Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT)
- Actividades Espaciales, Industria
- noviembre 6, 2016
MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A Quevedo De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2027, la Fuerza Aérea Mexicana y la Aviación de la Armada de México cuentan con Programas y Proyectos de Inversión para la adquisición de nuevas aeronaves. En el caso de la Fuerza Aérea Mexicana se conoció que se asignaron $437,871,334 de pesos para el programa denominado Adquisición de una aeronave de transporte pesado generado en el año 2026 y que consiste en la adquisición de una aeronave de transporte pesado multipropósito para cubrir las necesidades actuales de la Fuerza Aérea Mexicana. Como es de todos conocido el pasado 10 de febrero de 2026, en la ceremonia por el día de la Fuerza Aérea Mexicana el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, señalo que se incorporaría una nueva aeronave de transporte C-130J “Super Hercules” Por su parte la empresa Lockheed Martin confirmó oficialmente la incorporación de México al programa del C-130J Super Hércules, al anunciar que la Fuerza Aérea Mexicana se integra a la familia global de operadores de esta aeronave de transporte táctico de nueva generación. La entrega del avión está prevista para 2028, de acuerdo con información previamente contenida en documentos oficiales del Gobierno de México. Posteriormente el mismo secretario de la Defensa Nacional confirmo la adquisición de una segunda aeronave C-130J, por lo que para el siguiente año se estaría ejerciendo el monto de los 437 millones de pesos que equivalen a unos 21 millones de dólares, para solventar los primeros pagos para la compra de las aeronaves. El costo base de un avión nuevo C-130J Super Hércules fabricado por Lockheed Martin ronda entre los 70 y 90 millones de dólares, dependiendo de la configuración y el equipamiento específico sin incluir soporte logístico inicial y capacitación. Por su parte la Amada de México contara con $3,249,868,818 de pesos para el programa de inversión “Adquisición de Aeronaves para las operaciones sustantivas de la SEMAR” que consiste en la adquisición e incorporación operativa de 12 aeronaves de ala fija (aviones) y 24 aeronaves de ala rotativa (helicópteros) destinadas a fortalecer la capacidad aeronaval de la Secretaría de Marina Armada de México, mediante la sustitución de aeronaves para la modernización y ampliación de la flota aeronaval, con el propósito de incrementar la disponibilidad operativa, la cobertura geográfica y la eficiencia en la ejecución de las operaciones sustantivas. En una ceremonia realizada en la Base Aeronaval de Veracruz, el pasado 15 de marzo de 2026, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles anunció la adquisición de 36 nuevas aeronaves para la Aeronáutica Naval Mexicana. Señaló también que “Estas acciones permitirán fortalecer las capacidades operativas de la secretaria de Marina y consolidar su papel dentro de la estrategia de seguridad nacional. Como parte de estos esfuerzos en el presente sexenio se tendrá proyectado incorporar 36 nuevas aeronaves a la aviación naval.” A través de un Programa de Inversión publicado en marzo de 2025, la secretaria de Marina buscaba presupuesto para la adquisición de 20 aeronaves (10 aviones y 10 helicópteros), por un monto de unos 300 millones de dólares aproximadamente. Para tal motivo se realizó un estudio de mercado comparando las características técnicas y los costes de inversión, operación y mantenimiento de las aeronaves. De acuerdo con el Análisis de Factibilidad Técnica, se seleccionaron 10 aviones Cessna Grand Caravan EX, seis helicópteros Bell 412 y cuatro helicópteros Bell 505 JR-X Las nuevas aeronaves serían asignadas para su operación a las siguientes bases aeronavales: Base Aeronaval de La Pesca en Tampico Tamaulipas; Base Aeronaval de la Paz en Baja California Sur; Base aeronaval de Guaymas en Sonora; Base aeronaval de Campeche; Base Aeronaval de Chetumal en Quintana Roo; y Base Aeronaval de Tapachula en Chiapas. A la fecha se desconoce si estas opciones continúan vigentes o se consideran otros modelos para incorporarse a la Aviación Naval Mexicana.
