Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT)
- Actividades Espaciales, Industria
- noviembre 6, 2016
MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José Antonio Quevedo A finales del año 1976, fueron descubiertos nuevos yacimientos petrolíferos en los mares mexicanos lo que aumento las reservas petroleras, convirtiendo a México en uno de los mayores productores de crudo en el mundo, por lo que la perspectiva de la Defensa nacional tuvo que ser analizada y adecuada a los nuevos intereses y a los recursos descubiertos. Sobre esta situación México comenzó la modernización de sus Fuerzas Armadas de Aire, Tierra y Mar, reconsiderando las ofertas recibidas y buscando a nivel mundial los recursos más adecuados al nivel de protección que se buscaba. Hacia mediados de 1977 la FAM se inclinaba por dos aeronaves; el FUGA Magister de diseño francés, que se consideraba óptimo para reemplazar a los aviones T-28 con el que estaban dotados los tres Grupos Aéreos ubicados en el interior de México y el Escuadrón del 1er Grupo Aéreo que se encontraba en Zapopan y el caza supersónico Kfir C-2 de fabricación israelí, ideal para reactivar el Escuadrón Aéreo 200 del Séptimo Grupo Aéreo Jet de Pelea con el cual se podrían resolver muchos problemas de índole militar, así como dar un gran salto tecnológico en todos sus niveles, en ese momento el precio de uno de estos aparatos se estimaba en seis millones de dólares aproximadamente. Dentro de este esquema de equipamiento, finalmente se adquirieron en Suiza los aviones Pilatus PC-7 con la triple función de entrenadores/apoyo a tierra/seguridad interior a partir de 1978. Primero con el escuadrón de entrenamiento de la Escuela Militar de Aviación en Zapopan, Jalisco que utilizaba AT-6 y después en los demás Escuadrones Aéreos que utilizaban T-28 dejando al FUGA Magíster en el camino. Una de las opciones consideradas para el arma de caza durante los últimos años de la década de los setenta era el de aprovechar el Programa de Ventas Militares del Gobierno de los Estados Unidos, para la compra de un Escuadrón Aéreo de aviones de combate y de todo el aparato logístico y de capacitación alrededor de ellos, vislumbrando la posibilidad de equiparse de 26 aparatos Northrop F-5E/F que formarían un Grupo Aéreo, pero en 1977 el presidente James Carter decretó la Directiva Presidencial 13 (PD-13) con la intención de que la transferencia de armas estuviera ligada directamente a mejorar los intereses de seguridad de Estados Unidos y las vinculó estrechamente a los historiales de derechos humanos de los gobiernos receptores, esta primera solicitud se rechazó en 1979. Esta directiva impuso límites en el monto del dinero de las ventas y prohibió que Estados Unidos introdujera en una zona armamentos que sean más sofisticados que los que ya existían en ella, limitó la producción de armamentos que se desarrollaran exclusivamente para exportación y puso muchas otras limitaciones. Muchos analistas señalaron que la presidencia de Carter fue incongruente en la aplicación de la PD-13, ya recibió gran oposición incluso dentro de su propia administración. Mientras que el presidente Carter prohibió las ventas de aviones a América Latina, propuso una de las ventas más grandes de aviones a Israel, Arabia Saudita y Egipto en la primavera de 1978, proporcionando un claro ejemplo de las incongruencias de sus políticas. Así las cosas la FAM, volvió a su primera opción, el avión de combate multipropósito supersónico de fabricación israelí Kfir C-2 de acuerdo a la propuesta presentada por el gobierno de Israel, llegando incluso a la visita de sus representantes durante el mes de enero de 1980 para estudiar la compraventa de veinticuatro de estas aeronaves, con posibilidades de llevar a cabo el ensamblado de estos en territorio mexicano y convertirse en plataforma de producción para posibles ventas en Latinoamérica. Un Boeing 727 de la Fuerza Aérea Mexicana se desplazó a Israel y dos pilotos, el General de Grupo Javier Velarde Quintero y el Capitán Alberto Esquinca Gurrusquieta, realizaron vuelos de prueba en el avión. El avión Kfir, que era una muy mejorada evolución del Mirage 5, de origen francés y que presentaba un notorio incremento sobre las