Por: José A. Quevedo Carmona
Hace algunos meses medios de comunicación argentinos señalaron que el agravamiento de la crisis en la Fabrica Argentina de Aviones (FAdeA) lo que provocaría la inminente pérdida de una oportunidad única de negocio con México.
En ese momento México estaba explorando opciones de colaboración entre los sectores aeronáuticos de ambos países. De concretarse, este posible acuerdo implicaría ingresos en divisas, transferencia tecnológica y expansión comercial para la compañía argentina y al momento no se ha informado algún avance al respecto.
Como todos sabemos el avión más importante que produce Fadea es el IA-63 Pampa III que es capaz de realizar misiones tácticas de ataque ligero y/o entrenamiento básico-avanzado, tanto de día como de noche. Entre sus principales características se encuentran su facilidad de mantenimiento, confiabilidad y costo operativo similar a soluciones turbohélice; su cabina tándem es presurizada, con asientos eyectables 0/0 y es de tipo Full Glass Cockpit compatible NVG.

Además, la aeronave cuenta con un Sistema Integrado de Soporte Logístico (ILS/CLS) e Integrado de Entrenamiento en Tierra (ITS) que conjuga formación basada en computadora (CBT), entrenador de aviónica (ADT), entrenador de procedimientos (PTD) y entrenador/simulador de vuelo (FTD), que permite un ciclo de vida de más de 40 años.
Esas características hacen que pueda ser un buen candidato para operarse en México, siempre y cuando varios componentes hechos en México puedan integrarse en el con la idea de poder ensamblarlo en México. Aunque no como un avión que pueda sustituir al F-5E/F, sino a los T-33 que eran los entrenadores jet de México al 2007.

Este episodio nos hace ver que la industria aeroespacial de México es tan grande y relevante que esta buscando ya la manera de acceder a la integración de una aeronave militar con capacidades superiores a las de un turbohélice, ya que las fuerzas armadas mexicanas, cuentan con un numero importante de estos aviones que permiten realizar el adiestramiento de los pilotos militares.
Además, varias iniciativas privadas están trabajando en aeronaves de este tipo, siendo el más relevante el Halcón 2.1 de la empresa Horizontec, que es el único proyecto que ha conseguido volar y que cuenta con la certificación oficial de la Agencia Federal de Aviación, como aeronave deportiva ligera y ya cuenta con pedidos de una escuela de vuelo.
Además del avance tecnológico que representa, simboliza también el regreso de México a la industria de la aviación civil certificada con potencial de exportación, rompiendo con los antecedentes de producción que solo se limitaba a aviones agrícolas.

El Halcón II es una aeronave biplaza que funciona con gasolina premium, lo que reduce significativamente sus costos de operación, equipado con tecnología de punta como pantallas táctiles y sistemas de navegación avanzados, lo que lo hace ideal para escuelas de aviación, vigilancia aérea y vuelos recreativos.
México es actualmente el décimo productor mundial en el sector aeroespacial, especializándose en piezas críticas para empresas como Boeing , Airbus o Safran. Es por eso por lo que la asociación con una empresa fabricante es el camino correcto para que México adquiera las capacidades necesarias para ensamblar y manufacturar componentes complejos a través de la transferencia tecnológica.
Esto ya es muy común en el mundo, por ejemplo, España tendrá una asociación con Turquía para producir el avión entrenador HÜRJET, que tiene como principal objetivo la sustitución de la actual flota de aviones F-5 y cubrir todo el proceso de entrenamiento avanzado de los pilotos de combate españoles.

El programa está dividido en dos etapas que tendrán lugar de forma simultánea. La primera contempla la entrega de 30 aviones de entrenamiento HÜRJET en configuración inicial, certificación en España y entrega a lo largo de 2028 y 2029. La segunda fase estará centrada en trabajos de conversión de los 30 aviones con contenido español y su posterior entrega prevista para la segunda mitad de 2031 hasta 2035.
En el caso de México este no iniciaría de cero, tiene la ventaja de contar con los Cluster aeroespaciales en los estados de Baja California, Querétaro, Sonora, Chihuahua y Nuevo león además del Cluster del Bajío, que cuentan con empresas, mano de obra especializada y sobre todo experiencia, siendo mucho más fácil pasar de la capacidad de producción que ya se tiene a la capacidad de integración, los fabricantes de equipos aeroespaciales utilizan mano de obra mexicana para muchos de sus componentes condición propicia para dar el salto tecnológico.

Por lo tanto, el problema no es con quién asociarse, sino que exista la voluntad política de avanzar en fortalecer las capacidades mexicanas en un gran proyecto de aeronave militar generando capacidades tecnológicas que permitan avanzar de una manera más rápida en desarrollar métodos o tecnologías nuevas que permitan recuperar las décadas de atraso en este rubro generando empleos bien pagados, creación de una planta industrial de defensa, desarrollo tecnológico y al mismo tiempo fortalecer la defensa mexicana.
MÉXICO AEROESPACIAL 











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