Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT)
- Actividades Espaciales, Industria
- noviembre 6, 2016
MÉXICO AEROESPACIAL En el marco de la feria aeroespacial más importante de este 2022 en Europa, que tiene lugar en el Reino Unido la empresa mexicana Hydra presenta el sistema aéreo o tripulado S-45 BÁALAM en conjunto con la industria de defensa de Turquía con quien se están llevando a cabo labores de integración de sistemas de armamento y guerra electrónica originarios de ese país, miembro de la OTAN para ser instalados en aeronaves fabricadas en México para el mercado Mundial. La industria de defensa turca ha mostrado una gran versatilidad y eficiencia en el desarrollo de los sistemas de armamento de alta precisión como el Bayraktar TB2, por lo que la adición de estas capacidades a las aeronaves diseñadas y fabricadas en México para el mercado mundial, es una opción eficiente y comprobada para las fuerzas armadas del mundo. El S-45 Baalam es un diseño de la empresa mexicana Hydra Technologies, tiene una autonomía de 12 horas y un alcance de 75 millas, con un techo de servicio de 17.000 pies. y pueden ser controlados hasta una distancia de 80 kilómetros. El S45 Balaam (Jaguar en maya) es un Vehículo Aéreo No Tripulado de doble motor y pistón de gasolina, con una envergadura de 5 metros, un alcance operativo de 120 km, una resistencia de 12 horas, techo operativo de 4,500 m y capacidad de carga útil de hasta 5 kg. El S45 está diseñado para un despliegue rápido, con dos personas puede desplegarse en menos de 20 minutos para instalar la estación de control de tierra y aeronave antes de estar listo para el vuelo. Hydra ha desarrollado, diseñado y producido el fuselaje, la electrónica de control y el software del piloto automático, cuenta con sensores especializados, como el Sistema de Navegación Inercial (INS). Las tareas principales de las aeronaves son el patrullaje, búsqueda de personas desaparecidas y vigilancia.
READ MORERedacción. – Durante la reciente Feria Aeroespacial Tulum 2026, se conoció que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) inició formalmente el proceso para sustituir su veterana flota de aviones de combate Northrop F-5E/F Tiger II, señalando que si bien el F-5E/F representa actualmente la mayor capacidad de combate de la FAM, su tecnología es obsoleta frente a los desafíos actuales. Entre las opciones bajo análisis se encuentran plataformas de alto rendimiento como el Lockheed Martin F-16 y el Saab Gripen, además de considerar aeronaves de la categoría ligera como el KAI FA-50 surcoreano y el Leonardo M-346 italiano. La FAM busca una plataforma polivalente capaz de cumplir misiones de defensa aérea, reconocimiento y ataque a tierra. Semanas después el secretario de la Defensa Nacional el Gral Ricardo Trevilla Trejo confirmó que la sustitución de aviones de combate F-5E/F está programada a mediano plazo, priorizando de forma inmediata la adquisición de aeronaves de carga, transporte de personal y helicópteros. Recordemos que en agosto de 2026, los aviones F-5E/F del Escuadrón Aéreo 401 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) cumpliran 44 años de servicio activo, un hito que, lejos de ser motivo de celebración, resalta una situación crítica que afecta a esa fuerza armada mexicana y que es la urgente necesidad de modernizar su flota de reactores de combate. Esta problemática, que se arrastra desde hace años, se ha visto afectada por problemas económicos, falta de una política de defensa y un plan de reducción del gasto público que ha impedido la concreción del anhelo mexicano de contar con una flota aérea de combate moderna y eficiente. En agosto de 1982, México adquirió solo doce aviones F-5E/F Tigre II de 26 que se planearon originalmente, a la compañía Northrop Aircraft Co. usando el programa de ventas militares al extranjero de los Estados Unidos. Desafortunadamente el terremoto de 1985, complico la situación financiera por lo que se tuvo que dejar de lado la incorporación de más F-5E, antes de que la línea de producción cerrara en 1986. Estas aeronaves fueron las últimas adquisiciones en materia de aviación de combate de México y a pesar de que en su momento fueron las más