Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT)
- Actividades Espaciales, Industria
- noviembre 6, 2016
MÉXICO AEROESPACIAL 
Mantener el avión presidencial, un Boeing 787-8 matricula TP-01 guardado en un hangar de la empresa Boeing, en Victorville en California en espera de ser vendido, cuesta casi lo mismo que mantenerlo en uso. Lo anterior de acuerdo con una solicitud de información pública, presentada por el periódico Reforma En el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto el avión presidencial implicaba un gasto promedio anual de 17 millones de pesos en vuelos nacionales así como su mantenimiento y conservación. En respuesta a la solicitud de información, la Secretaría de la Defensa Nacional entregó el contrato que firmó con Boeing, en el que se indica que mantener al TP-01 estacionado por 12 meses costaría 508 mil 511 dólares y supervisarlo dos veces por semana en ese lapso 201 mil dólares, además de los trabajos de mantenimiento. Desde el 3 de diciembre de 2018 en el que el TP-01 está almacenado en Estados Unidos, el Gobierno mexicano paga en promedio 66 mil dólares mensuales, un millón 328 mil pesos. En ese sentido la Secretaría de la Defensa Nacional informó que en nueve meses había erogado 597 mil 982 dólares por mantenerlo en EU, alrededor de 11 millones 956 mil 645 pesos, eso más otros gastos llevarán a una erogación cercana a los 16 millones de pesos. Desde su primer vuelo, el 10 de febrero de 2016, a Sonora, el TP-01 realizó 131 giras presidenciales, de ellas 98 nacionales y 33 internacionales. En promedio, cada viaje por el País del TP-01 gastó en promedio 130 mil pesos de turbosina. Un año después, no se ha concretado la venta de la aeronave, sobre el proceso, el presidente dijo apenas este 24 de diciembre que no es fácil porque es «muy grande y costoso». En una de sus muchas conferencias de prensa matutina explicó que la venta del TP-01 «ha llevado tiempo; no es fácil conseguir clientes». A la fecha el Gobierno federal tiene varadas 72 aeronaves y helicópteros, incluido el avión presidencial Boeing 787 y el jet Gulfstream usado para trasladar a México a Evo Morales, ex presidente de Bolivia. Junto a la extinción del Estado Mayor Presidencial, desde principios de este año, el Gobierno federal puso a la venta la totalidad de la flota presidencial, además de otros helicópteros y aeronaves que estuvieron al servicio de varias dependencias. Sin embargo, desde hace más de un año, no se ha dado información de posibles compradores y extraoficialmente se conoce que la mayoría de éstas se encuentran en la base aérea de Santa Lucia. Algunos expertos han señalado que algunas aeronaves no se podrán vender, porque no se recuperara su costo de venta, por lo que sería más adecuado y económico colocarlos en escuadrones para operarlos en tareas de apoyo a la población y como ambulancias aéreas.
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Redacción. – El Consejo de Defensa Nacional de Cuba, presidido por el general de ejército Raúl Castro Ruz, ha declarado oficialmente el Estado de Guerra en todo el territorio nacional este domingo 18 de enero de 2026. Esta medida, anunciada en cadena de radio y televisión, se produce como respuesta a lo que La Habana califica de inminente agresión militar por parte de Estados Unidos, tras el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford hacia zonas estratégicas y el reciente desembarco de ayuda humanitaria no coordinada en el oriente del país. Bajo este decreto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y las Milicias de Tropas Territoriales han iniciado la movilización general de sus reservas, tomando el control de infraestructuras críticas, puertos y aeropuertos, mientras que el control político-administrativo del país ha quedado subordinado a la estructura militar supervisada por el mando histórico de la Revolución. La reciente captura del expresidente Nicolás Maduro abrió una etapa de incertidumbre no solo en Venezuela, sino también en el país que hasta ahora ha sido su principal aliado. «Cuba está lista para caer», declaró el presidente Donald Trump un solo día después de que el sábado 3 de enero fuerzas estadounidenses atacaran Caracas de madrugada y se llevaran a Maduro y su esposa, Cilia Flores, para juzgarlos en Nueva York. Trump ha reiterado en los pasados días que el régimen cubano se sostiene por el suministro de petróleo de Venezuela y, si este se corta, quedará sin ingresos y colapsará por sí solo sin necesidad de una intervención militar. Desde La Habana, las autoridades condenaron la operación estadounidense en Caracas, rechazaron la «injerencia» estadounidense en sus asuntos y prometieron defenderse en caso de ataque. Este domingo el régimen cubano fue más allá al aprobar, de mano del Consejo de Defensa Nacional, «los planes y medidas» para dar paso al «Estado de Guerra». En ningún momento, sin embargo, Cuba ha refutado el pronunciamiento de Trump sobre la situación límite de la economía cubana. La economía cubana atraviesa una situación crítica, algo que ni siquiera el gobierno trata ya de ocultar. El presidente, Miguel Díaz-Canel, reconoció que «no se trata de una crisis más», sino de «la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo». El país lleva años atrapado en la recesión, incapaz de pagar sus múltiples deudas u obtener financiación externa, con una producción en retroceso y sin lograr garantizar el suministro de alimentos y productos básicos a la población, golpeada a diario por cortes de electricidad de varias horas. El producto interior bruto (PIB) se contrajo más de un 4% hasta el tercer trimestre de 2025, según el último dato oficial, y el cierre del año apuntaba a un resultado incluso peor por el agravamiento de la crisis energética y el impacto del huracán Melissa.
