MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – Ahora que Lockheed Martin ha anunciado que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ha adquirido su primer avión de transporte táctico C-130J-30 Super Hércules, convirtiendo a México en el primer país de América Latina en operar el Super Hércules, ha trascendido que esta fuerza buscaría incorporar cuatro aeronaves C-130J “Super Hércules” la idea es contar con estas cuatro aeronaves de nueva construcción para el 2030. Al parecer en breve se estaría por confirmar la compra de una segunda aeronave, quedando pendiente la opción de ejercer las aeronaves tercera y cuarta. En el 2012, la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa notificó al Congreso de los Estados sobre una posible venta militar extranjera al Gobierno de México de dos aviones C-130J-30 y equipos, repuestos, entrenamiento y apoyo logístico asociados. En ese momento el Gobierno de México solicito la venta de 2 aeronaves C-130J-30, 10 motores AE2100D3 (8 instalados y 2 de repuesto), modificaciones de aeronaves, equipo proporcionado por el gobierno, equipos de comunicación, repuestos y repuestos, equipos de soporte y prueba, publicaciones y documentación técnica, capacitación de personal y equipos de capacitación, ingeniería del gobierno de EE. UU. y de contratistas, servicios de soporte técnico y logístico, y otros elementos relacionados de soporte logístico y de programas. A la fecha la autorización sigue vigente. Con estas aeronaves el Escuadrón Aéreo 302 (E.A. 302) superaría su capacidad de carga y transporte y aseguraría esta capacidad hasta más allá del 2050. Con estos cuatro aviones nuevos casi se igualaría la capacidad de ocho de los viejos C-130E/H/Mk3 de la FAM. En los últimos años la capacidad de los C-130 mexicanos se ha visto afectada por el constante mantenimiento que se les ha realizado en los últimos años, disminuyendo considerablemente cada año. Con el fin de intentar satisfacer la demanda de operaciones aéreas, el Escuadrón Aéreo 302 decidió utilizar C-130 en operaciones aéreas sin llevar la carga ni el transporte de personal al máximo, ya que esto ocasiona un desgaste prematuro de las aeronaves, por cual el mantenimiento que se les tenía previsto realizar en cierto tiempo es más prolongado y con mayores costos. El Lockheed Martin C-130J Super Hercules supera significativamente a las versiones anteriores del C-130 en rendimiento y carga. Con motores más eficientes y hélices de seis palas, el modelo J ofrece mayor alcance (aprox. 3,150 km a carga completa), velocidad superior (665 km/h) y capacidad para dos palés más, hasta 8 en la versión C-130J-30 que es la que la FAM va a operar. Por ejemplo, el C-130MK-3 opera con cinco tripulantes y carga de seis palés o 92 soldados, mientras el J requiere solo 3 tripulantes llevando 128 soldados. El C-130J y el C-130J-30 alargado son externamente similares a los anteriores C-130H, pero presentan importantes avances tecnológicos con respecto a esos modelos. Impulsado por cuatro motores turbopropulsores Rolls-Royce AE 2100D3 de 4,637 caballos de fuerza, el «J» está equipado con Controles Digitales de Motor de Autoridad Completa (FADEC) de Collins Aerospace y hélices compuestas de seis palas GE Aviation Systems/Dowty R391. La combinación de motor y hélice proporciona a la aeronave hasta un 40% de mejora en la autonomía, aumenta la velocidad máxima y acorta la distancia de despegue en un 30% aproximadamente en comparación con el C-130H. Además, una reducción del 15% en el consumo de combustible alivia la necesidad de tanques de combustible externos de 1.360 galones. Aunque la capacidad de instalar tanques bajo el ala sigue siendo una opción, pocos operadores los han añadido. La llegada del C-130J aumentara la capacidad de transporte aéreo táctico del E.A. 302 ya que el C-130J incluye avances tecnológicos que reducen los costes actuales de apoyo y operación, así como las necesidades de personal. El Super Hércules vuela más rápido, requiere dos tripulaciones menos, tiene dos posiciones más de palet y viene con aviónica actualizada. Estas mejoras proporcionaran a las fuerzas mexicanas una flexibilidad y capacidad adicionales a la hora de solicitar el movimiento de la carga y tropas.
