MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A. Quevedo La instrucción de los futuros pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) se encuentra en una encrucijada crítica. Por más de cuatro décadas, el Pilatus PC-7 Turbo Trainer ha sido la espina dorsal de la formación en la Escuela Militar de Aviación (EMA). Sin embargo, el desgaste operacional y el salto tecnológico de las plataformas aéreas modernas hacen que la sustitución de esta icónica aeronave ya no sea una opción a futuro, sino una necesidad estratégica y necesaria, desafortunadamente la falta de equipamiento en los últimos siete años ha puesto presión innecesaria en los presupuestos militares que tienen que cubrir a un ritmo mayor nuevos aviones de trasporte como los C-130J “Super Hercules” y nuevos helicópteros. Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano. Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación, en Zapopan Jalisco, actualmente se emplea en el adiestramiento del personal en instrucción del 4/o. año de la carrera de Piloto Aviador Militar. No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano. El motivo principal para el reemplazo inmediato trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y avionica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa. Es necesario recalcar que las plataformas de entrenamiento avanzado actuales no solo enseñan a volar; también simulan radares, empleo de armamento guiado y guerra electrónica sin necesidad de gastar munición real. Aunque el mercado internacional ofrece alternativas consolidadas que encajarían de manera natural en la doctrina de la FAM, el uso del T-6C en los escuadrones tácticos hace que esta aeronave se convierta en la mejor opción con menor curva de aprendizaje, estandarizar la flota con el T-6C optimizaría costos de mantenimiento y capacitación del personal de mantenimiento ya que se cuenta con experiencia operativa y táctica en su operación, se cuenta también con instructores de vuelo y personal técnico capacitado, así como con simuladores de vuelo. El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.
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Redacción. – La industria naval representa una capacidad clave para el desarrollo, mantenimiento y modernización de la infraestructura marítima que impulsa el crecimiento económico, fortalece el poder naval y contribuye al poder marítimo del Estado mexicano. A través de la construcción, reparación, mantenimiento y modernización de embarcaciones e infraestructura especializada, la industria naval fortalece las capacidades nacionales para atender las necesidades del sector marítimo, portuario, comercial y de seguridad, contribuyendo al aprovechamiento sustentable de los espacios marítimos nacionales. Como parte del compromiso del actual gobierno, la Secretaría de Marina mantiene proyectos que forman parte del Plan Nacional de Construcción Naval 2024-2030 el cual proyecta la fabricación de 32 embarcaciones. Entre ellas 12 patrullas costeras para vigilancia de litorales; 12 patrullas interceptoras para el combate al narcotráfico; un buque logístico; y siete dragas autopropulsadas para el mantenimiento de puertos estratégicos. Asimismo, con el propósito de fortalecer la defensa en profundidad del nuevo concepto operacional de la Armada de México, continúa la construcción de un buque multipropósito (MPV). En este ámbito, la Secretaría de Marina desempeña un papel fundamental mediante la operación de cinco astilleros navales, cuatro centros de reparación naval y seis grupos de apoyo de unidades a flote que permiten construir y mantener unidades en óptimas condiciones robusteciendo la capacidad de respuesta operativa de la Armada de México y con ello garantizar el mantenimiento del estado de derecho y la salvaguarda de la soberanía nacional. Cabe hacer mención que estas instalaciones navales que se encuentran distribuidas estratégicamente en el litoral del golfo de México y océano Pacifico, son una muestra de la capacidad productiva de la industria naval mexicana impulsando la generación de empleos, la especialización técnica, la innovación y la consolidación de las capacidades productivas del sector marítimo nacional. Los Astilleros de Marina, a lo largo de los años, han construido diversos tipos de buques para la investigación, la logística y la vigilancia marítima; en apoyo a las actividades científicas, económicas, tecnológicas y de seguridad, tanto para la Marina, como para industrias privadas, lo que destaca su experiencia. La Dirección General de Construcciones Navales (DIGECNSNAV) cuenta con personal de ingeniería naval con estudios de licenciatura y maestría en universidades del extranjero, así como diversas especialidades de ingenierías, para el diseño conceptual, preliminar, de detalle y de producción, para llevar a cabo los proyectos de construcción de las Unidades de Superficie requeridas por la Institución. Asimismo, con el propósito de fortalecer la defensa en profundidad del nuevo concepto operacional de la Armada de México, continúa la construcción de un buque multipropósito (MPV). En este ámbito, la Secretaría de Marina desempeña un papel fundamental mediante la operación de cinco astilleros navales, cuatro centros de reparación naval y seis grupos de apoyo de unidades a flote que permiten construir y mantener unidades en óptimas condiciones robusteciendo la capacidad de respuesta operativa de la Armada de México y con ello garantizar el mantenimiento del estado de derecho y la salvaguarda de la soberanía nacional. Cabe hacer mención que estas instalaciones navales que se encuentran distribuidas estratégicamente en el litoral del golfo de México y océano Pacifico, son una muestra de la capacidad productiva de la industria naval mexicana impulsando la generación de empleos, la especialización técnica, la innovación y la consolidación de las capacidades productivas del sector marítimo nacional. Los Astilleros de Marina, a lo largo de los años, han construido diversos tipos de buques para la investigación, la logística y la vigilancia marítima; en apoyo a las actividades científicas, económicas, tecnológicas y de seguridad, tanto para la Marina, como para industrias privadas, lo que destaca su experiencia.