prestaciones de los Mirage originales en gran parte por la adopción de planos canard y un motor mucho más potente, en este caso un turborreactor de flujo axial General Electric J79. El motor norteamericano presentaba en si un obstáculo en el diseño del Kfir que a la larga no permitirá su llegada a México, siendo este motor la causa de la restricción para su venta a terceros países, ya que al estar equipado con un motor norteamericano, para la venta de los aviones se tenía que pedir autorización del Departamento de Estado Norteamericano, que decidió no otorgar la licencia de reexportación de los motores J-79, al no concretar un acuerdo de compensación para General Electric. Esta falta de compensaciones por parte de Israel fue el obstáculo principal para que el Kfir no llegara a México, así de simple, ni el inexistente tratado de Bucareli, ni conspiraciones son las causas. Por su parte la Secretaría de la Defensa Nacional teniendo conocimiento de que otros países como la Argentina no pudieron tampoco obtener la aeronave, causaron el derrumbe de la adquisición mexicana, que de cualquier manera no había cesado en su interés por el caza ligero de Northrop, que era de nueva construcción. A la luz de los años es muy probable que la empresa israelí, al no obtener la autorización para la venta del motor J-79, haya ofrecido a la FAM como lo hizo a la Argentina un avión como el Nesher que era una versión de transición desarrollada a partir del Mirage V con distintas modificaciones, escasa aviónica y reducida capacidad de ataque diurno y sin radar, lo que contrastaba con las prestaciones de un avión nuevo como el F-5E y que inclinaron totalmente la opción de compra hacia el avión de Northrop. Es de hacer notar que lo que México y la Argentina no lograron, el Ecuador si lo lograría, ya que comenzó a operar el Kfir en su Fuerza Aérea a partir de marzo de 1982, muy probablemente autorizando la importación del motor norteamericano como
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Traducción libre de un artículo de Ian D’Costa, Air Tactical Network. En la década de los ochenta, cuando aún existía la Unión Soviética, tuvo una serie de relaciones «amistosas» con una variedad de naciones africanas y asiáticas, con el propósito de venderles material militar para contrarrestar a Occidente, entre otras actividades. Una de esas naciones fue Libia, que optó por armar y equipar a sus militares con una variedad de productos soviéticos, incluidos cazas MiG y Sukhoi para su fuerza aérea. En ese momento, la URSS también estaba en el proceso de desarrollo y promoción alrededor de su Mil Mi-25 Hind-D, la variante de exportación del helicóptero Mi-24 Hind. En ese momento el Hind era un vehículo único, ya que fue construido desde cero como un helicóptero de ataque fuertemente armado con la capacidad de acomodar un máximo de ocho soldados totalmente armados en una bahía de carga extremadamente estrecha, directamente detrás de la cabina. El Hind podría por lo tanto desplegar equipos de fuerzas especiales al campo de batalla y permanecer en el área de operaciones como apoyo aéreo, o funcionar únicamente como un cañonero muy bien armado, similar al papel que el Cobra de dos plazas jugó para las fuerzas terrestres estadounidenses durante el conflicto de Vietnam. En contraste, los Estados Unidos utilizaron principalmente helicópteros como el Huey UH-1 para entregar (y extraer) las tropas del campo de batalla, y fueron moderadamente armados en el mejor de los casos (en comparación con el Hind) con ametralladoras montadas en la puerta que sirven como armamento defensivo más que en el papel ofensivo. Ahora, alrededor del tiempo de la introducción de Hind en servicio a finales de los años 70, la Agencia Central de Inteligencia, junto con el servicio de inteligencia británico MI-6, trató de aprender más sobre este gran helicóptero soviético. El interés aumentó cuando se corrió la voz de que Etiopía presionó a Rusia por una exportación de Hind. El helicóptero luego hizo una aparición en Afganistán durante la polémica participación de la Unión Soviética, operando con gran efectividad contra los combatientes muyahidines hacia el comienzo del conflicto. La inteligencia occidental necesitaba tener