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Redacción.- La tarde-noche del martes 18 de noviembre de 2025, en la Base Aérea Militar No. 1, ubicadaen Santa Lucía, Estado de México, se realizó la ceremonia de entrega de un reconocimiento a la Fuerza Aérea Mexicana, así como un espectáculo de drones, en el marco del 80 Aniversario del Retorno a la Patria de la Fuerza Aérea expedicionaria Mexicana. Este significativo evento fue encabezado por el General de División Piloto Aviador de Estado Mayor Miguel Eduardo Hernández Velázquez, Comandante de la Región Aérea Militar del Centro, quien estuvo acompañado por el Doctor Israel Guerrero Lara, Director General de la Fundación Isve Guerrero, autoridades militares y civiles, así como familiares, amigos de quienes pertenecieron a la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana e invitados especiales. Al inicio de la ceremonia se proyectó un vídeo con la reseña histórica del retorno a la Patria de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana. Durante su discurso, el General Hernández Velázquez resaltó que se honra la memoria de los valientes militares que integraron el Escuadrón Aéreo 201 “Águilas Aztecas”, la única unidad militar mexicana que combatió fuera del territorio nacional durante la Segunda Guerra Mundial, participando con honor y valor. El General Hernández Velázquez enfatizó que, durante la Segunda Guerra Mundial, las Águilas Aztecas del Escuadrón Aéreo 201 surcaron el espacio aéreo filipino efectuando satisfactoriamente misiones de combate contra fuerzas de superficie japonesas y brindando apoyo aéreo cercano a tropas aliadas. Asimismo, señaló que demostraron gran capacidad al bombardear blancos estratégicos empleando la técnica de bombardeo en picada. Posteriormente, el Director de la Fundación Isve Guerrero, cuya misión es unir el arte con la paz y promover la libertad y la felicidad, hizo entrega de la escultura “PEACE” al General Hernández Velázquez, quien a su vez la otorgó a los familiares de los integrantes de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, como reconocimiento póstumo a su dedicación a la institución, entrega a la nación y servicio al pueblo de México. Como acto seguido, dio inicio el espectáculo de drones, los cuales realizaron una exhibición de luces amenizada por la Banda de Música del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, en honor a quienes integraron la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, quienes dieron muestra de honor, valor y lealtad, principios que hoy en día engrandecen el lema que distingue a la Fuerza Aérea Mexicana. Finalmente, se entonó el Himno Nacional Mexicano.
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Por José A. Quevedo El T-33 Shooting Star fue un avión de entrenamiento a reacción que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) utilizó durante 45 años. Fue un avión clave en la capacitación de pilotos y tuvo un papel importante en el desarrollo de la aviación militar mexicana. En 1998, con la reestructura de la FAM los T-33 fueron reubicados en un nuevo escuadrón. El Escuadrón Aéreo 402 (E.A. 402) fue creado para operar en la Base Aérea Militar N° 2 “Gral. Antonio Cárdenas Rodríguez” (BAM N° 2) en Ixtepec en el estado de Oaxaca el día 1° de enero de 1998, creándose también con esa fecha e instalaciones el 3er Escalón de mantenimiento de material aéreo y el Depósito de abastecimientos técnicos de la Fuerza Aérea. Para el 17 de enero de 1998, se ordena que 24 aeronaves que fueron dadas de baja de sus respectivos Escuadrones Jet de Pelea pasaran a formar parte del E.A. 402. El principal problema que presentaban los T-33 era su antigüedad, misma que los condenaba a la obsolescencia, evidenciada desde el momento en que su costo de operación, aunado al mantenimiento que a corto y mediano plazo resulto más caro, más lento y difícil de realizar con menos beneficios en el aspecto operativo. En aviación es conocido que las aeronaves con una antigüedad de más de 40 años ya no cuentan con una línea de producción de partes y componentes para proporcionarle un eficaz y oportuno mantenimiento por lo tanto se carece en el mercado del soporte logístico adecuado provocando en la mayoría de las ocasiones la necesidad de fabricarlas en su defecto obtenerla sin condición de reparadas en ambos casos a un alto costo por lo que el mantenimiento se incrementa repercutiendo en el presupuesto asignado para el mantenimiento de las aeronaves incrementándose la fatiga en el material en virtud de que no es posible reemplazo por partes nuevas obligando al aprovechamiento y mantenimiento correctivo constante de los mismos componentes. De acuerdo con informes de la fuerza aérea se señalaba que a pesar del minucioso mantenimiento se constató que la condición física de las aeronaves reflejaba discrepancias en casi todos los sistemas debido al desgaste y fatigas propias del material de vuelo, discrepancias que no se podían corregir de manera integral demandando de manera permanente un mantenimiento preventivo y correctivo para mantenerlas dentro de lo posible operativas y disponibles lo que no evitaba que se presenten fallas imprevistas y de manera recurrente en sus componentes dejándolas constantemente fuera de servicio. Para su mantenimiento preventivo se requería de una mayor inversión y tiempos prolongados de entrega de refacciones en virtud de ser antiguas y fuera de producción, dado lo anterior quedó descartada para la modernización del T- 33 ya que de seguir operando aún con modificaciones y mejoras, la seguridad de las operaciones aéreas se verían comprometidas en virtud de que este material de vuelo por los años de servicio prestados presentaban una gran fatiga en su estructura, es así que los T-33 del Escuadrón Aéreo 402 fueron retirados del servicio en julio del 2007, terminando su carrera primero volando en los cielos del valle del Anáhuac y después en los del Istmo de Tehuantepec.
