MÉXICO AEROESPACIAL 
Por: José A. Quevedo En hecho inusual dentro de la Aviación de la Armada de México (AARM) ocurrió en el 2004, cuando la Aviación de la Armada de México utilizó durante un corto periodo, tres aeronaves Grumman E-2C Hawkeye, compradas a Israel, para misiones de alerta temprana. En enero del 2004, la Armada de México anuncio oficialmente la primera entrega de tres aviones E-2C Hawkeye/Daya adquiridos a Israel. La Armada de México adquirió las naves para usarlas en operaciones de patrullaje en el sur del país, dedicadas al rastreo e intercepción de drogas. Las aeronaves con las matrículas AMP-100 a 102 contaban con capacidad C4I (Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia) y podían detectar blancos efectivos aéreos, de superficie o terrestres, a una distancia superior a los 300 kilómetros en condiciones ideales. Sin embargo, el aspecto electrónico no funcionó adecuadamente y los aviones fueron dados de baja en el 2009. El proyecto para la adquisición de estas aeronaves se elaboró en 2002 y la negociación con el gobierno de Israel culminó en octubre de ese año. El 5 de julio del 2004 llegaron las primeras dos de estas aeronaves que cuentan como característica principal, el tener una antena rotatoria montada en forma circular arriba del fuselaje del avión donde se localizan las antenas de radar y otras antenas dedicadas. El arribo de los aviones israelitas causó cierta expectación entre los habitantes cercanos a la Base Aeronaval de Veracruz, donde el entonces comandante de la Base Aeronaval de Veracruz, Carlos Muñoz Espejel, explicó que los aviones Grumman E2C Hawkeye, permanecerían en las instalaciones del aeropuerto “Heriberto Jara Corona” por espacio de una semana. Ante la expectación que causó entre los usuarios del aeropuerto local el arribo de las aeronaves, el comandante de la base aeronaval informó que solamente estarán en ese lugar unos días en tanto se realizaban las primeras pruebas de vuelo con pilotos mexicanos. El comandante, detalló que ambas unidades realizaron el viaje desde Israel pasando por Inglaterra, Islandia, Groenlandia y Estados Unidos, hasta el puerto de Veracruz, donde permanecieron custodiados por la Tercera Zona Naval hasta su traslado a la frontera de Tapachula, Chiapas. Mencionó que durante esa semana militares mexicanos efectuaron prácticas de vuelo para capacitar a doce pilotos y treinta operadores, mismos que posteriormente tendrán a su cargo la operación de dichas aeronaves. Para el manejo de cada uno de los aviones se requerían de dos pilotos y tres operadores. Hacia al final de ese año la tercera aeronave Grumman E-2C Hawkeye de la Armada de México llegó a la base aeronaval del puerto de Veracruz. Las aeronaves ya en México fueron dados de alta en el 1/o. Escuadrón Aeronaval de Alerta Temprana y Reconocimiento en la Base Aeronaval de Tapachula Chiapas. a partir del 1° de noviembre del 2004. Los Hawkeyes o Daya como son conocidos en las fuerzas de Defensa de Israel (IDF), sirvieron como aviones de Alerta Temprana Aérea y Control (Airborne Electronic Warning & Control) o AEW&C de la Fuerza Aérea de Israel (IAF), los E-2C Dayas hicieron su trabajo sirviendo a los israelitas teniendo un rol muy importante durante la invasión de Israel al Líbano en 1982 entre otras. Sus números de identificación eran los siguientes: Núm. Construcción Núm. ex-IAF Núm. serie SEMAR AO41 941 AMP-101 AO42 942 AMP-100 AO46 946 AMP-102 La compañia Bedek Aviation de Israel, era la responsable de modernizar los aviones antes de su entrega a México y también era la encargada del entrenamiento y certificaciones de los 39 miembros de la AARM que recibieron entrenamiento en Israel, como operaciones de vuelo, operaciones de sistemas y radares, eléctrico/electrónico, reparación y mantenimiento. Una de las primeras y conocidas misiones de estos aviones fue el de brindar vigilancia marítima y aérea durante la reunión de los presidentes de México, Estados Unidos y Canadá sobre el Tratado de Libre Comercio, llevada a cabo en Cancún en marzo de 2006. El E-2C Hawkeye es un avión construido por Northrop/Grumman, bimotor de hélices cuya principal característica es una antena rotatoria montada en forma circular arriba del fuselaje y donde se localiza el avanzado sistema APS-139 y otras antenas dedicadas, con el sistema el oficial operador puede monitorear hasta 600 blancos de aire/tierra cubriendo un área de hasta 350 millas a la redonda, proveyendo también alerta aérea temprana en cualquier condición meteorológica. Emplea radares computarizados, identificador de Amigos Enemigos (IFF), sensores electrónicos de Inteligencia sobre amenazas aéreas reales y análisis contra blancos potenciales hostiles aire/tierra.
