MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – Durante la madrugada del 3 de enero de 2026 en una operación militar sorpresiva, fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques aéreos y operaciones especiales en Caracas y otras zonas estratégicas del país. De acuerdo con reportes de medios internacionales, la ofensiva comenzó alrededor de las 02:00 de la madrugada (hora local) con múltiples explosiones en la capital venezolana, seguidas por apagones eléctricos, evacuaciones civiles y el sobrevuelo de helicópteros militares estadounidenses. Entre los activos desplegados se mencionan helicópteros MH-47G Chinook, utilizados habitualmente por fuerzas de operaciones especiales, así como aeronaves de la Fuerza Aérea y la Marina de los Estados Unidos. Los ataques aéreos se concentraron en instalaciones de comunicaciones como las antenas de comunicaciones en el cerro El Volcán, la Base Aérea Francisco de Miranda (conocida como La Carlota), Fuerte Tiuna, el Palacio de Miraflores (casa de gobierno) el Cuartel de La Montaña, la Escuela Naval en Mamo (al este de La Guaira), el puerto de La Guaira y la pista de Higuerote que se presumía el lugar desde donde el líder chavista intentaría abandonar el país. Las fuerzas armadas venezolanas prácticamente no opusieron resistencia, pero hay un dato importante Estados Unidos no atacó ninguna de las otras bases aéreas del país, especialmente El Libertador, Barcelona y El Sombrero, que es donde están basadas sus unidades de caza con F-16 y Su-30. Imágenes difundidas en redes sociales permiten identificar helicópteros MH-47 Chinook y MH-60 del 160th Special Operations Aviation Regiment (SOAR) operando en entorno urbano, una decisión táctica de alto riesgo dadas las defensas aéreas venezolanas, que incluyen MANPADS, artillería antiaérea y sistemas SAM móviles. Esto indica que la operación fue precedida por ataques aéreos, guerra electrónica y acciones cibernéticas destinadas a degradar la capacidad defensiva venezolana incluyendo la destrucción confirmada de al menos un sistema Buk-M2E. Según información de Pucara.org el ataque se inició con el lanzamiento de misiles, muy posiblemente Tomahawk, que llegaron desde el mar y cruzaron los cerros de El Ávila al norte de Caracas, mientras que se oyó el sonido de aviones de combate F-35 sobrevolando Caracas y posiblemente hubo ataques con misiles lanzados desde UAV Reaper. También se reportó la participación de aviones F-22 dando cobertura. Para el ataque los Estados Unidos desplegaron aviones cisterna de su Fuerza Aérea, lo que indicaría que la Defensa Aérea de Venezuela, la cual cuenta o contaba con Radares y Misiles Antiaéreos de fabricación rusa, estos fueron neutralizados inicialmente con Guerra Electrónica y al parecer con Ataques Aéreos, destruyéndolos en tierra; no hay reportes de aeronaves estadounidenses derribadas a pesar de que decenas de helicópteros de E.U. sobrevolaron Caracas. Los ataques habrían alcanzado infraestructuras clave del aparato militar venezolano, entre ellas Fuerte Tiuna, principal complejo de defensa del país; la Base Aérea El Libertador; el Puerto de La Guaira; el Cuartel 4F, donde se encuentra el mausoleo de Hugo Chávez; así como otras instalaciones en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. También se reportaron impactos en la residencia del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Después el propio presidente Donald Trump confirmó públicamente la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, calificando la acción como una operación de “aplicación de la ley estadounidense” vinculada a causas por narcotráfico.
