MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – La Secretaría de Marina llevó a cabo la ceremonia para conmemorar el LXXXIV Aniversario del Día de la Marina Nacional, con el fin de rendir homenaje a los marinos mexicanos y en general a las personas cuya actividad se relaciona con el mar, hombres y mujeres, quienes con su trabajo contribuyen diariamente al desarrollo del Sector Marítimo Nacional. A bordo del buque ARM Usumacinta (A-412) el Almirante secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México, Raymundo Pedro Morales Ángeles, destacó que la Armada de México, cuenta con una nueva visión basada en dos ejes: una defensa vertical del espacio aéreo marítimo, conformada por unidades aeronavales de patrulla marítima y aeronaves no tripuladas de largo alcance, con una autonomía para vigilancia continua y sistemática de más de 36 horas, lo que permite desarrollar una capacidad de carácter estratégico sustentada en tecnología avanzada y plataformas aéreas que amplían significativamente la proyección y el control del espacio marítimo y territorial. Además, una se desarrolla una defensa en profundidad que proyecta a la Armada Mexicana en la mar mediante patrullas interceptoras, costeras y oceánicas, aunada a las capacidades de los nuevos buques multipropósito, los cuales tendrán un alcance de hasta 500 millas náuticas en acciones de búsqueda y rescate. Este modelo permite especializar las misiones en el mar y optimizar recursos. El patrullaje marítimo sostenido y permanente garantiza presencia continua, mientras que las tareas de reconocimiento, seguimiento e inteligencia se desarrollan mediante plataformas tecnológicas especializadas que proporcionan información precisa, oportuna y operable para la toma de decisiones. Esta nueva arquitectura operativa, además de ampliar el alcance y la eficacia de las operaciones navales, reafirma el principio fundamental de que defender nuestros mares es defender a México. Con ese fin se realizo una Revista Naval un acto solemne en la que los buques de guerra navegaron en formación de línea de fila natural, lo que refleja tanto la preparación operativa como el respeto a las tradiciones marineras. Este acto, tiene como finalidad mostrar la organización, disciplina y prestancia de la Marina de Guerra Mexicana Cabe destacar que, se pudo observar el despliegue de la fuerza renovada de la Armada de México, que bajo el nuevo concepto operacional que integra inteligencia, preparación y Poder Naval en perfecta sincronía: Patrullas Interceptoras (IPV), encargadas de la reacción inmediata y vigilancia costera; las Patrullas Oceánicas (OPV), que extienden la presencia estratégica de México en alta mar con capacidad aeronaval y autonomía prolongada; y los futuros Buques Patrulla Multipropósito (MPV), previstos para operar a partir de 2029, diseñados para vigilancia de largo alcance, apoyo humanitario, operaciones del Plan Marina y funciones logísticas. En conjunto, estas capacidades reflejan un sistema basado en rapidez táctica y permanencia estratégica, preparado para enfrentar los desafíos marítimos del siglo XXI. También se llevó a cabo una parada aérea, con aviones Persuader CN-235 equipados con radares y sensores avanzados, siendo estos los ojos estratégicos de la nación sobre el mar; escoltados por aviones T-6C Texan II que refuerzan las operaciones de apoyo aéreo cercano, brindando cobertura táctica y respuesta inmediata, actuando con disciplina y precisión. Así como una demostración táctica de enganche y abordaje e inserción por soga rápida, con personal de Infantería de Marina y de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México en una misión de Interdicción Marítima. Como parte de la ceremonia, se llevó a cabo el abanderamiento del buque mercante “Mar Azteca”, el buque sargacero ARM “Sargassum” (BSO-102), así como 10 dragas estacionarias y 6 anfibias. Asimismo, se llevó a cabo entrega de condecoraciones a elementos navales y mercantes, como reconocimiento a su disciplina, valor y compromiso con la seguridad marítima de México. Cabe mencionar que el Día de la Marina se conmemora cada 1° de junio desde 1942, como el día dedicado a homenajear a aquellas personas, cuya actividad diaria se relaciona con el sector marítimo: marinos mercantes, pescadores, prestadores de servicios turísticos, quienes realizan la extracción de petróleo en el mar, y los marinos navales, que brindan seguridad y protección en las Zonas Marinas Mexicanas, impulsando el desarrollo marítimo nacional.
