MÉXICO AEROESPACIAL 
Como parte de las demostraciones realizadas durante la Ceremonia Conmemorativa del Día de la Marina Nacional, la Armada de México llevó a cabo un ejercicio de anaveaje, una de las maniobras náuticas y militares de mayor complejidad que se realizan en el ámbito naval. El anaveaje consiste en el aterrizaje y aseguramiento de un helicóptero sobre la cubierta de vuelo de un buque en movimiento. Esta maniobra exige una coordinación precisa entre la tripulación aérea y la dotación del buque, ya que ambas plataformas se encuentran sujetas a factores dinámicos como el oleaje, viento, corrientes marinas y el propio desplazamiento de la embarcación. La ejecución segura de esta operación requiere una cuidadosa planeación previa, comunicaciones permanentes entre el puente de mando y la aeronave, así como la correcta aplicación de procedimientos operativos estandarizados. Cada fase de la maniobra, desde la aproximación hasta el apontaje y aseguramiento de la aeronave, demanda precisión, disciplina y una capacidad de reacción inmediata ante cualquier eventualidad. Para alcanzar este nivel de desempeño, pilotos, controladores, personal de cubierta y tripulaciones navales se someten a una rigurosa capacitación y adiestramiento continuo. La pericia requerida para efectuar un anaveaje es resultado de innumerables horas de entrenamiento y experiencia acumulada. Los pilotos deben ser capaces de compensar simultáneamente el movimiento de la aeronave y del buque, mientras que el personal de cubierta ejecuta procedimientos especializados para guiar, recibir y asegurar el helicóptero una vez que toca la cubierta de vuelo. La importancia de esta capacidad radica en que permite extender significativamente el alcance operativo de las unidades navales, facilitando misiones de vigilancia marítima, búsqueda y rescate, evacuación médica, transporte de personal, reconocimiento, apoyo logístico y atención a la población en casos de emergencia o desastres naturales. Asimismo, el anaveaje representa una capacidad estratégica que incrementa la movilidad, flexibilidad y capacidad de respuesta de la Armada de México ante diversos escenarios operativos, fortaleciendo su presencia en aguas nacionales y su capacidad para cumplir eficazmente las misiones que le son encomendadas. Con esta demostración, la Armada de México reafirma el alto grado de preparación de sus elementos, así como el compromiso permanente de mantener una fuerza naval moderna, profesional y altamente capacitada para proteger los intereses marítimos nacionales.
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Redacción. – La Secretaría de Marina llevó a cabo la ceremonia para conmemorar el LXXXIV Aniversario del Día de la Marina Nacional, con el fin de rendir homenaje a los marinos mexicanos y en general a las personas cuya actividad se relaciona con el mar, hombres y mujeres, quienes con su trabajo contribuyen diariamente al desarrollo del Sector Marítimo Nacional. A bordo del buque ARM Usumacinta (A-412) el Almirante secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México, Raymundo Pedro Morales Ángeles, destacó que la Armada de México, cuenta con una nueva visión basada en dos ejes: una defensa vertical del espacio aéreo marítimo, conformada por unidades aeronavales de patrulla marítima y aeronaves no tripuladas de largo alcance, con una autonomía para vigilancia continua y sistemática de más de 36 horas, lo que permite desarrollar una capacidad de carácter estratégico sustentada en tecnología avanzada y plataformas aéreas que amplían significativamente la proyección y el control del espacio marítimo y territorial. Además, una se desarrolla una defensa en profundidad que proyecta a la Armada Mexicana en la mar mediante patrullas interceptoras, costeras y oceánicas, aunada a las capacidades de los nuevos buques multipropósito, los cuales tendrán un alcance de hasta 500 millas náuticas en acciones de búsqueda y rescate. Este modelo permite especializar las misiones en el mar y optimizar recursos. El patrullaje marítimo sostenido y permanente garantiza presencia continua, mientras que las tareas de reconocimiento, seguimiento e inteligencia se desarrollan mediante plataformas tecnológicas especializadas que proporcionan información precisa, oportuna y operable para la toma de decisiones. Esta nueva arquitectura operativa, además de ampliar el alcance y la eficacia de las operaciones navales, reafirma el principio fundamental de que defender nuestros mares es defender a México. Con ese fin se realizo una Revista Naval un acto solemne en la que los buques de guerra navegaron en formación de línea de fila natural, lo que refleja tanto la preparación operativa como el respeto a las tradiciones marineras. Este acto, tiene como finalidad mostrar la organización, disciplina y prestancia de la Marina de Guerra Mexicana Cabe destacar que, se pudo observar el despliegue de la fuerza renovada de la Armada de México, que bajo el nuevo concepto operacional que integra inteligencia, preparación y Poder Naval en perfecta sincronía: Patrullas Interceptoras (IPV), encargadas de la reacción inmediata y vigilancia costera; las Patrullas Oceánicas (OPV), que extienden la presencia estratégica de México en alta mar con capacidad aeronaval y autonomía prolongada; y los futuros Buques Patrulla Multipropósito (MPV), previstos para operar a partir