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Redacción. -Las plataformas de seguimiento de vuelos en línea muestran que dos aviones F/A-18 Super Hornet de la Armada de los EE. UU. sobrevolaron el Golfo de Venezuela permaneciendo allí durante unos 40 minutos. Se trata de una zona relativamente pequeña, delimitada por tres lados por territorio nacional venezolano y se encuentra en la misma zona donde se sabe que las fuerzas estadounidenses han probado previamente las defensas aéreas de ese país. Estas incursiones representan una nueva escalada en la campaña de máxima presión contra el dictador venezolano Nicolás Maduro que la administración Trump lleva meses llevando a cabo. Los dos Super Hornets, con indicativos Rhino 11 y Rhino 12, parecen haber permanecido en el espacio aéreo internacional durante sus incursiones en el Golfo de Venezuela, pero se pudieron haber acercado fácilmente a la costa venezolana. Además de los F/A-18, un par de aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, con las indicaciones Grizzly 1 y Grizzly 2, también fueron vistas justo al norte del Golfo de Venezuela. Uno de los drones de vigilancia marítima MQ-4C Triton de la Armada también realizó una misión frente a la costa venezolana al mismo tiempo. El hecho de que los Super Hornets y Growlers transmitieran sus posiciones significa que su propósito era ser vistos y enviar un mensaje al gobierno de ese país. La combinación de F/A-18 y EA-18G, con estos últimos volando en posición de distanciamiento, es exactamente lo que se esperaría ver durante ataques reales contra objetivos en Venezuela. Los Growlers proporcionarían apoyo de guerra electrónica para ayudar a cubrir a los Super Hornets que penetran la zona de amenaza de las defensas aéreas hostiles en su camino hacia sus objetivos. Dicha misión también incluiría una serie de aeronaves adicionales y otros activos que proporcionarían comando y control, reabastecimiento aéreo, vigilancia y reconocimiento, y otro apoyo más alejado de las áreas objetivo. Al parecer la Fuerza Aérea Venezolana no intentó interceptar alguna aeronave estadounidense que sobrevolara las fronteras del país hoy. El Golfo de Venezuela, así como el Lago de Maracaibo, ubicado inmediatamente al sur, y sus alrededores, son lugares altamente estratégicos. El Lago de Maracaibo, en particular, es la principal región productora de petróleo del país. Buques cisterna entran y salen regularmente de la zona, donde también se ubican refinerías clave. Cabe destacar que desde agosto se ha producido un aumento significativo de las fuerzas estadounidenses en el Caribe, con aproximadamente 15.000 efectivos desplegados en la región. Esto incluye al portaaviones Gerald Ford y otros importantes activos navales, así como diversas aeronaves tripuladas y no tripuladas. Las fuerzas de operaciones especiales también están fuertemente desplegadas en la región.
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Redacción .- La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por su sigla en inglés) advirtió a las aerolíneas sobre una «situación potencialmente peligrosa» al sobrevolar Venezuela, y las instó a extremar las precauciones. El aviso de la FAA citó el «empeoramiento de la situación de seguridad y el aumento de la actividad militar en Venezuela y sus alrededores» e indicó que las amenazas podrían representar riesgos para las aeronaves a cualquier altitud. El anuncio se produce en medio de un importante despliegue militar de Washington en la región, que incluye el portaaviones más grande de la Armada estadounidense, al menos otros ocho buques de guerra y aviones F-35. La FAA afirmó que desde septiembre se ha registrado un aumento de las interferencias en el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) en Venezuela, «así como actividad relacionada con el aumento de la preparación militar venezolana». La FAA añadió que algunas aeronaves civiles reportaron recientemente interferencias al transitar sobre Venezuela, «lo cual, en algunos casos, causó efectos persistentes durante todo el vuelo». Sostuvo que desde principios de septiembre «Venezuela ha realizado múltiples ejercicios militares y ha ordenado la movilización masiva de miles de efectivos militares y de reserva». Aunque enfatizo que Venezuela no ha expresado en ningún momento la intención de atacar la aviación civil. La agencia señaló que las fuerzas armadas venezolanas poseen «aviones de combate avanzados y múltiples sistemas de armas capaces de alcanzar o superar las altitudes operativas de las aeronaves civiles, así como un riesgo potencial a baja altitud debido a sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS) y artillería antiaérea». Indicó que continuará monitorizando el entorno de riesgo para la aviación civil estadounidense que opera en la región y realizará los ajustes necesarios. Los vuelos directos de aerolíneas estadounidenses de pasajeros o carga a Venezuela están suspendidos desde 2019, pero algunas suelen sobrevolar el país en algunas rutas a Sudamérica. La orden de la FAA no llegó a prohibir los vuelos sobre el país. El aviso emitido por la FAA se produce después de que la semana pasada llegara al Caribe el USS Gerald Ford, el mayor y más sofisticado portaaviones de la marina de los Estados Unidos, para sumarse al gran despliegue militar que el Pentágono mantiene en la región desde el verano. Washington sostiene que el contingente busca combatir el narcotráfico y asegura que el Gobierno de Maduro, al que considera presidente ilegítimo de Venezuela, es parte integral del tráfico de drogas en la región. Y, mientras el flujo aéreo hacia Venezuela disminuye, también este sábado, cuatro funcionarios estadounidenses aseguraron –en diálogo con Reuters– que durante los próximos días Estados Unidos lanzaría una nueva fase de operaciones relacionadas con el país caribeño. Dos de las fuentes indicaron que las operaciones encubiertas probablemente serían el primer paso en la nueva etapa del plan de presión de la Casa Blanca contra el oficialismo chavista. «El presidente Trump está dispuesto a utilizar todos los recursos del poder estadounidense para impedir que las drogas sigan llegando a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia», afirmó uno de los funcionarios, que, como el resto, habló bajo condición de anonimato. El servicio de noticias británico no pudo determinar el momento exacto ni el alcance de las nuevas operaciones que, según los informantes, tendrían lugar durante los próximos días.