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Por José A Quevedo Un avión militar Lockheed Martin C-130J “Super Hércules” de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fue captado aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT) durante la mañana del sábado 17 de enero de 2026. El avión militar trasladaría a 60 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México, a fin de participar en el “evento Aumentar la Capacidad Operacional de la Unidad de Operaciones Especiales”, que se realizará del 18 de enero al 13 de marzo próximo en Camp Shelby (Mississippi, Estados Unidos). Es de destacar que la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES) de la Marina de México tiene una base de entrenamiento en Valle de Bravo, Estado de México, donde sus equipos de élite se preparan para misiones de alto impacto en tierra, mar y aire, especializándose en combate urbano, rescate y antiterrorismo, con un adiestramiento riguroso que incluye supervivencia, técnicas de tiro y operaciones nocturnas para formar comandos y fuerzas especiales altamente capacitadas, por eso no es raro que las tropas mexicanas salieran desde el aeropuerto de Toluca, el mas cercano a las instalaciones. Hasta ahí todo era normal era simplemente un vuelo rutinario de apoyo para el traslado de las fuerzas militares mexicanas, para asistir a un ejercicio de adiestramiento, pero a partir del domingo comenzó a circular en las redes sociales una imagen del C-130J en el aeropuerto de Toluca, en la que se podían ver un par de misiles de dudosa procedencia, el efecto fue inmediato, en cuestión de horas la imagen se viralizo en las redes sociales. La foto era extraña por lo que el portal especializado México Aeroespacial y Defensa destaco que la imagen no era real, publicándolo de esta manera: “El día de ayer se reportó la llegada de un C-130J de la USAF, la primera foto corresponde al avión estacionado en el Aeropuerto de Toluca. La segunda foto es IA, los detalles que la identifican como IA están en los círculos rojos, pero el detalle más interesante es que los supuestos misiles están flotando no están sobre ningún vehículo o plataforma que los transporte. Para finalizar Estados Unidos no posee este tipo de misiles, mismos que son más parecidos a los que produce Irán o alguno de sus aliados” Después del chasco de la foto trucada, la imagen original comenzó a circular, el Gabinete de Seguridad del gobierno de México explicó que la presencia del avión militar estadunidense se debió a un vuelo autorizado por autoridades mexicanas, relacionado con actividades de capacitación. Con los cuestionamientos en redes sociales, el arribo de esta nave militar de Estados Unidos se convirtió en asunto de la mayor relevancia en un contexto donde el presidente Trump, tras realizar una operación militar en Venezuela y capturar al dictador Nicolás Maduro el 3 de enero último, amago con atacar a los carteles en México alegando combatir el flujo de drogas hacia Estados Unidos. Siendo así que la imagen del avión estacionado en el aeropuerto de Toluca causó controversia en la opinión pública nacional, pero también detonó contradicciones entre funcionarios federales y legisladores respecto de la autorización a la aeronave extranjera para ingresar a territorio mexicano. Los cuestionamientos siguieron solicitando información a la presidenta de México. Para el lunes 19 de enero, la presidenta aclaró que la presencia de ese transporte militar de los Estados Unidos fue para llevar a funcionarios de la Secretaría de Seguridad y no requería de la autorización del Senado señalándolo así: “No tendría que haberse consultado (al Senado el ingreso del avión militar estadunidense en México), ya que no venían tropas de Estados Unidos ni mucho menos. Es una autorización que se dio desde octubre del año pasado, y tenía que ver con un asunto de capacitación. “Ya han entrado en otras ocasiones, la diferencia es que ahora entraron al avión de Toluca. Que justamente pregunté cuál fue esta razón; tuvieron sus motivos. “Pero no es algo, digamos, excepcional que se haga, sino que se había acordado, desde octubre. Y son tareas logísticas que realizan ellos”. Agregó que el aterrizaje del Hércules C-130 en Toluca “fue autorizado por la Secretaría de la Defensa”. De acuerdo con registros del Senado, el 17 de diciembre de 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó el ingreso de una aeronave militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos “C-130 Hércules”, que despegaría el 18 de enero de 2026 del Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México, para aterrizar en Camp Shelby, Mississippi; esa aeronave regresaría a México el 13 de marzo de 2026. La información oficial da cuenta que el avión militar de EU trasladaría a 60 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México, a fin de participar en el “evento Aumentar la Capacidad Operacional de