de 2029, diseñados para vigilancia de largo alcance, apoyo humanitario, operaciones del Plan Marina y funciones logísticas. En conjunto, estas capacidades reflejan un sistema basado en rapidez táctica y permanencia estratégica, preparado para enfrentar los desafíos marítimos del siglo XXI. También se llevó a cabo una parada aérea, con aviones Persuader CN-235 equipados con radares y sensores avanzados, siendo estos los ojos estratégicos de la nación sobre el mar; escoltados por aviones T-6C Texan II que refuerzan las operaciones de apoyo aéreo cercano, brindando cobertura táctica y respuesta inmediata, actuando con disciplina y precisión. Así como una demostración táctica de enganche y abordaje e inserción por soga rápida, con personal de Infantería de Marina y de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México en una misión de Interdicción Marítima. Como parte de la ceremonia, se llevó a cabo el abanderamiento del buque mercante “Mar Azteca”, el buque sargacero ARM “Sargassum” (BSO-102), así como 10 dragas estacionarias y 6 anfibias. Asimismo, se llevó a cabo entrega de condecoraciones a elementos navales y mercantes, como reconocimiento a su disciplina, valor y compromiso con la seguridad marítima de México. Cabe mencionar que el Día de la Marina se conmemora cada 1° de junio desde 1942, como el día dedicado a homenajear a aquellas personas, cuya actividad diaria se relaciona con el sector marítimo: marinos mercantes, pescadores, prestadores de servicios turísticos, quienes realizan la extracción de petróleo en el mar, y los marinos navales, que brindan seguridad y protección en las Zonas Marinas Mexicanas, impulsando el desarrollo marítimo nacional.
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Por Gustavo Emiliano Fauez México no es solamente una potencia territorial continental. Es también una potencia marítima, logística, energética, costera y humanitaria. Su geografía lo proyecta simultáneamente hacia el Pacífico, el Golfo de México y el Mar Caribe, con una extensión litoral, una zona económica exclusiva, una infraestructura portuaria, una actividad pesquera, una red energética offshore y una exposición natural a fenómenos hidrometeorológicos que obligan a pensar la vigilancia del territorio desde una lógica mucho más amplia que la tradicional. En ese contexto, los satélites SAR en banda X —Synthetic Aperture Radar— representan una capacidad de enorme valor estratégico para México. No solamente por sus aplicaciones en defensa y seguridad, sino también por su utilidad directa en asistencia ante desastres naturales, protección de infraestructura crítica, monitoreo ambiental, apoyo a búsqueda y rescate, control marítimo y generación de inteligencia geoespacial. La principal ventaja de un satélite SAR es que no depende de las mismas condiciones que un sensor óptico. Mientras una cámara satelital tradicional necesita luz, visibilidad atmosférica y ausencia de nubosidad para producir imágenes útiles, un radar de apertura sintética emite su propia señal y analiza el eco que retorna desde la superficie. Esto le permite observar de día, de noche y bajo condiciones meteorológicas adversas. Para un país como México, esa diferencia no es técnica: es operacional. En temporada de huracanes, tormentas tropicales, lluvias extremas o incendios, la nubosidad, el humo, la oscuridad o la pérdida de visibilidad no son excepciones; son parte del escenario real. Precisamente cuando más se necesita información, muchos sensores convencionales pierden continuidad. SAR permite mantener capacidad de observación cuando otros medios se degradan o quedan temporalmente limitados. En seguridad y defensa, esta capacidad puede ser aplicada al monitoreo de embarcaciones no cooperativas, vigilancia de zonas marítimas extensas, detección de patrones anómalos, control de puertos, protección de infraestructura energética, supervisión de rutas costeras, apoyo a operaciones contra tráfico ilícito, pesca ilegal, contrabando y actividades que se desarrollan deliberadamente en condiciones de baja visibilidad. México tiene una particularidad estratégica: su seguridad no puede observarse desde un solo frente. El Pacífico, el Golfo de México, el Caribe, el Istmo, las zonas portuarias, las plataformas energéticas, las fronteras marítimas, las islas, las rutas comerciales y los corredores logísticos forman parte de un mismo tablero. En ese tablero, la ventaja ya no está únicamente en tener más plataformas, sino en poder observar de forma persistente, interpretar más rápido y responder antes. La dimensión dual use aparece con aún más fuerza cuando se incorpora la protección civil. Después de un huracán, una inundación, un sismo, un deslizamiento de ladera o un evento meteorológico extremo, la primera pregunta crítica no siempre es qué ocurrió, sino dónde ocurrió, qué zonas quedaron aisladas, qué caminos siguen operativos, qué puentes colapsaron, qué comunidades requieren asistencia urgente, qué infraestructura quedó comprometida y cómo priorizar los recursos disponibles. SAR puede aportar información de enorme valor en esa ventana crítica. Puede ayudar a mapear zonas inundadas, detectar cambios en el terreno, identificar afectaciones en infraestructura, monitorear deformaciones de superficie, apoyar la evaluación de daños y contribuir a que las autoridades civiles y militares actúen con mayor velocidad