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Redacción. – El Grupo de Ataque del Portaaviones Gerald R. Ford, liderado por el portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford (CVN 78), ingresó al área de responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM AOR) el 11 de noviembre. La llegada de las fuerzas marítimas se produjo después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenara al Grupo de Ataque del Portaaviones apoyar para desmantelar las Organizaciones Criminales Transnacionales y combatir el narcoterrorismo. “La mayor presencia de fuerzas estadounidenses en el área de responsabilidad del USSOUTHCOM reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear e interrumpir las actividades y los actores ilícitos que comprometen la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos y nuestra seguridad en el hemisferio occidental”, declaró el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell. “Estas fuerzas mejorarán y ampliarán las capacidades existentes para interrumpir el narcotráfico y debilitar y desmantelar las Organizaciones Criminales Transnacionales”. Con más de 4.000 marineros y decenas de aeronaves tácticas a bordo, el Gerald R. Ford proporciona a los comandantes de combate y a los líderes civiles estadounidenses una mayor capacidad para proyectar poder mediante operaciones sostenidas en el mar. Este portaaviones, el primero de su clase, puede catapultar y recuperar simultáneamente aeronaves de ala fija en su cubierta de vuelo, de día o de noche, en apoyo de las operaciones encomendadas. El grupo de ataque del portaaviones reforzará las fuerzas conjuntas ya desplegadas en el área de responsabilidad, incluyendo el Grupo Anfibio Iwo Jima y la unidad expedicionaria de infantería de marina embarcada, bajo una Fuerza de Tarea Conjunta creada para derrotar y desmantelar las redes criminales que explotan nuestras fronteras y dominios marítimos compartidos. «Mediante un compromiso inquebrantable y el uso preciso de nuestras fuerzas, estamos preparados para combatir las amenazas transnacionales que buscan desestabilizar nuestra región», declaró el almirante Alvin Holsey, comandante del Comando Sur (SOUTHCOM). Junto al Gerald R. Ford, el grupo de ataque del portaaviones aporta recursos de combate adicionales capaces, letales y adaptables, incluidos los nueve escuadrones embarcados del Ala Aérea Embarcada Ocho, los destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke del Escuadrón de Destructores Dos USS Bainbridge (DDG 96) y USS Mahan (DDG 72), y el buque de mando integrado de defensa aérea y antimisiles USS Winston S. Churchill (DDG 81). Los escuadrones embarcados en el portaaviones Gerald R. Ford incluyen los Escuadrones de Caza y Ataque (VFA) 31, 37 y 87, que operan los F/A-18E Super Hornet; el VFA 213, con los F/A-18F Super Hornet; el Escuadrón de Ataque Electrónico 142, con los E/A-18G Growler; el Escuadrón de Mando y Control Aerotransportado 124, con los aviones de mando y control aerotransportados E-2D Advanced Hawkeye; el Escuadrón de Combate Marítimo con Helicópteros (HSC) 9, con los MH-60S Seahawk; el Escuadrón de Ataque Marítimo con Helicópteros (HSM) 70, con los MH-60R Seahawk; y un destacamento del Escuadrón de Apoyo Logístico de la Flota (VRC) 40, con los aviones de reabastecimiento a bordo C-2A Greyhound. Los destructores que forman parte del portaaviones aportan capacidades antiaéreas, antisubmarinas y antisuperficie, incluyendo el Sistema de Combate Aegis, sistemas de lanzamiento vertical de misiles y diversos cañones de gran calibre. Como comandante de Defensa Aérea y Antimisiles (IAMDC), el Winston S. Churchill lidera la defensa aérea y antimisiles balísticos del grupo de ataque. El Área de Responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos (USSCOM) abarca 31 países y 12 dependencias y áreas de soberanía especial. Esta región representa aproximadamente una sexta parte de la superficie terrestre del mundo asignada a comandos regionales unificados. El Área de Responsabilidad del USSCOM incluye el territorio de América Latina al sur de México, las aguas adyacentes a América Central y del Sur, y el Mar Caribe.