modernas de su tipo, ya que fueron considerados como uno de los mejores cazas de combate del mundo, pero con el avance tecnológico en la aviación, estas aeronaves han quedado rezagadas a pesar de que su maniobrabilidad y velocidad, siguen siendo sobresalientes, con el paso de los años, su obsolescencia tecnológica se ha vuelto cada vez más evidente. Al iniciar el gobierno del presidente Vicente Fox (2000-2006) se comenzaron a considerar varias opciones para incrementar y modernizar la flota de F-5E/F mexicana al tratar de conseguir más aeronaves usadas en Suiza, Arabia Saudita y Taiwan, pero que por cuestiones presupuestales no se pudieron concretar en el caso suizo, en al caso de Arabia Saudita, las células estaban demasiado usadas y con Taiwan, China amenazo con un diferendo diplomático en caso de concretarse la transferencia. Para el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) el entonces secretario de la Defensa Nacional el Gral. Galván solicito en el año 2007, recursos para comprar aviones F-16, cuatro por año hasta completar un escuadrón de 16 aeronaves, petición que fue rechazada por la Cámara de Diputados. Para marzo del 2015, el entonces comandante de la FAM, señalo que en el corto plazo no se vislumbraba una sustitución de los aviones F-5E/F, ya que los análisis militares marcaban que la situación de las relaciones internacionales y el entorno no preveían una amenaza que amerite contar con un mayor potencial, aunque si se consideraba una actualización a sus sistemas para ponerlos al día, en concordancia con el plan 2030, que la Secretaría de la Defensa Nacional propuso, para la modernización de las fuerzas de aire y tierra, renovando con equipo nuevo, la rama de transportes, de helicópteros, de adiestramiento y aviación táctica, dejando para el año 2025 la incorporación de 24 nuevos aviones interceptores. Desafortunadamente en el sexenio 2018-204 se dejaron de lado los programas y planes de modernización dejando de incorporar en los últimos años nuevas aeronaves que incrementarían y modernizarían las flotas de transporte helicópteros, vigilancia y aviación táctica, lo que implica ahora en el 2025 una presión más a los presupuestos de defensa y marina que en los siguientes años deberán reponer a marchas forzadas los equipos faltantes que no se modernizaron en seis años. La falta de modernización de la flota aérea de México es un problema de suma importancia por varias razones. En primer lugar, después de la pandemia, la invasión de Rusia a Ucrania modifico la geopolítica mundial dejando un panorama de incertidumbre que se complica con la segunda presidencia de Trump en los Estados Unidos. Después afecta la soberanía del país, ya que actualmente la Fuerza Aérea solo puede cubrir el con espacio radar el 32% del espacio aéreo nacional la falta de una fuerza armada potente afecta la imagen de México en el mundo ya que un programa de defensa fuerte respalda a una nación fuerte. Esto es preocupante en un momento en que los carteles del narcotráfico operan dentro del territorio mexicano y cuentan con recursos cada vez más avanzados. Ahora existe un nuevo factor para la incorporación de una nueva aeronave, México se hará responsable de la protección de su parte correspondiente del espacio aéreo de Norteamérica para lo cual deberá poder interactuar con sus contrapartes canadienses y norteamericanas, realizando operaciones conjuntas con ambas fuerzas de acuerdo con la Estrategia de Cooperación Militar Bilateral México- USS Northcom, por lo que es inminente que México opere una nueva aeronave de combate después del 2030. En junio de 2026 el Centro de Gestión del Ciclo de Vida de la Fuerza Aérea (AFLCMC) de los Estados Unidos, busca contratistas para la reparación y reacondicionamiento/revisión general del F-5 de México. La misión de este contrato es proporcionar servicios de reparación y reacondicionamiento general para componentes de aeronaves F-5 como parte de Ventas Militares Extranjeras (FMS) a México. El objetivo es asegurar que estas