la Unidad de Operaciones Especiales”, que se realiza del 18 de enero al 13 de marzo próximo. Ese mismo 17 de diciembre, la titular del Ejecutivo también solicitó la autorización del Senado para que permita el ingreso a territorio nacional de personal de Navy SEALS y del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina de Estados Unidos, para que participen en el evento denominado “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales” a realizarse en el Cuartel General de la Unidad de Operaciones Especiales en Donato Guerra, Estado de México, así como en el Centro de Capacitación Especializado de Infantería de Marina (CENCAEIM) en Champotón, Campeche, y en el Mando Naval de Ciudad del Carmen, Campeche, mismo que se desarrollaría en cuatro fases del 19 de enero al 15 de abril de 2026. La solicitud detalla que ingresarían a territorio nacional 19 elementos de la Fuerza de Operaciones Especiales Navy SEAL’s y 10 elementos del Séptimo de Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina estadunidense, con armamento a bordo de una aeronave militar “Hércules C-130” de la Fuerza Aérea de EU aterrizando el 12 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México. Pero después de la captura de Nicolás
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Redacción. – La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) anunció recientemente la adquisición de su primer avión de transporte táctico C-130J-30 Super Hercules, convirtiendo a México en el primer país de América Latina en operar el C-130J. La adquisición del Super Hércules por parte de la FAM fue la primera de dos adjudicaciones internacionales del C-130J que se cerraron en 2025, al elegir el C-130J-30 Super Hércules, el Hércules más avanzado jamás construido, México se une a otras 24 naciones y a una flota global de más de 560 C-130J en operación. La FAM, operadora de Hércules desde hace mucho tiempo, está recapitalizando su flota heredada con el moderno C-130J-30 Super Hércules, una decisión basada en cinco décadas de desempeño operativo comprobado del C-130 y la interoperabilidad existente entre naciones. Las tripulaciones de la FAM operarán el C-130J-30 Super Hércules, la versión alargada del C-130J que añade 4.5 metros de espacio de carga, lo que marca una nueva era en la capacidad de transporte aéreo táctico para México y Latinoamérica. Con mayor potencia, alcance, eficiencia de combustible y espacio, el C-130J-30 proporciona a la FAM capacidades probadas y reconocidas, listas para responder a cualquier requerimiento de misión táctica, aprovechando las décadas de experiencia de México en vuelo, mantenimiento y logística del C-130. Aprovechar su conocimiento del avión C-130 y la infraestructura existente permite una transición sin problemas para México, ahorrando un tiempo significativo, al tiempo que garantiza una preparación sostenida de la flota y una modernización más rápida mediante el acceso continuo a la red empresarial global establecida de Lockheed Martin. «Esta histórica decisión de México refleja la continua confianza depositada en el C-130J Super Hércules por operadores de todo el mundo«, declaró Trish Pagan, vicepresidenta de Movilidad Aérea y Misiones Marítimas de Lockheed Martin. «Con el nuevo C-130J-30, la capacidad de transporte aéreo táctico de la Fuerza Aérea Mexicana ofrecerá un rendimiento inigualable, una confiabilidad excepcional y la versatilidad necesaria para realizar las 20 misiones para las que el C-130J está certificado en México, Latinoamérica y el mundo. El C-130J-30 está verdaderamente diseñado para cumplir y para durar«. Durante más de 50 años, el C-130 Hércules ha desempeñado un papel vital en la respuesta de México ante desastres naturales, operaciones militares y otras misiones críticas. El C-130 es un poderoso símbolo del compromiso de México con la seguridad y la cooperación regional, y su operación continua es testimonio de la sólida colaboración entre Lockheed Martin y la FAM. La selección de México surge en medio de un renovado interés en las capacidades de transporte aéreo multifuncional en Latinoamérica. El C-130J Super Hércules ofrece a los operadores de la FAM lo que ningún otro avión de transporte táctico puede ofrecer: versatilidad multimisión certificada, rendimiento operativo comprobado, una verdadera presencia global, capacidades reconocidas y confiabilidad comprobada. El C-130J Super Hercules es la última generación del legendario C-130 Hercules. Construido con aviónica avanzada, mayor alcance y velocidad, y una capacidad de supervivencia mejorada, el C-130J está certificado para 20 misiones diferentes, incluyendo lanzamiento aéreo, búsqueda y rescate, extinción de incendios, evacuación médica, ISR y operaciones especiales, entre otras. Es el único avión de transporte táctico con una flota global de más de 560 aeronaves y sigue siendo la columna vertebral de la movilidad aérea mundial.