y precisión. Esto es especialmente relevante porque en México la respuesta ante desastres suele requerir coordinación entre múltiples actores: Protección Civil, Fuerzas Armadas, Guardia Nacional, autoridades estatales, municipios, operadores de infraestructura, puertos, aeropuertos, servicios de emergencia y organismos técnicos. En ese tipo de escenarios, el problema no es solamente obtener imágenes. El verdadero desafío es convertir la información en decisión. Por eso, el SAR no debe ser entendido como una herramienta aislada. Su mayor valor aparece cuando se integra dentro de una arquitectura multicapa: satélites SAR, sensores ópticos, radares costeros, AIS, VMS, drones, aeronaves, patrullas navales, centros de comando, bases de datos meteorológicas, información de protección civil y sistemas de análisis operacional. Una imagen SAR por sí sola informa. Una arquitectura integrada decide mejor. En el ámbito marítimo, esto permitiría correlacionar una detección satelital con tráfico AIS, comportamiento histórico, zonas de pesca, rutas conocidas, condiciones meteorológicas, alertas de inteligencia y disponibilidad de medios de respuesta. En protección civil, permitiría cruzar imágenes posteriores a un evento con mapas de riesgo, infraestructura crítica, rutas de evacuación, hospitales, refugios temporales y zonas pobladas. La diferencia entre observar y actuar está en la integración. México no necesita mirar esta capacidad únicamente como una tecnología de defensa. Debe verla como una infraestructura nacional de conocimiento situacional. La misma capa satelital que puede apoyar la vigilancia marítima puede servir también para evaluar daños después de un huracán. La misma capacidad que detecta cambios en una zona costera puede ayudar a planificar asistencia humanitaria. El mismo sistema que identifica patrones anómalos en el mar puede contribuir a proteger recursos naturales, instalaciones estratégicas y rutas logísticas. Esa es la lógica dual use: una inversión, múltiples dominios de aplicación. La tendencia global es clara. Las capacidades espaciales dejaron de ser una herramienta distante, reservada solo para grandes potencias o programas científicos de largo plazo. Hoy forman parte de la operación cotidiana de defensa, seguridad, gestión de riesgos, infraestructura, agricultura, ambiente y respuesta ante emergencias. Los países que integren primero estas capacidades dentro de sus arquitecturas nacionales tendrán una ventaja decisiva frente a los que sigan operando con información fragmentada. En el caso mexicano, el salto estratégico no consiste simplemente en adquirir imágenes satelitales. El verdadero salto consiste en construir una arquitectura capaz de recibirlas, procesarlas, correlacionarlas y distribuirlas de manera útil para quienes deben tomar decisiones en tiempo real. SAR en banda X puede ser una de las capas más importantes de esa arquitectura. No reemplaza a los sensores ópticos, a los radares terrestres, a los drones, a las aeronaves ni a los medios navales. Los complementa. Les da continuidad. Les permite operar con mayor inteligencia. Y, sobre todo, ayuda a reducir la distancia entre la detección y la respuesta. Para México, la pregunta ya no debería ser si esta tecnología tiene aplicaciones relevantes. La respuesta es evidente. La pregunta correcta es cómo integrarla de manera inteligente
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Redacción. – En días pasados, personal naval realizó un Ejercicio de Adiestramiento de Nivel Tres, en el que participaron los Buques de la Armada de México, adscritas al Sector Naval de Cabo San Lucas el cual se desarrolló en inmediaciones de Puerto Cortes, Baja California Sur. Durante este ejercicio de gran escala, se llevaron a cabo diversas maniobras tácticas navales orientadas a fortalecer la interoperabilidad, comunicaciones y el nivel de alistamiento operativo de las unidades participantes. Entre las actividades destacaron las maniobras de formación y navegación táctica, así como prácticas de tiro real desde los buques de la Armada de México empleando sus montajes de artillería, todo ello bajo estrictas medidas de seguridad y en apego a la normatividad vigente. Lo anterior, a fin de generar una respuesta inmediata y eficaz ante escenarios críticos, así como reforzar las operaciones destinadas al mantenimiento del Estado de derecho, garantizando la seguridad en las zonas marítimas y la protección de la soberanía nacional. En el ejercicio se usaron buques Patrulla Interceptora Clase Polaris que se utilizan para realizar operaciones de interdicción, búsqueda, rescate, salvamento y el combate a los ilícitos, con la finalidad de mantener el Estado de Derecho y salvaguardar la vida humana en las zonas marítimas mexicanas y cuentan con las siguientes características: Dimensiones: Eslora: 16.10 m; Calado: 0.90 m; Puntal: 2.70 m Desplazamiento: 18.70 Toneladas Capacidad de tripulación: 6 Elementos Pueden artillarse con una ametralladora pesada Browning M2 de calibre .50 en una torreta detrás del puente de mando. La Armada de México adquirió en el año 2000, aproximadamente 40 unidades Polaris I en Suecia. En 2002 se adquiere una licencia para construirlas en México, fabricando al menos ocho en el Astillero de Marina 3 (ASTIMAR 3) en Coatzacoalcos, Veracruz, con soporte técnico del fabricante sueco y transferencia de tecnología.
