Nuevo esquema de color amarillo para los PC-7 de la Escuela Militar de Aviación

Nuevo esquema de color amarillo para los PC-7 de la Escuela Militar de Aviación

Por Jose A. Quevedo

La Fuerza Aérea Mexicana ha implementado un nuevo esquema de pintura institucional en color amarillo para los aviones de entrenamiento Pilatus PC-7 de la Escuela Militar de Aviación (EMA).

Durante el pasado desfile aéreo militar una formación de diez de estas aeronaves sobrevoló es espacio aéreo de la Ciudad de México como parte del Pase Masivo de 99 Aeronaves al inicio de este.

Imagen de los primeros PC-7 que llegaron a México en 1978. imagen vía A.V.

El diseño recupera el característico color amarillo utilizado originalmente por la institución en 1978, cuando los primeros PC-7 fueron incorporados a la EMA. Los PC-7 operados en la Escuela Militar de Aviación portaron un color amarillo para distinguirlos como avión de adiestramiento mientras que los que operaban los Escuadrones Aéreos llevaban un camuflaje de tres tonos y la parte inferior en color gris claro. Con la reorganización de la FAM en 1998, todos los aviones de flota PC-7, pasaron a ser de un color verde obscuro.

Imagen de los primeros PC-7 que llegaron a México en 1978. imagen vía A.V.

El tono amarillo funciona como distintivo estándar internacional para aeronaves destinadas a la instrucción de vuelo y facilita las labores de localización por parte de los equipos de búsqueda y rescate (SAR) en eventuales aterrizajes forzosos o accidentes. Estos PC-7 continúan operando en el adiestramiento del cuarto año de la carrera de piloto aviador militar en Zapopan, Jalisco mientras se evalúa su relevo generacional por plataformas mas modernas.

Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano.

Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación.

No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano.

El motivo principal para el reemplazo trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y aviónica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa.

El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.

Jose Quevedo
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