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Por José A. Quevedo La instrucción de los futuros pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) se encuentra en una encrucijada crítica. Por más de cuatro décadas, el Pilatus PC-7 Turbo Trainer ha sido la espina dorsal de la formación en la Escuela Militar de Aviación (EMA). Sin embargo, el desgaste operacional y el salto tecnológico de las plataformas aéreas modernas hacen que la sustitución de esta icónica aeronave ya no sea una opción a futuro, sino una necesidad estratégica y necesaria, desafortunadamente la falta de equipamiento en los últimos siete años ha puesto presión innecesaria en los presupuestos militares que tienen que cubrir a un ritmo mayor nuevos aviones de trasporte como los C-130J “Super Hercules” y nuevos helicópteros. Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano. Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación, en Zapopan Jalisco, actualmente se emplea en el adiestramiento del personal en instrucción del 4/o. año de la carrera de Piloto Aviador Militar. No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano. El motivo principal para el reemplazo inmediato trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y avionica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa. Es necesario recalcar que las plataformas de entrenamiento avanzado actuales no solo enseñan a volar; también simulan radares, empleo de armamento guiado y guerra electrónica sin necesidad de gastar munición real. Aunque el mercado internacional ofrece alternativas consolidadas que encajarían de manera natural en la doctrina de la FAM, el uso del T-6C en los escuadrones tácticos hace que esta aeronave se convierta en la mejor opción con menor curva de aprendizaje, estandarizar la flota con el T-6C optimizaría costos de mantenimiento y capacitación del personal de mantenimiento ya que se cuenta con experiencia operativa y táctica en su operación, se cuenta también con instructores de vuelo y personal técnico capacitado, así como con simuladores de vuelo. El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.
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Amigos de Mexicoaeroespacial hoy es 30 de noviembre es el último día del sexenio 2012 -2018 y también podría ser el último vuelo del avión presidencial TP-01 José María Morelos y Pavón. Después de más de 130 vuelos dentro y fuera de México en un periodo de dos años y nueve meses, el avión presidencial, emprendió este viernes 30 de noviembre su último viaje como aeronave oficial al traer de vuelta al presidente Enrique Peña Nieto luego de su participación en la Cumbre del G20 en Buenos Aires, Argentina. La aeronave realizó su último viaje en territorio nacional la última semana de noviembre para una gira por los estados de Sonora y Sinaloa. El avión viajara una distancia desde Buenos aires, Argentina hasta la Ciudad de México de 8,005 Kilómetros en un lapso de 11 horas aproximadamente. El TP-01 es un Boeing 787-8 Dreamliner, que fue adquirido en 2012, a un costo total de 218 millones de dólares que se pagaron a 13.5 pesos por dólar, dado que también se adquirió una cobertura del tipo de cambio. La SEDENA todavía lo está pagando a través de un crédito de Banobras hasta el año 2027. Se estima que podrá estar en servicio hasta el año 2040 Para realizar su función de avión presidencial, fue adaptado para transportar solo a 80 pasajeros: 24 de comitiva, 42 de seguridad y medios de comunicación, así como 12 de tripulación y 2 pilotos. Una de sus principales cualidades es la eficiencia de consumo de combustible, característica más reconocida del Boeing 787, que le permite utilizar un 20% menos de combustible que cualquier otro avión de su tamaño en misiones similares. El 9 de octubre de 2015, aterrizó en la Base Aérea Militar Número 1 en Santa Lucía, el nuevo avión presidencial ahora llamado “José María Morelos y Pavón” como parte de sus vuelos de prueba Para efectos de regulación aeronáutica internacional lleva la matricula civil XC-MEX. Inició operaciones oficiales el 10 de febrero de 2016, cuando trasladó al mandatario mexicano a Sonora donde conmemoró el Día de la Fuerza Aérea Mexicana, donde fue escoltado por interceptores F-5E/F del Escuadrón Aéreo 401. De los poco más de 130 vuelos realizados, al menos dos decenas de ellos fueron para atender la emergencia por los sismos del 7 y 19 de