MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A. Quevedo De las distintas opciones que tendría la Fuerza Aérea mexicana para incorporar un nuevo jet interceptor a sus filas es importante destacar que una de las piezas claves para poder mantener y operar este nuevo interceptor será el motor o planta motriz. Es conocido que el principal problema que han enfrentado los interceptores F-5E/F de la Fuerza Aérea Mexicana para poder operar a toda su capacidad es el mantenimiento a los motores ya que nunca se consideró tener una base industrial que permitiera reparar y mantener los motores General Electric J85 de estos aviones ya que estos se tienen que enviar al extranjero para su reparación y mantenimiento mayor, lo que disminuye las operaciones de la flota. Así que si México desea incorporar un nuevo interceptor, deberá considerar primero cual será la planta motriz que equipe a su interceptor ya que este le dará la oportunidad de avanzar hacia otras aeronaves de mayores capacidades o expandir su flota y dado que el motor es lo que da vida al avión, pues esta es una decisión relevante en términos de costo de mantenimiento y dado el número de unidades que se planean incorporar el mantenimiento y reparación de los motores se vuelve esencial ya que de esta decisión se derivarán los pasos que debería dar México para mantener interceptores de combate por al menos otros 50 años. En México existen muchas empresas que podrían realizar el mantenimiento a sus motores militares, por ejemplo la compañía ITP Aéreo ubicada en Querétaro, esta empresa ha invertido 200 millones de pesos en sus instalaciones de Querétaro duplicando su producción en los últimos años, anteriormente llamada Industria de Turborreactores realiza el diseño, investigación desarrollo, fabricación y montaje de pruebas de motores aeronáuticos dentro del segmento de soporte de servicio presta servicio para una amplia gama de motores de aviación regional además de helicópteros, motores industriales y aplicaciones de defensa. En el caso de México, dos opciones parecen ser viables una es el motor F404 de General Electric y el caso del F-16 Block 70/72 el Block 70 usa el motor General Electric F110 y el Block 72 usa el motor Pratt & Whitney F100. Ambos comparten la misma tecnología avanzada y una vida útil de 12,000 horas de vuelo Gracias a los recientes contratos obtenidos, entre los que se incluyen el avión de entrenamiento T-7A Red Hawk y el TAI Hürjet, así como el avión de combate ligero Tejas (LCA) de la India y el avión de entrenamiento T-50 de Corea del Sur, la producción del motor F404 está en auge. El principal factor que ha impulsado el resurgimiento del motor F404 es su sistema de control digital de motor de plena autoridad (FADEC), derivado del programa de motores F414 de la compañía. El sistema FADEC interactúa digitalmente con las órdenes del piloto para optimizar el rendimiento del motor durante todo el vuelo. En lugar de «pilotar el motor», como solían bromear algunos pilotos de caza sobre la tecnología de motores analógicos, ahora pilotan el avión. El sistema FADEC ayuda a que el moderno motor F404 siga siendo relevante en plataformas de entrenamiento y cazas ligeros cada vez más sofisticadas y digitales. La opción del motor F404 le otorgaría a México el poder tener opciones a futuro ya que este es el motor que equipa a los aviones FA50 de la empresa coreana KAI, siendo este la opción factible dado que es un avión supersónico y sus costos de operación y prestación iones son similares a las del F-5E/F. El motor F404 G102 es suministrado a la Fuerza Aérea de la República de Corea por Samsung Twich bajo un programa de producción de licencia con General Electric. Por su parte el F404 RM12 se ha desarrollado en conjunto con Volvo Aereo Corporation para impulsar el avión de combate y ataque Gripen de primera generación. El motor F404 de GE Aerospace, fue seleccionado para propulsar el nuevo avión de entrenamiento avanzado T-7A Red Hawk de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con la versión F404 GE 103. Es así que el uso del motor F404 permitiría a México poder operar tanto el FA-50 como entrenador avanzado y al mismo tiempo al Gripen En caso de que se requiera un interceptor de mayores capacidades el contar con una base de mantenimiento y reparación de este motor permitiría en el futuro y a un costo mínimo contar con la capacidad industrial de mantener y reparar el motor F414 que es un nuevo desarrollo basado en el F404, el F414 es básicamente un F404 con tecnologías avanzadas e impulsa por ejemplo al Super Hornet, al Gripen NG y al KF-21Boramae lo que abre un abanico de oportunidades para México. En el otro extremo estaría el F-110 también de General Electric, 17 naciones han seleccionado aviones con motores F110 para sus flotas. El motor F110 ha sido el principal responsable de casi todos los pedidos de F-15 y F-16 realizados en los últimos ocho años y ha sido seleccionado para propulsar algunos de los aviones de combate más avanzados del mundo. Mientras el F110 celebra 40 años de producción y mejora continua, este icónico motor no solo mantiene su posición, sino que está experimentando un importante resurgimiento. El decidirse por uno u otro implicaría preparar las capacidades de los clusters mexicanos para contar desde ya con una línea logística que permita mantener en vuelos los nuevos cazas mexicanos.
