MÉXICO AEROESPACIAL 
Lockheed Martin espera avances del nuevo programa indio de adquisición de aviones de combate con el que participará con la versión más avanzada del F-16, la Block 70 Super Viper (denominada para la ocasión también como F-16 IN). Con este contrato en mente, Lockheed Martin y Tata Advanced Systems Limited (TASL) firmaron en junio del año pasado un acuerdo para fabricación en India de los aviones. Mientras avanza este contrato, cuyas características adelantamos el año pasado, el contrato firmado para la Real Fuera Aérea de Bahréin el año pasado mantendrá la línea de montaje del F-16 en pie aunque se trate de tan solo 16 aparatos (menos que los 19 inicialmente anunciados) totalmente equipados cuyo valor alcanza los 3.800 millones de dólares. Así la empresa podrá mantener abierta la línea de montaje al menos durante tres años hasta la espera de que el contrato indio madure, aunque hay que tener en cuenta que se tratará de un programa de fabricación nacional con transferencia de tecnología, por lo que es de esperar que el grueso de los aviones (de no cancelarse antes como viene siendo habitual en India) se fabricarán allí. La Fuerza Aérea de Bahréin contará con 16 aviones F-16 de última generación, también de la versión Block 70 que destaca entre otros aspectos por incorporar el radar de tipo AESA de última generación AN/APG-83 de Northrop Grumman, heredero de la tecnología empleada en los radares de última generación del F-22 y F-35. También asegura el fabricante que las mejoras estructurales y de aviónica ampliarán en un 50 % la vida útil respecto a versiones anteriores. Incluye también un nuevo display central de gran tamaño denominado CPD para presentación de imágenes de radar o de los pods para designación de objetivos, cuenta con armamento de última generación, navegación precisa o sistema de evitación de colisión de última generación (Auto GCAS). Estos nuevos aparatos se sumarán a los 20 F-16 Block 40 con que cuenta Bahréin y que podrían ser modernizados en el futuro a la nueva versión, homogeneizando la flota y de paso dando más trabajo a Lockheed Martin. En la región del Golfo, solo Emiratos Árabes Unidos ha adquirido el F-16, concretamente ochenta unidades de la versión Block 60 que era la más avanzada hasta la última versión Block 70 de la que nos ocupamos. Con ventas en Arabia Saudí, Omán y Kuwait, el Typhoon de Eurofighter se había posicionado sólidamente en la región hasta ahora Tras 40 años de producción ininterrumpida en la factoría de, primero General Dynamics, después de Lockheed, y ahora de Lockheed Martin, el pasado 14 de noviembre salía de la misma el último de 3.620 F-16 fabricado en la ciudad texana de Fort Worth. El siguiente lo hará de la factoría en Greenville (Carolina del Sur) a 1.400 km de distancia. Tras 40 años de producción ininterrumpida en la factoría de, primero General Dynamics, después de Lockheed, y ahora de Lockheed Martin, el pasado 14 de noviembre salía de la misma el último de 3.620 F-16 fabricado en la ciudad texana de Fort Worth. El siguiente lo hará de la factoría en Greenville (Carolina del Sur) a 1.400 km de distancia. El descenso de la cadencia de producción del F-16, y el aumento de la del F-35 han llevado a Lockheed Martin a “mudar” al F-16, tras 40 años de producción en Texas, a la factoría de Greenville (Carolina del Sur) donde lleva a cabo los trabajos de desarrollo del T-50, el avión que ofrece, junto a Korean Aerospace, a la USAF, como sustituto de los Northrop T-38. El T-50 es un derivado del F-16 diseñado en su día para servir de entrenador avanzado para los pilotos de F-16 surcoreanos. El último F-16, un monoplaza de la versión C, producido en Forth Worth fue el último de los 36 F-16 Block 52 que se están entregando a la Fuerza Aérea de Iraq (28 F-16C y 8 F-16D) Sumatrícula es 1636. Dos de ellos se perdieron en accidentes en Estados Unidos durante la formación de los pilotos iraquíes antes de su traslado al país. En total se han entregado 4.588 F-16 de los que, como hemos dicho, 3.620 se han producido en Fort Worth, en ciertos momentos a razón de un avión al día. Fokker en Holanda produjo 184 unidades y SABCA en Bélgica 164. Estos aviones se repartieron entre las fuerzas aéreas de Bélgica (116 aviones), Dinamarca (58), Holanda (102), y Noruega (72). TAI en Turquía ha producido otros 232 para la fuerza aérea de ese país más 76 para la de Egipto. Finalmente Korean Aerospace (Corea del Sur) ha fabricado otros 140 para su fuerza aérea. 28 países operan o han operado este caza, con unos 3.200 todavía operativos. Lockheed Martin sigue negociando algunas posibles ventas como por ejemplo a Bahrain por 19 aviones.
