Roca Defense & Systems: ONA, una arquitectura autónoma para el control marítimo persistente de México

Roca Defense & Systems: ONA, una arquitectura autónoma para el control marítimo persistente de México

Redacción. – México ocupa una posición estratégica singular: es un país bioceánico, con presencia sobre el Pacífico, el Golfo de México y el Caribe; cuenta con infraestructura energética crítica costa afuera; enfrenta desafíos complejos vinculados al tráfico ilícito, la seguridad marítima, los desastres naturales, la protección ambiental y la necesidad de sostener presencia estatal permanente sobre áreas extensas.

En ese contexto, Roca Defense & Systems propone el Programa ONA como una arquitectura operacional escalable que integra embarcaciones autónomas, sensores, drones embarcados, datos satelitales y la plataforma SUPGOD como núcleo de inteligencia operacional.

México Aeroespacial y Defensa converso con Gustavo Emiliano Fauez, Founder, CEO & President de Roca Defense & Systems Corporation, sobre el Programa ONA, una arquitectura naval autónoma y multisensor orientada al control marítimo, la seguridad de infraestructura crítica, la respuesta ante desastres y la protección de espacios marítimos y fluviales.

México Aeroespacial y Defensa: Roca Defense & Systems ha ganado visibilidad recientemente en la región. ¿Cómo definiría hoy a la compañía?

Gustavo Fauez: Roca Defense & Systems es un holding de investigación y desarrollo enfocado en sistemas autónomos, multisensor y multirol, con presencia estratégica en Estados Unidos, Argentina y México. Nuestra visión es desarrollar arquitecturas operacionales, no solamente plataformas aisladas.

Esto es importante porque el entorno de defensa y seguridad ya cambió. Hoy no alcanza con tener un dron, una embarcación, un sensor o un software. La ventaja real aparece cuando todos esos elementos pueden operar dentro de una misma lógica de misión: detectar, correlacionar, priorizar y responder.

Desde esa perspectiva, Roca Defense trabaja sobre sistemas autónomos aéreos, navales y de inteligencia operacional, con especial foco en América Latina. Creemos que la región necesita soluciones propias, escalables, interoperables y económicamente sostenibles. No podemos copiar modelos diseñados para presupuestos de grandes potencias y esperar que funcionen igual en nuestras realidades.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Por qué el Programa ONA puede ser relevante para México?

Gustavo Fauez: México tiene una condición geoestratégica excepcional. Es un país bioceánico, con litoral en el Pacífico, el Golfo de México y el Caribe. Eso implica oportunidades enormes, pero también una carga operacional muy compleja.

Estamos hablando de seguridad marítima, control de tráfico ilícito, protección de infraestructura petrolera, vigilancia ambiental, búsqueda y rescate, respuesta ante huracanes, apoyo a zonas costeras, protección portuaria y presencia soberana. Todo eso requiere persistencia.

El problema es que la persistencia es cara cuando se intenta resolver únicamente con medios tripulados. Un buque patrullero, una aeronave o un helicóptero son activos de altísimo valor, pero no pueden estar en todas partes todo el tiempo. Entonces el desafío no es reemplazarlos, sino usarlos mejor.

ONA nace precisamente para eso: para actuar como una arquitectura que permita extender la presencia, reducir desgaste operativo, mejorar la detección temprana y desplegar respuesta con mayor precisión.

México Aeroespacial y Defensa: ¿ONA es una embarcación autónoma o es algo más amplio?

Gustavo Fauez: ONA incluye una embarcación autónoma, pero no debe entenderse solamente como un USV. Ese sería un error conceptual.

ONA es una arquitectura naval distribuida. La embarcación es un nodo de presencia, vigilancia, despliegue de drones y apoyo a respuesta, pero su verdadero valor aparece cuando se integra con sensores, datos satelitales, plataformas aéreas, unidades tripuladas, centros de mando y SUPGOD como capa de inteligencia operacional.

En términos simples: una embarcación autónoma puede navegar. ONA, en cambio, busca convertir navegación, sensores, drones y datos en una capacidad operacional persistente.

