MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – El Beechcraft T-6C Texan II es una de las columnas vertebrales de la aviación militar en México. Aunque se diseñó originalmente como una aeronave de entrenamiento avanzado para pilotos militares, la versión T-6C adquirida por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) incorpora mejoras clave que le permiten cumplir labores de interdicción aérea, patrullaje de fronteras y apoyo aéreo cercano (COIN – Contrainsurgencia) El T-6C no cuenta con armamento interno fijo (como cañones integrados en el fuselaje). En su lugar, dispone de seis puntos duros en las alas, lo que permite adaptar diferentes cargas según la misión operativa: 1. Ametralladoras en Contenedores (Gun Pods)Pods FN Herstal HMP400 / HMP250 que es la configuración más habitual del T-6C en la FAM e incluye contenedores alares equipados con una ametralladora pesada calibre .50 BMG (12.7 x 99 mm NATO) ofrecen un alto volumen de fuego contra blancos ligeros en tierra, vehículos no blindados y embarcaciones pequeñas. El FN HMP400 (Heavy Machine Gun Pod) desarrollado por la empresa belga FN Herstal es uno de los contenedores de armamento para aviación más extendidos en el mundo. Diseñado específicamente para aviones ligeros de ataque, helicópteros y turbohélices de entrenamiento táctico como el T-6C Texan II, proporciona una potencia de fuego considerable en misiones de apoyo cercano e interdicción. El contenedor está fabricado en materiales compuestos y aleaciones ligeras con una carcasa aerodinámica para minimizar el arrastre (drag) en las alas del T-6C. Cuenta con paneles de acceso rápido que permiten a los armeros reabastecer los 400 cartuchos o realizar mantenimiento sin necesidad de desmontar el pod del pilón. 2. Lanzadores de Cohetes No Guiados de 70 mm (2.75 pulgadas) donde se utilizan pods (como los LAU-68 o similares) capaces de alojar cohetes tipo Hydra de 70mm. Son utilizados para la neutralización de posiciones enemigas en tierra y apoyo a fuerzas de superficie en misiones de ataque ligero. 3. Bombas de propósito general y bombas de practica de caída libre Mk 81 (250 lb) y Mk 82 (500 lb): La aeronave está capacitada para transportar armamento convencional no guiado para misiones de bombardeo táctico, ya que para el entrenamiento operativo de las tripulaciones se emplean bombas de práctica (como las BDU-33). Es importante recordar que el armamento de practica permite a los pilotos de la FAM mantener entrenamiento en tácticas de tiro real y bombardeo sin los altos costos operativos de un jet de caza ya que el piloto puede simular este entrenamiento como si fuera un F-16 o un F-18. Lo que hace efectivo al T-6C Texan II no es solo la munición que carga, sino su capacidad para apuntarla con precisión para eso cuenta con sistemas de Gestión de Armamento (SMS): Integra una suite digital que permite al piloto seleccionar los puntos duros, calcular los puntos de impacto y gestionar el lanzamiento apoyándose con el HUD (Head-Up Display) y MFDs, las pantallas multifunción y el visor a la altura de los ojos permiten calcular soluciones de tiro en tiempo real tanto para cohetes como para ametralladoras. En el contexto estratégico de México, el armamento del T-6C Texan II está enfocado principalmente para la vigilancia e Intercepción aérea, así como el apoyo a la detección y neutralización de vuelos ilícitos en el espacio aéreo. Una segunda misión es el apoyo táctico a las fuerzas de tierra en coordinación con el Ejército Mexicano para proporcionar cobertura de fuego cercano en zonas de difícil acceso.