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Redacción. – Para la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se llevó a cabo en la Ciudad de Nueva York, la presidenta de México tuvo que viajar a esa ciudad en el transporte ejecutivo Gulfstream Aerospace G450 perteneciente a la Fuerza Aérea Mexicana que lleva la matricula 3915, al haberse cancelado el vuelo comercial de una línea aérea norteamericana. Aunque parecía que la presidenta, había dejado atrás, la idea de transportarse en aviones de líneas aéreas comerciales empezó otra ver a verse a la presidenta en vuelos comerciales como el que realizó a la ciudad de Barcelona en España. El G450 de la Fuerza Aérea Mexicana es un avión ejecutivo de lujo, que es tripulado por dos pilotos, puede transportar cómodamente a 13 pasajeros es impulsado por dos motores turbofán Rolls-Royce Tay 611-8C con 13,850 libras de empuje que le permiten una velocidad de Mach 0.88 (935 km/h) a una altura de crucero de 45,000 pies (13,715 m) Cuenta con una autonomía de 4,350 millas náuticas (8,055 km). El G450 es un avión de alto rendimiento, muy rápido y de gran alcance. Por ejemplo, es capaz de realizar vuelos directos de Ginebra a Nueva York y en mucho menos tiempo que otros aviones El Gulfstream G450 no sólo es el mejor avión de negocios de cabina grande y largo alcance de su clase, sino que también es un descendiente directo del histórico avión de la serie GIV®, el avión de negocios más vendido del mundo. El G450 es una actualización completa de lo que ya era un destacado avión de negocios. Puede alcanzar una velocidad operativa máxima de 587 nudos y transportar un equipo de ocho personas hasta 4.350 millas náuticas a su velocidad de crucero normal de 533 nudos. Con su alcance intercontinental, conecta fácilmente Dallas con París. La cabina del Gulfstream G450 cuenta con la misma tecnología avanzada que se encuentra en todos los demás aviones Gulfstream de cabina grande. La cabina PlaneView® se considera la cabina de vuelo más avanzada en la aviación comercial, y el conjunto de aviónica presenta información crítica sobre el estado del vuelo en pantallas de cristal líquido de 14 pulgadas dispuestas en formato horizontal. Enhanced Vision System™ de Gulfstream, una característica estándar, mejora significativamente el conocimiento de la situación al presentar a los pilotos una imagen clara de las marcas de la pista, las calles de rodaje y el paisaje circundante durante la noche o en condiciones climáticas deterioradas. Gulfstream también ofrece la pantalla de vuelo primaria de visión sintética como opción para aumentar el nivel de seguridad. Los operadores pueden elegir entre seis configuraciones interiores para personalizar la cabina del Gulfstream G450. Los diseños de cabina individuales acomodarán cómodamente hasta 16 pasajeros. Cualquiera que sea la configuración, los pasajeros apreciarán la abundante luz del sol que entra a través de las características ventanas ovaladas de Gulfstream, el aire 100 por ciento fresco y la insonorización avanzada que envuelve el ambiente de vida en nuevos niveles de silencio.
