Redacción. – El Departamento de Defensa de los Estados Unidos y Lockheed Martin anunciaron un acuerdo para la producción y compra de 850 aviones de combate F-35 durante los próximos 10 años, en lo que podría convertirse en el mayor contrato de la historia de este programa militar.
El convenio, que busca modernizar y ampliar el programa F-35 Lightning II Joint Strike Fighter, requiere la aprobación y el financiamiento del Congreso de ese país antes de concretarse.
El acuerdo marco contempla la fabricación de aeronaves, el suministro de repuestos iniciales, equipos para modificaciones y servicios de mantenimiento destinados a la flota mundial de F-35. Por su parte Lockheed Martin se comprometió a mantener una capacidad de producción de 156 aviones anuales, aunque esa cifra corresponde al ritmo de fabricación previsto y no significa que las 850 unidades del acuerdo se distribuirán uniformemente en los siguientes 10 años.
El pacto busca estabilizar la cadena de suministro militar y sostener la flota global, e incluye el compromiso de Lockheed de autofinanciar 7.000 millones de dólares para mejorar repuestos y confiabilidad del avión.
El acuerdo se enmarca en la estrategia del Pentágono de cerrar contratos plurianuales para ampliar la producción de armamento y fortalecer la base industrial de defensa del país. A diferencia de los bloques de compra habituales, que suelen pactarse cada tres años, este marco de diez años busca garantizar un flujo estable de pedidos para Lockheed y los cientos de subcontratistas que integran la cadena de suministro del programa
El F-35 existe en tres diferentes versiones una de ellas de despegue y aterrizaje vertical y cada unidad cuesta alrededor de 100 millones de dólares. Ni el Pentágono ni Lockheed precisaron el valor total del contrato, que según la agencia Bloomberg sería el mayor en el cuarto de siglo de historia del programa.
El F-35, construido con tecnología furtiva que le permite evadir la detección enemiga, es considerado el caza más avanzado del mundo. Actualmente hay más de 1.375 unidades en servicio en fuerzas armadas de distintos países, principalmente en Estados Unidos, y la flota global ya superó el millón de horas de vuelo.
El acuerdo se da en un contexto de fuerte demanda internacional por el avión. Estados Unidos aprobó el mes pasado la venta de 48 unidades a Arabia Saudita por 24.300 millones de dólares. A su vez, Turquía, expulsada del programa en 2019 por la compra de un sistema de defensa aérea ruso, expresó recientemente confianza en recuperar el acceso a los aviones, una posibilidad que Israel rechaza de forma enfática.
El acuerdo abarca los pedidos internacionales correspondientes a los lotes 21 a 30, además de las adquisiciones estadounidenses. El modelo plurianual busca generar economías de escala que beneficien a los operadores extranjeros mediante una cadena de suministro más estable y una mayor previsibilidad industrial.
Lockheed Martin sostiene que la contratación a largo plazo permitirá reducir costes y reforzar el sostenimiento de la flota global. La compañía también señala que el modelo no modifica el proceso de asignación de los puestos de producción a los distintos clientes internacionales, cuya coordinación seguirá correspondiendo a la Oficina del Programa Conjunto del F-35.
Mientras el F-47 y el F/A-XX, los próximos cazas de nueva generación a cargo de Boeing, y el bombardero B-21 Raider de Northrop Grumman todavía no entran en producción, el F-35 deberá cubrir el retiro gradual de aviones de cuarta generación como los F-15 y F-16, que llevan décadas en servicio.

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