MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – El conocimiento de alto nivel del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, aplicado en las observaciones efectuadas mediante el telescopio suizo-mexicano SAINT-EX, contribuyó en el hallazgo de un sistema planetario en la estrella enana roja LHS 1903. El descubrimiento desafía el saber de estos objetos debido al inusual orden de sus planetas, explicó la investigadora del IA, Yilen Gómez Maqueo Chew, quien junto con Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola, representaron a la Universidad Nacional en el grupo de investigación internacional. Recordó que las primeras observaciones de la estrella LHS 1903, ubicada a 33 parsecs o más de cien años luz de nosotros, se realizaron en 2019 con el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS). Al revisar los tránsitos –cuando pasan frente a la estrella– los primeros estudios revelaron la existencia de tres posibles exoplanetas a su alrededor. Posteriormente, las personas expertas recurrieron a equipos en tierra, entre ellos SAINT-EX -ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, Baja California, a cargo de la UNAM-, con el cual se trabajó en 2022 para confirmar la existencia del tercer planeta. Se encontró evidencia con el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la ESA, que este sistema posee un cuarto planeta. De acuerdo con Gómez Maqueo Chew, lo importante de encontrar más sistemas planetarios es que nos dan un contexto de todos los que conocemos –incluido el sistema solar–, lo cual permite comparar lo que se sabe de la formación de estrellas, los planetas a su alrededor y evolución a través del tiempo. La astrónoma precisó que inicialmente se tenía la idea de que en un sistema solar cerca de la estrella se encuentran los objetos rocosos y posteriormente los ricos en gas, pero en el caso de LHS 1903, reportado recientemente en la revista Science, el planeta exterior más distante podría ser rocoso. En este caso, apuntó, de los ocho conocidos en nuestro sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) los cuatro primeros son rocosos; y los exteriores (de Júpiter a Neptuno) son gaseosos, un patrón que se ha observado comúnmente en el universo. La doctora en Física por la Universidad de Vanderbilt destacó que los planetas descubiertos alrededor de una estrella suelen ser llamados en orden alfabético con base en su posición, por lo que en este caso son: LHS 1903 b, LHS 1903 c, LHS 1903 d y LHS 1903 e. La coordinadora del proyecto SAINT-EX puntualizó: Es un sistema “raro” porque hay un planeta con un tamaño y masa que debe ser rocoso, luego le siguen objetos conocidos como subneptunos –planetas gaseosos más pequeños que Neptuno– y el cuarto tiene la densidad de un objeto rocoso, mientras que en nuestro sistema solar los planetas rocosos son los más cercanos al Sol y los gaseosos más lejanos a nuestra estrella. Eso es lo extraño. Por eso se habla de que el planeta e tuvo que formarse en un entorno diferente al de los otros planetas que rodean la estrella LHS 1903; porque de haber tenido el suficiente gas alrededor habría sido un planeta gaseoso, pero no lo es. Sin embargo, en el caso de los objetos que orbitan LHS 1903 este orden cambia, pues el planeta más interno en la enana roja –más fría y con un brillo menor al de nuestro Sol– parece ser rocoso, seguido por dos planetas gaseosos, mientras que el último planeta (llamado e) parece ser rocoso. Las teorías actuales indican que los planetas interiores de un sistema son pequeños y rocosos debido a que reciben mayor radiación de la estrella, lo que, literalmente, “barre” la mayor parte del gas que rodea su núcleo rocoso. Pero a medida que los objetos se alejan, las condiciones permiten que una atmósfera se mantenga en un planeta gaseoso. Las y los científicos de los países que conformaron el equipo internacional de investigación, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Suiza, Alemania, Austria, Suecia, Holanda, Italia, México, Canadá, Hungría y Japón, sugieren que cuando LHS 1903 e se formó, es posible que el sistema ya se hubiera quedado sin gas, lo cual se considera vital para la formación planetaria. Es decir, no todos “nacieron” al mismo tiempo, lo que propició que este mundo rocoso se formara en esa enana roja ante la escasez de gas, concluyó.
