MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – El encuentro entre las selecciones de México y Corea del Sur en el marco de la Copa Mundial de Fútbol 2026, celebrado el 18 de junio del presente año en el estadio “Guadalajara” ubicado en Zapopan, Jalisco, fue el escenario de una emotiva muestra de identidad nacional con la participación de la Fuerza Aérea Mexicana durante el acto protocolario previo al encuentro entre las selecciones de ambos países, donde nuevamente esta fuerza armada, demostró a la población nacional e internacional la disciplina, el adiestramiento, la cohesión institucional y vocación de servicio; valores que distinguen a las y los pilotos que sobrevolaron el coloso deportivo poniendo en alto la Bandera y los colores de México. Como parte de este significativo evento, tres aeronaves T-6C+ Texan II realizaron sobrevuelos de manera simultánea sobre el recinto deportivo, dibujando una estela tricolor de humo verde, blanco y rojo, mientras que un helicóptero H225M Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana portó una bandera monumental escoltado por un UH-60 Black Hawk de la Guardia Nacional, cubriendo el firmamento con los colores patrios al finalizar la entonación del Himno Nacional Mexicano. Las maniobras presentadas por los pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana en este escenario de relevancia internacional pusieron de manifiesto la precisión, disciplina, coordinación y un alto nivel de adiestramiento ante miles de aficionados reunidos en el estadio y millones de espectadores que siguieron la transmisión del evento en diferentes medios de comunicación. El despliegue aéreo y terrestre en este evento deportivo reflejó las capacidades humanas y tecnológicas de la Secretaría de la Defensa Nacional, en la parada aérea y dispositivos de seguridad, al tiempo que fortaleció el vínculo de cercanía del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional con la sociedad mexicana e internacional. Con esta muestra de capacidades, la Secretaría de la Defensa Nacional acompañó una de las celebraciones deportivas más importantes del mundo, vitrina donde el espíritu de servicio, la disciplina y el amor a la patria de las mujeres y hombres pilotos de la Fuerza Aérea se hicieron presentes.
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Redacción. – El general Ricardo Trevilla Trejo secretario de la Defensa Nacional explicó que las prioridades de la actual administración forman parte de un plan integral de desarrollo para el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, confirmó que el gobierno federal contempla nuevas adquisiciones para fortalecer las capacidades operativas de la Fuerza Aérea Mexicana, con una estrategia que priorizará aeronaves de transporte y helicópteros durante la actual administración. En conferencia de prensa, el general explicó que estas adquisiciones forman parte de un plan integral de desarrollo diseñado para el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, cuyo propósito es mantener en condiciones óptimas tanto al personal como al equipamiento utilizado por las Fuerzas Armadas. Según detalló, la estrategia contempla acciones de corto, mediano y largo plazo, con una proyección que se extiende hasta el año 2050. “Existe un plan de desarrollo de la fuerza para el Ejército, la Fuerza Aérea y para la Guardia Nacional”, señaló Trevilla Trejo al ser cuestionado sobre la modernización de la aviación militar mexicana. El secretario explicó que las adquisiciones previstas para el corto plazo, es decir, durante la actual administración federal, estarán enfocadas principalmente en aeronaves destinadas a tareas de apoyo logístico y transporte. “Ya tenemos contempladas todas las adquisiciones que se deben hacer y, hablando de las aeronaves, va encaminado con prioridad a aeronaves de carga, de transporte de personal y de helicópteros”, indicó. Trevilla destacó que estas plataformas son consideradas fundamentales para las operaciones diarias de las Fuerzas Armadas y para las labores de apoyo a la población civil. En particular, subrayó la relevancia de los helicópteros debido a la diversidad de misiones que pueden desempeñar. “Los ocupamos mucho en la aplicación del Plan DN-III y también en las operaciones”, afirmó. Uno de los temas abordados durante la conferencia fue el futuro de los aviones de combate Northrop F-5E/F, aeronaves que integran la flota de combate mexicana desde hace cuatro décadas. Al respecto, Trevilla explicó que la renovación de esos equipos forma parte del programa de modernización, aunque no se encuentra entre las prioridades inmediatas. El general señaló que la eventual sustitución de los F-5E/F está contemplada dentro de los objetivos de mediano y largo plazo del plan de desarrollo. “Los aviones caza, esos están destinados para cumplir la primera misión, es hablar de la sustitución de los aviones F-5 y eso sería a mediano y largo plazo”, explicó. Con ello, el funcionario indicó que los proyectos relacionados con aeronaves de combate se desarrollarán de manera gradual dentro de una estrategia que se extenderá más allá de la presente administración. Durante su intervención, Trevilla también explicó que el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas no depende exclusivamente de nuevas compras, recordó que la Secretaría de la Defensa Nacional cuenta con una fábrica de vestuario y equipo, además de una industria militar encargada de producir diversos materiales utilizados por el Ejército y la Guardia Nacional. Sin embargo, precisó que existen capacidades y equipos que requieren procesos de adquisición específicos para garantizar que las instituciones cuenten con los recursos necesarios para cumplir sus funciones. “Tenemos una fábrica de vestuario y equipo, tenemos una industria militar, que de ahí es de donde nos abastecemos, pero también existe el procedimiento de las adquisiciones”. El secretario sostuvo que todas estas acciones forman parte de una planeación integral orientada a mantener la operatividad de las Fuerzas Armadas y responder a las necesidades que enfrentarán en los próximos años. Con este programa, el gobierno federal busca fortalecer las capacidades logísticas, de transporte y de respuesta ante emergencias de la Fuerza Aérea Mexicana, mientras avanza en una estrategia de modernización que contempla inversiones escalonadas y la eventual renovación de parte de su flota actual.