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Redacción. – El 27 de julio de 2026, se realizó la ceremonia conmemorativa al pase de revista de entrada de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, como parte de los festejos por el 80/o. aniversario de su creación. El evento fue presidido por el comandante del Ejército mexicano quien reconoció el origen y la trayectoria de esta emblemática unidad de Aerotropas del Ejército Mexicano. En el evento se conoció que la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército Mexicano, se compone de 2 mil 600 paracaidistas, “Esta gran brigada ha adoptado su doctrina en operaciones táctica y estratégicas al desarrollo de operaciones con grupos y pequeñas unidades integradas por hombres y mujeres altamente especializados para realizar operaciones de infiltración por aire, mar y tierra, colocándose así dentro de la élite de las fuerzas especiales a la altura de las circunstancias del actual contexto nacional e internacional que impone a México”, dijo Román Jacinto González comandante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas. En el Campo Militar Estratégico Conjunto 37-D en Santa Lucía; se llevó a cabo la ceremonia, donde el comandante de Ejército Mexicano, Héctor Ávila Alcocer también otorgó reconocimientos a las delegaciones extranjeras de Italia, República Dominicana y Colombia; y al personal que participó en el intercambio de alas en el estado Guerrero en un evento efectuado del 20 al 24 de julio pasado. Asimismo, se realizó la develación de la moneda conmemorativa a los 80 años de la Brigada de Fusileros Paracaidistas. La Brigada actualmente está compuesta de 2 jefes, 23 oficiales y 103 elementos de tropa. Román Jacinto hizo una reseña de la historia de la brigada. Fue el 1 de agosto de 1946 cuando se creó la compañía mínima de aerotropas integrada por quienes realizaron el curso de operaciones aerotransportadas en Estados Unidos de Norteamérica, estableciéndose en el Campo Militar Aéreo de Balbuena en la Ciudad de México, dependiendo de la Dirección de Aeronáutica Militar. Para el 15 de septiembre de 1946 los cielos del campo aéreo de Balbuena presenciaron el primer salto en masa en territorio nacional con paracaídas, acuñando el lema “Del cielo a la misión”. Para el 1 de enero de 1947 se consolidó la compañía mínima de aerotropas en Tacubaya iniciando una formación 100 por ciento entrenada por mexicanos, graduándose 121 aspirantes. El 1 de enero de 1969, es creada la Brigada de Fusileros Paracaidistas con un cuartel general, una compañía de cuartel general, así como el primero y segundo batallón de fusileros y el 1 de julio de 1974 se conformó el tercer batallón. En 1975 por primera vez una mujer realizó el curso de paracaidista. Posteriormente el 15 de diciembre de 2018 se dejó de considerar a la brigada como reservas de alto mando pasando a depender del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En diciembre de 2022, la Brigada fue reubicada del campo militar número 1 de la Ciudad de México, donde permaneció, hasta su traslado en 2022, al nuevo complejo Campo Militar Estratégico Conjunto 37-D en Santa Lucía. Actualmente, la brigada consta de un cuartel general, una compañía del cuartel general, tres compañías de fusileros de paracaidistas, una fuerza especial y un centro de adiestramiento. También considera una compañía de operaciones especiales aerotransportada, una compañía de asalto aerotransportada, una compañía de apoyo y de servicios. “Sepan ustedes de todos los que integramos esta brigada nos comprometemos día a día, para servir de manera profesional al grandioso pueblo de México apoyando la seguridad y salvaguarda del estado mexicano, y auxilio a la población civil en causa de desastres; esta nueva misión operativa y de adiestramiento, reitera el cumplimento de las misiones que se nos encomienden en un futuro por las nuevas generaciones de paracaidistas capaces y leales a la patria”, expresó.