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Redacción. – Cuatro tripulantes de la Estación Espacial Internacional (EEI) amerizaron este jueves con éxito en el océano Pacífico después de que el problema médico de uno de ellos obligara a acortar la misión. La agencia espacial de los Estados Unidos (NASA) no quiso revelar qué miembro de la tripulación sufre un problema de salud ni dar detalles, pero subrayó que el regreso a la Tierra no constituye una situación de emergencia. Tras cinco meses en el espacio, los astronautas estadounidenses Mike Fincke y Zena Cardman, el ruso Oleg Platonov y el japonés Kimiya Yui se desacoplaron de la Estacion Espacial Internacional (EEI) después la cápsula Dragon de SpaceX que transportaba a los cuatro amerizó con éxito frente a las costas de San Diego. El tripulante afectado por el problema médico «estaba y sigue en estado estable», declaró Rob Navias,un responsable de la NASA. Los miembros de la misión, llamada Crew-11, llegaron a la EEI a principios de agosto y debían permanecer en la estación hasta mediados de febrero, cuando iban a ser relevados por otra tripulación. James Polk, jefe médico y de salud de la NASA, explicó que el «riesgo» y «la duda persistente sobre cuál es exactamente el diagnóstico» de la persona afectada llevaron a la decisión de adelantar el regreso de la tripulación. El astronauta estadounidense Chris Williams y los cosmonautas rusos Serguéi Kud-Sverchkov y Serguéi Mikáev, que llegaron a la estación en noviembre a bordo de una nave rusa Soyuz, permanecieron en la EEI. La agencia espacial rusa Roscosmos opera junto con la NASA en la estación y ambas se turnan para transportar a un ciudadano del otro país hacia y desde el complejo orbital, uno de los pocos ámbitos de cooperación bilateral que aún perduran entre Estados Unidos y Rusia. La Estación Espacial Internacional está habitada de forma continua desde el año 2000 y es un ejemplo de cooperación multinacional con participación de Europa, Japón, Estados Unidos y Rusia. Situada a unos 400 kilómetros de la Tierra, la EEI funciona como un banco de pruebas para investigaciones sobre la exploración del espacio profundo, incluidas futuras misiones para volver a llevar humanos a la Luna y, posteriormente, a Marte. Un alto cargo de la Nasa, Amit Kshatriya, recordó que los cuatro astronautas evacuados fueron entrenados para afrontar situaciones médicas imprevistas y elogió la forma en que han gestionado la situación. Se prevé que la EEI deje de funcionar después de 2030. Luego descenderá gradualmente de su órbita hasta desintegrarse en la atmósfera sobre una zona remota del océano Pacífico conocida como Punto Nemo, un cementerio de naves espaciales.