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Por José A. Quevedo La instrucción de los futuros pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) se encuentra en una encrucijada crítica. Por más de cuatro décadas, el Pilatus PC-7 Turbo Trainer ha sido la espina dorsal de la formación en la Escuela Militar de Aviación (EMA). Sin embargo, el desgaste operacional y el salto tecnológico de las plataformas aéreas modernas hacen que la sustitución de esta icónica aeronave ya no sea una opción a futuro, sino una necesidad estratégica y necesaria, desafortunadamente la falta de equipamiento en los últimos siete años ha puesto presión innecesaria en los presupuestos militares que tienen que cubrir a un ritmo mayor nuevos aviones de trasporte como los C-130J “Super Hercules” y nuevos helicópteros. Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano. Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación, en Zapopan Jalisco, actualmente se emplea en el adiestramiento del personal en instrucción del 4/o. año de la carrera de Piloto Aviador Militar. No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano. El motivo principal para el reemplazo inmediato trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y avionica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa. Es necesario recalcar que las plataformas de entrenamiento avanzado actuales no solo enseñan a volar; también simulan radares, empleo de armamento guiado y guerra electrónica sin necesidad de gastar munición real. Aunque el mercado internacional ofrece alternativas consolidadas que encajarían de manera natural en la doctrina de la FAM, el uso del T-6C en los escuadrones tácticos hace que esta aeronave se convierta en la mejor opción con menor curva de aprendizaje, estandarizar la flota con el T-6C optimizaría costos de mantenimiento y capacitación del personal de mantenimiento ya que se cuenta con experiencia operativa y táctica en su operación, se cuenta también con instructores de vuelo y personal técnico capacitado, así como con simuladores de vuelo. El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.
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Por: José A. Quevedo Carmona Hace algunos meses medios de comunicación argentinos señalaron que el agravamiento de la crisis en la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA) lo que provocaría la inminente pérdida de una oportunidad única de negocio con México. En ese momento México estaba explorando opciones de colaboración entre los sectores aeronáuticos de ambos países. De concretarse, este posible acuerdo implicaría ingresos en divisas, transferencia tecnológica y expansión comercial para la compañía argentina y al momento no se ha informado algún avance al respecto. Como todos sabemos el avión más importante que produce Fadea es el IA-63 Pampa III que es capaz de realizar misiones tácticas de ataque ligero y/o entrenamiento básico-avanzado, tanto de día como de noche. Entre sus principales características se encuentran su facilidad de mantenimiento, confiabilidad y costo operativo similar a soluciones turbohélice; su cabina tándem es presurizada, con asientos eyectables 0/0 y es de tipo Full Glass Cockpit compatible NVG. Además, la aeronave cuenta con un Sistema Integrado de Soporte Logístico (ILS/CLS) e Integrado de Entrenamiento en Tierra (ITS) que conjuga formación basada en computadora (CBT), entrenador de aviónica (ADT), entrenador de procedimientos (PTD) y entrenador/simulador de vuelo (FTD), que permite un ciclo de vida de más de 40 años. Esas características hacen que pueda ser un buen candidato para operarse en México, siempre y cuando varios componentes hechos en México puedan integrarse en el con la idea de poder ensamblarlo en México. Aunque no como un avión que pueda sustituir al F-5E/F, sino a los T-33 que eran los entrenadores jet de México al 2007. Este episodio nos hace ver que la industria aeroespacial de México es tan grande y relevante que está buscando ya la manera de acceder a la integración de una aeronave militar con capacidades superiores a las de un turbohélice, ya que las fuerzas armadas mexicanas, cuentan con un número importante de estos aviones que permiten realizar el adiestramiento de los pilotos militares. Además, varias iniciativas privadas están trabajando en aeronaves de este tipo, siendo el más relevante el Halcón 2.1 de la empresa Horizontec, que es el único proyecto que ha conseguido volar y que cuenta con la certificación oficial de la Agencia Federal de Aviación, como aeronave deportiva ligera y ya cuenta con pedidos de una escuela de vuelo. Además del avance tecnológico que representa, simboliza también el regreso de México a la industria de la aviación civil certificada con potencial de exportación, rompiendo con los antecedentes de