una mejor visión del Hind y de su pesado blindaje, especialmente con el propósito de determinar si un equivalente estadounidense debía o no ser diseñado, construido y puesto en juego como un contrapeso a las capacidades del Hind. Una oportunidad se presentó finalmente en la forma del descubrimiento de un Mi-25 libio dejado en territorio chadiano en 1987. Históricamente, Libia y Chad no estaban exactamente en el mejor de los términos. Su tensa relación fue principalmente el resultado de los repetidos intentos de los grupos rebeldes respaldados por Libia para usurpar el gobierno de Chad. Los constantes intentos libios de ocupar un territorio soberano perteneciente a la República de Chad tampoco contribuyeron mucho a su situación. Cuando las tropas chadianas finalmente pudieron expulsar completamente a las fuerzas libias de sus fronteras en 1987, los libios en retirada abandonaron una cantidad considerable de equipo militares que de otro modo habrían obstaculizado su salida. Entre el tesoro de vehículos blindados, cañones y artillería ligera varados en el desierto había un Hind-D en relativamente buenas condiciones, aparcado en una antigua rampa de aeródromo en Ouadi Doum. La CIA, después de confirmar que tal helicóptero realmente estaba en ese lugar en particular, rápidamente se fijó en recuperar el helicóptero, o al menos tanto como sea posible, antes de que los libios supieran que su cañonero había desaparecido. Todo esto tendría que hacerse a través de una operación encubierta. Después de negociar con el gobierno chadiano a través de los canales diplomáticos, la CIA se alistó con la ayuda del Departamento de Defensa y ambos comenzaron a planificar la extracción del helicóptero abandonado hacía instalaciones controladas por Estados Unidos, donde se desmontaría y analizaría a detalle. Hay un dicho en el ámbito militar que va en la línea de: «Gear a drift is a gift» o un equipo a la deriva es un regalo. La Navidad estaba a punto de llegar para un grupo de analistas de la CIA y expertos técnicos militares. Monte Hope III fue el nombre otorgado a la operación. El primer asunto a resolver era seleccionar un grupo de pilotos expertos lo suficientemente locos como para llevar a cabo la misión a la perfección. ¿Quién mejor que los aviadores del 160° Grupo de Aviación de Operaciones Especiales, los legendarios Night Stalkers. La fase de preparación, creativamente llamada Mount Hope II, comenzó en abril de 1987 en Nuevo México. El clima seco de las condiciones del desierto añadiría una capa de realismo al entrenamiento. Un grupo de helicópteros CH-47 Chinook del 160° fueron modificados para soportar el peso del Hind-D, que se juzgó estaría en el rango de las 17,000 a 18,000 libras. El Chinook es perfectamente capaz de cargar diferentes piezas de equipo militar, incluyendo el vehículo utilitario Humvee. Pero hay una gran diferencia entre un Humvee de cuatro ruedas y un Mil-25 de gran tamaño. Había que reforzar los ganchos de carga y fue necesario modificar los motores y las transmisiones, y por supuesto era necesario determinar la colocación ideal de la carcasa del Hind por debajo del Chinook. La práctica comenzó en condiciones oscuras y de poca luz. Seis grandes vejigas de agua que pesaban aproximadamente lo que el Hind estaba atados a la parte inferior de un Chinook. Los Night Stalkers volarían a una base de apoyo adelantada después de detenerse dos veces para reabastecerse. El primer recorrido en seco se llevó a cabo sin problemas, por lo que la siguiente prueba consistía en atar una estructura real similar a la del Hind en volumen y peso y realizar la prueba nuevamente bajo las mismas condiciones. Los Night Stalkers demostraron una vez más que ellos y sus aeronaves eran la mejor opción para la operación. Mount Hope II fue completado, cumpliendo o superando las expectativas de la CIA y el Departamento de Defensa, ahora estaban listos para lo real. El 21 de
