar en el adiestramiento de los nuevos pilotos. Es sabido que todos los escuadrones de Fuerza Aérea Mexicana se trabaja permanentemente en el adiestramiento de los pilotos y personal que tripula las aeronaves, en el caso del C-130 Hércules y C-27J Spartan pertenecientes al Escuadrón 302 de la Fuerza Aérea Mexicana, es necesario contar con capacidad de respuesta para responder ante una emergencia de ayuda humanitaria o Plan DN-III de auxilio a la población, trasladando personal y carga, así como insumos médicos o víveres. El adiestramiento comienza en tierra en donde se estudia toda la ingeniería de la aeronave y los requisitos para poder operarla, después pasan a la fase de vuelo en donde se practican las maniobras que previamente se revisaron en tierra. Al termino del adiestramiento se evalúa que el personal cumpla con las capacidades operativas y condiciones de seguridad para operar las aeronaves de la mejor forma posible, esto es que el manejo de los diversos sistemas de la aeronave, la toma de decisiones y operación de la aeronave se realicen de forma segura. En este momento el Escuadrón 302 cuenta con cuatro aviones C-27J Spartan y 17 pilotos aviadores capacitados en este tipo de aeronaves; además de tres aviones C-130 Hércules y 13 pilotos adiestrados para este tipo de aeronaves, mismas que serán remplazadas por los nuevos C-130J-30 “Súper Hércules” El Escuadrón ha realizado misiones de ayuda humanitaria a Haití, Cuba, Estados Unidos y Guatemala. Pero su función primordial es el Plan DN-III de auxilio a la población en territorio nacional.
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Redacción. – El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) alcanzo en el mes de junio a colarse al Top 10 de aeropuertos de México con más pasajeros internacionales. El impulso se dio a la par del desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, cuando el tráfico extranjero de la terminal ubicada en Santa Lucía aumentó 20.1% anual y llegó a 35,898 viajeros. Los datos publicados por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), muestran que el AIFA desplazó al aeropuerto de Tulum, Quintana Roo, en este ranking, sin embargo, el crecimiento sigue siendo extremadamente bajo al compararlo con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). De acuerdo con las estadísticas oficiales entre enero y junio de 2026 el aeropuerto acumuló 181,400 pasajeros internacionales. La cifra todavía representa apenas 0.6% del tráfico internacional de los principales aeropuertos contabilizados por la dependencia y, de hecho, es 5.9% menor a la registrada durante el mismo periodo de 2025. Aunque el AIFA ya está en el Top 10, todavía está muy lejos de competir en volumen con Cancún, el AICM o Guadalajara. En junio, por ejemplo, Ciudad de México movilizó 1.43 millones de pasajeros internacionales y Cancún 1.36 millones. Guadalajara llegó a 531,900. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) incluso tuvo que aclarar en 2021 que había inconsistencias metodológicas en su cálculo sobre el costo de cancelación del aeropuerto de Texcoco y que la cifra inicialmente presentada era mayor a la que correspondía. En el periodo comprendido entre el primero de enero y el 30 de junio, apenas el 4.8 por ciento del total de pasajeros atendidos correspondió a vuelos fuera de México, mientras que la inmensa mayoría, es decir, el 95.2 por ciento, utilizó las diferentes rutas nacionales. Diversos expertos en aviación señalan que las operaciones internacionales son fundamentales para la rentabilidad a largo plazo de cualquier terminal. El éxito sostenido de estas instalaciones continuará dependiendo de la eficiencia en sus servicios y su conectividad terrestre general, la cual continúa siendo mala. En cuanto a tráfico total, el AIFA se posicionó como el aeropuerto con el mayor avance porcentual en junio. El complejo registró 595,191 viajeros, lo que significó un crecimiento de 9.3% anual. El total de viajeros reportados por el AIFA representaron 4.0% del total de viajeros en México, de acuerdo con la AFAC. El segundo complejo de mayor avance porcentual fue el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, que registró un alza de 5.8%. El capital jalisciense fue una de las tres ciudades que recibieron juegos del Mundial de Futbol durante junio. Finalmente, los datos presentados señalan que el AIFA generó $2.581 millones de pesos en ingresos propios contra $2.294 millones de pesos en gastos de funcionamiento, resultando en un superávit operativo de aproximadamente 287 millones, aunque no se considera que el aeropuerto recibió 1,512 millones de pesos en subsidios solo en 2024 para sostener su operación. Al considerar esta cifra, el aeropuerto muestra un déficit superior a los 1,200 millones de pesos. Por lo tanto, el aeropuerto continua con una operación que depende fundamentalmente del erario mexicano.
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