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Por Jose A. Quevedo Los cambios geopolíticos en el mundo no se pueden ignorar, la invasión a Ucrania, la guerra en medio oriente y las tensiones en el pacífico han impulsado un rearme a nivel mundial nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial. Es así como esta nueva realidad no se puede evadir, por lo que después de siete largos años el gobierno de México ha iniciado procesos para equipar a sus fuerzas armadas para la nueva realidad geopolítica con un reequipamiento de sus fuerzas de tierra, mar y aire. En diciembre del año pasado la Secretaría de Marina anunció la reactivación de la construcción naval en astilleros mexicanos a través del Proyecto de Construcción de siete nuevas Patrullas Oceánicas clase “Yucatán” y dos nuevos buques Multipropósito (MPV) contará con gran capacidad para transportar helicópteros y drones, así como un diseño flexible para adaptarse a necesidades futuras. Este buque se planea que entre en operaciones en el 2029. La Armada de México, cuenta con una nueva visión basada en dos ejes: una defensa vertical del espacio aéreo marítimo, conformada por unidades aeronavales de patrulla marítima y aeronaves no tripuladas de largo alcance, con una autonomía para vigilancia continua y sistemática de más de 36 horas, lo que permite desarrollar una capacidad de carácter estratégico sustentada en tecnología avanzada y plataformas aéreas que amplían significativamente la proyección y el control del espacio marítimo y territorial. En esta nueva visión se enmarca el diseño y construcción de siete buques clase “Yucatán” de 1,100 toneladas, buques de propulsión hibrida (eléctrica/diésel) un puente de mando desarrollado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico (ININDETEC) armamento en la forma de cañones de la compañía Leonardo Super Rapid de 76mm y Lion Fish de 30mm, planeando dotar a cada buque con un helicóptero H160B y drones SPARTAAM también desarrollados por el ININDETEC, junto con lanchas interceptoras rápidas. Durante el día el ejército, defensa presento dos nuevos desarrollos el primero es el prototipo de Sistema de Radar de Vigilancia Aérea 3D (220 Km) TPS-Camazot 220, montado sobre un nuevo vehículo equipado con una sala de mando. Otro de los proyectos presentados fue del “Vehículo Táctico No Blindado Multipropósito”. Este programa desarrollado en conjunto con la Dirección General de Transportes Militares tiene como objetivo adquirir 1,200 vehículos multipropósito ligeros para sustituir al vehículo Humvee, la idea es que todos los mandos territoriales cuenten con un vehículo propósito ligero que permita el transporte de personal para realizar actividades militares en operaciones y reconocimientos en diferentes áreas geográficas y zonas urbanas con una capacidad de llevar hasta 12 tripulantes. Anteriormente el General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional informo que la Fuerza Aérea Mexicana fortalecerá sus capacidades operativas con la incorporación de un avión de Transporte Pesado, diez helicópteros multipropósito y seis Aeronaves Pilotadas a Distancia de Alcance Estratégico. Es así que México contar con su primera aeronave C-130J “Super Hércules” convirtiéndose a partir del 2028, en el primer país latinoamericano en operar esta moderna aeronave. Durante el salón aeronáutico realizado en la ciudad de Tulum en el sureste mexicano, el Tulum Air Show 2026, el general Román Carmona Landa, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), declaró a un medio especializado en defensa que la FAM ha iniciado el proceso de sustitución de su flota actual de aviones de combate Northrop F-5E/F Tiger II, buscando adquirir doce nuevos aviones de combate para el 2028. El general Carmona explicó en el Salón Aeronáutico de Tulum 2026: “El F-5 representa la mayor capacidad de México, pero es una tecnología antigua y estamos planificando su reemplazo a corto y mediano plazo. Estamos considerando diferentes opciones como el Lockheed Martin F-16 o el Saab Gripen e incluso… plataformas de aviones de combate ligeros, como el KAI FA-50 de Corea del Sur y el Leonardo M-346 de Italia”.