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Por Gustavo Emiliano Fauez México no es solamente una potencia territorial continental. Es también una potencia marítima, logística, energética, costera y humanitaria. Su geografía lo proyecta simultáneamente hacia el Pacífico, el Golfo de México y el Mar Caribe, con una extensión litoral, una zona económica exclusiva, una infraestructura portuaria, una actividad pesquera, una red energética offshore y una exposición natural a fenómenos hidrometeorológicos que obligan a pensar la vigilancia del territorio desde una lógica mucho más amplia que la tradicional. En ese contexto, los satélites SAR en banda X —Synthetic Aperture Radar— representan una capacidad de enorme valor estratégico para México. No solamente por sus aplicaciones en defensa y seguridad, sino también por su utilidad directa en asistencia ante desastres naturales, protección de infraestructura crítica, monitoreo ambiental, apoyo a búsqueda y rescate, control marítimo y generación de inteligencia geoespacial. La principal ventaja de un satélite SAR es que no depende de las mismas condiciones que un sensor óptico. Mientras una cámara satelital tradicional necesita luz, visibilidad atmosférica y ausencia de nubosidad para producir imágenes útiles, un radar de apertura sintética emite su propia señal y analiza el eco que retorna desde la superficie. Esto le permite observar de día, de noche y bajo condiciones meteorológicas adversas. Para un país como México, esa diferencia no es técnica: es operacional. En temporada de huracanes, tormentas tropicales, lluvias extremas o incendios, la nubosidad, el humo, la oscuridad o la pérdida de visibilidad no son excepciones; son parte del escenario real. Precisamente cuando más se necesita información, muchos sensores convencionales pierden continuidad. SAR permite mantener capacidad de observación cuando otros medios se degradan o quedan temporalmente limitados. En seguridad y defensa, esta capacidad puede ser aplicada al monitoreo de embarcaciones no cooperativas, vigilancia de zonas marítimas extensas, detección de patrones anómalos, control de puertos, protección de infraestructura energética, supervisión de rutas costeras, apoyo a operaciones contra tráfico ilícito, pesca ilegal, contrabando y actividades que se desarrollan deliberadamente en condiciones de baja visibilidad. México tiene una particularidad estratégica: su seguridad no puede observarse desde un solo frente. El Pacífico, el Golfo de México, el Caribe, el Istmo, las zonas portuarias, las plataformas energéticas, las fronteras marítimas, las islas, las rutas comerciales y los corredores logísticos forman parte de un mismo tablero. En ese tablero, la ventaja ya no está únicamente en tener más plataformas, sino en poder observar de forma persistente, interpretar más rápido y responder antes. La dimensión dual use aparece con aún más fuerza cuando se incorpora la protección civil. Después de un huracán, una inundación, un sismo, un deslizamiento de ladera o un evento meteorológico extremo, la primera pregunta crítica no siempre es qué ocurrió, sino dónde ocurrió, qué zonas quedaron aisladas, qué caminos siguen operativos, qué puentes colapsaron, qué comunidades requieren asistencia urgente, qué infraestructura quedó comprometida y cómo priorizar los recursos disponibles. SAR puede aportar información de enorme valor en esa ventana crítica. Puede ayudar a mapear zonas inundadas, detectar cambios en el terreno, identificar afectaciones en infraestructura, monitorear deformaciones de superficie, apoyar la evaluación de daños y contribuir a que las autoridades civiles y militares actúen con mayor velocidad y precisión. Esto es especialmente relevante porque en México la respuesta ante desastres suele requerir coordinación entre múltiples actores: Protección Civil, Fuerzas Armadas, Guardia Nacional, autoridades estatales, municipios, operadores de infraestructura, puertos, aeropuertos, servicios de emergencia y organismos técnicos. En ese tipo de escenarios, el problema no es solamente obtener imágenes. El verdadero desafío es convertir la información en decisión. Por eso, el SAR no debe ser entendido como una herramienta aislada. Su mayor valor aparece cuando se integra dentro de una arquitectura multicapa: satélites SAR, sensores ópticos, radares costeros, AIS, VMS, drones, aeronaves, patrullas navales, centros de comando, bases de datos meteorológicas, información de protección civil y sistemas de análisis operacional. Una imagen SAR