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El Grupo Air France-KLM ha realizado un pedido en firme de cuatro A350F, el nuevo avión de carga de fuselaje ancho de Airbus, que serán operados por Martinair Holland N.V., aerolínea holandesa de carga con sede y base en el aeropuerto de Ámsterdam Schiphol, y que forma parte del Grupo KLM. Los A350F permitirán a la aerolínea retirar sus actuales cargueros de antigua generación y sustituirlos por un avión de carga de hoja limpia que ofrece un gran paso hacia operaciones de carga más sostenibles. «Estamos encantados de dar este gran paso hacia el A350F. Acelera las ambiciones de sostenibilidad de Air France KLM Martinair Cargo con una mejora significativa en las emisiones de los combustibles y el cumplimiento de los estrictos Capítulo 14 de la OACI para el ruido y CAEP 8 para NOx. Estamos preparados para el futuro», declaró Adriaan den Heijer, vicepresidente ejecutivo de Air France KLM Cargo y director general de Martinair. «Otro respaldo más al A350F, ¡y además estupendo! Estamos encantados de ver al A350F entrar en el mundo de KLM/Martinair, confirmando la relevancia que este avión de carga de largo alcance y alta capacidad más moderno aporta al segmento de la carga aérea. Estoy muy satisfecho con la forma en que nuestro programa está despegando. Con un 50% menos de ruido y un 40% menos de consumo de combustible y emisiones de CO2 en comparación con la generación previa de aviones que sustituye, ¡no es ninguna sorpresa! Agradecemos a Air France-KLM Group su continua confianza», dijo Christian Scherer, Chief Commercial Officer de Airbus y Director de Airbus International. El A350F está basado en el líder mundial de largo alcance más moderno, el A350. El avión contará con la mayor puerta de carga de la cubierta principal y una longitud de fuselaje optimizada para las operaciones de carga. Más del 70% del fuselaje está fabricado con materiales avanzados, lo que se traduce en un peso mínimo de despegue 30 toneladas más ligero, que junto con los eficientes motores Rolls-Royce generan una ventaja de al menos un 20% menos de consumo de combustible y emisiones de CO2 respecto a su competidor actual más cercano. La entrega a Martinair se realizará a tiempo para cumplir con las últimas normas de emisiones de CO2 de la OACI que entrarán en vigor a finales de 2027. Con una capacidad de carga útil de 109 toneladas (+3t de carga útil / 11% más de volumen que su competencia), el A350F sirve a todos los mercados de carga (Express, carga general, carga especial…). Lanzado en 2021, el A350F registró 35 pedidos de siete clientes.
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Por Aixa Benitez, Head of Geospatial Intelligence & Cyber Security Engineer Roca Defense & Systems Detectar no es decidir, nunca tuvimos tantos datos sobre lo que ocurre en el mar y sin embargo, disponer de más información no significa necesariamente comprender mejor una situación. Ésta es, posiblemente, una de las tensiones más importantes de la inteligencia geoespacial contemporánea. Una detección puede indicarnos que existe un contacto en determinada posición. Pero esa detección, por sí sola, no nos dice necesariamente qué estamos observando, qué grado de confianza merece la información, qué otras fuentes la corroboran, qué incertidumbre permanece ni qué decisión corresponde evaluar. La diferencia parece semántica. Operacionalmente, es enorme. Por eso considero que una de las discusiones que debemos plantear en GEOINT ya no es simplemente cómo aumentar nuestra capacidad para observar. La pregunta más exigente es otra: ¿Cómo transformamos observaciones heterogéneas en evidencia trazable, contextualizada y suficientemente confiable para apoyar una decisión humana responsable? Durante mucho tiempo, una parte importante del problema de Maritime Domain Awareness podía formularse en términos de cobertura: observar áreas más extensas, incrementar persistencia, incorporar sensores y reducir zonas sin información. Ese problema no desapareció. Pero se le superpuso otro. Hoy podemos recibir información procedente de sistemas cooperativos, radares, constelaciones satelitales, sensores electroópticos, plataformas autónomas y múltiples infraestructuras digitales. El desafío pasa progresivamente de la escasez de observaciones a la capacidad de correlacionarlas, contextualizarlas y determinar cuánto podemos confiar en ellas. No es una discusión exclusivamente nuestra. En 2026, la United States Geospatial Intelligence Foundation puso en marcha un Maritime Domain Awareness Working Group orientado precisamente a estudiar brechas de sensado, fusión de datos y analítica, así como el papel de la inteligencia artificial para acelerar el análisis y reducir latencias. El problema puede observarse con un ejemplo sencillo. AIS constituye una fuente cooperativa extraordinariamente valiosa. Permite comunicar automáticamente información como identidad, posición, rumbo y velocidad, y su utilización está regulada internacionalmente para determinadas