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Redacción. – Los jets de combate son armas estratégicas y de disuasión, por lo que un país del tamaño de México debe tener las herramientas necesarias para reaccionar ante una situación imprevista. Es así que un país como México por simple doctrina de defensa debe contar con una fuerza militar suficiente, moderna y preparada, dado el tamaño de su población con más de 100 millones de habitantes y una superficie de más de 2 millones de kilómetros cuadrados, debería contar con un equipamiento de defensa acorde a su tamaño, por lo que su fuerza aérea debería contar en las condiciones actuales, con al menos un escuadrón completo (12 a 18) de aviones de combate de primera línea nuevos, capaces de responder a cualquier emergencia. Ya que el gobierno de México cambió la visión 2030 en la que el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos se encontrarían dotados de recursos humanos, materiales, tecnológicos e informáticos de alta calidad, acordes a la potencialidad del país, al 2040, tendríamos que replantearnos si la Fuerza Aérea Mexicana debería contar con una aeronave de transición que le permitirá abonar a la defensa aérea sin un gran desembolso como lo hizo Argentina en tanto se define la posibilidad de incorporar un nuevo interceptor con mayores capacidades para cumplir con el objetivo después del 2030. Aunque ahora los F-16 disponibles de las flotas de la OTAN se encuentran comprometidos para apoyar el esfuerzo de guerra contra la invasión rusa, en Ucrania, tal vez sería posible ubicar algunos F-16, con capacidades OTAN y horas de vuelo en Oriente Medio, Europa y los Estados Unidos que pudieran servir para apuntalar por algunos años a la flota de defensa mexicana a un costo razonable en tanto se concreta la incorporación del nuevo interceptor para la Fuerza Aérea Mexicana. Esta opción, aunque viable no es la mejor si consideramos que la adquisición de un avión de combate moderno traeria los múltiples beneficios a la industria aeroespacial mexicana, si se negocia correctamente, tal y como lo hemos platicado anteriormente, pero dadas las nuevas condiciones políticas creo que tenemos que poner el tema sobre la mesa, aunque no sea la mejor opción, aunque es mejor que no tener nada y pasar años sin aviación supersónica como la Argentina. Comprar usado ya lo ha hecho antes, la Fuerza Aérea Mexicana cuando adquirió los helicópteros CH-53E usados para transporte pesado y que sirvieron solo en un periodo de 10 años en tanto se podía contar con una aeronave nueva como lo son ahora los H-225M Cougar del Escuadrón Aéreo 101. Ahora bien, ¿si el gobierno mexicano puede comprar de golpe 20 aviones Embraer por un precio de 1,400 millones de dólares, para la aerolínea estatal, no vemos por qué no se podrían desembolsar 300 millones para la compra de aviones F-16 para reforzar la flota de combate mexicana?
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Por José A. Quevedo Los jets de combate son armas estratégicas y de disuasión, por lo que un país del tamaño de México debe tener las herramientas necesarias para reaccionar ante una situación imprevista. Es así que un país como México por simple doctrina de defensa debe contar con una fuerza militar suficiente, moderna y preparada, dado el tamaño de su población con más de 100 millones de habitantes y una superficie de más de 2 millones de kilómetros cuadrados, debería contar con un equipamiento de defensa acorde a su tamaño, por lo que su fuerza aérea debería contar en las condiciones actuales, con al menos un escuadrón completo (12 a 18) de aviones de combate de primera línea nuevos, capaces de responder a cualquier emergencia. Desde el año 2007 la Fuerza Aérea Mexicana había elegido al avión F-16 como el reemplazo de sus aviones Northrop F-5E/F Tigre II, esto se conoció porque el entonces secretario de la defensa nacional el general Guillermo Galván había solicitado presupuesto a la cámara de diputados para baterías de misiles antiaéreos y para conformar un escuadrón aéreo de aviones F-16 incorporando cuatro aviones por año y tenerlo listo en el último año de gobierno del presidente Felipe Calderón. En su momento los diputados negaron el presupuesto