por sí sola informa. Una arquitectura integrada decide mejor. En el ámbito marítimo, esto permitiría correlacionar una detección satelital con tráfico AIS, comportamiento histórico, zonas de pesca, rutas conocidas, condiciones meteorológicas, alertas de inteligencia y disponibilidad de medios de respuesta. En protección civil, permitiría cruzar imágenes posteriores a un evento con mapas de riesgo, infraestructura crítica, rutas de evacuación, hospitales, refugios temporales y zonas pobladas. La diferencia entre observar y actuar está en la integración. México no necesita mirar esta capacidad únicamente como una tecnología de defensa. Debe verla como una infraestructura nacional de conocimiento situacional. La misma capa satelital que puede apoyar la vigilancia marítima puede servir también para evaluar daños después de un huracán. La misma capacidad que detecta cambios en una zona costera puede ayudar a planificar asistencia humanitaria. El mismo sistema que identifica patrones anómalos en el mar puede contribuir a proteger recursos naturales, instalaciones estratégicas y rutas logísticas. Esa es la lógica dual use: una inversión, múltiples dominios de aplicación. La tendencia global es clara. Las capacidades espaciales dejaron de ser una herramienta distante, reservada solo para grandes potencias o programas científicos de largo plazo. Hoy forman parte de la operación cotidiana de defensa, seguridad, gestión de riesgos, infraestructura, agricultura, ambiente y respuesta ante emergencias. Los países que integren primero estas capacidades dentro de sus arquitecturas nacionales tendrán una ventaja decisiva frente a los que sigan operando con información fragmentada. En el caso mexicano, el salto estratégico no consiste simplemente en adquirir imágenes satelitales. El verdadero salto consiste en construir una arquitectura capaz de recibirlas, procesarlas, correlacionarlas y distribuirlas de manera útil para quienes deben tomar decisiones en tiempo real. SAR en banda X puede ser una de las capas más importantes de esa arquitectura. No reemplaza a los sensores ópticos, a los radares terrestres, a los drones, a las aeronaves ni a los medios navales. Los complementa. Les da continuidad. Les permite operar con mayor inteligencia. Y, sobre todo, ayuda a reducir la distancia entre la detección y la respuesta. Para México, la pregunta ya no debería ser si esta tecnología tiene aplicaciones relevantes. La respuesta es evidente. La pregunta correcta es cómo integrarla de manera inteligente
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Redacción. – En días pasados, personal naval realizó un Ejercicio de Adiestramiento de Nivel Tres, en el que participaron los Buques de la Armada de México, adscritas al Sector Naval de Cabo San Lucas el cual se desarrolló en inmediaciones de Puerto Cortes, Baja California Sur. Durante este ejercicio de gran escala, se llevaron a cabo diversas maniobras tácticas navales orientadas a fortalecer la interoperabilidad, comunicaciones y el nivel de alistamiento operativo de las unidades participantes. Entre las actividades destacaron las maniobras de formación y navegación táctica, así como prácticas de tiro real desde los buques de la Armada de México empleando sus montajes de artillería, todo ello bajo estrictas medidas de seguridad y en apego a la normatividad vigente. Lo anterior, a fin de generar una respuesta inmediata y eficaz ante escenarios críticos, así como reforzar las operaciones destinadas al mantenimiento del Estado de derecho, garantizando la seguridad en las zonas marítimas y la protección de la soberanía nacional. En el ejercicio se usaron buques Patrulla Interceptora Clase Polaris que se utilizan para realizar operaciones de interdicción, búsqueda, rescate, salvamento y el combate a los ilícitos, con la finalidad de mantener el Estado de Derecho y salvaguardar la vida humana en las zonas marítimas mexicanas y cuentan con las siguientes características: Dimensiones: Eslora: 16.10 m; Calado: 0.90 m; Puntal: 2.70 m Desplazamiento: 18.70 Toneladas Capacidad de tripulación: 6 Elementos Pueden artillarse con una ametralladora pesada Browning M2 de calibre .50 en una torreta detrás del puente de mando. La Armada de México adquirió en el año 2000, aproximadamente 40 unidades Polaris I en Suecia. En 2002 se adquiere una licencia para construirlas en México, fabricando al menos ocho en el Astillero de Marina 3 (ASTIMAR 3) en Coatzacoalcos, Veracruz, con soporte técnico del fabricante sueco y transferencia de tecnología.