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Redacción. – Se está criticando duramente a los F-35C del Cuerpo de Marines de EE. UU. por el aspecto oxidado sobre en la cubierta del portaaviones, por un video publicado en redes. Tras ser enviados al mar, los aviones muestran un desgaste bastante significativo Los revestimientos absorbentes de radar se fabrican tradicionalmente con materiales notoriamente sensibles a las condiciones ambientales. Si bien se sabe que se integraron avances significativos en la facilidad de mantenimiento de los materiales absorbentes de radar (RAM) en el diseño del F-35, las imágenes recientes del despliegue en la zona de operación del Comando Central (CENTCOM) del F-35C plantean posibles dudas sobre la facilidad de mantenimiento de los revestimientos del avión en el exigente entorno marítimo. Es necesario aclarar que este supuesto “óxido” no afecta la estructura ni las operaciones del avión. No se trata de corrosión estructural. El fuselaje está hecho de aluminio, titanio y compuestos de carbono, ninguno de los cuales se oxida. Las rayas marrones son oxidación superficial de partículas de ferrita de hierro en el material absorbente de radar (RAM) más exterior, causada por el aire salino, la humedad, el chorro del motor y las condiciones del portaaviones. Las evaluaciones oficiales de la Oficina Conjunta del Programa F-35 y Lockheed Martin confirman que el descoloramiento se limita a la superficie del recubrimiento y no compromete la integridad ni el rendimiento. La aeronave permanece completamente operativa. A diferencia de sus homólogos de la Fuerza Aérea, los aviones presentan manchas y vetas de color marrón rojizo en la mayor parte de su superficie superior, incluyendo el fuselaje central, las alas y la cola. De hecho, las aeronaves casi parecen estar oxidadas, algo que no es del todo inusual en la Armada, pero como suele ocurrir con el F-35, la realidad probablemente sea mucho más compleja. Las primeras imágenes del mal aspecto de algunos F-35C tras largos despliegues en alta mar empezaron a difundirse en 2021, a pesar de los esfuerzos de la Marina de EE. UU. por no mostrar abiertamente estos aviones. También conviene tener en cuenta que la resistencia del revestimiento del avión fue uno de los problemas que surgieron durante los preparativos para el primer despliegue operativo en portaaviones de la variante F-35C. Si bien el mantenimiento del delicado revestimiento de un avión furtivo es sencillo cuando se opera desde una base terrestre bien equipada, resulta más complejo cuando se deben realizar tareas de mantenimiento críticas en alta mar, donde es menos probable que se disponga de repuestos, expertos en mantenimiento y herramientas especializadas en cantidades significativas. Además, el espacio en un portaaviones es limitado y los talleres de mantenimiento de baja detectabilidad tradicionalmente han sido instalaciones especializadas bastante complejas. Las imágenes de esos F-35 se hicieron virales, especialmente en la abundante comunidad mundial de haters del F-35, hablando de «aviones oxidados» …erróneamente. Si bien el aspecto parecía grave, estas marcas no indicaban un daño estructural ni una pérdida completa del recubrimiento ni de su rendimiento furtivo. La decoloración se limitaba superficialmente al recubrimiento y no afectaba la estructura de la aeronave. Recordemos que la famosa pintura RAM, solo participa en una parte de la capacidad de absorción de ondas, y su deterioro participa en una reducción equivalente. Por su parte la Oficina del Programa Conjunto (JPO) del F-35 Lightning II desarrolló e introdujo un nuevo recubrimiento diseñado para reducir significativamente o eliminar la decoloración, mejorar la durabilidad y prolongar su vida útil. Durante unos años, este nuevo recubrimiento se ha ido aplicando a los F-35 en servicio como parte del mantenimiento rutinario, de forma similar a como se restauran los recubrimientos en los aviones comerciales y militares. Proporciona una mayor protección contra el desgaste operativo y forma parte de una serie más amplia de mejoras que iran aplicando conforme a los calendarios de mantenimiento.