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El nuevo límite de horas de vuelo soporta la vida operacional F-16 hasta 2048 y más allá La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) autorizó extender la vida útil del avión F-16 a 12.000 horas equivalentes de vuelo – mucho más allá del diseño original de la aeronave que otorgaba una vida útil de 8.000 horas. Después de las modificaciones estructurales del Programa de Extensión de Vida de Servicio del F-16 (SLEP), la USAF podría operar con seguridad los aviones del Bloque 40-52 hasta el año 2048 y más allá. La Fuerza Aérea y Lockheed Martin también redujeron los costos de vida de servicio proyectados para la flota del Bloque 40-52, allanando el camino para operaciones de vuelo del F-16 más seguras y rentables. «Este logro es el resultado de más de siete años de pruebas, desarrollo, diseño, análisis y asociación entre la USAF y Lockheed Martin«, dijo Susan Ouzts, vicepresidenta del programa F-16 de Lockheed Martin. «Combinado con los programas de modernización de la aviónica F-16 como el F-16V, las modificaciones del SLEP demuestran que el Fighting Falcon sigue siendo una opción de 4ª generación altamente capaz y asequible para la USAF y los clientes internacionales del F-16«. La validación del límite de horas de vuelo ampliado apoya directamente la meta del SLEP de extender la vida útil de hasta 300 aviones F-16C / D del bloque 40-52. El SLEP y las actualizaciones relacionadas con la avionica de la flota F-16C / D de la Fuerza Aérea pueden incrementar de forma segura y efectiva la actual estructura de la fuerza de combate cuando las flotas de aire de combate estadounidenses y aliadas se recapitalizan con el F-35 Lightning II. Una segunda fase o parte II del proceso de aeronavegabilidad del SLEP F-16 continúa con la solicitud de Certificado de Tipo Militar (MTC), el cual será presentado a la Autoridad de Aeronavegabilidad Técnica de la Fuerza Aérea en los próximos meses. La Parte II busca validar la prolongación de la vida operativa del F-16 basándose en el análisis de la vida útil final de las pruebas de durabilidad extendida. De acuerdo con Lockheed Martin el F-16 continúa probándose como el avión de combate multi-rol más probado en el mundo, que ha servido con 28 clientes en todo el mundo. El F-16V, la última configuración de actualización de aviónica F-16, incluye numerosas mejoras diseñadas para mantener el F-16 en la vanguardia de la seguridad internacional. El F-16 Block 70/72, la más nueva y más avanzada configuración de producción F-16, combina capacidad y mejoras estructurales en los aviones de producción F-16 más avanzados jamás ofrecidos. Con información de Lockheed Martin Fotos: Lockheed Martin, USAF
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Por Mariano García Rodríguez. La vida pasa en el Irak de los ochenta, son tiempos de guerra, es un domingo por la tarde pero no uno cualquiera, en el centro del país hay eco de cañones sordos y cortos de la antiaérea; los artilleros babilonios se han repuesto a la sorpresa, corren asustados y apenas preparados hacia sus baterías y ahora tiran con ferocidad en torno de un lugar llamado Al Tawaitha, localizado al sur de Bagdad. Sin embargo sus esfuerzos no sirven de mucho, los operadores de radar estaban comiendo y no tienen el tiempo para encender la estación que gobierna una batería de misiles SA-6 y la instalación que debían proteger está siendo golpeada una y otra vez; en este punto del combate ya no puede verse mucho a causa del humo y explosiones que abrazan la instalación y dentro de un muro escalonado hecho de tierra con la forma de herradura, todo es confusión. No hubo sirena ni alarma previa, sólo explosiones y luego el ruido de los aviones pasando. Arriba en el cielo, un par de ojos miran pasar las verdes curvas del Éufrates, algunos botes, un grupo de islotes y en ese momento una serie de datos en su HUD le indican que es momento de hacerse presente, jala su joystick, acelera y la punta del F-16 toma una elevación sostenida de 55°, 330 nudos a 4000 pies. Piloto y avión son uno, él sólo reporta sus movimientos mecánicamente y respira muy rápido, gime ocasionalmente. “suficiente elevación”, ahora se invierte para que las gravedades le sean favorables, vuela de cabeza se cruza con el sol, siente su calor, cierra