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Redacción. – Dos aviones F-15 retirados de la Fuerza Aérea de EE. UU. se han unido a la flota de investigación de vuelo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en Edwards, California, pasando del servicio militar a un nuevo rol que permite avances revolucionarios en la industria aeroespacial. Los F-15 apoyarán la investigación de vuelo supersónico para el proyecto de Demostraciones y Capacidades de Vuelo de la NASA, incluyendo las pruebas del avión de investigación supersónico silencioso X-59 de la misión Quest. Uno de los aviones volverá a volar como avión de investigación activo de la NASA. El segundo se utilizará para fabricar piezas que respalden el mantenimiento de la flota a largo plazo. “Estas dos aeronaves permitirán la recopilación exitosa de datos y la capacidad de seguimiento del X-59 durante la vida del proyecto del Demostrador de Vuelo de Bajo Boom”, declaró Troy Asher, director de operaciones de vuelo de NASA Armstrong. “También nos permitirán reanudar las operaciones con diversos socios externos, como el Departamento de Guerra y compañías de aviación comercial”. La aeronave provenía del 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón, en Kingsley Field. Tras completar sus últimos vuelos con la Fuerza Aérea, ambas aeronaves llegaron al Aeropuerto Armstrong de la NASA el 22 de diciembre de 2025. “La NASA ha estado volando F-15 desde que se lanzaron algunos de los primeros modelos a principios de la década de 1970”, dijo Asher. “A lo largo de las décadas, se han realizado decenas de experimentos científicos en los F-15 de la NASA, lo que ha contribuido significativamente a la aeronáutica y a la investigación en vuelos de alta velocidad”. Los F-15 permiten a la NASA operar en entornos de pruebas de vuelo de alta velocidad y gran altitud. La aeronave puede transportar hardware experimental externamente (bajo las alas o suspendido bajo el centro) y puede modificarse para apoyar la investigación de vuelo. Ahora que estas aeronaves se han unido a la flota de la NASA, el equipo de Armstrong puede modificar su software, sistemas y controles de vuelo para adaptarlos a las necesidades de la misión. La distancia al suelo del F-15 permite a los investigadores instalar instrumentos y experimentos que no cabrían debajo de muchas otras aeronaves. La NASA ya ha estado operando dos F-15 modificados para que sus pilotos puedan operar hasta 60.000 pies, el límite superior de la envolvente de vuelo del X-59, que volará a 55.000 pies. El nuevo F-15 que volará para la NASA recibirá la misma modificación, lo que permitirá operaciones a altitudes que la mayoría de las aeronaves estándar no pueden alcanzar. La combinación de capacidad, capacidad y adaptabilidad hace que los F-15 sean especialmente adecuados para la investigación de vuelo en NASA Armstrong. “La prioridad es que apoyen con éxito al X-59 hasta completar esa misión”, dijo Asher. “Y a largo plazo, estas aeronaves ayudarán a la NASA a seguir apoyando la investigación y las colaboraciones aeronáuticas avanzadas”.