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Redacción. – El Beechcraft T-6C Texan II es una de las columnas vertebrales de la aviación militar en México. Aunque se diseñó originalmente como una aeronave de entrenamiento avanzado para pilotos militares, la versión T-6C adquirida por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) incorpora mejoras clave que le permiten cumplir labores de interdicción aérea, patrullaje de fronteras y apoyo aéreo cercano (COIN – Contrainsurgencia) El T-6C no cuenta con armamento interno fijo (como cañones integrados en el fuselaje). En su lugar, dispone de seis puntos duros en las alas, lo que permite adaptar diferentes cargas según la misión operativa: 1. Ametralladoras en Contenedores (Gun Pods)Pods FN Herstal HMP400 / HMP250 que es la configuración más habitual del T-6C en la FAM e incluye contenedores alares equipados con una ametralladora pesada calibre .50 BMG (12.7 x 99 mm NATO) ofrecen un alto volumen de fuego contra blancos ligeros en tierra, vehículos no blindados y embarcaciones pequeñas. El FN HMP400 (Heavy Machine Gun Pod) desarrollado por la empresa belga FN Herstal es uno de los contenedores de armamento para aviación más extendidos en el mundo. Diseñado específicamente para aviones ligeros de ataque, helicópteros y turbohélices de entrenamiento táctico como el T-6C Texan II, proporciona una potencia de fuego considerable en misiones de apoyo cercano e interdicción. El contenedor está fabricado en materiales compuestos y aleaciones ligeras con una carcasa aerodinámica para minimizar el arrastre (drag) en las alas del T-6C. Cuenta con paneles de acceso rápido que permiten a los armeros reabastecer los 400 cartuchos o realizar mantenimiento sin necesidad de desmontar el pod del pilón. 2. Lanzadores de Cohetes No Guiados de 70 mm (2.75 pulgadas) donde se utilizan pods (como los LAU-68 o similares) capaces de alojar cohetes tipo Hydra de 70mm. Son utilizados para la neutralización de posiciones enemigas en tierra y apoyo a fuerzas de superficie en misiones de ataque ligero. 3. Bombas de propósito general y bombas de practica de caída libre Mk 81 (250 lb) y Mk 82 (500 lb): La aeronave está capacitada para transportar armamento convencional no guiado para misiones de bombardeo táctico, ya que para el entrenamiento operativo de las tripulaciones se emplean bombas de práctica (como las BDU-33). Es importante recordar que el armamento de practica permite a los pilotos de la FAM mantener entrenamiento en tácticas de tiro real y bombardeo sin los altos costos operativos de un jet de caza ya que el piloto puede simular este entrenamiento como si fuera un F-16 o un F-18. Lo que hace efectivo al T-6C Texan II no es solo la munición que carga, sino su capacidad para apuntarla con precisión para eso cuenta con sistemas de Gestión de Armamento (SMS): Integra una suite digital que permite al piloto seleccionar los puntos duros, calcular los puntos de impacto y gestionar el lanzamiento apoyándose con el HUD (Head-Up Display) y MFDs, las pantallas multifunción y el visor a la altura de los ojos permiten calcular soluciones de tiro en tiempo real tanto para cohetes como para ametralladoras. En el contexto estratégico de México, el armamento del T-6C Texan II está enfocado principalmente para la vigilancia e Intercepción aérea, así como el apoyo a la detección y neutralización de vuelos ilícitos en el espacio aéreo. Una segunda misión es el apoyo táctico a las fuerzas de tierra en coordinación con el Ejército Mexicano para proporcionar cobertura de fuego cercano en zonas de difícil acceso.