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Redacción. – La Secretaría de Marina mantiene una fuerza operativa de 79.204 elementos navales distribuidos estratégicamente en el Océano Pacífico, Golfo de México y Mar Caribe, así como en el interior del país, para garantizar presencia institucional, vigilancia y capacidad de respuesta en todo el territorio nacional. Este despliegue se respalda con 130 buques, 121 embarcaciones menores, 45 helicópteros, 47 aviones, 9 sistemas aéreos no tripulados, 99 drones y antidrones. Toda esta distribución regional permite mantener cobertura permanente. La Secretaría Marina realiza operaciones especiales y operaciones de inteligencia, integrando personal especializado, tecnología avanzada y capacidades de inteligencia operativa. Cuenta con una Unidad de Operaciones Especiales con un adiestramiento y equipamiento de alto perfil militar que incluye fuerzas especiales, comandos paracaidistas, buzos de combate, sistemas para eliminar artefactos explosivos, binomios caninos, esto permite realizar operaciones de alto impacto estratégico, destacando operaciones quirúrgicas donde se han obtenido aseguramientos sin efectuar ningún disparo. Por su parte, las operaciones de inteligencia se enfocan en la obtención, análisis y procesamiento de información, evidencia digital, imágenes satelitales, espectro radioeléctrico para apoyar a la toma de decisiones estratégicas. La integración de estas capacidades tanto de inteligencia como operaciones especiales permite realizar operaciones de alta precisión, vigilancia, reconocimiento e inteligencia, fortaleciendo la seguridad nacional y lo que ha dado lugar al aseguramiento y detención de objetivos de alto valor. En el ámbito marítimo se realizan operaciones marítimas focalizadas para preservar el Estado de Derecho en las zonas marinas mexicanas y combatir actividades ilícitas. Como resultado de estas acciones se ha logrado hasta la fecha el aseguramiento de 71.4 toneladas de cocaína, donde destacan nueve aseguramientos en las últimas ocho semanas 77 embarcaciones, de las cuales tres son de bajo perfil, así como 149 mil 171 litros de combustible y 249 detenidos de diferentes nacionalidades, entre ellos 96 extranjeros. Estos resultados derivan del empleo coordinado de medios navales, aéreos y de vigilancia marítima, fortalecidos mediante la coordinación interinstitucional y la coordinación internacional. Con ello debilitamos las capacidades logísticas y financieras de la delincuencia organizada, mantenemos presencia y control permanente en nuestros mares y negamos a hacer uso de nuestras zonas marinas a la delincuencia organizada, evitando que la droga llegue a los jóvenes. Como resultado de estas acciones, en la actual administración se han asegurado en puertos y aeropuertos 2.1 toneladas de cocaína, más de 9 toneladas de marihuana, 3.3 toneladas de metanfetamina y más de 332 toneladas de sustancias químicas usadas como precursores para la producción de drogas sintéticas y de uso dual. Para ello, actualmente se mantiene presencia operativa en todos los puertos y algunos aeropuertos del país, con nueve unidades de protección aeroportuaria y 22 unidades navales de protección portuaria, con un despliegue de 3.834 elementos. Al mismo tiempo está desarrollando mayores y mejores capacidades operativas, entre las que destacan la fabricación de drones en nuestros Centros de Desarrollo Tecnológico, antidrones y radios desarrollados por la Secretaría Marina, así como vehículos blindados fabricados en nuestras instalaciones, adquisición de unidades de ala fija y ala móvil y construcción de buques en los astilleros nacionales, lo que nos va a permitir agregar una dimensión vertical a las operaciones en el espacio aéreo marítimo con aeronaves no tripuladas de largo alcance que complementan los actuales aviones de patrulla marítima. Además del desarrollo de buques multipropósito para proyección de la Fuerza Naval en profundidad hasta las 500 millas, que es nuestra responsabilidad de búsqueda y rescate. Con estas capacidades se lograra la presencia y control de nuestras zonas marinas para resguardar la soberanía nacional.