producción que solo se limitaba a aviones agrícolas. El Halcón II es una aeronave biplaza que funciona con gasolina premium, lo que reduce significativamente sus costos de operación, equipado con tecnología de punta como pantallas táctiles y sistemas de navegación avanzados, lo que lo hace ideal para escuelas de aviación, vigilancia aérea y vuelos recreativos. México es actualmente el décimo productor mundial en el sector aeroespacial, especializándose en piezas críticas para empresas como Boeing , Airbus o Safran. Es por eso por lo que la asociación con una empresa fabricante es el camino correcto para que México adquiera las capacidades necesarias para ensamblar y manufacturar componentes complejos a través de la transferencia tecnológica. Esto ya es muy común en el mundo, por ejemplo, España tendrá una asociación con Turquía para producir el avión entrenador HÜRJET, que tiene como principal objetivo la sustitución de la actual flota de aviones F-5 y cubrir todo el proceso de entrenamiento avanzado de los pilotos de combate españoles. El programa está dividido en dos etapas que tendrán lugar de forma simultánea. La primera contempla la entrega de 30 aviones de entrenamiento HÜRJET en configuración inicial, certificación en España y entrega a lo largo de 2028 y 2029. La segunda fase estará centrada en trabajos de conversión de los 30 aviones con contenido español y su posterior entrega prevista para la segunda mitad de 2031 hasta 2035. En el caso de México este no iniciaría de cero, tiene la ventaja de contar con los Cluster aeroespaciales en los estados de Baja California, Querétaro, Sonora, Chihuahua y Nuevo león además del Cluster del Bajío, que cuentan con empresas, mano de obra especializada y sobre todo experiencia, siendo mucho más fácil pasar de la capacidad de producción que ya se tiene a la capacidad de integración, los fabricantes de equipos aeroespaciales utilizan mano de obra mexicana para muchos de sus componentes condición propicia para dar el salto tecnológico. Por lo tanto, el problema no es con quién asociarse, sino que exista la voluntad política de avanzar en fortalecer las capacidades mexicanas en un gran proyecto de aeronave militar generando capacidades tecnológicas que permitan avanzar de una manera más rápida en desarrollar métodos o tecnologías nuevas que permitan recuperar las décadas de atraso en este rubro generando empleos bien pagados, creación de una planta industrial de defensa, desarrollo tecnológico y al mismo tiempo fortalecer la defensa mexicana.
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Redacción. – El encuentro entre las selecciones de México y Corea del Sur en el marco de la Copa Mundial de Fútbol 2026, celebrado el 18 de junio del presente año en el estadio “Guadalajara” ubicado en Zapopan, Jalisco, fue el escenario de una emotiva muestra de identidad nacional con la participación de la Fuerza Aérea Mexicana durante el acto protocolario previo al encuentro entre las selecciones de ambos países, donde nuevamente esta fuerza armada, demostró a la población nacional e internacional la disciplina, el adiestramiento, la cohesión institucional y vocación de servicio; valores que distinguen a las y los pilotos que sobrevolaron el coloso deportivo poniendo en alto la Bandera y los colores de México. Como parte de este significativo evento, tres aeronaves T-6C+ Texan II realizaron sobrevuelos de manera simultánea sobre el recinto deportivo, dibujando una estela tricolor de humo verde, blanco y rojo, mientras que un helicóptero H225M Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana portó una bandera monumental escoltado por un UH-60 Black Hawk de la Guardia Nacional, cubriendo el firmamento con los colores patrios al finalizar la entonación del Himno Nacional Mexicano. Las maniobras presentadas por los pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana en este escenario de relevancia internacional pusieron de manifiesto la precisión, disciplina, coordinación y un alto nivel de adiestramiento ante miles de aficionados reunidos en el estadio y millones de espectadores que siguieron la transmisión del evento en diferentes medios de comunicación. El despliegue aéreo y terrestre en este evento deportivo reflejó las capacidades humanas y tecnológicas de la Secretaría de la Defensa Nacional, en la parada aérea y dispositivos de seguridad, al tiempo que fortaleció el vínculo de cercanía del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional con la sociedad mexicana e internacional. Con esta muestra de capacidades, la Secretaría de la Defensa Nacional acompañó una de las celebraciones deportivas más importantes del mundo, vitrina donde el espíritu de servicio, la disciplina y el amor a la patria de las mujeres y hombres pilotos de la Fuerza Aérea se hicieron presentes.