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Redacción. – El 27 de julio de 2026, se realizó la ceremonia conmemorativa al pase de revista de entrada de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, como parte de los festejos por el 80/o. aniversario de su creación. El evento fue presidido por el comandante del Ejército mexicano quien reconoció el origen y la trayectoria de esta emblemática unidad de Aerotropas del Ejército Mexicano. En el evento se conoció que la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército Mexicano, se compone de 2 mil 600 paracaidistas, “Esta gran brigada ha adoptado su doctrina en operaciones táctica y estratégicas al desarrollo de operaciones con grupos y pequeñas unidades integradas por hombres y mujeres altamente especializados para realizar operaciones de infiltración por aire, mar y tierra, colocándose así dentro de la élite de las fuerzas especiales a la altura de las circunstancias del actual contexto nacional e internacional que impone a México”, dijo Román Jacinto González comandante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas. En el Campo Militar Estratégico Conjunto 37-D en Santa Lucía; se llevó a cabo la ceremonia, donde el comandante de Ejército Mexicano, Héctor Ávila Alcocer también otorgó reconocimientos a las delegaciones extranjeras de Italia, República Dominicana y Colombia; y al personal que participó en el intercambio de alas en el estado Guerrero en un evento efectuado del 20 al 24 de julio pasado. Asimismo, se realizó la develación de la moneda conmemorativa a los 80 años de la Brigada de Fusileros Paracaidistas. La Brigada actualmente está compuesta de 2 jefes, 23 oficiales y 103 elementos de tropa. Román Jacinto hizo una reseña de la historia de la brigada. Fue el 1 de agosto de 1946 cuando se creó la compañía mínima de aerotropas integrada por quienes realizaron el curso de operaciones aerotransportadas en Estados Unidos de Norteamérica, estableciéndose en el Campo Militar Aéreo de Balbuena en la Ciudad de México, dependiendo de la Dirección de Aeronáutica Militar. Para el 15 de septiembre de 1946 los cielos del campo aéreo de Balbuena presenciaron el primer salto en masa en territorio nacional con paracaídas, acuñando el lema “Del cielo a la misión”. Para el 1 de enero de 1947 se consolidó la compañía mínima de aerotropas en Tacubaya iniciando una formación 100 por ciento entrenada por mexicanos, graduándose 121 aspirantes. El 1 de enero de 1969, es creada la Brigada de Fusileros Paracaidistas con un cuartel general, una compañía de cuartel general, así como el primero y segundo batallón de fusileros y el 1 de julio de 1974 se conformó el tercer batallón. En 1975 por primera vez una mujer realizó el curso de paracaidista. Posteriormente el 15 de diciembre de 2018 se dejó de considerar a la brigada como reservas de alto mando pasando a depender del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En diciembre de 2022, la Brigada fue reubicada del campo militar número 1 de la Ciudad de México, donde permaneció, hasta su traslado en 2022, al nuevo complejo Campo Militar Estratégico Conjunto 37-D en Santa Lucía. Actualmente, la brigada consta de un cuartel general, una compañía del cuartel general, tres compañías de fusileros de paracaidistas, una fuerza especial y un centro de adiestramiento. También considera una compañía de operaciones especiales aerotransportada, una compañía de asalto aerotransportada, una compañía de apoyo y de servicios. “Sepan ustedes de todos los que integramos esta brigada nos comprometemos día a día, para servir de manera profesional al grandioso pueblo de México apoyando la seguridad y salvaguarda del estado mexicano, y auxilio a la población civil en causa de desastres; esta nueva misión operativa y de adiestramiento, reitera el cumplimento de las misiones que se nos encomienden en un futuro por las nuevas generaciones de paracaidistas capaces y leales a la patria”, expresó.
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