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Redacción. – Cuatro tripulantes de la Estación Espacial Internacional (EEI) amerizaron este jueves con éxito en el océano Pacífico después de que el problema médico de uno de ellos obligara a acortar la misión. La agencia espacial de los Estados Unidos (NASA) no quiso revelar qué miembro de la tripulación sufre un problema de salud ni dar detalles, pero subrayó que el regreso a la Tierra no constituye una situación de emergencia. Tras cinco meses en el espacio, los astronautas estadounidenses Mike Fincke y Zena Cardman, el ruso Oleg Platonov y el japonés Kimiya Yui se desacoplaron de la Estacion Espacial Internacional (EEI) después la cápsula Dragon de SpaceX que transportaba a los cuatro amerizó con éxito frente a las costas de San Diego. El tripulante afectado por el problema médico «estaba y sigue en estado estable», declaró Rob Navias,un responsable de la NASA. Los miembros de la misión, llamada Crew-11, llegaron a la EEI a principios de agosto y debían permanecer en la estación hasta mediados de febrero, cuando iban a ser relevados por otra tripulación. James Polk, jefe médico y de salud de la NASA, explicó que el «riesgo» y «la duda persistente sobre cuál es exactamente el diagnóstico» de la persona afectada llevaron a la decisión de adelantar el regreso de la tripulación. El astronauta estadounidense Chris Williams y los cosmonautas rusos Serguéi Kud-Sverchkov y Serguéi Mikáev, que llegaron a la estación en noviembre a bordo de una nave rusa Soyuz, permanecieron en la EEI. La agencia espacial rusa Roscosmos opera junto con la NASA en la estación y ambas se turnan para transportar a un ciudadano del otro país hacia y desde el complejo orbital, uno de los pocos ámbitos de cooperación bilateral que aún perduran entre Estados Unidos y Rusia. La Estación Espacial Internacional está habitada de forma continua desde el año 2000 y es un ejemplo de cooperación multinacional con participación de Europa, Japón, Estados Unidos y Rusia. Situada a unos 400 kilómetros de la Tierra, la EEI funciona como un banco de pruebas para investigaciones sobre la exploración del espacio profundo, incluidas futuras misiones para volver a llevar humanos a la Luna y, posteriormente, a Marte. Un alto cargo de la Nasa, Amit Kshatriya, recordó que los cuatro astronautas evacuados fueron entrenados para afrontar situaciones médicas imprevistas y elogió la forma en que han gestionado la situación. Se prevé que la EEI deje de funcionar después de 2030. Luego descenderá gradualmente de su órbita hasta desintegrarse en la atmósfera sobre una zona remota del océano Pacífico conocida como Punto Nemo, un cementerio de naves espaciales.
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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum comentó que parte de los proyectos que tiene su gobierno, es desarrollar un satélite para ponerlo en órbita, “Hay distintos tipos de satélites, justo hace unos días me lo explicaba el equipo. El área de telecomunicaciones va a quedar en la Agencia Digital, aparte de lo que desarrolla CFE, Internet para Todos y hay varias opciones”. «Los satélites de órbita baja son más sencillos de desarrollar, y ahí es donde; el Politécnico tiene, por ejemplo, un desarrollo importante, entonces es parte de lo que empieza a desarrollarse. Va a llevarse un poco más de tiempo, pero sí es uno de los proyectos estratégicos que estamos planteando», explicó Sheinbaum Pardo en su conferencia matutina de este jueves. Mencionó que «una parte es presupuesto», y otra es la vinculación de distintos grupos de investigación que ya están haciendo trabajo: «Al vincularlos, se va a potenciar más el conocimiento y el desarrollo tecnológico». «Sí va a haber recursos, pero primero, queremos juntar a los grupos de investigación y desarrollo técnico para que no trabajen aislados», añadió la presidenta. El uso de satélites ha ganado relevancia en diversas áreas gubernamentales, desde seguridad hasta monitoreo climático y desastres naturales. Además, se ha convertido en una herramienta vital para cerrar la brecha digital. México cuenta con experiencia en la industria satelital, con satélites como Morelos I, II, III, Bicentenario y Centenario en órbita. Sin embargo, la administración actual ha dependido principalmente de empresas como Starlink para proveer conectividad en áreas de difícil acceso, relegando estos proyectos satelitales nacionales. En su compromiso por cerrar la brecha digital que afecta a 25.3 millones de mexicanos, según datos de la ENDUTIH, Sheinbaum anunció una propuesta de lanzar, un nuevo satélite destinado a llevar servicios de internet a las regiones más remotas del país.