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Para atender la problemática y/o necesidad que se tiene de contar con aeronaves para misiones de operaciones aeronavales de: Ambulancia aérea, Apoyo a la población civil, Búsqueda y Rescate, Vigilancia y Transporte Logístico, entre otros, la Armada de México realizó un estudio de mercado, comparando las características técnicas y los costos de inversión, operación y mantenimiento, de las Aeronaves y de acuerdo al Análisis de Factibilidad Técnica, se seleccionó adquirir las aeronaves que se describen a continuación: CESSNA GRAND CARAVAN EX El avión Cessna Grand Caravan EX, con 1602 kgs es rentable, comparado en capacidad al King Air 350 y al CN-235, pues su capacidad de carga útil en comparación a las demás aeronaves con respecto a sus performances resulta la mejor opción a emplear. El Avión Cessna Grand Caravan EX está propulsado por un motor Pratt and Whitney PT6A-140 que es capaz de producir 433 hp (caballos de fuerza en el eje), con velocidad constante y desvanecimiento automático. El Grand Caravan EX puede despegar de una pista de aterrizaje de solo 4,057 ft (1,237 m) y aterrizar en 2,981 ft (909 m). Además, la aeronave es capaz de navegar una distancia máxima de 912 nm (1,689 km) sin necesidad de repostar. Cuando está en crucero, la aeronave puede volar a una velocidad máxima de crucero de 185 kt (343 km/h) a una altitud máxima de 25,000 ft (7,620 m). Tiene sistema de control de vuelo automático mejorado que agrega estabilidad y protección electrónica (Electronic Stability and Protection, ESP), protección contra baja velocidad (Underspeed Protection, USP), modo de descenso de emergencia (Emergency Descent Mode, EDM), función de autonivelación, aterrizaje frustrado acoplado, activación del piloto automático y mayor participación de la envolvente al sistema de control de vuelo automático estándar. La Armada de México opera al menos un ejemplar de esta aeronave para misiones de Transporte y enlace. HELICÓPTERO BELL 412 El Bell 412, es un helicóptero mediano, biturbina, de propósitos múltiples. Dependiendo de la configuración utilizada, esta aeronave es especialmente apta para trasladar pacientes con cuidados de alta complejidad, efectuar rescates en zonas montañosas o áreas de imposible acceso terrestre. También puede trasladar carga para asistencia humanitaria o transportar pasajeros, e inclusive en una configuración especial realiza tareas de lucha contra incendios forestales. Estos cambios de configuración se realizan en pocos minutos, lo que les da a las operaciones una gran flexibilidad y hace del Bell 412 una aeronave extremadamente versátil. Esta aeronave posee la capacidad para vuelo por instrumentos, cuando las condiciones meteorológicas se tornan desfavorables y está certificado para volar en condiciones meteorológicas instrumentales con dos o también con un solo Piloto. En cuanto a su autonomía de vuelo, esta puede extenderse mediante el agregado de un tanque de combustible externo, el cual, aerodinámicamente conformado, no le resta performances y le permiten volar sin detenerse hasta 04:00 horas; algo muy importante considerando las operaciones mar adentro. Con una velocidad máxima de 259 km/h tiene un radio de acción suficiente para operaciones navales. La configuración de ambulancia aérea le permite trasladar en un mismo vuelo a dos pacientes, con las mismas características de monitoreo y asistencia que pudieran recibir en una Unidad de Terapia Intensiva Hospitalaria. Si se trata de la lucha contra incendios forestales, el Bell 412 es equipado con un tanque ventral con capacidad de hasta 1400 litros de agua y agentes retardantes. Este tipo de helicóptero es operado militarmente en México por la Fuerza Aérea Mexicana HELICÓPTERO BELL 505 JR-X En el ámbito aeronáutico internacional, el Bell 505 es el helicóptero monomotor ligero corto de última generación, está propulsado por el motor Arrius 2R de Safran Helicopter Engines (HE) que cuenta con un control de motor de control digital de motor de autoridad total (FADEC) de dos canales, el primero en su clase, con un tanque de combustible de turbosina con la capacidad de 321 litros, ofreciendo un rendimiento excepcional a velocidad de crucero de 125 nudos. Así misma cuenta con el primer sistema de aviónica Garmin G1000H NXi totalmente integrado para reducir en gran medida la carga de trabajo del piloto, lo que mejora el conocimiento de la situación y la seguridad. La confiabilidad, la velocidad, el rendimiento y la maniobrabilidad del helicóptero Bell 