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Redacción. – Nuevas imágenes difundidas por la Fuerza Aérea Venezolana muestran a cazas Su-30MK2 patrullando el Caribe equipados con misiles antibuque Kh-31, en lo que se ha interpretado como una demostración de fuerza en respuesta a las crecientes amenazas de Estados Unidos. Dos cazas Su-30MK2 fueron fotografiados volando en formación armados con los misiles. Este modelo de caza ha estado considerablemente más activo en los últimos dos meses, desde que Estados Unidos expandió significativamente su presencia militar en la región. El despliegue militar estadounidense ha incluido múltiples destructores, más de 4,000 infantes de marina, portaviones como el Gerald Ford, buques de asalto anfibio, submarinos de ataque nucleares y escuadrones de cazas furtivos F-35, entre una amplia gama de otros recursos. Las operaciones estadounidenses han incluido el presunto ataque a buques civiles en la región y el lanzamiento de simulacros de ataque contra objetivos venezolanos utilizando bombarderos estratégicos con sus transpondedores desactivados. El Kh-31 se considera el arma antibuque más formidable de las Fuerzas Armadas venezolanas, mientras que el Su-30 es el caza de mayor alcance en América Latina, lo que le permite lanzar ataques contra objetivos en todo el Caribe y más allá. El misil, propulsado por estatorreactor, sigue una trayectoria rasante, lo que dificulta su detección por parte del adversario, y tiene una velocidad terminal superior a Mach 3, lo que reduce los tiempos de alerta, dificulta su intercepcion y causa daños adicionales significativos. La Armada estadounidense no tiene experiencia en la defensa contra este tipo de ataques con misiles. Un aspecto particularmente amenazante del diseño del misil es su peso relativamente ligero, que, combinado con la elevada capacidad de carga de armamento del Su-30, permite que incluso dos cazas lancen salvas de diez o más misiles. La capacidad de «dispara y olvida» del misil significa que estos ataques pueden lanzarse como parte de ataques relámpago contra buques de guerra estadounidenses. El Su-30MK2 se desarrolló originalmente para satisfacer las necesidades de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China a principios de la década de 2000, y si bien fue tecnología de vanguardia en su momento, su aviónica se considera cada vez más obsoleta. La Aviación Militar Bolivariana Fuerza Aérea Venezolana cuenta con solo 22 Su-30. Durante la administración de Hugo Chávez, se planificó la adquisición de una flota de cazas mucho mayor, incluyendo los más modernos Su-35, pero el fallecimiento del presidente en 2013 y la posterior crisis económica impidieron que esto se concretara. Por lo tanto, la flota de Su-30MK2 se encuentra en clara desventaja numérica frente a los cazas de la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos desplegados en la región, y ha quedado en una creciente desventaja tecnológica a medida que estas fuerzas armadas han incorporado cazas más modernos como el F-15EX y el F-35.
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Redacción.-El Pentágono anunció el despliegue en el mar Caribe del portaaviones USS Gerald Ford, el mayor de la flota estadounidense, en medio de la tensión con Venezuela por los ataques militares contra embarcaciones al parecer cargadas con drogas. El secretario de Guerra (Defensa) de Estados Unidos, Pete Hegseth, instruyó el envió del portaaviones y de su grupo de ataque al área de responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos»en apoyo a la directiva del presidente de desmantelar las organizaciones criminales transnacionales», explicó en un comunicado el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. Según el vocero, este despliegue «reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y desmantelar actores y actividades ilícitas que comprometen la seguridad y la prosperidad del territorio estadounidense».»Estas fuerzas fortalecerán y ampliarán las capacidades existentes para desmantelar el narcotráfico y reducir y desmantelar las organizaciones transnacionales», agregó. El Gerald Ford y su grupo de ataque se unen de este modo al contingente desplegado desde el verano por el Pentágono en el Caribe con el argumento de combatir el narcotráfico, que incluye tres buques de asalto y transporte anfibio, aviones de combate F-35B, aviones de patrulla P-8 y drones MQ-9, que operan desde una base en Puerto Rico. Durante las últimas semanas, la Administración Trump ha destruido una decena de embarcaciones en el Caribe y en el Pacifico, matando a varias personas, cerca de Venezuela y Colombia, lo que ha disparado la tensión con esos países, que denuncian ejecuciones extrajudiciales. El USS Gerald Ford, que tiene cinco destructores en su grupo de ataque, es generalmente acompañado por al menos un crucero de misiles, un destructor de misiles guiados, un submarino de ataque y un buque logístico. El Ford puede llevar a bordo entre 70 y 75 aeronaves de combate, lideradas por aviones caza F-18E Super Hornet y F-35C para ataque y defensa aérea, EA-18G Growler para alerta temprana y guerra electrónica, E-2D Hawkeye para alerta temprana y control aéreo y helicópteros Seahawk MH-6R/S para búsqueda y rescate, guerra antisubmarina y transporte de efectivos. “El USS Gerald R. Ford es el buque insignia de la clase Ford de portaaviones, la primera nueva clase en más de 40 años”, se lee en la página oficial de la Marina estadounidense.
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