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Mientras la NASA se prepara para el primer alunizaje tripulado en más de cinco décadas, la agencia ha identificado un conjunto actualizado de nueve posibles regiones de aterrizaje cerca del Polo Sur lunar para su misión Artemisa III. Estas áreas se investigarán más a fondo a través de estudios científicos y de ingeniería. La NASA seguirá estudiando áreas potenciales para misiones posteriores a Artemisa III, incluidas áreas más allá de estas nueve regiones. “Artemisa devolverá a la humanidad a la Luna y visitará áreas inexploradas. La selección de estas regiones por parte de la NASA demuestra nuestro compromiso de hacer que la tripulación aterrice de forma segura cerca del Polo Sur lunar, donde ayudarán a descubrir nuevos descubrimientos científicos y aprenderán a vivir en la superficie lunar”, dijo Lakiesha Hawkins, administradora adjunta de la Oficina del Programa de la Luna a Marte. El equipo de Análisis de selección de sitios interinstitucional de la NASA, en estrecha colaboración con socios científicos e industriales, agregó y excluyó posibles regiones de aterrizaje, que se evaluaron por su valor científico y disponibilidad para la misión. Las regiones candidatas a aterrizar en la Luna para Artemis III son, sin ningún orden de prioridad: Pico cerca de Cabeus B Haworth Macizo de Malapert Meseta de Mons Mouton Mons Mouton Borde Nobile 1 Borde Nobile 2 Borde de Gerlache 2 Llanura de Slater Estas regiones contienen características geológicas diversas y ofrecen flexibilidad para la disponibilidad de la misión. El Polo Sur lunar nunca ha sido explorado por una misión tripulada y contiene áreas permanentemente en sombra que pueden preservar recursos, incluida el agua. «El Polo Sur de la Luna es un entorno completamente diferente al lugar donde aterrizamos durante las misiones Apolo«, dijo Sarah Noble, directora de ciencia lunar de Artemis en la sede de la NASA en Washington. «Ofrece acceso a algunos de los terrenos más antiguos de la Luna, así como a regiones frías y en sombra que pueden contener agua y otros compuestos. Cualquiera de estas regiones de aterrizaje nos permitirá hacer ciencia asombrosa y nuevos descubrimientos«. Para seleccionar estas regiones de aterrizaje, un equipo multidisciplinario de científicos e ingenieros analizó la región del Polo Sur lunar utilizando datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA y un vasto cuerpo de investigación científica lunar. Los factores en el proceso de selección incluyeron el potencial científico, la disponibilidad de la ventana de lanzamiento, la idoneidad del terreno, las capacidades de comunicación con la Tierra y las condiciones de iluminación. Además, el equipo evaluó las capacidades de trayectoria combinadas del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) de la NASA, la nave espacial Orion y Starship HLS (Sistema de Aterrizaje Humano) para garantizar sitios de aterrizaje seguros y accesibles. El equipo de geología de Artemis III evaluó las regiones de aterrizaje en función de su potencial científico. Los sitios dentro de cada una de las nueve regiones identificadas tienen el potencial de proporcionar nuevos conocimientos clave para nuestra comprensión de los planetas rocosos, los recursos lunares y la historia de nuestro sistema solar. «Artemis III será la primera vez que los astronautas aterricen en la región del polo sur de la Luna. Estarán volando en un nuevo módulo de aterrizaje en un terreno que es único en nuestra experiencia anterior con Apolo«, dijo Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la NASA. “Encontrar los lugares adecuados para este momento histórico comienza con la identificación de lugares seguros para este primer aterrizaje y luego tratar de combinar eso con oportunidades para la ciencia desde este nuevo lugar en la Luna”. El equipo de evaluación de sitios de la NASA involucrará a la comunidad científica lunar a través de conferencias y talleres para recopilar datos, construir mapas geológicos y evaluar la geología regional de los posibles sitios de aterrizaje. El equipo también continuará inspeccionando toda la región del Polo Sur lunar para determinar el valor científico y la disponibilidad de la misión para futuras misiones Artemis. Esto incluirá la planificación de oportunidades científicas ampliadas durante Artemis IV y la idoneidad para el LTV (Lunar Terrain Vehicle) como parte de Artemis V. La agencia seleccionará sitios dentro de las regiones para Artemis III después de identificar las fechas de lanzamiento objetivo de la misión, que dictan las trayectorias de transferencia, o rutas orbitales, y las condiciones ambientales de la superficie. en el marco de la campaña Artemis de la NASA, la agencia establecerá las bases para la exploración científica a largo plazo en la Luna, hará aterrizar a la primera mujer, la primera persona de color y su primer astronauta socio internacional en la superficie lunar, y se preparará para expediciones humanas a Marte para el beneficio de todos.
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