505 se integran con una cabina de carga espaciosa para transportar hasta cuatro pasajeros o se puede configurar para una amplia variedad de misiones de carga útil interna de hasta 305 kg. Así mismo tiene una capacidad de carga externa de hasta 907 kg. El Bell 505 es el producto perfecto para las operaciones aeronavales de la Armada de México debido a su gran potencia y versatilidad para cumplir con una amplia gama de misiones. Como resultado del análisis de las aeronaves antes mencionadas, se determinó que cumplen con los requerimientos que necesita la Armada de México para las operaciones aeronavales. Los plazos de entrega de aeronaves nuevas dependen de su demanda a nivel mundial y estos van de meses a varios años; por ello se determinó la conveniencia de la adquisición de activos modernos, con entregas a corto plazo, para estar en condiciones de atender la demanda de la institución de manera segura y oportuna, así mismo, es importante destacar que el costo de adquisición de un bien nuevo es significativamente redituable y que cumple con los principios de eficiencia, eficacia y economía en el ejercicio del gasto público. De acuerdo a lo estipulado en los Lineamientos para la presentación y elaboración de los análisis costo‐beneficio de programas y proyectos de inversión en vigor, emitidos por la Unidad de Inversiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, éste proyecto se clasifica como “Programa de Inversión de Adquisiciones”, toda vez que se considera la Adquisición de 20 Aeronaves, para ejecutar Servicios de: Ambulancia, Apoyo a Población Civil, Búsqueda y Rescate, Vigilancia y Transporte Logístico, entre otros; a fin de estar en posibilidades de responder en forma inmediata a las atribuciones de la Secretaría de Marina, las cuales tiene como finalidad fortalecer y eficientar las operaciones navales con el
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Por S. Quevedo En enero de 2026, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos iniciaría ataques «en tierra» contra los cárteles de la droga, afirmando que «los cárteles están dirigiendo México». Estas declaraciones llegan apenas días después de la impactante operación estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, acusado de «narcoterrorismo». El paralelismo es inevitable y genera alarma en México: ¿podría repetirse en territorio mexicano un escenario de intervención unilateral disfrazada de lucha antinarcóticos? La administración Trump condena la crisis de narcotráfico, donde el fentanilo —producido principalmente en laboratorios mexicanos con precursores chinos— ha causado más de 100,000 muertes anuales por sobredosis desde 2021. El argumento central es que los cárteles representan una amenaza existencial equivalente al terrorismo. Trump ha implementado una cantidad de medidas desde que regresó al poder: – En enero de 2025 firmó una orden ejecutiva para designar cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras. – En febrero de 2025 se concretó la designación de seis grupos mexicanos (Sinaloa, CJNG, Golfo, Noreste/Zetas, Familia Michoacana y Carteles Unidos), además de Tren de Aragua y MS-13. – Esta clasificación legal permite el uso de herramientas antiterroristas: congelamiento de activos, operaciones especiales y, potencialmente, acciones militares directas. Trump ha argumentado repetidamente que los cárteles «controlan» porciones del territorio mexicano y que el gobierno de México no ha logrado resultados suficientes, a pesar de las extradiciones masivas (más de 50 delincuentes), despliegue de tropas en la frontera y reducción de homicidios reportada por el gobierno mexicano. El caso venezolano es un precedente: Maduro fue acusado de liderar el «Cartel de los Soles» y de inundar Estados Unidos con drogas. La captura de Maduro fue presentada como una victoria en la «guerra contra el narcoterrorismo», lo que ahora eleva la presión sobre México. A diferencia de Venezuela (un país aislado internacionalmente, con economía colapsada y fuerzas armadas debilitadas), México es el principal socio comercial de lo Estados Unidos con una economía profundamente integrada a la de Estados Unidos y millones de ciudadanos estadounidenses viviendo o viajando al país. Al