septiembre del año pasado en entidades como Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Guerrero. Durante estos más de dos años y medio de operaciones, el TP-01 ha aterrizado en la mayoría de los estados del país y en al menos una decena de naciones del mundo: Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú, Argentina, Cuba, Guatemala, Colombia en el continente americano. Alemania, España, Dinamarca, Países Bajos, Japón, Israel, China, Francia, Vietnam en Europa y Asia. El TP-01 tiene el record del vuelo más largo, realizado por una aeronave militar mexicana al volar desde Vietnam a la Ciudad de México volando la distancia de 15.085 km en un tiempo de 16 horas y 02 minutos. El avión José María Morelos y Pavón llevo al presidente de México, al país asiático para participar en la reunión de líderes del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), Esta es la primera vez que la Fuerza Aérea de México cuenta con una aeronave con capacidad intercontinental. Como sabemos la venta del avión presidencial TP-01 fue una de las promesas de campaña del presidente electo, pero incluso la administración saliente analizó la viabilidad financiera de esa acción. El estudio de viabilidad de la empresa Ascend Flightglobal Consultancy determinó en 2016 que «de venderse la aeronave a una aerolínea comercial, se tendría una pérdida muy significativa respecto del valor de compra. Esto se debe a los costos y tiempos de reconversión interna, así como a la pérdida del equipamiento actual». El consultor estima que, si se vendiera a alguna aerolínea comercial, su venta podría representar una pérdida de más del 58 por ciento de su costo (128.2 millones de dólares). La Flota Aérea Presidencial, que habrá de venderse según el presidente electo, se compone por 21 aeronaves, nueve de ellas aviones y los restantes 12 helicópteros. Es así que en los siguientes días, se conocerá el futuro inmediato del TP-01 ya sea que sea vendido o se reintegre a funciones de transporte en la Fuerza Aérea Mexicana Puedes ver nuestro vídeo a continuación:
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Por: José Antonio Quevedo El 21 de julio de 2011, las ruedas del último Transbordador Espacial de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA), el Atlantis tocaron la pista del Centro Espacial Kennedy, a las 05:57 locales (04:57 hora de México), tras un descenso de 65 minutos desde su última órbita. El Transbordador Espacial era un sistema de lanzamiento reutilizable, desarrollado por la NASA después del programa Apolo que llevo al hombre a la Luna, no se parecía a ninguna nave construida anteriormente, semejándose más a un avión ya que podía llegar al espacio como un cohete pero, utilizando su forma alada y aerodinámica descendería a través de la atmósfera para aterrizar en una pista, tal y como lo haría un avión comercial. En órbita, el transbordador espacial giraba alrededor del planeta a unos 28.000 kilómetros por hora, lo que significa que su tripulación veía un amanecer o un anochecer cada 45 minutos. Tras su despegue desde el Centro Espacial John F. Kennedy en Florida, una misión promedio del transbordador duraba entre diez días y dos semanas dependiendo del programa de experimentos científicos. También se llevaban a cabo diferentes tareas, como la reparación de satélites y la construcción, de la Estación Espacial Internacional. Cada uno de los transbordadores contaba para dichas funciones con el equipo especial necesario, entre el que destacaba un brazo manipulador exterior. El 12 de abril de 1981, John Young y Robert Crippen dieron comienzo al programa del transbordador espacial al pilotar el primer transbordador, el Columbia hacia el espacio y conseguir volver dos días después. Dos años después, la astronauta Sally Ride pasó a ser la primera mujer estadounidense en el espacio, como parte de la tripulación del Challenger. La flota se integro con 4 transbordadores llamados, Columbia, Challenger, Discovery y Atlantis, a la que después se integro el Endevour como reemplazo del Challenger, en ingles el sistema se denominaba Space Transport System o STS. Un quinto transbordador el Enterprise, fue usado para pruebas de vuelo y planeo en la tierra y nunca