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Redacción. – La Secretaría de Marina mantiene una fuerza operativa de 79.204 elementos navales distribuidos estratégicamente en el Océano Pacífico, Golfo de México y Mar Caribe, así como en el interior del país, para garantizar presencia institucional, vigilancia y capacidad de respuesta en todo el territorio nacional. Este despliegue se respalda con 130 buques, 121 embarcaciones menores, 45 helicópteros, 47 aviones, 9 sistemas aéreos no tripulados, 99 drones y antidrones. Toda esta distribución regional permite mantener cobertura permanente. La Secretaría Marina realiza operaciones especiales y operaciones de inteligencia, integrando personal especializado, tecnología avanzada y capacidades de inteligencia operativa. Cuenta con una Unidad de Operaciones Especiales con un adiestramiento y equipamiento de alto perfil militar que incluye fuerzas especiales, comandos paracaidistas, buzos de combate, sistemas para eliminar artefactos explosivos, binomios caninos, esto permite realizar operaciones de alto impacto estratégico, destacando operaciones quirúrgicas donde se han obtenido aseguramientos sin efectuar ningún disparo. Por su parte, las operaciones de inteligencia se enfocan en la obtención, análisis y procesamiento de información, evidencia digital, imágenes satelitales, espectro radioeléctrico para apoyar a la toma de decisiones estratégicas. La integración de estas capacidades tanto de inteligencia como operaciones especiales permite realizar operaciones de alta precisión, vigilancia, reconocimiento e inteligencia, fortaleciendo la seguridad nacional y lo que ha dado lugar al aseguramiento y detención de objetivos de alto valor. En el ámbito marítimo se realizan operaciones marítimas focalizadas para preservar el Estado de Derecho en las zonas marinas mexicanas y combatir actividades ilícitas. Como resultado de estas acciones se ha logrado hasta la fecha el aseguramiento de 71.4 toneladas de cocaína, donde destacan nueve aseguramientos en las últimas ocho semanas 77 embarcaciones, de las cuales tres son de bajo perfil, así como 149 mil 171 litros de combustible y 249 detenidos de diferentes nacionalidades, entre ellos 96 extranjeros. Estos resultados derivan del empleo coordinado de medios navales, aéreos y de vigilancia marítima, fortalecidos mediante la coordinación interinstitucional y la coordinación internacional. Con ello debilitamos las capacidades logísticas y financieras de la delincuencia organizada, mantenemos presencia y control permanente en nuestros mares y negamos a hacer uso de nuestras zonas marinas a la delincuencia organizada, evitando que la droga llegue a los jóvenes. Como resultado de estas acciones, en la actual administración se han asegurado en puertos y aeropuertos 2.1 toneladas de cocaína, más de 9 toneladas de marihuana, 3.3 toneladas de metanfetamina y más de 332 toneladas de sustancias químicas usadas como precursores para la producción de drogas sintéticas y de uso dual. Para ello, actualmente se mantiene presencia operativa en todos los puertos y algunos aeropuertos del país, con nueve unidades de protección aeroportuaria y 22 unidades navales de protección portuaria, con un despliegue de 3.834 elementos. Al mismo tiempo está desarrollando mayores y mejores capacidades operativas, entre las que destacan la fabricación de drones en nuestros Centros de Desarrollo Tecnológico, antidrones y radios desarrollados por la Secretaría Marina, así como vehículos blindados fabricados en nuestras instalaciones, adquisición de unidades de ala fija y ala móvil y construcción de buques en los astilleros nacionales, lo que nos va a permitir agregar una dimensión vertical a las operaciones en el espacio aéreo marítimo con aeronaves no tripuladas de largo alcance que complementan los actuales aviones de patrulla marítima. Además del desarrollo de buques multipropósito para proyección de la Fuerza Naval en profundidad hasta las 500 millas, que es nuestra responsabilidad de búsqueda y rescate. Con estas capacidades se lograra la presencia y control de nuestras zonas marinas para resguardar la soberanía nacional.
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