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Redacción. – La presidenta de México decidió que elementos de las fuerzas armadas y funcionarios del gobierno de México que reciban capacitación en la Unión Americana, ya no serán trasladados en aeronaves estadunidenses. La mandataria dio a conocer que, de ahora en adelante, aviones del gobierno de México llevarán al personal que recibirá adiestramiento en Estados Unidos, después de que el pasado fin de semana una aeronave militar de ese país aterrizó en el Aeropuerto de Toluca para recoger y trasladar a personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. “Hemos tomado la decisión, o he tomado la decisión, vamos a decir así, de que cuando sea la capacitación, es muy importante, pues que las capacitaciones se aprueban en el Consejo Nacional de Seguridad, no es nada más una institución la que decide individualmente. “Pero que es mejor que vaya a un avión mexicano a Estados Unidos a dejar a quienes van a llevar la capacitación a que venga un avión de los Estados Unidos a recogerlos. Entonces es mucho mejor eso y es una decisión que se ha tomado, pero bueno, en este caso ya había venido en otras ocasiones, no es la primera vez, pero había aterrizado en un aeropuerto militar”, detalló. En la conferencia de prensa en Palacio Nacional, la presidenta subrayó que el aterrizaje del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la capital mexiquense no violó ninguna ley mexicana, ya que fue autorizado. “Y repito, esta es una situación bilateral, así como van y no es nueva, así como van, ahora, pues se ha hecho más visible, personas de México, del Ejército, Marina o Secretaría de Seguridad a entrenarse allá, también ellos vienen a entrenarse aquí y fue parte de lo que se acordó bajo ciertas condiciones, qué se van a capacitar, cómo se van a capacitar y cuántas personas”, explicó. En ese sentido sería importante que desde la presidencia se tomara nota de la falta de equipamiento de los escuadrones de transporte de las Fuerzas Armadas Mexicanas para que se pudieran subsanar la falta de aviones, con nuevos equipos que permitan el traslado de personal y equipamiento a distintos emplazamientos. Por ejemplo, desde hace varios años, el Escuadrón Aéreo 302 de la Fuerza Aérea Mexicana ha presentado una reducida capacidad de transporte aéreo pesado, esto es debido principalmente a la antigüedad de las aeronaves C-130, las cuales requieren un mayor mantenimiento, originando que estén detenidas y no realicen operaciones aéreas, mermando la calidad de las operaciones aéreas requeridas, a lo que se suma la falta de aeronaves que realicen el servicio de transporte aéreo. La Fuerza Aérea Mexicana tiene previsto dar de baja en el año 2027 dos aeronaves C-130 y para el 2028 prevé dar baja la última aeronave, dejando solo las aeronaves C-27J operativas, lo que ocasionaría una reducción de las operaciones aéreas que se tendrían que realizar.