argumentando situaciones económicas y autorizando solo presupuesto para aviones de Transporte y helicópteros que se materializaron en los aviones de transporte C295, C-27J y helicópteros H-225M Cougar. En los últimos años aparecieron los llamados aviones LIFT (Lead In Fighter Trainer) que dieron capacidad de combate a aviones nacidos como entrenadores uno de los más representativos es el FA-50 de Korea Aerospace industries que se ha convertido en un fenómeno de ventas al incorporarse en países del sudeste asiático y en Polonia, para sustituir nada más y nada menos que al Mig-29 y del que ahora Lockheed Martin está impulsando en un nuevo concepto llamado TF-50. Es de todos conocido que el FA-50 se ha colocado como la opción más viable para incorporarse en la Fuerza Aérea Mexicana, por su capacidad, su construcción nueva y sus costos de adquisición y de operación. Es preciso tener en cuenta que no siempre se requiere operar con grandes cantidades de armamento a grandes velocidades con aviones de superioridad aérea que tienen altos costos operativos, a veces entre cinco y diez veces el costo por hora de un avión de combate ligero. Si la misión es interceptar un avión transportando drogas o dar apoyo ante una operación antiterrorista, no se necesita mover un avión con altísimos costos operativos. Lo mismo si se busca neutralizar una pista clandestina. Allí es donde el avión de combate ligero se vuelve esencial para eficiencia de costos. Ahora bien, México deberá alcanzar en el 2030, capacidades operativas y tecnológicas para integrarse a operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, concretamente con el comando Norte lo que derivaría en la compatibilidad de instrumentos para defender la región. En base a lo anterior existe una hoja de ruta de proyección de las fuerzas armadas mexicanas alineada con la visión 2030 y que incluye la reestructuración de unidades operativas y la del sistema de vigilancia aérea, que conlleva contar con aeronaves con capacidad ISR. Posteriormente se pasaría a una renovación de la flota aérea, con lo que se tendría una ampliación de la cobertura de vigilancia aérea, para posteriormente reestructurar los componentes operativos de las fuerzas armadas, entre los que destacan cuatro alas operativas y un ala estratégica para la Fuerza Aérea; es así que algunos mandos militares han sugerido que además del FA-50 se incorpore un avión de mayores capacidades barajando distintos modelos como el Gripen, el Eurofighter o el F-16, aunque esos mismos mandos no ocultan la preferencia por el F-16 de acuerdo con la elección hecha desde el 2007. A esto se suma la campaña desarrollada por Lockheed Martin en Latinoamérica para el F-16 Block 70/72 señalando que cuando un país se convierte en parte de la red F-16, se está adquiriendo algo más que un avión, se está aprovechando el desarrollo que solo se puede obtener con los datos recopilados de 19.5 millones de horas de vuelo, 13 millones de salidas voladas que están respaldadas por economías de escala, lo que hace que el F-16 sea una opción estratégica y valiosa. Pero lo más importante con la incorporación del F-16 Block 70/72, México podría conseguir en el plano industrial un papel más relevante en temas de defensa incorporando a las factorías de sus clusters aeroespaciales a la base industrial de defensa de los Estados Unidos, la cual está compuesta por Lockheed, Raytheon, Northrop Grumman entre otros y en donde esas compañías abastecen tanto a Norteamérica como a socios japoneses, coreanos, alemanes, entre otros. La cadena de suministro del F-16 de Lockheed Martin incluye aproximadamente 600 proveedores, incluidas asociaciones con 12 compañías internacionales en ocho países, que producen componentes importantes para el caza de cuarta generación más avanzado: el F-16 Bloque 70/72. Esta industria busca proveedores confiables, entre los que podría estar México que se podría convertir en parte vital de la industria de defensa de Estados Unidos, como lo es Canadá hoy, trayendo más y mejor pagados puestos de trabajo en la industria aeroespacial mexicana. Todo lo anterior debe ser tomado en cuanta por los mandos militares mexicanos y decidirse a apoyar a la industria aeroespacial mexicana.