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Los aviones Eurofighter de la Bundesheer de Austria estaban de servicio asegurando el espacio aéreo austriaco durante el Foro Económico Mundial en Davos que se efectuó del 20 al 24 de enero. Los aviones Eurofighter Tifón realizaron patrullas aéreas de combate para asegurar el evento anual que se celebra en Suiza, bajo los auspicios del recién creado Comando de la Fuerza Aérea llamado Operación Dädalus. El objetivo de la Operación Dädalus era proteger a los participantes del Foro Económico Mundial y vigilar las zonas circundantes. Debido a que Davos está cerca de la frontera austriaca, Suiza hizo una petición de asegurar y restringir el espacio aéreo sobre partes del Vorarlberg y Tirol (Austria). Los Typhoon se encargaron de interceptar cualquier aeronave que entró en el espacio aéreo restringido sin autorización. En 2003, Austria firmó un contrato de 2.000 millones de euros para recibir 18 EADS Eurofighters más el apoyo requerido (poco más de $ 2.5 mil millones, o alrededor de $ 140 millones por avión). Nacido para dar respuesta a los inquietantes prototipos rusos de antes de la caída del Muro, y concebido en la actualidad como el gran caza europeo que convive con los estadounidenses Boeing (el F-18 SuperHornet) o Lockheed Martin (F-35 Lightning II), el Eurofighter ejerce de espina dorsal de la aviación de combate de Reino Unido, Alemania, Italia, España, Austria, Qatar, Arabia Saudí, Kuwait y Omán. La vida operativa del Eurofighter tiene mucho horizonte por delante. Hasta el año 2040 no se prevé que llegue su remplazo, el caza europeo del siglo XXI, el sideral FCAS o Future Combat Air System por sus siglas en inglés. Tras la firma del acuerdo en París el pasado junio, el prototipo empezará a volar en 2026. El FCAS no será solo un prodigio de combate aéreo, sino sobre todo una plataforma capaz de integrar la operación de muchos otros elementos y sistemas de armas terrestres y aéreos, tripulados y no tripulados, que operarán conjuntamente.
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Los Tratados de Bucareli, firmados el 10 de septiembre de 1923, han tenido por alguna extraña razón, una serie de connotaciones, tanto históricas como psicológicas, dentro de ciertos sectores de la sociedad casi comparables con los estigmas de la conquista o perdida de los territorios en la guerra con los Estados Unidos. El tratado buscaba canalizar las exigencias de ciudadanos estadounidenses por presuntos daños causados a sus bienes por guerras internas en la Revolución Mexicana durante el período comprendido entre 1910 y 1921 y se llevaron a cabo en un edificio del gobierno federal ubicado en la calle de Bucareli. Las negociaciones se iniciaron el 15 de mayo de 1923 y terminaron el 13 de agosto del mismo año. En ningún lugar de los textos se hace mención a la prohibición de construir maquinaria o aeronaves y de su lectura se desprende lo siguiente: El presidente Obregón no tenía jurisdicción legal para hacer cumplir un tratado a título personal ya que los comisionados que los comisionados que a ellas concurrieron, fueron meros representantes personales de Obregón y por lo tanto incapaces para obligar al gobierno, que legalmente no intervino Las indemnizaciones o reclamaciones debieron ser entregadas durante cinco años a partir de la firma del tratado. Sin embargo, el Tratado careció de validez legal porque no estuvo sujeto a la aprobación de los congresos de los dos países firmantes, quedando en un «acuerdo de caballeros», que comprometía únicamente a Obregón pero no a sus sucesores. Cuando Plutarco Elías Calles asumió la presidencia en diciembre de 1924, uno de los principales puntos de discordia entre Estados Unidos y México todavía era el petróleo. Calles rápidamente rechazó el Tratado de Bucareli de 1923. Por alguna razón se tiene la idea de que los Tratados de Bucareli, fueron ocultos aunque se encuentra publicado en el Diario Oficial de la Federación del 26 de febrero de 1924, aun así se especula que existe un complemento de dichos tratados de los cuales nadie ha visto, ni conseguido obtener información alguna. Después de 1923, la construcción de aviones no se continuó por motivos políticos pero sobre todo por falta de interés y la dificultad de crear una base industrial que permitiera conseguir esas capacidades. Existen muchos ejemplos de construcciones aeronáuticas después de esas fechas pero ninguno tuvo un éxito que permitiera desterrar esa idea