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Por José A. Quevedo En las últimas fechas se ha conocido que los Escuadrones Aéreos que recibirán los nuevos helicópteros que se incorporarán a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) serán el 105 y 106. El Escuadrón Aéreo 106, está ubicado en La Paz, Baja California Sur operando desde la BAM 9, a la fecha está dotado de aeronaves utilitarias ligeras Cessna 182S y Cessna TU206G/H para localización y enlace. El Escuadrón 105, realiza misiones de vigilancia y reconocimiento, tambien con aviones Cessna 182 Skyline, desde la BAM N° 5 en Zapopan, Jalisco. La FAM anunció la incorporación de nuevo material de vuelo destinado a modernizar su flota aérea y reforzar sus capacidades operativas, en el marco de la ceremonia por el 111º aniversario de la institución celebrada el 10 de febrero en la Base Aérea Militar N.º 1 de Santa Lucía. El anuncio fue realizado por el mismo secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, quien confirmó la incorporación futura de helicópteros multipropósito, un avión de transporte pesado y aeronaves no tripuladas de alcance estratégico. El programa prevé la adquisición de entre diez a once helicópteros multipropósito destinado a reforzar los vectores que hoy concentran la mayor demanda operativa de la Fuerza Aérea Mexicana; la movilidad estratégica, el transporte táctico y la vigilancia persistente del territorio. Recordemos que en el 2023, la Comandancia de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) reactivó un proyecto para adquirir una flota de al menos 18 helicópteros Sikorsky UH-60M Black Hawk. En ese momento se preveía una inversión de alrededor de 652,2 millones de dólares por estas nuevas aeronaves, equipados con sistemas de visión FLIR y con montajes para piezas de artillería no incluidas. El dato inicial sobre la compra de los UH-60M se conoció a partir de la difusión de documentos en los que se revelo el proyecto de la Fuerza Aérea Mexicana, ya que el comandante en esos momentos envió una carta al Comando Norte de los Estados Unidos para solicitar una cotización enfocada en la compra de 18 helicópteros UH-60M. Por otra parte, en el primer informe de labores 2024-2025 de la secretaria de la Defensa Nacional se señala con el fin de incrementar las capacidades de la Guardia Nacional se programó en su plan de consolidación, la adquisición de ocho aeronaves con objeto de garantizar el desempeño eficiente del material de vuelo y fortalecer la capacidad institucional de despliegue aéreo. La Guardia Nacional dispone de una flota aérea de 33 aeronaves (24 de la rotativa y 9 de ala fija), por lo que la solicitud al Comando Norte podría ajustarse para la adquisición de helicópteros UH-60 para la Fuerza Aérea y para la Guardia Nacional. La FAM cuenta actualmente con una flota de 18 aparatos Black Hawk, que fueron adquiridos en 2014 y entregados en 2016. El costo estimado fue de $680 millones estos 18 helicópteros UH-60M Black Hawk que operan en los Escuadrones Aéreos 107 y 108 tienen la configuración estándar USG con equipo único designado a los que se incluyeron 42 Sistemas Integrados de Posicionamiento Global/Sistemas de Navegación Inercial (36 instalados y 6 de repuesto), 36 ametralladoras M134 de 7.62 mm, cinco Sistemas de Planificación de Misiones de Aviación, 18 gafas de visión nocturna AN/AVS-9 y una unidad de potencia terrestre de aviación. También se incluyen equipos de seguridad de comunicaciones, incluyendo radios de la serie AN/ARC-210 RT-8100, sistemas de Identificación Amigo-Enemigo (IFF), la venta de estos equipos incluyo 40 motores T700-GE-701D (36 instalados y 4 de repuesto), así como otros elementos relacionados con el programa, el soporte técnico y logístico. El siguiente paso en esta posible adquisición para México es que el Departamento de Estado autorice a través de la DSCA esta Venta Militar Extranjera a México, por lo que ambos procesos pueden correr en paralelo, por un lado, la búsqueda de recursos presupuestales y la aprobación por parte de los Estados Unidos. Finalmente, México tiene una venta militar autorizada, y que no ha ejercido para la Armada de México por ocho helicópteros multitarea MH-60R por un costo estimado de 1,200 millones de dólares.