categorías de buques. Pero una declaración AIS y una observación física no son exactamente lo mismo, una detección SAR puede aportar evidencia independiente de presencia en superficie, aunque por sí sola tampoco debería utilizarse para inferir automáticamente identidad o intención. Una imagen EO/IR puede proporcionar contexto visual, pero su utilidad depende, entre otras variables, de resolución, geometría, condiciones ambientales, disponibilidad y oportunidad temporal. Un radar puede mantener una pista, pero esa pista adquiere otro valor cuando puede relacionarse con información geoespacial y temporal adicional. Y GNSS, aun siendo una infraestructura fundamental para posicionamiento, navegación y tiempo, tampoco debería ser tratado como una fuente infalible. En 2025, IMO, ICAO e ITU manifestaron conjuntamente su preocupación por el aumento de episodios de jamming y spoofing que afectan sistemas GNSS. Ninguna de estas observaciones obliga a desconfiar sistemáticamente de los sensores.Obliga a diseñar sistemas capaces de administrar la confianza. Observar, declarar, inferir y decidir no son la misma cosa Aquí aparece una distinción doctrinaria que considero fundamental. Un sistema puede observar. Una fuente puede declarar. Un algoritmo puede inferir. Pero una autoridad debe decidir. Confundir esos niveles puede transformar una alerta técnica en una conclusión operacional antes de disponer de evidencia suficiente. Una detección SAR sin correspondencia AIS, por ejemplo, no demuestra automáticamente una actividad irregular. Puede existir una diferencia temporal, una limitación de recepción, una condición operacional legítima o simplemente información todavía insuficiente. De la misma manera, una transmisión AIS no debería convertirse automáticamente en una confirmación independiente de identidad y posición. La función de GEOINT aparece precisamente en ese espacio entre ambas cosas. No consiste solamente en colocar información sobre un mapa. Consiste en relacionar espacio, tiempo, procedencia, comportamiento, contexto e incertidumbre para transformar datos dispersos en conocimiento útil. Por eso, una arquitectura GEOINT madura debería poder responder no sólo: ¿Dónde está? sino también: ¿Qué sabemos realmente? ¿Cómo lo sabemos? ¿Qué fuentes coinciden? ¿Cuáles se contradicen? ¿Cuándo fueron obtenidas? ¿Qué incertidumbre permanece? ¿Qué observación adicional permitiría reducirla? Esta última pregunta es especialmente importante. Porque GEOINT no debería producir únicamente respuestas. También debería ayudarnos a formular mejores preguntas operacionales. El desafío no es acumular capas, integrar no es superponer datos: es convertir fuentes heterogéneas en evidencia coherente para decidir con mayor confianza. SAR, AIS, radar, EO/IR, meteorología, oceanografía, cartografía, telemetría y fuentes abiertas pueden representarse simultáneamente en una interfaz. Eso no significa que hayan sido realmente integradas. La integración comienza cuando el sistema conserva procedencia, temporalidad, calidad y relaciones entre observaciones. Una correlación SAR–AIS, por ejemplo, puede considerar distancia, diferencia temporal, rumbo, velocidad, dimensiones estimadas y calidad de las fuentes. Pero el resultado no debería presentarse como una verdad matemática. Un score es útil cuando ayuda al analista a comprender por qué dos observaciones podrían corresponder al mismo objeto, qué evidencia sostiene esa hipótesis y qué podría invalidarla. Ésa es una diferencia importante entre automatizar una respuesta y automatizar una parte del razonamiento. También existe una evolución internacional hacia ecosistemas de datos marítimos interoperables. La International Hydrographic Organization (IHO) desarrolla y mantiene el marco S-100 —Universal Hydrographic Data Model— para la creación de productos y servicios hidrográficos digitales interoperables. El marco respalda especificaciones asociadas a cartas electrónicas de navegación, superficies batimétricas, información de nivel de agua, corrientes superficiales, avisos a la navegación y otros productos marítimos. Su arquitectura, complementada por especificaciones de interoperabilidad como S-98, refuerza que el intercambio y la integración entre productos de información deben ser principios de diseño, no una capacidad incorporada de manera posterior. Esto sugiere una conclusión que trasciende cualquier plataforma: la interoperabilidad ya no puede ser una integración posterior; debe ser un principio de arquitectura. La confianza operacional depende de la integridad de toda la cadena, desde el sensor hasta la decisión. Hay otro aspecto que, a mi juicio, merece mayor presencia en la conversación sobre GEOINT, la calidad de una pista no depende solamente del sensor, Depende también de todo lo que ocurre después. Sensor → enlace → ingestión → procesamiento → fusión → visualización → decisión. Si se degrada la autenticidad, integridad, disponibilidad o trazabilidad en alguno de esos puntos, también se degrada nuestra