La diferencia es brutal. Una plataforma aislada puede ser útil. Una arquitectura conectada puede cambiar la ecuación completa del control marítimo.

 

México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué características generales puede mencionar sobre la embarcación ONA?

Gustavo Fauez: A nivel no sensible, ONA ha sido concebida como una embarcación naval autónoma de aproximadamente 12 metros de eslora, diseñada para operar en escenarios marítimos o ribereños, con autonomía extendida y capacidad de desplegar drones embarcados para misiones de registro, exploración, vigilancia, búsqueda, apoyo o respuesta según la configuración autorizada por el usuario.

La lógica no es competir con una OPV o con una unidad mayor. Al contrario, ONA puede operar desde puerto, desde puntos avanzados o incluso como capacidad complementaria desplegada desde una OPV nodriza. Esto permite que una patrullera oceánica no tenga que exponerse o consumir horas operativas en cada verificación menor, sino que pueda extender su radio de acción mediante nodos autónomos.

En un país como México, donde la Secretaría de Marina cumple un rol clave tanto en seguridad como en protección marítima, esa lógica puede ser especialmente interesante: OPV, patrulleras, aeronaves, helicópteros, estaciones costeras y unidades autónomas funcionando como parte de una misma arquitectura.

México Aeroespacial y Defensa: México enfrenta amenazas vinculadas al narcotráfico y al tráfico ilícito. ¿Cómo se inserta ONA en ese escenario?

Gustavo Fauez: El tráfico ilícito obliga a sostener vigilancia permanente, pero los actores ilegales no operan bajo una lógica convencional. Usan rutas cambiantes, ventanas pequeñas, perfiles bajos, saturación geográfica y dispersión.

Eso genera un problema clásico: si uno intenta patrullar todo con medios tripulados, el costo se dispara. Si patrulla poco, deja espacios abiertos. Si reacciona tarde, pierde la ventana operacional.

ONA propone una lógica distinta. No se trata de mandar más plataformas a buscar a ciegas. Se trata de integrar detección, datos marítimos, sensores, vigilancia aérea, unidades autónomas y análisis operacional para identificar dónde está ocurriendo algo relevante y qué medio conviene enviar.

En ese marco, ONA puede actuar como nodo adelantado, como plataforma de observación, como extensión de vigilancia de una unidad mayor o como presencia disuasiva en zonas donde no siempre se justifica desplegar un buque tripulado completo.

La clave es no gastar el activo más caro para resolver la duda más barata.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué rol jugaría SUPGOD dentro del Programa ONA?

Gustavo Fauez: SUPGOD es el núcleo de inteligencia operacional. No es simplemente una pantalla ni un visor de datos. Su función es recibir información de múltiples fuentes, ordenar señales, correlacionar eventos, reducir ruido, priorizar riesgos y apoyar la decisión humana.

En el mar, el problema no es solamente detectar. Muchas veces se detecta demasiado, tarde o de forma fragmentada. Un radar tiene una señal, una imagen satelital muestra otra, una patrulla reporta algo distinto, un AIS indica una trayectoria anómala, una estación costera recibe otra alerta. Si todo eso no se correlaciona, el operador termina con piezas sueltas.

SUPGOD busca transformar esas piezas en una lectura operacional coherente. No reemplaza al comandante. Lo fortalece.

La autoridad humana sigue en el centro. Pero en lugar de decidir con información dispersa, decide con contexto, trazabilidad y prioridad.

México Aeroespacial y Defensa: México también enfrenta huracanes, tormentas tropicales y emergencias costeras. ¿ONA puede operar en misiones no estrictamente militares?

Gustavo Fauez: Sí, y ese punto es clave para México. ONA no debe leerse únicamente desde una lógica de defensa dura. También tiene una aplicación muy potente en búsqueda y salvamento, monitoreo de desastres, evaluación de daños, apoyo a poblaciones costeras, vigilancia de rutas marítimas y coordinación de respuesta.