llego al espacio. El programa del transbordador espacial, por su gran número de misiones, se puede considerar un éxito, aunque está enmarcado por dos grandes tragedias; en 1986, el Challenger se desintegró pocos segundos después del lanzamiento, provocando la muerte de los siete miembros de la tripulación. La causa del accidente fue una junta defectuosa en el cohete impulsor. El programa del transbordador espacial se suspendió tras este accidente, y no se lanzaron más transbordadores durante casi tres años. El programa resurgió en abril de 1990 con el éxito de la misión del Discovery. Los astronautas de este vuelo memorable colocaron el Telescopio Espacial Hubble en órbita. En 1995, el transbordador Atlantis consiguió acoplarse a la estación espacial rusa Mir, uniendo los dos grandes programas espaciales en una época de cooperación, que contrasta claramente con la carrera espacial de otros tiempos. Los vuelos continuaron rutinariamente hasta que en febrero de 2003, la tragedia sacudió de nuevo el programa, cuando se perdió un segundo transbordador. El Columbia se desintegró sobre Texas reentrando a la atmosfera, a tan sólo 16 minutos de la hora de aterrizaje prevista. Los siete miembros de la tripulación fallecieron. La destrucción del Columbia y la muerte de sus siete tripulantes demostraron que, a pesar del centenar de misiones completadas durante 22 años de servicio, el transbordador espacial seguía siendo un vehículo experimental, sumamente complejo y definitivamente riesgoso. La magnitud de la tragedia no impidió que poco tiempo después comenzaran a arreciar las primeras críticas contra el programa espacial: a la vista de muchos estadounidenses, la NASA no tenía una misión lo suficientemente definida. Abocada desde 1998 a la construcción de la Estación Espacial Internacional (EEI) la NASA se vio obligada a suspender de inmediato los lanzamientos tripulados por un período de dos años y medio, mientras sus especialistas investigaban y solucionaban las causas que llevaron a la catástrofe. Esto ocasionó algunos roces inevitables con los socios internacionales del proyecto, particularmente con Rusia, que debió compensar la ausencia de los transbordadores con lanzamientos adicionales de sus naves Soyuz y Progress a fin de mantener mínimamente operativo el complejo orbital y asegurar el transporte de sus ocupantes desde y hacia la Tierra. El verdadero problema con el transbordador espacial era su diseño; fundamentalmente inseguro, ya que existían partes de la nave, peligrosamente expuestos al fuego y a escombros. Además el transbordador no tenía capacidad de expulsión durante los dos primeros minutos del despegue, lo cual era peligroso para la tripulación. La comisión para indagar sobre el accidente del Challenger revelo en su investigación que había varios problemas de seguridad y que además el control de misión había realizado varias decisiones erróneas que llevaron a la fatal catástrofe. Pero la comisión decidió ignorar los problemas de diseño de la nave ya que el programa solo había existido por 5 años y representaba una inversión muy grande. En vez de tener que lidiar con convencer a una nación de seguir con un programa que era inherentemente inseguro el gobierno prefirió seguir adelante con el sistema de transbordadores a pesar de sus problemas. Una vez más se formo una comisión para investigar el accidente del transbordador Columbia, y esta vez los investigadores no le tuvieron piedad al diseño; concluyendo que el problema con el programa era que intentaba hacer demasiadas cosas al mismo tiempo con tal de satisfacer las necesidades y demandas de muchos grupos políticos a la vez. El transbordador estaba diseñado para ser reusable y así hacer varias misiones al año, todo esto con bajos costos de mantenimiento. Al final la complejidad de todas estas metas de diseño creó un producto técnicamente no realista y por lo tanto inseguro. Esta fue la razón por la cual 30 años después el proyecto se cancelo. Con el retiro del transbordador, los vuelos tripulados a la órbita baja de la tierra y a la EEI, dependieron, en su totalidad de Rusia y su nave Soyuz. Como resultado de la