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Taiwan es uno de los operadores más grandes de F-5 en el mundo con más de 300 aviones. El 9 de febrero de 1973, el gobierno de ese país y el gobierno de los Estados Unidos llegaron a un acuerdo para la coproducción de 100 aviones F-5E. Este programa recibió el nombre clave «HuAn» (Tigre de la Paz) y fue llevado a cabo conjuntamente por Northrop y la empresa AIDC de Taiwán El primer F-5E construido por AIDC se lanzó el 30 de octubre de 1974. La producción de todos los 100 aviones se completó en noviembre de 1977.Posteriormente, 208 aviones más fueron añadidos a la producción en cinco lotes, desde «Peace Tiger 2» hasta «Peace Tiger 6». La complejidad del trabajo de producción de AIDC también evolucionó en varias fases. Todo el programa «Peace Tiger» se completó el 9 de diciembre de 1986, cuando el último avión salió de la línea de producción. La Fuerza Aérea de Taiwan recibió 242 F-5E y 66 F-5F. Por otra parte, en el 2002, la Fuerza Aérea Mexicana empezó la búsqueda de más aviones F-5E para poder complementar la flota que se tenía desde 1982, la búsqueda se centró en países árabes como Arabia Saudita y en europeos como Suiza desafortunadamente los aviones que eran adecuados para México fueron comprados por la US Navy a Suiza para integrarse como aviones agresores en los escuadrones navales de ese país. Es así como en el 2005, se conoció de la intención de Taiwan de vender cerca de 30 aviones F-5E a México por la cantidad de un dólar, esto como parte de un intento por romper el aislamiento diplomático en el que se encuentra Taiwán a raíz de la política de una sola China. La nota fue publicada por el periodista Joaquín López Dóriga en su columna de un destacado periódico de la Ciudad de México. Bajo su política de «una sola China», que considera a Taiwán una provincia rebelde, pero parte inalienable de su territorio, la República Popular China no acepta tener relaciones con las naciones que reconocen a la isla, que se ve a sí misma como independiente. Es así como la República Popular China señaló que México, podría ser sujeto de sanciones al no compartir la política de una sola China, por lo que al por lo que al final dicha propuesta dejó de ser considerada como viable para México dados los problemas diplomáticos que esto acarrearía, además la especial situación diplomática de Taiwán encontraría trabas para la exportación. Taiwán es un Estado peculiar, de gran importancia financiera, mercante y manufacturera que no pertenece a la ONU y al que sólo reconocen 27 países –casi todos de escaso poderío internacional y ubicados mayoritariamente en Latinoamérica y el Caribe, África y el Pacífico Sur–, aunque mantiene lazos sustantivos con 140 países, de los que 46 han establecido 54 oficinas representativas en la isla, que llevan a cabo funciones similares a las de una embajada, como sucede en México. Si bien el F-5A original estaba equipado con motores capaces que le permitían alcanzar velocidades supersónicas y le otorgaban la alta relación empuje/peso, necesario para enfrentarse a plataformas enemigas maniobrables en un combate aéreo como el MiG-21, una plataforma a la que se enfrentó en varias ocasiones. sobre Vietnam, el caza estadounidense dejó mucho que desear en sus capacidades de combate más allá del alcance visual. Esto ha cambiado notablemente ya que varias variantes modernas del F-5E en servicio hoy en día pueden superar en muchos aspectos a las primeras variantes del F-16 y el F-18 en el combate más allá del alcance visual. Al equipar el F-5 con aviónica avanzada, radares y misiles aire-aire de largo alcance, entre otras mejoras, la plataforma puede enfrentarse de manera confiable a los adversarios a distancias extremas. Para contar con capacidad más allá del alcance visual, Singapur y Taiwán han equipado sus respectivas variantes del F-5E el F-5S y el ROCAF F-5E, con misiles aire-aire AIM-120B. Desarrollados a fines de la década de 1990, los misiles se encuentran entre los más avanzados del mundo y pueden apuntar de manera confiable a aviones enemigos a distancias de hasta 75 km. Esto convierte al F-5 en una de las plataformas más capaces del mundo en combate aire-aire, aumentando sus ya formidables capacidades de combate aéreo con capacidades avanzadas más allá del alcance visual desarrolladas originalmente para modernizar cazas de cuarta generación, pero que han tenido un efecto significativo aplicado para modernizar plataformas de tercera generación. Los F-5E modernizados de Taiwán también han sido equipados con misiles aire-aire SkySword II de construcción local, plataformas capaces de apuntar a aviones enemigos a distancias de hasta 100 km. En última instancia, los cazas F-5E en servicio de Singapur y Taiwán siguen siendo una fuerza a tener en cuenta, y la eliminación gradual de componentes obsoletos y la integración de sistemas de armas de última generación han aseguró que seguirá siendo una plataforma viable y letal para la guerra moderna.
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