• Así es el poderoso helicóptero Mi-17 del E.A. 303 de la Fuerza Aérea Mexicana

    Así es el poderoso helicóptero Mi-17 del E.A. 303 de la Fuerza Aérea Mexicana0

    Por José A. Quevedo El Mil Mi-17 es una pieza fundamental para las operaciones de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), conocido por su robustez, este helicóptero bimotor es capaz de transportar hasta 24 personas o cinco toneladas de carga interna, y de carga externa hasta 3 toneladas alcanzando velocidades de 250 km/h y operando a altitudes de hasta 6,000 metros Tuvimos la oportunidad de observar de cerca las operaciones del Escuadrón Aéreo 303 (E.A. 303) de la Fuerza Aérea Mexicana que está equipado con helicópteros MI-17. El E.A. 303 opera desde la 1/a. Zona Aérea Militar en Santa Lucía, Edo. Méx. Antes del vuelo la tripulación procedió a explicarnos los procedimientos de seguridad que tendríamos que llevar durante el vuelo. La tripulación del MI-17 se componía de cinco personas: el piloto, el copiloto, un navegante (que viaja en la cabina también) y dos maestros de carga siendo esa la función principal del helicóptero. La misión; adiestramiento para operar helibaldes para extinción de incendios forestales. A pesar del tamaño de la máquina, es impresionante la potencia de sus motores que le permite desplazarse sobre el espacio aéreo del centro de México que se encuentra a una gran altitud de más de 2,000 mts sobre el nivel del mar. A pesar de eso, el helicóptero cuenta con bastante potencia. Para moverse utiliza dos turboejes Klimov TV3-117VM con 2.100 shp cada uno que le permiten una velocidad máxima de 135 nudos (unos 250 km/h), operar en un techo máximo de 19.685 pies (6.000 metros) y una autonomía de 310 millas náuticas (580 km) que se pueden extender hasta las 575 millas náuticas (1.065 km) con la instalación de dos tanques de combustible dentro de su bahía de carga. Entre 1997 y 1999 se compraron 24 unidades de este helicóptero, a partir del 2014, 19 de estas aeronaves recibieron una actualización y servicio de mantenimiento mayor (overhaul), cambiando su esquema en color verde por uno en dos tonos de color gris.  

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  • La Antigua Base Aérea Militar de Santa Lucía

    La Antigua Base Aérea Militar de Santa Lucía0

    Por: José A. Quevedo C La invención del avión trajo consigo, la necesidad de una serie de espacios indispensables para su correcto funcionamiento, que era un espacio plano y amplio para el despegue y aterrizaje ,en el cual se construyeron pistas y en las plataformas cercanas hangares, en los cuales se da mantenimiento a los aviones, incluyendo espacios para estacionamiento, torre de control, y un edificio terminal para recibir y despedir a los pasajeros, así como concentrar a los trabajadores de esta nueva actividad, siendo estos los principales componentes de un aeropuerto o puerto aéreo como se le llamó en sus inicios. Los aeropuertos pueden ser civiles o de carga; los dedicados a aeronaves militares son llamados bases aéreas. En México existen 18 bases aéreas militares, de las cuales una de las más importantes es la de Santa Lucía, situada al sur de la localidad de San Lucas Xolox en el municipio de Tecámac en el estado de México. Los terrenos donde se asentaba esta base pertenecieron a los frailes jesuitas, quienes formaron ahí la gran y extensa hacienda de Santa Lucía de 1576 a 1767, una de las fincas más prósperas y antiguas del valle de México. Posteriormente pasó a manos de particulares, cuando la adquirió el Conde de Regla, don Pedro Romero de Terreros, cuya descendencia la poseyó hasta 1811. La Fuerza Aérea Mexicana conserva hasta hoy su casco y capilla (1580 – 1596) como un museo de sitio. El 24 de noviembre de 1952 y como consecuencia del deterioro y lento abandono del campo aéreo militar de Balbuena (1915), se inauguró sobre los campos de la ex hacienda jesuita la Base Aérea Militar No. 1 “P. A. Alfredo Lezama Álvarez”. El presidente Miguel Alemán llegó en el avión presidencial “El Mexicano” aterrizando en una de las pistas; después de pasar revista a varios escuadrones y cadetes de la infantería, se dirigió al edificio central para develar la placa correspondiente. El comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, general Antonio Cárdenas Rodríguez, agradeció al presidente toda la ayuda ofrecida durante su sexenio en especial “…esta magnífica base aérea que por la magnitud y eficiencia de sus instalaciones será la primera de nuestro país y tal vez de la América Latina…” Durante el evento, varios paracaidistas saltaron de aviones militares formando el nombre del presidente con las letras impresas en los paracaídas. El proyecto general de esta base contemplaba tres pistas de gran dimensión, una zona residencial destinada a pilotos y mecánicos; grandes hangares con estructura de acero importada de Estados Unidos; una serie de oficinas de operaciones al interior del edificio administrativo; secciones de talleres de 24 naves; torre de control con servicio de transmisiones por radio y eventos meteorológicos. De todo esto se llevaba un avance del 60 por ciento. Las escuelas dedicadas a mecánicos, meteorólogos, paracaidistas y miembros del Estado Mayor se concentrarían en la base aérea de Santa Lucía. A lo largo de sus 67 años de existencia, la Base Aérea Militar de Santa Lucía desarrollo importantes labores como establecer puentes aéreos que facilitan el traslado de víveres a aquellas zonas afectadas por fenómenos meteorológicos en beneficio de las poblaciones afectadas; facilitar actividades como el adiestramiento de vuelo, salto de paracaidistas y simuladores de vuelo. Por otra parte, fue testigo de la llegada a México de los primeros aviones a reacción (1960), los famosos Vampiro FMK-3 fabricados en Inglaterra; la creación del Centro Internacional de Aviación Civil inaugurado en 1982, mismo año en el cual arribaron los aviones supersónicos interceptores Northrop F-5E/F Tigre II, equipamiento nuevo de reciente construcción equipado con lo último en tecnología aeronáutica. En marzo de 1988 el equipo acrobático de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos “Los Thunderbirds” equipado con aviones F-16 Fighting Falcon ofreció una gran demostración en esta base militar, que fue abierta al público por primera vez, seguida de un espectáculo aéreo realizado por el Día de la Fuerza Aérea Mexicana el 10 de febrero de 1993. El éxito obtenido en este par de eventos motivó la celebración anual –a partir de 2011- de espectáculos aéreos públicos, y la Feria Aeroespacial México (FAMEX), donde el público tiene la oportunidad de admirar tanto los diversos transportes aéreos como las acrobacias de sus pilotos. La Base Aérea Militar No. 1 “P. A. Alfredo Lezama Álvarez”, que honra la memoria del primer piloto mexicano en lanzarse en paracaídas el 1 de mayo de 1928, es la más importante del país y alojaba las comandancias de las Alas de Combate y de Reconocimiento y Transportes; nueve escuadrones de vuelo integradas por más de 150 aeronaves; el complejo logístico de la Fuerza Aérea Mexicana y su Escuela Militar de Tropas Especialistas. Su pista principal contaba con 3.45 km de largo por 78 metros de ancho, capaz de recibir aviones de gran peso y dimensiones como el Galaxy C-5, Antonov An-124, Boeing 737-800 y el Hércules C-130 entre otros. Además de contar con diversos hangares y plataformas, donde operaba la Estación Meteorológica Militar No. 1. A partir del 2021 la base fue reubicada al sureste de esta con nuevas instalaciones, pero esa es otra historia.

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