Después de un huracán, por ejemplo, muchas veces hay puertos afectados, comunicaciones degradadas, embarcaciones desaparecidas, derrames, zonas inundadas o comunidades costeras aisladas. Allí una arquitectura como ONA puede aportar vigilancia, reconocimiento, despliegue de drones, evaluación visual y apoyo a la priorización de respuesta.

El objetivo es que el Estado pueda ver antes, entender mejor y responder con más precisión. En desastres, esa diferencia no es académica: puede significar vidas.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Cómo se vincula ONA con la protección de plataformas petroleras e infraestructura crítica?

Gustavo Fauez: México tiene una infraestructura energética marítima que requiere vigilancia permanente. Plataformas, ductos, terminales, áreas de exclusión, rutas logísticas y zonas de operación offshore forman parte de un ecosistema crítico.

Allí ONA puede aportar varias capas: vigilancia de superficie, detección de presencia no autorizada, monitoreo perimetral, apoyo con drones embarcados, observación electroóptica, integración con información satelital y alertas coordinadas hacia centros de mando.

También hay un componente ambiental muy importante. La detección temprana de derrames o anomalías en zonas petroleras no es solamente una cuestión ecológica; es una cuestión económica, política, reputacional y de seguridad nacional. México ha tenido episodios recientes donde la vigilancia satelital y la trazabilidad ambiental se volvieron altamente relevantes para entender el origen y alcance de incidentes en el Golfo de México.

ONA puede formar parte de una arquitectura más amplia para proteger infraestructura, detectar incidentes y acelerar la respuesta antes de que el daño escale.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué significa pensar a México como un escenario bioceánico para ONA?

Gustavo Fauez: Significa que México no tiene un solo teatro marítimo. Tiene varios.

El Pacífico no presenta los mismos patrones que el Golfo de México. El Caribe tiene otra dinámica. Las áreas cercanas a infraestructura energética son distintas a las rutas de tráfico ilícito, las zonas turísticas, los corredores portuarios o las áreas afectadas por huracanes.

Por eso una solución rígida no sirve. México necesita una arquitectura adaptable, capaz de operar por capas y por regiones. Puede haber una configuración para vigilancia portuaria, otra para infraestructura petrolera, otra para apoyo a OPV, otra para zonas ribereñas, otra para desastres y otra para operaciones contra tráfico ilícito.

ONA está pensado para escalar de esa manera. No como una compra única, sino como una arquitectura progresiva.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Cómo se integraría ONA con las OPV y medios existentes de la Armada de México?

Gustavo Fauez: La integración debe ser gradual y pragmática. Ninguna fuerza parte de cero. México ya cuenta con doctrina, medios navales, aeronaves, sensores, infraestructura portuaria, centros de mando y capacidades propias. El punto no es reemplazar eso. El punto es multiplicar su rendimiento.

Una OPV puede actuar como unidad nodriza o como centro de comando avanzado. ONA puede desplegarse desde puerto o acompañar operaciones como nodo autónomo adelantado. Los drones embarcados pueden extender el alcance visual, apoyar identificación, búsqueda, seguimiento o evaluación de daños. SUPGOD puede ayudar a organizar la información y priorizar eventos.

Esto permite que el buque tripulado conserve su rol central, pero sin tener que absorber todas las tareas de exploración, confirmación o presencia avanzada.

En defensa moderna, una OPV sola es una plataforma. Una OPV conectada a drones, sensores, nodos autónomos y una capa de inteligencia operacional se convierte en un sistema ampliado de control marítimo.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Cuál sería el beneficio económico de un sistema como ONA?

Gustavo Fauez: El beneficio económico está en cambiar la forma en que se consume el presupuesto operativo.

El patrullaje tradicional es necesario, pero muchas veces obliga a gastar combustible, horas de tripulación, mantenimiento y ciclos de vida de plataformas mayores para buscar eventos inciertos en áreas enormes. Eso genera una relación costo-efecto muy dura.

ONA permite pasar de una lógica de patrullaje extensivo a una lógica de respuesta focalizada. Es decir: detectar primero, correlacionar después y desplegar el activo adecuado solo cuando el valor operacional lo justifica.