menos 72 legisladores demócratas advirtieron este viernes 9 de enero que una acción militar unilateral contra territorio mexicano sería “desastrosa”, en respuesta a las declaraciones recientes del presidente Donald Trump sobre atacar a los cárteles. De autorizarse el ataque, algunos posibles escenarios podrían ser: Intervención baja escala: Ataques con drones o misiles contra laboratorios y líderes de cárteles (similar a las operaciones ya realizadas en el Caribe contra embarcaciones) en zonas aisladas y de difícil acceso. En Washington se contempla incluso la posibilidad de ataques con drones, lo que supondría una violación de la soberanía mexicana. 2.Intervención a gran escala: Desembarco de tropas en zonas específicas, justificadas como acciones antiterroristas contra objetivos prioritarios de los carteles. Una acción militar unilateral estadounidense en suelo mexicano generaría repercusiones en muchos niveles: En primer lugar, se generaría una crisis bilateral sin precedentes. México podría romper relaciones, expulsar diplomáticos y llevar el caso a la ONU y la OEA. Se activaría un sentimiento nacionalista masivo, fortaleciendo al gobierno y posiblemente a la oposición. Aunque Washington solo contemple la posibilidad de ataques con drones, esto supondría una violación de la soberanía mexicana. Podría también darse un colapso temporal del comercio bilateral (más de 800 mil millones de dólares anuales). Empresas estadounidenses en México enfrentarían riesgos legales por «apoyo material al terrorismo» si pagan extorsiones. Posibles aranceles recíprocos y afectación al T-MEC. Los cárteles podrían responder con atentados en territorio estadounidense (donde tienen presencia), ataques a turistas o infraestructura. En México, la violencia podría escalar dramáticamente por luchas internas de poder, como se ha visto en Sinaloa en los últimos meses. Finalmente, al menos 72 legisladores demócratas advirtieron este viernes 9 de enero que una acción militar unilateral contra territorio mexicano sería “desastrosa”, en respuesta a las declaraciones recientes del presidente Donald Trump sobre atacar a los cárteles. “Cualquier acción militar unilateral de Estados Unidos dentro de México, sin el consentimiento de México, destruiría la confianza, acabaría con la cooperación con las autoridades mexicanas y dificultaría mantener las drogas fuera de las comunidades que representamos”, escribieron.
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Por: José Antonio Quevedo El pasado 2 de mayo se cumplió el “LXXIII Aniversario del Izamiento del Lábaro Patrio en las Filipinas y Conmemoración del Fallecimiento de los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, Escuadrón 201 en 1945.” Para lo cual se realizo una sencilla ceremonia en el monumento a la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM) en el bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Con casi todos sus miembros extintos, ya que solo queda un puñado de ellos de avanzada edad, está en las nuevas generaciones tomar la estafeta y preservar y honrar su recuerdo. El legado del Escuadrón 201, está presente en nuestras vidas ya sea por tema de conversación, videos, películas y artículos periodísticos, hasta el pasar por su calles que llevan su nombre, en la CDMX existe una estación de metro “Escuadrón 201”. También había un mal chiste que se contaba cuando estaba en la escuela primaria en donde en la guerra los soldados que operaban la antiaérea iban derribando aviones de todas nacionalidades, y de pronto paraban y decían…. Ahh ese es mexicano, déjalo se cae solo ¡en clara referencia al 201, a pesar de lo malo y poco patriota del chiste este tenía una gran verdad implícita, México había participado en la gran guerra. Así es México participo en la Segunda Guerra Mundial, el motivo para que México entrara abiertamente a la Segunda Guerra Mundial se presento a las 23:55 horas del 13 de mayo de 1942, cuando frente a las costas de Miami, Florida, el barco tanque petrolero mexicano Potrero del Llano, fue torpedeado y hundido por un submarino. El torpedo hizo impacto en un costado de la nave partiendo el barco en dos; 14 marinos perecieron. Años después se comprobó que el agresor fue un submarino