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Por: Jose A. Quevedo En los últimos dos años las Fuerzas Armadas Mexicanas están volando menos, lo anterior se desprende de datos sobre las horas de vuelo y costos de operaciones obtenidos de datos públicos de las secretarías de la Defensa Nacional y Marina a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) Es posible que esto se deba a dos factores; primero a la pandemia que redujo como en todo el mundo las operaciones de vuelo y dos a la austeridad aplicada por el gobierno de México. En si el asunto es sorpresivo dado que durante los primeros meses de la pandemia la flota de transporte se mantuvo activa y con un ritmo de operaciones superior a lo normal ya que a través de los aviones C-130 Hércules, C-295, C-27J Spartan y Boeing 737 además de un sinnúmero de helicópteros que apoyaron los esfuerzos contra el Covid 19, transportando insumos y materiales para combatir la pandemia además de llevar extranjeros a sus países de origen y repatriar mexicanos en el extranjero. Es así que si comparamos los datos de las horas de vuelo de las Fuerzas armadas, estas han caído a menos de la mitad en promedio, como sigue: Armada de México En el caso de la Fuerza Aérea Mexicana solo se presentaron datos de 2019 y 2020 como sigue: En ese sentido todas las aeronaves de la Fuerza Aérea han recortado drásticamente sus horas de vuelo, por ejemplo los C-295 una de las aeronaves más usadas, sus horas de vuelo cayeron de 2,156 en 2019 a 1,208 en 2020, los aviones para vigilancia aérea Embraer 145 volaron 889 horas en 2019 y pasaron a solo 381 horas en 2020, aunque no tenemos datos todavía de 2021, suponemos que las cifras se mantendrán respecto al 2020 ya que el presupuesto ha sufrido reducciones afectando principal al gasto corriente que involucra a las operaciones diarias.