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Redacción. – El 26 de julio de 1976 arribaron a Chile los primeros cazas Northrop F-5E/F, marcando el ingreso de la Fuerza Aérea de Chile a la era supersónica. Décadas más tarde, su modernización dio origen al F-5 Tigre III, una aeronave que ha destacado por su capacidad operativa, versatilidad y permanente evolución tecnológica. A lo largo de estos 50 años de servicio, el Tigre III ha participado en ejercicios nacionales e internacionales, contribuyendo al entrenamiento, la interoperabilidad y la defensa del espacio aéreo nacional, consolidándose como uno de los aviones más emblemáticos de la aviación militar chilena. Los F-5E/F de la FACH participaron en varios ejercicios aéreos tanto en Chile como en el extranjero. El primero conocido fue el ejercicio «Cielo Azul» con aeronaves del portaaviones USS Independence que se llevó a cabo en el año 1988 en diversas bases aéreas de Chile, ese ejercicio fue realizado con F-5E/F Tigre II, en la zona de operaciones del norte del país. En 1998 se llevó a cabo el 12 de enero la operación Manu Tama’i, que consistió en el vuelo de una escuadrilla de F-5E/F Tigre III a la Isla de Pascua siendo reabastecidos por el Boeing KC-707 Águila. Luego en 1998 la FACH fue invitada a participar nada menos que el Ejercicio Red Flag en los EE.UU. en el mes de julio de ese año. La economía de operación y las modernizaciones a las que ha sido sometido le han permitido cumplir con creces el rol de caza de primera línea, garantizando la Defensa Nacional de Chile, primero en el Grupo de Aviación N° 7 en Antofagasta, hasta marzo de 2010, y en la actualidad operando con el Grupo de Aviación N° 12 en Punta Arenas. En la década de los noventa, los F-5E/F recibieron un upgrade denominado por IAI como F-5 Plus. A través de un joint venture entre IAI y la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile, ENAER, el proyecto contempló la modificación de un monoplaza y un biplaza en Israel mientras que el resto de las transformaciones de los aviones se efectuaron en Enaer. El prototipo monoplaza voló el 8 de julio de 1992 y fue exhibido por IAI en el Salón Aéreo de París de 1993. Ambos cazas fueron entregados oficialmente a la FACh el 15 de diciembre de 1993 en la base aérea El Bosque. Los F-5E/F Tigre III recibieron el radar Elta ELM-2032 con control de tiro para los misiles de la familia Python III y IV de Rafael, empleados en conjunto con el sistema del casco DASH (Display and Sight Helmet) de Elbit Systems. Por su parte, DTS instaló su sistema integrado de guerra electrónica EWPS-100 compuesto por un receptor de alerta radar, lanzadores de bengalas y señuelos y un sistema de interferencia electrónica. En 1996 Tiger Century Aircraft fue seleccionada para proveer, junto a Enaer, un kit de modificación estructural para permitir que los aviones fueran capaces de reabastecer en el aire (REA) con el sistema Probe and Drogue que hoy les permite recibir combustible desde los aviones de apoyo al combate Lockheed Martin KC-130R Hercules del Grupo de Aviación N° 10. El ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros, indicó en marzo, en el marco de la primera sesión del consejo aéreo 2026 de la FACh, que existe la necesidad de reemplazar en el corto o mediano plazo los aviones de combate F-5E/F Tigre III. Por su parte, el comandante en jefe de la FACh, general del aire Hugo Rodríguez, señaló: «Los aviones F-5 llevan un periodo bastante extenso de servicio, primero en la frontera norte y en estos momentos en nuestra Patagonia, tenemos unas expectativas de mediano plazo en mantenerlos para tener un retiro asistido de esta aeronave en muy buenas condiciones hasta los próximos 10 años”.