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Redacción. – México ocupa una posición estratégica singular: es un país bioceánico, con presencia sobre el Pacífico, el Golfo de México y el Caribe; cuenta con infraestructura energética crítica costa afuera; enfrenta desafíos complejos vinculados al tráfico ilícito, la seguridad marítima, los desastres naturales, la protección ambiental y la necesidad de sostener presencia estatal permanente sobre áreas extensas. En ese contexto, Roca Defense & Systems propone el Programa ONA como una arquitectura operacional escalable que integra embarcaciones autónomas, sensores, drones embarcados, datos satelitales y la plataforma SUPGOD como núcleo de inteligencia operacional. México Aeroespacial y Defensa converso con Gustavo Emiliano Fauez, Founder, CEO & President de Roca Defense & Systems Corporation, sobre el Programa ONA, una arquitectura naval autónoma y multisensor orientada al control marítimo, la seguridad de infraestructura crítica, la respuesta ante desastres y la protección de espacios marítimos y fluviales. México Aeroespacial y Defensa: Roca Defense & Systems ha ganado visibilidad recientemente en la región. ¿Cómo definiría hoy a la compañía? Gustavo Fauez: Roca Defense & Systems es un holding de investigación y desarrollo enfocado en sistemas autónomos, multisensor y multirol, con presencia estratégica en Estados Unidos, Argentina y México. Nuestra visión es desarrollar arquitecturas operacionales, no solamente plataformas aisladas. Esto es importante porque el entorno de defensa y seguridad ya cambió. Hoy no alcanza con tener un dron, una embarcación, un sensor o un software. La ventaja real aparece cuando todos esos elementos pueden operar dentro de una misma lógica de misión: detectar, correlacionar, priorizar y responder. Desde esa perspectiva, Roca Defense trabaja sobre sistemas autónomos aéreos, navales y de inteligencia operacional, con especial foco en América Latina. Creemos que la región necesita soluciones propias, escalables, interoperables y económicamente sostenibles. No podemos copiar modelos diseñados para presupuestos de grandes potencias y esperar que funcionen igual en nuestras realidades. México Aeroespacial y Defensa: ¿Por qué el Programa ONA puede ser relevante para México? Gustavo Fauez: México tiene una condición geoestratégica excepcional. Es un país bioceánico, con litoral en el Pacífico, el Golfo de México y el Caribe. Eso implica oportunidades enormes, pero también una carga operacional muy compleja. Estamos hablando de seguridad marítima, control de tráfico ilícito, protección de infraestructura petrolera, vigilancia ambiental, búsqueda y rescate, respuesta ante huracanes, apoyo a zonas costeras, protección portuaria y presencia soberana. Todo eso requiere persistencia. El problema es que la persistencia es cara cuando se intenta resolver únicamente con medios tripulados. Un buque patrullero, una aeronave o un helicóptero son activos de altísimo valor, pero no pueden estar en todas partes todo el tiempo. Entonces el desafío no es reemplazarlos, sino usarlos mejor. ONA nace precisamente para eso: para actuar como una arquitectura que permita extender la presencia, reducir desgaste operativo, mejorar la detección temprana y desplegar respuesta con mayor precisión. México Aeroespacial y Defensa: ¿ONA es una embarcación autónoma o es algo más amplio? Gustavo Fauez: ONA incluye una embarcación autónoma, pero no debe entenderse solamente como un USV. Ese sería un error conceptual. ONA es una arquitectura naval distribuida. La embarcación es un nodo de presencia, vigilancia, despliegue de drones y apoyo a respuesta, pero su verdadero valor aparece cuando se integra con sensores, datos satelitales, plataformas aéreas, unidades tripuladas, centros de mando y SUPGOD como capa de inteligencia operacional. En términos simples: una embarcación autónoma puede navegar. ONA, en cambio, busca convertir navegación, sensores, drones y datos en una capacidad operacional persistente. La diferencia es brutal. Una plataforma aislada puede ser útil. Una arquitectura conectada puede cambiar la ecuación completa del control marítimo. México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué características generales puede mencionar sobre la embarcación ONA? Gustavo Fauez: A nivel no sensible, ONA ha sido concebida como una embarcación naval autónoma de aproximadamente 12 metros de eslora, diseñada para operar en escenarios marítimos o ribereños, con autonomía extendida y capacidad de desplegar drones embarcados para misiones de registro, exploración, vigilancia, búsqueda, apoyo o respuesta según la configuración autorizada por el usuario. La lógica no es competir con una OPV o con una unidad mayor. Al contrario, ONA puede operar desde puerto, desde puntos avanzados o incluso como capacidad complementaria desplegada desde una OPV nodriza. Esto permite que una patrullera oceánica no tenga que exponerse o consumir horas operativas en cada verificación menor, sino que pueda extender su radio de acción mediante nodos autónomos. En un país como México, donde la Secretaría de Marina cumple un rol clave tanto en seguridad como en protección marítima, esa lógica puede ser especialmente interesante: OPV, patrulleras, aeronaves, helicópteros, estaciones costeras y unidades autónomas funcionando como parte de una misma arquitectura. México Aeroespacial y Defensa: México enfrenta amenazas vinculadas al narcotráfico y al tráfico ilícito. ¿Cómo se inserta ONA en ese escenario? Gustavo Fauez: El tráfico ilícito obliga a sostener vigilancia permanente, pero los actores ilegales no operan bajo una lógica convencional. Usan rutas cambiantes, ventanas pequeñas, perfiles bajos, saturación geográfica y dispersión. Eso genera un problema clásico: si uno intenta patrullar todo con medios tripulados, el costo se dispara. Si patrulla poco, deja espacios abiertos. Si reacciona tarde, pierde la ventana operacional. ONA propone una lógica distinta. No se trata de mandar más plataformas a buscar a ciegas. Se trata de integrar detección, datos marítimos, sensores, vigilancia aérea, unidades autónomas y análisis operacional para identificar dónde está ocurriendo algo relevante y qué medio conviene enviar. En ese marco, ONA puede actuar como nodo adelantado, como plataforma de observación, como extensión de vigilancia de una unidad mayor o como presencia disuasiva en zonas donde no siempre se justifica desplegar un buque tripulado completo. La clave es no gastar el activo más caro para resolver la duda más barata. México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué rol jugaría SUPGOD dentro del Programa ONA? Gustavo Fauez: SUPGOD es el núcleo de inteligencia operacional. No es simplemente una pantalla ni un visor de datos. Su función es recibir información de múltiples fuentes, ordenar señales, correlacionar eventos, reducir ruido, priorizar riesgos y apoyar la decisión humana. En el mar, el problema no es solamente detectar. Muchas veces
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Redacción. – La Secretaría de Marina a través de la Armada de México informa que, en el marco del desarrollo de los cuatro Sistemas Arrecifales Artificiales y un Museo Subacuático, se realizó la ceremonia de hundimiento controlado del ex Buque de Investigación Oceanográfica “Onjuku”, a aproximadamente 15 millas náuticas (27.8 kilómetros) al Este de la costa del Mezquital, Tamaulipas. Este acto fue presidido por el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina, quien estuvo acompañado de Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Kozo Honsei, Embajador del Japón en México; así como autoridades navales y civiles. Cabe destacar que, los cuatro Sistemas Arrecifales Artificiales y el Museo Subacuático fomentan el desarrollo económico, protegen el medio ambiente, resguardan y fortalecen los Intereses Marítimos Nacionales y dan un destino final a los buques de la Armada de México. En este contexto, con más de 40 años de servicio, el ex buque “Onjuku” que fue construido por Uchida Shipbuilding, Co. Ltd. Ise, de Japón, hoy cumple con su última misión de crear un arrecife artificial para proveer un hábitat, refugio y crecimiento de flora y fauna marina en el Sistema Arrecifal de Tamaulipas. En su oportunidad, el Almirante secretario de Marina expresó que esta Institución ha demostrado su compromiso con la sostenibilidad, la protección ambiental y el fortalecimiento del Poder Marítimo Nacional, “no sólo mediante la seguridad y vigilancia marítima, sino también impulsando proyectos precisamente como el Sistema Artificial de Tamaulipas. Agregó que “este acto representa mucho más que el hundimiento controlado de un buque. Representa la visión de un país que transforma el acero en vida. Que entiende que desarrollo y sostenibilidad deben avanzar juntos. Y que reconoce que proteger el mar es proteger el futuro de México”. Posteriormente, se dio paso a la activación de explosivos vía remota por radiofrecuencia desde el Buque ARM “Papaloapan” (A-411), los cuales fueron colocados estratégicamente para la generación de seis vías de agua generando un hundimiento controlado. Derivado de lo anterior, el ex buque “Onjuku” quedó posado en el fondo marino como pecio, implementando el señalamiento marítimo correspondiente para mantener la seguridad en la navegación. Durante su vida útil en la Armada de México, el ex buque “Onjuku”, mismo que puede traducirse como «lugar de morada o lugar de descanso», fue donado por Japón en 1977 y tuvo como misión efectuar cruceros de investigación científica, oceanográfica y pesquera en sus distintos campos; físico, químico, biológico, geológico y topo hidrográfico, coadyuvando al cumplimiento de la misión y atribuciones de la Secretaría de Marina- Armada de México. Es de resaltar que actualmente se encuentra en desarrollo el proyecto del Sistema Arrecifal Artificial a nivel nacional en los estados de Sonora, Tamaulipas, Michoacán y Colima, que se concibe como Parque Temático Submarino, tomando en cuenta que los arrecifes artificiales son estructuras incorporadas al ambiente acuático, especialmente marino, posicionadas estratégicamente e incrementan y protegen los Intereses Marítimos Nacionales. Cada sistema arrecifal refleja el compromiso de la Armada de México con el cuidado de los mares, en el ejercicio de la Autoridad Marítima Nacional, para impulsar el desarrollo del país en los términos de la normatividad vigente.
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