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De acuerdo con un nuevo proyecto de inversión publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) pretende la modernización de sus tres Plataformas Aéreas Embraer 145 una con radar aire-aire y dos con radar multimodo, para realizar operaciones en apoyo al sistema de vigilancia aérea. Lo que permitirá Incrementar la capacidad de las plataformas aéreas para realizar las operaciones de reconocimiento, patrullaje, vigilancia y seguimiento aéreo y terrestre como complemento del sistema de vigilancia aérea. Este proyecto tendrá un costo de $4,344,198,376.00 y tiene como objetivo realizar el mantenimiento mayor, actualización de sistemas de comunicaciones, equipamiento de sensores para desarrollar misiones de Inteligencia, vigilancia y reconocimiento de 2 (dos) plataformas de vigilancia aérea, actualizar un radar y la reconfiguración de 1 (un) avión como plataforma aérea mediante el equipamiento con sensores nuevos, equipos de comunicación y componentes mayores que se encuentran fuera de servicio y/o obsoletos en virtud que las tres aeronaves de cargo en la Fuerza Aérea Mexicana, cuentan con más de 15 años de servicio. Actualmente el Escuadrón de Vigilancia Aérea, dependiente del Sistema Integral de Vigilancia Aérea cuenta con 3 (tres) plataformas de vigilancia aérea, las cuales fueron adquiridas en el año 2001, acumulando a la fecha aproximadamente 20 años de servicio, por lo que cuentan con un periodo de vida útil que supera el tiempo que comprende los periodos de ejecución y de operación del proyecto, generando limitaciones operativas por fallas recurrentes derivadas de su obsolescencia, que impactan de manera directa en la disponibilidad del material de vuelo para realizar las misiones de vigilancia, control y protección del Espacio Aéreo Nacional. La actualización de las dos plataformas, el radar montado en la Plataforma equipase a las tres aeronaves con sistemas de comunicaciones y sensores para el desarrollo de misiones, proporcionaría entre otros, los siguientes beneficios: -Contar con una plataforma con radar, actualizada con un tiempo de vida de aproximadamente 10 años y con dos aeronaves con radar multimodo con tiempo de vida de aproximadamente 15 años. -El radar y los sensores de los sistemas misión serían actualizados. -El gasto y tiempo de capacitación de tripulaciones sería reducido. -No se generarían gastos importantes de mantenimiento por lo menos durante los primeros 5 años. La plataformas y los aviones deberán contar con sistemas que posean características tecnológicas que permitan la fácil interacción hombre máquina, gran resistencia en ambientes extremos, apropiadas para el entrenamiento y a la operación en jornadas extensas de trabajo, con gran capacidad al realizar múltiples tareas en forma instantánea entre sistemas de vigilancia, reconocimiento y comunicaciones, sin presentar distorsiones, ni interrupciones en el funcionamiento de los equipos en el techo de servicio (altitud máxima a la que puede volar las plataformas). Los equipamientos de sensores de estas aeronaves les deberán permitir el desarrollo de misiones, interactuando con los sistemas de mando y control con que cuenta la Sedena. También permitirán llevar a cabo la transición del empleo de tecnología analógica a digital reduciendo el rezago que presenta la Fuerza Aérea, para cumplir eficientemente las misiones que le son asignadas, como complemento del sistema de defensa aérea. Finalmente, este proyecto permitirá a la Fuerza Aérea Mexicana, contar con material de vuelo adecuado, moderno y suficiente, haciendo uso de tecnología de última generación que aumenten las capacidades de defensa aérea al servicio del país, optimizando los recursos financieros al reducir costos en términos de inversión, operación y mantenimiento en un plazo aproximado de 10 años. De concretarse este proyecto se lograría incrementar la atención a los eventos de vigilancia aérea, en respuesta al ingreso ilícito de aeronaves.