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Por José A. Quevedo Mientras países de la región renuevan o adquieren cazas de última generación, México decide priorizar la aviación de transporte pesado y los helicópteros sobre cazas supersónicos de combate. Los recientes anuncios sobre la incorporación de dos transportes pesados C-130J-30 “Super Hercules” y helicópteros Black Hawk y Cougar van en ese camino. Aviones como el Lockheed C-130 Hercules, los Airbus Military C-295 y los Boeing 737-800 trasladan toneladas de víveres, personal médico y de rescate, así como tropas en cuestión de horas a cualquier punto del país o Latinoamérica tal y como lo vimos con los recientes sismos en Venezuela donde la ayuda mexicana fue de las primeras en llegar. El operar el C-130J-30 le permitirá a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) mover cargas del orden de las 21 toneladas, transportar hasta 128 soldados de combate o 92 paracaidistas llevar hasta 97 camillas con asistentes médicos. A una velocidad de crucero de aproximadamente 643 km/h (Mach 0.59) a 6,700 metros de altura con un alcance de más de 3,300 km con una carga útil pesada, y superior a 6,800 km sin carga lo que le permite llegar a cualquier parte de México sin necesidad de recargar combustible, ya que por ejemplo la distancia entre la ciudad de Tijuana y la Ciudad de México es de 2, 925 km. La operación del C-27J en el Escuadrón Aéreo 302 permitirá una integración más rápida ya que ambos aviones comparten sistemas y aviónica, ambos están equipados con dos motores Rolls-Royce AE2100, los mismos que utiliza el C-130J Super Hercules, por ejemplo. En el caso de los helicópteros a diferencia de helicópteros especializados en ataque como el AH-64E Apache, que únicamente están para destruir tanques y brindar apoyo aéreo por el fuego; un UH-60M Black Hawk se usa en México para el Transporte de Tropas, Búsqueda y Rescate de Combate, Evacuación Médica de Combate, Apoyo Cercano por el Fuego, Auxilio a la Población Civil, Infiltración y Exfiltración de Fuerzas Especiales. Además, el Black Hawk puede incorporar armamento con una considerable potencia de fuego como cañones de 20 mm., ametralladoras de cañón rotativo de 7.62 mm.; con posibilidad de mejorar a Cohetes de 2.75″ e incluso Misiles AGM-114 Hellfire, son más que suficientes para abatir grupos de delincuentes desplegados en el terreno o en convoyes de vehículos, blindados o no. Además, al igual que con el C-27J México ya tiene experiencia en el empleo de este modelo de Helicóptero, así como en el mantenimiento y soporte logístico esperándose que estos nuevos helicópteros sean asignados a los Escuadrones Aéreos que actualmente siguen empleando aviones de reconocimiento Cessna C-182s Sky Line, como el 106 y el 110 pero que originalmente fueron conceptuados para emplear helicópteros. En México la doctrina de defensa nacional se enfoca en la defensa territorial y la seguridad interior, no en la proyección de fuerza en el extranjero. La protección del espacio aéreo norteamericano se gestiona mediante cooperación estratégica y radares de alerta temprana. En este momento la FAM ha integrado a las tareas de patrullaje a los aviones T-6C Texan II junto con los aviones con radares aerotransportados como los Embraer 145 AEW&C y EMB-145, para Para detectar o perseguir aeronaves no autorizadas volando a baja velocidad (vuelos ilícitos), un turbohélice o un avión bimotor con radar FLIR es más eficiente y versátil que un caza supersónico. El costo por hora de vuelo de un avión de combate de generación 4 o 4.5 como un F-16 o un Gripen es del orden de los $10,000 a 16,000 dólares por hora en cambio un turbohélice de entrenamiento como el T-6C tiene un costo de $1,200 dólares por hora aproximadamente. La falta de inversión en defensa en los últimos siete años ha que hecho que la poca disponibilidad de los recursos presupuestales se enfoque en estas tareas prioritarias antes que en los cazas de combate. Entonces la elección no es falta de interés, sino una alineación estricta entre el presupuesto de Defensa y las misiones prioritarias de la nación. ¿Crees que México debería adquirir al menos un escuadrón de cazas ligeros como el KAI FA-50 para mantener la doctrina de caza supersónica, o el transporte debe seguir siendo la prioridad absoluta? Déjalo en los comentarios.