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Por José Antonio Quevedo El Escuadrón Aéreo 302 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es una unidad clave de transporte pesado, operando aeronaves como el Lockheed C-130 Hércules y el C-27J Spartan, esenciales para misiones estratégicas, apoyo humanitario, y despliegue de tropas en diversas condiciones, incluyendo asistencia en desastres naturales. Se especializa en la movilidad de personal y equipo, utilizando aviones robustos con alta capacidad de carga para apoyar operaciones militares y civiles, a partir del 2028 esta unidad comenzara a operar un C-130J de nueva construcción y mayores capacidades. La Fuerza Aérea Mexicana realiza diferentes operaciones aéreas tácticas, destacando el trasporte aéreo ya que esta actividad se lleva a cabo de manera activa en tiempos de paz y considerada en tiempos de guerra, transportando una diversidad de carga y pasajeros, tanto en territorio nacional como internacional, así como vuelos en apoyo al plan DN-III-E, transporte logístico, lanzamiento de paracaidistas, ayuda humanitaria siendo susceptible de emplearse en otro tipo de operaciones, con el fin de atender necesidades que surjan como consecuencia de una urgencia. Actualmente el Escuadrón Aéreo 302 cuenta con tres aeronaves C-130. Para poder cumplir con las misiones de transporte de personal y material, el Escuadrón Aéreo 302 tomo la decisión de utilizar cuatro aeronaves C-27J a su cargo, las cuales tienen capacidades de carga menor en relación con el C-130, como consecuencia de esto se incrementó la cantidad de horas de vuelo que han realizado los últimos años, por lo que se ha tenido que realizar mantenimiento preventivo anticipadamente, ocasionado que solo una de este tipo se encuentre operativa. Hace varios años, el Escuadrón Aéreo 302 ha presentado una reducida capacidad de transporte aéreo pesado, esto es debido principalmente a la antigüedad de las aeronaves C-130, las cuales requieren un mantenimiento más continúo, originando que estén varadas y no realicen operaciones aéreas, mermando la calidad de las operaciones aéreas requeridas, además de la falta de aeronaves que realicen el servicio de transporte aéreo. La Fuerza Aérea Mexicana tiene previsto dar de baja en el año 2027 dos aeronaves C-130 y para el 2028 prevé dar baja la última aeronave, dejando solo las aeronaves C-27J operativas, lo que ocasionaría una reducción de las operaciones aéreas que se tendrían que realizar. La antigüedad de las aeronaves C-130 “MK-3” matriculas 3616 y 3617 (con 54 años de antigüedad) sumado al alto número de operaciones aéreas que han realizado a lo largo de su vida operática, repercute en su operatividad y disponibilidad, debido a los requerimientos de mantenimiento y refaccionamiento recurrentes de difícil y alto costo de adquisición, lo cual las obliga a incrementar su permanencia en tierra por inspecciones mayores que conforme al factor tiempo les demanda, reflejándose un detrimento de su disponibilidad para las operaciones aéreas. Después de años sin recibir ningún avión nuevo, la Fuerza Aérea Mexicana anunció la llegada prevista de un nuevo C-130J-30 de Lockheed Martin en noviembre de 2028, para el Escuadrón Aéreo 302. La Fuerza Aérea Mexicana ha operado durante mucho tiempo el venerable Hércules, con la llegada del primer C-130A, con número de serie 10608, en julio de 1987. Desde entonces, se han adquirido variantes de segunda mano del Hércules de Estados Unidos (C-130A), Israel (C-130E) y el Reino Unido (C-130K y C-130K-30). Además, se ha incorporado a la flota un L-100-30 civil, que se ha reducido a solo tres aeronaves operativas: dos antiguos MK-3 de la RAF y el L-100-30.