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Airbus ha anunciado sus resultados financieros consolidados del ejercicio 2020 y ha comunicado su previsión para 2021. “Los resultados de 2020 demuestran la resiliencia de Airbus ante la crisis más grave que ha golpeado al sector aeroespacial. Me gustaría dar las gracias a nuestros equipos por los importantes logros alcanzados en 2020 y reconocer el firme apoyo de nuestras actividades de Helicopters y Defence and Space. También querría agradecer a nuestros clientes, proveedores y socios su lealtad hacia Airbus”, afirmó Guillaume Faury, Chief Executive Officer de Airbus. “El sector se seguirá enfrentando a un alto nivel de incertidumbre en 2021, ya que la pandemia continúa teniendo un impacto en nuestras vidas, economías y sociedades. Hemos emitido una previsión para proporcionar un cierto grado de visibilidad en un entorno volátil. A más largo plazo, aspiramos a liderar el desarrollo de un sector aeroespacial sostenible a nivel mundial”, añadió. Los pedidos netos de aviones comerciales ascendieron a 268 (2019: 768 aviones) con una cartera de pedidos que incluye 7.184 aviones comerciales a 31 de diciembre de 2020. Airbus Helicopters registró 268 pedidos netos (2019: 310 unidades), que incluyen 31 NH90 para el Ejército alemán en el cuarto trimestre y 11 H160. Los pedidos recibidos por Airbus Defence and Space se incrementaron un 39% en comparación con el año anterior y alcanzaron los 11.900 millones de euros con una ratio neta de pedidos a ingresos superior a uno debido, especialmente, a una serie de importantes contratos en Military Aircraft. Entre ellos se encuentra un contrato firmado en noviembre para suministrar 38 nuevos Eurofighter a la Fuerza Aérea alemana. El valor de los pedidos recibidos consolidados se redujo hasta los 33.300 millones de y la cartera de pedidos consolidada ascendía a 373.000 millones de euros a 31 de diciembre de 2020. La reducción del valor de la cartera de pedidos de aviones comerciales refleja unas entregas superiores a los pedidos recibidos, la debilidad del dólar y la evaluación de la recuperabilidad de la cartera de pedidos. Los ingresos consolidados se redujeron hasta los 49.900 millones de euros (2019: 70.500 millones de euros) debido al difícil entorno de mercado que afecta al negocio de los aviones comerciales y que ha supuesto un 34% menos de entregas respecto al año anterior. Se entregaron un total de 566 aviones comerciales (2019: 863 aviones) que comprendieron 38 aviones A220, 446 aviones de la familia A320, 19 aviones A330, 59 aviones A350 y 4 aviones A380. Durante el cuarto trimestre de 2020 se entregaron un total de 225 aviones comerciales, 89 de ellos en diciembre. En 2020, Airbus Helicopters entregó 300 unidades (2019: 332 unidades) incrementando sus ingresos alrededor de un 4% gracias a un mix de productos favorable y al crecimiento de los servicios. Los ingresos de Airbus Defence and Space se redujeron en torno a un 4%, reflejando principalmente un menor volumen y el impacto del covid-19 en el escalonamiento de la actividad, especialmente en Space Systems.
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En enero de 1980, Northrop Aircraft aprobó un proyecto para desarrollar un nuevo caza ligero de ataque, que tendría un rendimiento igual o superior al de cualquier avión de combate de primera línea en cualquier parte del mundo, de acuerdo una especificación emitida por el gobierno de los Estados Unidos para un nuevo caza de exportación conocido en un principio como FX. Fiel a su tradición, para su desarrollo se tomo como base, un avión ya existente, en este caso el F-5E, que en la década de los setenta había sido el avión ganador de la competencia para construir el Caza Internacional Avanzado, siendo comercializado dentro del Programa de Asistencia Militar (Military Assistance Program MAP) y vendido con ventajas comerciales bajo el Programa de Ventas Militares al Extranjero (Foreign Military Sales FMS). F-5G fue la designación dada por Northrop a esta nueva versión del ya legendario F-5 que se enfocaría al mercado de exportación, principalmente por su bajo costo. Northrop recibió la aprobación para el desarrollo del F-5G del Departamento de Estado, con la reserva por parte del gobierno de no comprarlo si no resultaba adecuado a sus necesidades, aclarando que no habría ninguna ayuda financiera del gobierno para un avión como el F-5G. La empresa sin embargo decidió continuar con el programa, asumiendo como en el pasado, que el éxito del F-5E aseguraría un mercado lucrativo para esta nueva versión, absorbiendo esta el costo de la pre-producción del avión. En el diseño del F-5G, el par de turbinas J-85 del F-5E fueron reemplazadas por un turboreactor General Eléctric