alemán U2. Posteriormente enviaría un escuadrón aéreo, compuesto por 300 mexicanos que se unían a las naciones aliadas en contra del nazismo y sus aliados. Al principio de la guerra, los submarinos alemanes en el Golfo de México y la poderosa flota japonesa en el Pacifico eran una amenaza real para México. Por ejemplo, el plan del Estado Mayor japonés tenía contemplado conquistar el sudeste asiático en cinco meses y lo consiguió solo en tres. Los japoneses podían aprovechar el área más desguarnecida y que hace frontera con Estados Unidos, Baja California, prácticamente despoblada, y a través de la cual podían incursionar al norte; San Diego se había convertido en un centro naval y aéreo de máxima importancia para los norteamericanos. Un ataque contundente a ese puerto hubiera hecho palidecer las pérdidas que sufrieron en Pearl Harbor. De ahí que el presidente Ávila Camacho estableciera como prioridad la defensa de México. Una vez que se organizo la defensa del territorio, se comenzó a pensar en una participación activa en el conflicto. El Presidente Ávila Camacho y su Estado Mayor decidieron que una unidad aérea seria lo mas optimo, podría provocar grandes daños y reducir las pérdidas en vidas de mexicanos en el frente, además mostró a los aliados de las Naciones Unidas la voluntad del país para contribuir decididamente en el esfuerzo bélico y así, al terminar la guerra, México tendría derecho a participar como país victorioso en la construcción de un nuevo orden mundial. Al iniciar 1945 nadie podía conocer cuál sería el desenlace del conflicto, solo se podía suponer que la invasión al Japón sería muy cruenta y costosa en vidas humanas, así que la unidad desembarcó el 1° de mayo de 1945 y quedó establecida en los fuertes Stotsenburg y Porac, en el campo aéreo Clark, realizando el adiestramiento avanzado de combate en tierra y en vuelo, durante el mes de mayo, los pilotos del Escuadrón 201 recibieron adiestramiento de familiarización en el teatro de operaciones y llevaron a cabo varias misiones de entrenamiento. Sus aviones eran los mejores y más potentes de la época, los P-47D Thunderbolt. Del 4 de junio al 4 de julio de 1945, el Escuadrón 201 condujo 53 misiones de combate apoyando a las fuerzas terrestres aliadas. Participaron activamente en los bombardeos de Luzón y Formosa, hoy Taiwán. De estas misiones, 45 fueron efectivas, con un alto porcentaje de impactos en el área del blanco, sumando un total de 1,290 horas de vuelo. Las operaciones del Escuadrón Aéreo 201 fueron en su mayoría misiones de apoyo a fuerzas de tierra a bordo de aviones “Thunderbolt”, aunque también realizaron algunas misiones de barrido aéreo, de interdicción y de escolta de convoy naval. La unidad también voló misiones de adiestramiento y traslado de aeronaves en zona de combate. No se realizaron combates aéreos, porque simplemente la superioridad aérea estaba ganada en la zona. Los esfuerzos del Escuadrón 201 se vieron interrumpidos por el lanzamiento de las dos bombas atómicas los días 6 y 9 de agosto de 1945. Para algunos de sus miembros, como Genaro Romero, fue motivo de alegría, pues el día de regresar sano y salvo a casa se acercaba; en cambio para el general Julio Cal y Mayor las bombas atómicas minimizaron los logros mexicanos en el frente oriental. Los aviadores mexicanos que dieron su vida por México en esta empresa fueron: el Subteniente Piloto Aviador Fausto Vega Santander (1° de junio de 1945); el Teniente Piloto Aviador José Espinoza Fuentes (5 de junio de 1945); el Teniente Piloto Aviador Héctor Espinoza Galván (19 de julio de 1945); el Subteniente Piloto Aviador Mario López Portillo (21 de julio de 1945); el Capitán Piloto Aviador Pablo Rivas Martínez (6 de agosto de 1945). El 26 de agosto de 1945, el Escuadrón 201 efectuó su última misión. Después de combatir valerosamente, el Escuadrón 201 fue trasladado en reserva a Okinawa. El Escuadrón 201 contribuyo a darle lustre a la aviación militar mexicana, y la actuación de su personal en las Filipinas fue seguida con admiración en todo el país. Hasta la fecha el Escuadrón 201, Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, ha sido la única unidad militar mexicana en participar en un conflicto fuera de México.