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Por: José A. Quevedo El Alenia C-27J Spartan es un avión de transporte táctico de transporte medio, que ha encontrado un lugar destacado en la flota de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM). Su versatilidad y capacidad de operar en pistas cortas lo convierten en una herramienta invaluable para diversas misiones. Derivado del avión G.222, el C-27J Spartan fue modernizado con motores y sistemas presentes en el Lockheed Martin C-130J Super Hércules, de ahí el distintivo “J” lo que le proporciona un rendimiento excepcional ya que puede transportar hasta 46 militares o 36 paracaidistas, además de vehículos compactos. También puede configurarse como hospital aéreo, con capacidad para 36 camillas. Su diseño le permite operar en pistas cortas y sin pavimentar, lo que lo hace ideal para misiones en zonas remotas. En julio de 2011, se anunció la firma de un contrato por 200 millones de dólares para suministrar cuatro aviones de transporte táctico C-27J Spartan a la FAM, además de repuestos y equipos para el apoyo logístico en tierra. Con este contrato, la compañía italiana Leonardo obtuvo el primer pedido de un país latinoamericano. El primer C-27J llegó a México en septiembre de ese mismo año matriculado como 3401 y tomó parte en la Parada Aérea del Desfile Militar de la Independencia de México, tan solo una semana después. En esa ocasión el C-27J mexicano fue acompañado por el C-27J avión demostrador de Alenia con las marcas de la Aeronáutica Militar Italiana, volaron juntos durante la celebración, realizando un par de pasadas sobre la Ciudad de México. Al término de la parada aérea, sorpresivamente reaparecieron los Spartans, sobre el centro de la Ciudad de México, primero el C-27J mexicano realizó una maniobra denominada barril de alerón, mientras que el italiano realizo un ascenso pronunciado sobre el Zócalo, lo que evidencio las capacidades de la aeronave. En los siguientes meses se entregarían 3 aviones más que fueron matriculados 3402 a 3404 e incorporados al Escuadrón Aéreo 302 de la Base Aérea Militar N° 1 en Santa Lucia. Con su sistema que permite nivelar el avión para facilitar las operaciones de transferencia de las cargas, la operación durante los acontecimientos fue muy eficiente y rápida. Una de las características que destacaron para su incorporación a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), además de su nivel de interoperabilidad y comunalidad con el C-130 fue su sistema de análisis y monitoreo de los datos de mantenimiento (Ground Based Data System – GBDS) que permite tener una alta confiabilidad de los sistemas de la aeronave, haciendo que el mantenimiento programado sea en intervalos amplios. Además, el Spartan está equipado con una unidad de energía auxiliar (APU) que le permite volver a encender los motores durante el vuelo y también, ser completamente independiente del apoyo logístico terrestre. Puede despegar y aterrizar sin problemas en pistas angostas, cortas y no preparadas. La aviónica del C-27J es modular integrando los equipos militares por medio de líneas de datos digitales MIL-STD-1553b. Su cabina de mando opera con el sistema de instrumentos electrónicos de vuelo (EFIS) e incorpora cinco pantallas multifuncionales de cristal líquido a color (CMDU) que proporcionan informaciones a la tripulación sobre el control, las operaciones y datos de navegación de la aeronave. En agosto del 2015, los Spartan de la FAM participaron en una operación de desembarco aéreo que incluía salto de combate, en el Centro Nacional de Adiestramiento ubicado en Santa Gertrudis, Chihuahua al norte de México, siendo esta una de las mayores operaciones de este tipo al combinarse las flotas de transporte de la Fuerza Aérea y la Aviación Naval, con más de 20 aviones de transporte medio y pesado, para el lanzamiento simultaneo de 600 paracaidistas. Los saltos de combate se realizaron en un tiempo de 10 minutos, requiriendo una total coordinación de los contingentes aéreos, para evitar choques entre las aeronaves e incidentes entre los soldados y marinos que realizaron el salto. Los aviones C-27J, se adquirieron para complementar el trabajo que se realiza en el Escuadrón Aéreo 302, complementando a los C-130. El mantenimiento de las aeronaves C-27 se divide en cuatro tipos, cada tipo de mantenimiento se especifica en una parte especifica de la aeronave. Al realizarse estos mantenimientos se asegura la operatividad de las aeronaves, aun así, para la demanda de operaciones aéreas se requiere una cierta calidad y capacidad, garantizando el éxito de las operaciones. Los 17 países que operan los aviones de transporte táctico C-27J Spartan han superado, en conjunto, más de 250.000 horas de vuelo con este modelo de la firma italiana Leonardo. La empresa destaca, al celebrar este “importante hito operativo”, que el modelo “se ha desplegado desde su entrada en servicio en los terrenos, contextos ambientales y operativos más desafiantes, desde los Andes hasta Afganistán”. El C-27J puede equiparse con sistemas de reabastecimiento de combustible en vuelo, con elementos de autoprotección, sistemas de comunicaciones seguras y protección balística para operar en entornos de alta amenaza. La aeronave está diseñada para poder modificarse rápidamente a la configuración requerida en cada misión. El amplio espectro de configuraciones y versiones del avión incluye variantes de extinción de incendios; de patrulla marítima (MP); de mando, control-comunicaciones, inteligencia, vigilancia y reconocimiento (C3ISR) y para su despliegue en operaciones especiales para finalizar el transporte táctico de Leonardo, introducido por las Fuerza Aérea italiana en 2006, ya suma más de 90 unidades encargadas.
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