equivocada. Estos tratados se han convertido en un pretexto para justificar la desventaja tecnológica mexicana en materia aeroespacial, ya que en ellos se menciona sobre el petróleo las indemnizaciones a los ciudadanos norteamericanos, compañías y sociedades entre otros, pero no señala alguna restricción para la construcción de aeronaves en México en donde el apoyo económico, tecnológico, político y principalmente profesional es determinante y es determinante para el crecimiento aeronáutico en México. En México históricamente no se ha creído en la ciencia y tecnología hecha en el país ni en sus científicos e inventores, todo esto se ve como un gasto y no como una inversión; sin embargo, los países desarrollados sí creen en el talento de los científicos e inventores mexicanos, y sin darnos cuenta nos hemos convertido en uno de los principales exportadores de científicos y técnicos de américa latina. La falta de una base industrial hizo que a principios del siglo, el gobierno mexicano, estimulara desde el año 2002, diversos proyectos de inversión y desarrollo de proveeduría que hoy han convertido a México en el sexto proveedor de partes aeroespaciales para Estados Unidos, el doceavo exportador mundial y el quinceavo productor a nivel mundial de productos aeroespaciales. Para muchos ha sido más fácil comprar algo en el extranjero, que preocuparse por obtener una base industrial que permita aplicar los conocimientos adquiridos por el capital humano, para luego justificar la incapacidad con supuestos tratados de hace 100 años.
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Los aviones T-6C están diseñados específicamente para entrenamiento militar y cuentan con la tecnología más avanzada, incluyendo asientos eyectables, sistemas anticolisión y de advertencia de proximidad al suelo, una cabina presurizada y un sistema de generación de oxígeno a bordo para proporcionar oxígeno suplementario a cada piloto. La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) posee uno de los aviones tecnológicamente más avanzados del mundo que incluye cabinas digitales y sistemas de vuelo integrados, que proporcionan a los pilotos una comprensión completa del rendimiento, las capacidades y desempeño de su aeronave. Una característica del T-6C Texan II es que los asientos en tándem escalonados permiten cambiar fácilmente entre las posiciones de alumno e instructor, maximizando la eficiencia del entrenamiento. Tan importante como la tecnología es el diseño robusto y fiable, que garantiza su capacidad para soportar los rigores del entrenamiento y diversas condiciones de vuelo. Del mismo modo la aeronave está equipada con asientos eyectables, que proporcionan una medida de seguridad en caso de emergencia. La cabina presurizada, junto con un sistema de generación de oxígeno a bordo, mejora la seguridad y la comodidad de la tripulación durante los vuelos, además de que se eliminan los tanques de oxígeno. El sistema anti-G de la aeronave ayuda a los pilotos a mantener el control durante las maniobras de alta gravedad, lo que mejora aún más la seguridad y la eficacia del entrenamiento. Otras ventajas a nivel prestaciones es su elevada velocidad de ascenso: El T-6 Texan II tiene una excelente relación peso-potencia, lo que le permite ascender rápidamente. Un detalle poco conocido pero relevante es que el T-6 Texan II está diseñado para ser interoperable con otras aeronaves, como el F-16 o el F-18 lo que lo convierte en un recurso valioso para los programas de entrenamiento militar. Es importante considerar que este aparato es el que ha seleccionado la USAF y la US Navy como instructor básico e intermedio. En México estos aviones fueron seleccionados para reemplazar a los Pilatus PC-7 de los Escuadrones Aéreos 201, 202, 203, 204, uno de los motivos de elección para la FAM fue la gestión para que, que la empresa Hawker Beechcraft Corporation instalará dos plantas de construcción de estructuras y aviónica en Chihuahua, en colaboración con la Universidad Autónoma de Chihuahua y el Cluster Aeroespacial de Chihuahua, lo cual genero inversión y empleos en esa entidad; motivo por el cual gano el Texan II a los modelos ofrecidos por Pilatus y Embraer. Los primeros seis aviones T-6C+ Texan II llegaron nuevos de fabrica a la FAM en el año 2012, sumado hasta el 2018, 66 aviones en total. Además de los escuadrones ya mencionados el T-6C Texan II es operado en los Escuadrones Aéreos 205 y 402.
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