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Con los últimos cuestionamientos al gobierno de Colombia por la compra de los Gripen a Suecia se han conocido datos importantes del costo de las aeronaves. El foco de la atención en Colombia de ha centrado entre el precio de los aviones F-16C/D Block70 que es menor al precio firmado por los Gripen, además, de que contaban con muchas ventajas técnicas, operativas con una diferencia de $407 millones de dólares a favor del F-16 Block 70 La oferta entregada para el avión F-16C/D Block 70, de nueva construcción, que es la versión más avanzada del caza F-16, contaba con armamento como los misiles HARM (AGM-88) y Harpoon (AGM/RGM/UGM-84), entre otros accesorios; más asistencia, soporte y otros ítems, por un valor total de US$3.137 millones por 16 aviones nuevos, de altísima tecnología, es decir a US$196 millones por aeronave con armamento y soporte. El F-16C/D Block70 es la versión más avanzada del caza F-16, que incorpora tecnología de quinta generación como radar AESA, cabina modernizada con pantallas de alta resolución y mejoras estructurales que extienden su vida útil a 12,000 horas de vuelo. Entre sus características clave se encuentran mayor capacidad de detección y seguimiento de objetivos, sistemas de navegación avanzados, depósitos de combustible conformados y compatibilidad con armamento de última generación. En suma, la oferta de los F-16 Block 70 se desglosa de la siguiente manera: Costos por 16 aviones de nueva construcción F-16 Block 70 todos los precios son en dólares de los Estados Unidos. CONCEPTO COSTO UNITARIO COSTO TOTAL Costo por cada F-16 block 70 de nueva construcción con motores y aviónica $112,897,805 $1,806,364,884 Costo por entrenamiento para 16 aeronaves $52,950,578 Costo por la construcción de instalaciones $38,000,000 Servicios de mano de obra e instalaciones de almacenamiento seguro, así como control de activos críticos (refaccionamiento) $106,146,964 Costo por equipo de soporte $148,648,288 Costo por servicio de Soporte logístico Integrado y sistemas de entrenamiento (simuladores) $223,880,694 Armamento $635,552,199 TOTAL $3,009,543,607 A este costo se deben agregar algunos otros costos como gastos administrativos, transportación y embalaje quedando un costo total de 3,137,301,750. Si convertimos este importe a pesos mexicanos a un tipo de cambio de 18.30 quedaría como $57,414,504,406 pesos mexicanos por 16 aviones F-16 Block 70 de nueva construcción, con motores, aviónica, armamento, soporte, refacciones y entrenamiento. Para dimensionar este importe podemos usar el Presupuesto de Egresos de la Federación, en el 2026 el presupuesto solo de la secretaria de la Defensa Nacional es de $170,753,142,093 pesos en el cual se destinan por ejemplo, los siguientes importes para algunos rubros que no son de índole militar como los siguientes: Prestación de Servicios Públicos por $21,976,372,152 Infraestructura ferroviaria para el transporte de carga y pasajeros $ 29,999,999,999 Como podemos observar el costo de 57 mil millones de pesos para adquirir nuevos aviones de combate es manejable como parte de un nuevo proyecto de inversión, máxime que este importe no se pagaría en un solo año puede extenderse en un periodo de seis años lo que implicaría un desglose anual de 9.5 mil millones por año, algo que se puede lograr con solo el presupuesto de la Defensa Nacional. Independientemente de lo anterior, esta cotización es apenas la base sobre la cual se va a negociar una eventual compra por lo que el precio puede bajar por muchas variables, como puede ser el numero de aparatos, el equipamiento y las compensaciones industriales, ademas de los posibles ahorros por integrar a la cadena de proveeduría del avión a empresas de los clústeres aeroespaciales mexicanos. Un acuerdo de compensación entre el fabricante y la industria aeroespacial local desempeñará un papel clave en el mantenimiento y el soporte de la flota de la aeronave de combate, reduciendo costos asociados a soporte y mantenimiento. Es así como México puede usar una compra de este tipo, para tener el gran proyecto militar para impulsar la industria aeroespacial mexicana ya que solo falta la voluntad de avanzar por este camino.
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