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Redacción.- Esta tarde se vivió un momento histórico en la vida institucional de la Secretaría de Marina-Armada de México, durante la Ceremonia de Toma de Protesta y Entrega-Recepción de Altos Funcionarios, momento que marca rumbo, dirección y visión de Estado, como parte de la reestructura y rotación de personal para que esta Institución cumpla con su misión de Servir a México. Este acto fue presidido por el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México quien estuvo acompañado por autoridades navales, quienes presenciaron este acontecimiento que redefine la forma en que esta Institución ejerce el Poder Naval de la Federación y la Autoridad Marítima Nacional al servicio de nuestro país. En este contexto, se dio lectura a la orden extraordinaria y se realizó la Entrega-Recepción de la Inspección y Contraloría General de la Secretaría de Marina, que entregó el Almirante Gerardo de Jesús Toledo Guzmán al Almirante Carlos Eduardo L’Eglise Escamilla. De esta manera, el Almirante L’Eglise Escamilla tomó protesta como Inspector y Contralor General de la Secretaría de Marina, con la intervención por parte de la H. Superioridad del Almirante Francisco Guillermo Escamilla Cázares, Oficial Mayor de la Secretaría de Marina; asimismo, se hizo entrega de una insignia al Inspector saliente, por su destacado desempeño mostrado en ese cargo. Asimismo, como una muestra de madurez institucional, el Estado Mayor General de la Armada se sustituye por la Jefatura de Operaciones Navales, en el ámbito operativo, lo cual representa una evolución natural y necesaria de la estructura de Mando de la Secretaría de Marina-Armada de México. Esta Jefatura, estará al mando del Almirante José Manuel Salinas Pérez, como un Mando Superior en Jefe Estratégico, integrada por tres Subjefaturas, cuatro Coordinadoras, 11 Secciones, órganos administrativos y operativos, 11 Mandos Superiores en Jefe Operacionales, y subordinada directamente al Alto Mando; concentra la preparación, planeación, coordinación, adiestramiento, ejecución y supervisión de las operaciones navales a nivel estratégico. Su función, como parte fundamental de los órganos asesores del Alto Mando, hoy más que nunca, fortalece la toma de decisiones, dota de coherencia operativa a la Institución y permite una mejor articulación entre el mando estratégico y las fuerzas navales en mar, aire y tierra. Cabe destacar que, se creó la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios, publicada en el Reglamento Interior de la Secretaría de Marina el 11 de diciembre de 2025, que representa una transformación profunda en la gobernanza marítima y portuaria de México. Esta Subsecretaría, que estará a cargo del Almirante Gerardo de Jesús Toledo Guzmán, agrupa y potencia, bajo una sola línea de Mando, la conducción estratégica del sector marítimo-portuario nacional. Al integrar la Autoridad Marítima Nacional y la política portuaria, la Secretaría de Marina asume plenamente su papel como órgano rector del Sistema Marítimo Mexicano, fortaleciendo la seguridad marítima, la protección y el desarrollo portuario, y la Marina Mercante. La Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios se apoya en dos unidades clave: La Unidad de la Autoridad Marítima Nacional, como brazo operativo; y la Unidad de Puertos y Marina Mercante, como instancia normativa y de política pública. Enseguida, el Almirante Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México tomó protesta a citados funcionarios, quienes asumen funciones que impactan directamente en la seguridad marítima, el desarrollo portuario, la disciplina institucional y la fortaleza del Estado mexicano. En su intervención, el Almirante Secretario de Marina aseguró que “esta reestructuración, aprobada en la nueva Ley Orgánica de la Armada de México, responde a la necesidad de adaptarnos a los nuevos desafíos, como la ciberseguridad y la lucha contra el crimen organizado. Esto nos permitirá no sólo mantener la seguridad marítima, sino también responder de manera más eficaz y coordinada”. “La armonización legal que implica esta reestructuración también asegura que la Armada de México esté alineada con las normativas más actuales, fortaleciendo así la seguridad en nuestras costas y combatiendo de manera más efectiva las actividades ilícitas”, agregó. De igual manera, destacó que la existencia de dos Subsecretarías fortalece a esta Institución; por un lado la Subsecretaría de Marina consolida funciones esenciales relacionadas con infraestructura naval, desarrollo tecnológico, investigación oceanográfica, protección ambiental, ingeniería portuaria, sistemas de alerta, vertimientos, normatividad y representación institucional. Por otro, la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios tendrá un impacto directo en el desarrollo nacional al fortalecer la seguridad interior y exterior, impulsar la competitividad portuaria, favorecer el comercio exterior, promover la sostenibilidad ambiental y consolidar a México como un actor marítimo confiable y responsable. “Con ello será posible alcanzar los objetivos planteados en el Programa Sectorial de Marina 2025-2030, el cual está ligado a las políticas establecidas por el Ejecutivo Federal, tal como la Política Nacional Marítima, o el Plan Nacional de Desarrollo. Nuestra Institución responde con mayor rapidez, claridad y eficacia ante los desafíos del siglo XXI”, afirmó.
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