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Por José A. Quevedo Los jets de combate son armas estratégicas y de disuasión, por lo que un país del tamaño de México debe tener las herramientas necesarias para reaccionar ante una situación imprevista. Es así que un país como México por simple doctrina de defensa debe contar con una fuerza militar suficiente, moderna y preparada, dado el tamaño de su población con más de 100 millones de habitantes y una superficie de más de 2 millones de kilómetros cuadrados, debería contar con un equipamiento de defensa acorde a su tamaño, por lo que su fuerza aérea debería contar en las condiciones actuales, con al menos un escuadrón completo (12 a 18) de aviones de combate de primera línea nuevos, capaces de responder a cualquier emergencia. Desde el año 2007 la Fuerza Aérea Mexicana había elegido al avión F-16 como el reemplazo de sus aviones Northrop F-5E/F Tigre II, esto se conoció porque el entonces secretario de la defensa nacional el general Guillermo Galván había solicitado presupuesto a la cámara de diputados para baterías de misiles antiaéreos y para conformar un escuadrón aéreo de aviones F-16 incorporando cuatro aviones por año y tenerlo listo en el último año de gobierno del presidente Felipe Calderón. En su momento los diputados negaron el presupuesto argumentando situaciones económicas y autorizando solo presupuesto para aviones de Transporte y helicópteros que se materializaron en los aviones de transporte C295, C-27J y helicópteros H-225M Cougar. En los últimos años aparecieron los llamados aviones LIFT (Lead In Fighter Trainer) que dieron capacidad de combate a aviones nacidos como entrenadores uno de los más representativos es el FA-50 de Korea Aerospace industries que se ha convertido en un fenómeno de ventas al incorporarse en países del sudeste asiático y en Polonia, para sustituir nada más y nada menos que al Mig-29 y del que ahora Lockheed Martin está impulsando en un nuevo concepto llamado TF-50. Es de todos conocido que el FA-50 se ha colocado como la opción más viable para incorporarse en la Fuerza Aérea Mexicana, por su capacidad, su construcción nueva y sus costos de adquisición y de operación. Es preciso tener en cuenta que no siempre se requiere operar con grandes cantidades de armamento a grandes velocidades con aviones de superioridad aérea que tienen altos costos operativos, a veces entre cinco y diez veces el costo por hora de un avión de combate ligero. Si la misión es interceptar un avión transportando drogas o dar apoyo ante una operación antiterrorista, no se necesita mover un avión con altísimos costos operativos. Lo mismo si se busca neutralizar una pista clandestina. Allí es donde el avión de combate ligero se vuelve esencial para eficiencia de costos. Ahora bien, México deberá alcanzar en el 2030, capacidades operativas y tecnológicas para integrarse a operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, concretamente con el comando Norte lo que derivaría en la compatibilidad de instrumentos para defender la región. En base a lo anterior existe una hoja de ruta de proyección de las fuerzas armadas mexicanas alineada con la visión 2030 y que incluye la reestructuración de unidades operativas y la del sistema de vigilancia aérea, que conlleva contar con aeronaves con capacidad ISR. Posteriormente se pasaría a una renovación de la flota aérea, con lo que se tendría una ampliación de la cobertura de vigilancia aérea, para posteriormente reestructurar los componentes operativos de las fuerzas armadas, entre los que destacan cuatro alas operativas y un ala estratégica para la Fuerza Aérea; es así que algunos mandos militares han sugerido que además del FA-50 se incorpore un avión de mayores capacidades barajando distintos modelos como el Gripen, el Eurofighter o el F-16, aunque esos mismos mandos no ocultan la preferencia por el F-16 de acuerdo con la elección hecha desde el 2007. A esto se suma la campaña desarrollada por Lockheed Martin en Latinoamérica para el F-16 Block 70/72 señalando que cuando un país se convierte en parte de la red F-16, se está adquiriendo algo más que un avión, se está aprovechando el desarrollo que solo se puede obtener con los datos recopilados de 19.5 millones de horas de vuelo, 13 millones de salidas voladas que están respaldadas por economías de escala, lo que hace que el F-16 sea una opción estratégica y valiosa. Pero lo más importante con la incorporación del F-16 Block 70/72, México podría conseguir en el plano industrial un papel más relevante en temas de defensa incorporando a las factorías de sus clusters aeroespaciales a la base industrial de defensa de los Estados Unidos, la cual está compuesta por Lockheed, Raytheon, Northrop Grumman entre otros y en donde esas compañías abastecen tanto a Norteamérica como a socios japoneses, coreanos, alemanes, entre otros. La cadena de suministro del F-16 de Lockheed Martin incluye aproximadamente 600 proveedores, incluidas asociaciones con 12 compañías internacionales en ocho países, que producen componentes importantes para el caza de cuarta generación más avanzado: el F-16 Bloque 70/72. Esta industria busca proveedores confiables, entre los que podría estar México que se podría convertir en parte vital de la industria de defensa de Estados Unidos, como lo es Canadá hoy, trayendo más y mejor pagados puestos de trabajo en la industria aeroespacial mexicana. Todo lo anterior debe ser tomado en cuanta por los mandos militares mexicanos y decidirse a apoyar a la industria aeroespacial mexicana.
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