los ojos un segundo y ahora lidia con 3G positivas y comienza a bajar su nariz. Después de un momento vuelve a invertir y se encuentra justo donde quería; el objetivo está ahí metiéndose en su parabrisas. La antiaérea empieza a hacerle incomoda al situación, “puede ser peor”. Ahora va en una picada de 30°, 470 nudos y esta a 7,800 pies, el objetivo esta a segundos de cruzar su retícula, la artillería no cesa. ¡Por fin! 5,500 pies suelta las bombas a 550 nudos, su computadora le marca el lugar dónde deberían caer con un círculo, otro avión más abajo se le cruza en dirección al este. Llega la explosión que solo es un destello rápido, rompe su descenso y gira muy fuerte a la izquierda, grita, se duele de la 8.3 gravedades que acaba de recibir, la alarma de pérdida suena, ahora está a nivel 3.0 y dirección noreste. Abajo la gente solo levanta sus cabezas confundida por el ruido de aviones, “Es Irán” dicen y un grupo señala un avión más que gira bruscamente al oeste, pero Irán no queda en esa dirección, los aviones ya no están y se pierden de vista sin que nadie tenga tiempo de creerlo o asimilarlo, la idea de momento es ridícula, pero Israel por fin ha destruido el programa nuclear de Saddam Hussein. Israel, neutralizado. Veinte kilómetros al sur de la capital Iraquí se encuentran los restos de lo que en un tiempo, fue el centro de investigación nuclear de Irak, se llamaba Al Tawaitha, sus antecedentes pueden rastrearse hasta 1956 cuando fue fundado sobre las bases técnicas que los Estados Unidos dieron a los científicos iraquíes a través del programa “átomos para la paz”, que consistía en desclasificar documentos del proyecto Manhattan y hacerlos públicos para que las naciones en desarrollo pudiesen iniciar programas nucleares y así fue como en 1962, comenzó la construcción del primer reactor iraquí de investigación mediante la ayuda proporcionada por la entonces Unión Soviética quien le vendió a Iraq un pequeño reactor de 2 MW IRT-5000, el cual alcanzó estado crítico en 1967 y que fue mejorado a 5 MW en 1978. En 1968 Iraq firmó el tratado de no proliferación nuclear, y continuó con sus investigaciones en la materia con muy poco financiamiento y casi dependiente de donaciones del exterior, sin embargo posterior a la toma del poder del partido Baath, en 1971 se iniciaron acercamientos secretos con catedráticos y físicos locales relacionados al proyecto y la comisión de Energía Atómica Iraquí, para que empezaran en secreto, lo quisiera o no, por órdenes del líder del partido y Vicepresidente Saddam Hussein a planear métodos que de manera clandestina y cobijados por el programa nuclear civil dieran paso a desarrollar capacidad táctica nuclear al país. Fue en el periodo entre 1972 y 1976 que el programa paso de ser un ambiguo y pobre plan de investigación a un proyecto grande en metas y financiamiento; los científicos habían trazado un plan en el que se debía adquirir uno o dos reactores para producir plutonio que aun bajo las normativas de la Agencia Atómica Internacional, que visitaría cada dos años las instalaciones, pudiese aparecer como meramente civil; el programa arrancó curiosamente con la firma de Hussein y no del presidente, a partir de ese momento el programa pertenecía a Saddam e incluso logró posicionar a uno de sus científicos dentro de la Agencia de Energía Atómica para que espiara y les mantuviese informados. En 1974, oficiales Iraquíes se dirigieron a Francia para negociar por segunda vez, (la primera fue infructuosa) un contrato por la compra, construcción y desarrollo de dos reactores, el primero de 40 MW nominales y posibles 70 MW que fue nombrado Tammuz-1 u Osiraq, al segundo reactor, de menor potencia: 800 KW se le bautizó “Tammuz-2”; obviamente este tipo de reactores por su potencia y nivel tecnológico, no eran propios para naciones con programas pacíficos o en un estado básico de investigación nuclear, algo que aparentemente paso inadvertido para todos los involucrados, sin embargo en septiembre de 1975 Saddam vuela a París y cierra el trato, que se finiquitaría hasta 1976 momento en el que Francia ya empezaba a tener serias dudas sobre lo que había hecho, tratando sin éxito, de mitigar el contrato. Italia se incorporaría al proyecto en 1979 a través de la compañía SNIA que
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