F-404, ofreciendo un empuje de postcombustión de 16,000 libras. El F-404 ha sido diseñado como el sucesor del motor J-79. Este tenía el mismo empuje que el J-79, pero ponderado aproximadamente a la mitad tanto y tenía 7,700 partes móviles menos. El motor F-404-GE-100 era sumamente fiable y era fácil de mantener ya que cuenta con 6 módulos completamente intercambiables. Contaba además con un sistema de prendido automático en el aire. Aunque el motor F-404 es más pesado que el par de turbinas J-85 que reemplazó, el peso vacío del F-5G era sólo un 17 por ciento mayor que el del F-5E, llegando a alcanzar una velocidad máxima superior a Mach 2. La velocidad de trepada se incremento en un 567 por ciento en comparación con el F-5E, con una aceleración de subida inicial de 54,000 pies por el minuto y un techo de servicio de más de 53,000 pies. La velocidad supersónica se incremento un 47 por ciento más que la del F-5E. La capacidad de los tanques interiores de combustible se mantuvo inalterada, pero el más bajo consumo de combustible específico del motor F-404 dio al nuevo avión, un aumento del diez por ciento en su radio de combate. El ala del F-5G era parecida a la usada por el F-5E. Sin embargo, se agregaron nuevas extensiones de borde alar modificados como consecuencia del nuevo diseño de los conductos del motor de admisión. Las nuevas extensiones de borde alar LEX (Leading Edge Extension) aumentaron el coeficiente de ascenso máximo de el ala hasta un 12 % por solo un aumento del área del ala de sólo el 1.6 %, que otorgaba el 30 por ciento de la sustentación. Además cuenta con grandes estabilizadores horizontales para mejor maniobrabilidad. Al mismo tiempo se incluyeron flaps de maniobra delanteros para un mejor desempeño en combate ya que la mejor aerodinámica permite un mejor viraje, una mejor aceleración y reduce la resistencia, con cambios automáticos que dan una posición optima para cualquier velocidad y/o ángulo de ataque. La nariz se aplanó ligeramente en su punta para realzar la estabilidad en los ángulos altos de ataque. Esto hizo que la nariz del avión se pareciera a la de un tiburón, de ahí el nombre de Tigershark. El nuevo contorno de la nariz mejoró la estabilidad direccional en los ángulos de ataque de hasta 40 grados y redujo la tendencia del avión para volar invertido en baja velocidad. La burbuja de la cabina del piloto era un 44 por ciento más grande en su área y ofrecía una vista completa mejorada comparada a la del F-5E. La instrumentación de la cabina del piloto era de las más avanzadas en su día, siendo diseñada por un equipo unido de ingenieros, ingenieros de factores humanos, y pilotos de combate. Tenía un HUD con gran angular con un vector inicial y un par de despliegues multi-función monocromáticos. El trabajo del piloto se minimizó por el uso de botones de la entrada en la columna de la palanca de mando, el mando de sensores y el panel de armas. Las selecciones del interruptor fueron minimizadas. Por ejemplo, el seleccionador de armas de tres posiciones se preparo adelante para las armas de BVR, poniendo atrás del piloto los de proyectiles y más atrás las demás armas de tiro. Aunque la aviónica inicial del F-5G era esencialmente igual a la de la última versión del F-5E, incluido el radar Emerson, fue planeado ofrecer numerosas opciones en aviónica para que los usuarios pudieran contar con un Tigershark adecuado a sus propios requerimientos individuales y presupuesto. El Tigershark estaba provisto con un Radar denominado Multi-modo Coherente (MCR) qué puede cumplir tres funciones diferentes y puede apuntar con precisión objetivos que se están moviendo o en estacionario. Otra electrónica incluye un Despliegue Digital y Juego del Mando, una Computadora de Misión, el Sistema de Navegación Inercial por láser y un sistema de despliegue de alerta. El acelerador estaba montado en el bastón de mando que significó que el piloto podría operar el avión en combate sin tener que tener sus manos fuera del bastón de mando. Por todas estas características la USAF comenzó a mostrar interés en el proyecto, por lo que ordenó cuatro ejemplares del F-5G para su evaluación. Los números de serie fueron 82-0062/0065. El primer F-5G (82-0062 matricula civil N4416T) realizó su primer vuelo en la base Edwards, el 30 de agosto de 1982, a los mandos de Russ Scott.
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