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Por: José Antonio Quevedo La Armada de México opera trece aviones de última generación Hawker T-6C+ Texan II para misiones de adiestramiento, apoyo aéreo cercano, interceptación marítima y terrestre. Cuentan con el esquema estándar en la armada mexicana en dos tonos de gris, llevan las matrículas ANX-1307 a ANX-1319. Su incorporación viene a sustituir a los veteranos Valmet L-90 TP Redigo de los que se operaron nueve unidades en para tareas de patrullaje costero y ataque a tierra. Están adscritos al Escuadrón Aeronaval 111 en BAN Tampico (BASANTAM), al Escuadrón Aeronaval 212 en BAN La Paz (BASANPAZ), al Escuadrón Aeronaval 311 en BAN Campeche (BASANCAMP) y al Escuadrón Aeronaval 512 en BAN Chetumal (BASANCHET). Para aprobar su compra se sometieron dos aeronaves a distintas pruebas. La evaluación concluyo que era un avión altamente maniobrable, contaba con un potente motor y asientos eyectables que le otorgaban un amplio margen de seguridad, su capacidad de portar armamento diverso combinado con la aviónica de última generación, permitía planificar exigentes misiones a la vez que podían realizarse ejercicios de ataque aire-tierra simulados, como ejercicios de bombardeo sin gastar en municiones de entrenamiento y las veces que sea necesario Los sistemas de aviónica T-6C+ tienen la capacidad de proporcionar sistemas avanzados de misión operativa para entrenamiento virtual sintético utilizando modos de entrenamiento aire-aire y aire-tierra (armas simuladas). Es operado por dos pilotos, cadete e instructor, aunque pueden ser volados por uno solo. Cuenta con asientos eyectables cero-cero, los asientos eyectables cero-cero son un tipo de asiento eyectable diseñado para extraer de un modo seguro a un ocupante de la cabina de un avión cuando la aeronave se encuentra a baja altitud y baja velocidad, incluso cuando la aeronave se encuentra estacionada en tierra. La capacidad cero-cero fue desarrollada para ayudar a los pilotos a escapar de la aeronave bajo estas circunstancias, dado que anteriormente se necesitaba de un mínimo de altitud y un mínimo de velocidad para que la operación fuese segura. La tecnología cero-cero utiliza una pequeña carga explosiva para que el piloto salga despedido de la cabina de un modo rápido, de modo que la necesidad de altitud y velocidad ya no es necesaria. De hecho, los dos ceros hacen referencia a la operatibilidad del asiento eyectable a altura cero y velocidad cero. Los Texanos navales están impulsados por un motor turbohélice Pratt & Whitney Canada PT6A-68 y una hélice cuatripala Hartzell Propeller HC-E4A-2. Alcanza una velocidad máxima de 585 km/h, alcanza una altura de 9,400 m y tiene una autonomía de 1,637 km, pero si se usan tanques externos, se incrementa el alcance hasta los 2,559 km. Estas aeronaves son multipropósito ya que además de facilitar el adiestramiento también tienen capacidades de ataque ligero ya que poseen seis puntos duros bajo las alas, y pueden artillarse con bombas convencionales de propósito general Mk.81 de 250 lb, pods FN Herstal Twin Mag TMP-5 con doble ametralladora MAG 58P calibre 7.62 mm, pods FN Herstal HMP250, con cañón FN M3P calibre .50, tubos lanzacohetes FN Herstal LAU-68 o LAU-7H con cohetes no guiados, También pueden portar dos tanques de combustible externo para extender su autonomía. Las aeronaves de apoyo aéreo cercano, son aviones y helicópteros de menor tamaño y capacidad de armamento que las aeronaves de combate, utilizados para apoyo limitado a fuerzas combatientes como escoltas e interceptores y como entrenadores para la transición a aeronaves de combate Para el Apoyo Aéreo Cercano las aeronaves mexicanas efectúan tareas de mando y control y fuego real, apoyados con elementos de comunicaciones navales desde tierra, que permiten dirigir la capacidad de fuego de las fuerzas armadas contra blancos específicos. Datos Técnicos Tipo de aeronave: Avión monomotor turbohélice Fabricante: Beechcraft Defence Company, Llc. Modelo: Texan T-6C+ Longitud: 10.16 mts. Altura: 3.25 mts Envergadura: 10.18 mts. Techo de servicio: 31,000 pies Peso máx. Despegue: 6,900 lbs. Misión: apoyo aéreo cercano, interceptación marítima y terrestre.
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