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Por José A Quevedo En febrero de 2026, aviones T-6C Texan II artillados de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) fueron desplegados para apoyar a las fuerzas de tierra que abatieron a un líder criminal en el municipio de Tapalpa, Jalisco, participando en misiones de vigilancia, reconocimiento y apoyo táctico. La aeronave cuenta con sensores infrarrojos, cabina digital y enlaces de comunicación en tiempo real, que le permiten localizar objetivos con precisión incluso en zonas remotas y de difícil acceso. Su tecnología avanzada y bajo costo operativo los convierten en una herramienta estratégica en operaciones de alto impacto. Antes en enero de 2023, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) tuvo que echar mano de dos de sus aviones T-6C Texan II artillados con pods de ametralladoras para apoyar a las tropas del ejército mexicano que luchaban por controlar la ciudad de Culiacán Sinaloa, que estaba siendo tomada por grupos de criminales fuertemente armados que querían evitar la detención y traslado de su líder, el apoyo de los tejanos y de los helicópteros Blackhawk fue definitoria para replegar a los criminales. Apenas meses atrás la Fuerza Aérea Mexicana terminó de poner a punto el artillado de estas aeronaves ya que como sabemos la función principal de esta versión es el entrenamiento avanzado, aunque eso no limita su capacidad de ataque a tierra, sobre todo ahora que los escuadrones de ataque conformados por los aviones PC-7 fueron desactivados, por lo anterior es necesario plantearse la necesidad real de que la Fuerza Aérea Mexicana opere un avión dedicado al ataque y que mejor que hacerlo con la versión AT-6 Wolwerine, como es de todos conocido la Aviación militar mexicana opera más de 70 aeronaves T-6C, la fuerza aérea 60 y la aviación de la Armada de México trece. El T-6C es la última versión de la aeronave T-6 que apenas alcanzó su completa operación y aceptación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en octubre de 2001 y en agosto de 2003, por la Marina de los Estados Unidos. El T-6 Texan II ha sido un elemento confiable para operaciones de entrenamiento donde se han reducido los ciclos de mantenimiento en comparación con los T-37, los jets de entrenamiento que reemplazó y por ende los costos operativos. La aeronave ofrece soluciones integradas de entrenamiento sintético aire-tierra y aire-aire. Su aviónica digital Esterline CMC Cockpit 4000 incorpora un sistema de gestión de vuelo certificado por la FAA, sistema de navegación GPS, pantallas de vuelo primario, un HUD que tiene capacidad de simular aviones como el F-16 o el F-18, una unidad inercial de referencia, altímetro de radar, sistema de control de temperatura y grabador de video digital entre otros sistemas de vanguardia, la flexibilidad inherente del T-6C su excelente aerodinámica y el rendimiento del motor similar a un jet permiten una amplia gama de potenciales usos multimisión. Las variantes del T-6C básico que ya se han utilizado para el entrenamiento de armas a nivel mundial y también se evaluado con éxito en las opciones para agregar capacidad de vigilancia y reconocimiento, con todo lo anterior la última versión del T-6C y que es la versión que operan las fuerzas armadas mexicanas es una aeronave bastante avanzada, capaz de llevar armamento, aunque los fines ofensivos del T-6C son limitados por lo que se desarrolló la versión AT-6 Wolverine que está equipado con otra planta motriz más potente, aviónica y blindaje erigiéndose como un verdadero avión de ataque y apoyo aéreo cercano ya que proporciona una capacidad integral de ataque en ambientes de combate. El Wolverine es un avión con sistemas para múltiples misiones, diseñado para satisfacer una amplia variedad de necesidades de ataque ya que cuenta con un ordenador de misión integrado usado por el A-10C en la cabina además de sistemas de gestión de vuelo puede operar una amplia variedad de armas incluyendo las de uso general guiadas por láser y municiones asistidas por inercia, el Wolverine cubre un amplio espectro de misiones que incluye el entrenamiento vigilancia y reconocimiento de inteligencia además del ataque de precisión sus capacidades son ideales para la defensa interna y para las misiones de apoyo Como vemos el AT-6 es un avión muy capaz para misiones de apoyo aéreo cercano equipado con lo último en tecnología y a un precio accesible por lo que ahora sería el momento que México pudiera contar con una aeronave de última generación que realice la función de apoyo aéreo cercano especializado aprovechando las capacidades y experiencia ganada en la operación del T-6C ; por otra parte en el plan de la FAM para el sexenio 2018-2024 se preveía la incorporación de 30 nuevos Aviones Texan II por lo que creemos que sería el momento de pensar en incorporar una aeronave como el Wolverine recordando que en FAMEX 2015, esta aeronave fue presentada a los mandos de la fuerza a Mexicana con miras a su evaluación por parte de los pilotos mexicanos.
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