Esto no elimina las patrullas. Elimina desperdicio.

En países con geografías marítimas extensas, el costo relevante no es solamente cuánto cuesta una plataforma. El costo relevante es cuánto cuesta mantener control efectivo por milla náutica cuadrada monitoreada. Ahí está el cambio de matriz.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Cómo se aborda el tema de soberanía tecnológica?

Gustavo Fauez: Para nosotros, soberanía tecnológica no significa encerrarse. Significa tener control sobre la arquitectura crítica, entender cómo se integra, poder adaptarla a la doctrina del usuario y evitar dependencia absoluta de cajas negras externas.

Roca Defense & Systems trabaja desde una lógica de interoperabilidad. ONA y SUPGOD pueden integrarse con tecnologías de terceros, sensores existentes, datos externos y medios del operador. Pero la arquitectura debe estar al servicio del usuario, no al revés.

Además, creemos que cada país debe conservar su propia memoria operacional. La inteligencia que se genere por el uso, los procedimientos, los patrones locales y las prioridades institucionales debe servir al usuario final. SUPGOD puede aportar una capa de arranque y coordinación, pero la doctrina y la validación operacional pertenecen a cada fuerza.

Eso es especialmente importante en México, donde la realidad marítima, costera, energética, ambiental y de seguridad tiene características propias.

México Aeroespacial y Defensa: ¿ONA podría tener una aplicación regional desde México?

Gustavo Fauez: Absolutamente. México tiene escala, industria, posición geográfica, proyección marítima y una institucionalidad naval muy relevante. Si una arquitectura como ONA se valida en México, no solo tendría impacto nacional; también podría convertirse en una referencia regional para control marítimo, seguridad costera, infraestructura crítica y respuesta ante desastres.

México puede ser mucho más que un usuario. Puede ser un escenario de tropicalización, validación, adaptación industrial y proyección hacia otros mercados.

Para nosotros, eso es estratégico. Roca Defense no mira a México como un mercado periférico. Lo mira como un eje natural para la evolución regional de arquitecturas autónomas marítimas.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Cuál es la principal diferencia entre ONA y otros sistemas autónomos navales que aparecen en el mercado?

Gustavo Fauez: La diferencia es que ONA no nace como una lancha autónoma buscando una misión. Nace desde una problemática operacional clara: cómo sostener control marítimo persistente sobre espacios complejos sin quebrar el presupuesto ni saturar los medios tripulados.

Eso cambia todo.

Hay sistemas que empiezan por la plataforma. Nosotros empezamos por la arquitectura. Primero la necesidad operacional, después la doctrina de empleo, luego las capas de detección, correlación, decisión y respuesta, y finalmente la plataforma como nodo dentro de ese ecosistema.

ONA no pretende ser “otra embarcación no tripulada”. Pretende ser la pieza que conecta presencia autónoma, drones, sensores, información satelital, unidades existentes y decisión humana.

México Aeroespacial y Defensa: ¿Qué mensaje le gustaría dejar al sector defensa y marítimo mexicano?

Gustavo Fauez: México tiene una oportunidad estratégica enorme. Su condición bioceánica, su infraestructura energética, su exposición a desastres naturales, su necesidad de combatir tráfico ilícito y su rol regional hacen que el control marítimo persistente no sea un lujo tecnológico. Es una necesidad de Estado.

Pero la respuesta no puede ser únicamente comprar más plataformas grandes. Eso ayuda, pero no alcanza. El salto está en construir una arquitectura que permita ver más, decidir mejor y responder con precisión.

La soberanía marítima ya no se demuestra solamente con presencia. Se demuestra con persistencia, inteligencia y capacidad de respuesta.

ONA fue diseñado para esa transición.

No se trata de reemplazar lo que México ya tiene. Se trata de conectar, ampliar y potenciar esas capacidades para una nueva etapa del control marítimo.

Ahí está la oportunidad: convertir vigilancia en decisión, decisión en respuesta y respuesta en soberanía operacional.

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