MÉXICO AEROESPACIAL 
Por Gustavo Emiliano Fauez México no es solamente una potencia territorial continental. Es también una potencia marítima, logística, energética, costera y humanitaria. Su geografía lo proyecta simultáneamente hacia el Pacífico, el Golfo de México y el Mar Caribe, con una extensión litoral, una zona económica exclusiva, una infraestructura portuaria, una actividad pesquera, una red energética offshore y una exposición natural a fenómenos hidrometeorológicos que obligan a pensar la vigilancia del territorio desde una lógica mucho más amplia que la tradicional. En ese contexto, los satélites SAR en banda X —Synthetic Aperture Radar— representan una capacidad de enorme valor estratégico para México. No solamente por sus aplicaciones en defensa y seguridad, sino también por su utilidad directa en asistencia ante desastres naturales, protección de infraestructura crítica, monitoreo ambiental, apoyo a búsqueda y rescate, control marítimo y generación de inteligencia geoespacial. La principal ventaja de un satélite SAR es que no depende de las mismas condiciones que un sensor óptico. Mientras una cámara satelital tradicional necesita luz, visibilidad atmosférica y ausencia de nubosidad para producir imágenes útiles, un radar de apertura sintética emite su propia señal y analiza el eco que retorna desde la superficie. Esto le permite observar de día, de noche y bajo condiciones meteorológicas adversas. Para un país como México, esa diferencia no es técnica: es operacional. En temporada de huracanes, tormentas tropicales, lluvias extremas o incendios, la nubosidad, el humo, la oscuridad o la pérdida de visibilidad no son excepciones; son parte del escenario real. Precisamente cuando más se necesita información, muchos sensores convencionales pierden continuidad. SAR permite mantener capacidad de observación cuando otros medios se degradan o quedan temporalmente limitados. En seguridad y defensa, esta capacidad puede ser aplicada al monitoreo de embarcaciones no cooperativas, vigilancia de zonas marítimas extensas, detección de patrones anómalos, control de puertos, protección de infraestructura energética, supervisión de rutas costeras, apoyo a operaciones contra tráfico ilícito, pesca ilegal, contrabando y actividades que se desarrollan deliberadamente en condiciones de baja visibilidad. México tiene una particularidad estratégica: su seguridad no puede observarse desde un solo frente. El Pacífico, el Golfo de México, el Caribe, el Istmo, las zonas portuarias, las plataformas energéticas, las fronteras marítimas, las islas, las rutas comerciales y los corredores logísticos forman parte de un mismo tablero. En ese tablero, la ventaja ya no está únicamente en tener más plataformas, sino en poder observar de forma persistente, interpretar más rápido y responder antes. La dimensión dual use aparece con aún más fuerza cuando se incorpora la protección civil. Después de un huracán, una inundación, un sismo, un deslizamiento de ladera o un evento meteorológico extremo, la primera pregunta crítica no siempre es qué ocurrió, sino dónde ocurrió, qué zonas quedaron aisladas, qué caminos siguen operativos, qué puentes colapsaron, qué comunidades requieren asistencia urgente, qué infraestructura quedó comprometida y cómo priorizar los recursos disponibles. SAR puede aportar información de enorme valor en esa ventana crítica. Puede ayudar a mapear zonas inundadas, detectar cambios en el terreno, identificar afectaciones en infraestructura, monitorear deformaciones de superficie, apoyar la evaluación de daños y contribuir a que las autoridades civiles y militares actúen con mayor velocidad y precisión. Esto es especialmente relevante porque en México la respuesta ante desastres suele requerir coordinación entre múltiples actores: Protección Civil, Fuerzas Armadas, Guardia Nacional, autoridades estatales, municipios, operadores de infraestructura, puertos, aeropuertos, servicios de emergencia y organismos técnicos. En ese tipo de escenarios, el problema no es solamente obtener imágenes. El verdadero desafío es convertir la información en decisión. Por eso, el SAR no debe ser entendido como una herramienta aislada. Su mayor valor aparece cuando se integra dentro de una arquitectura multicapa: satélites SAR, sensores ópticos, radares costeros, AIS, VMS, drones, aeronaves, patrullas navales, centros de comando, bases de datos meteorológicas, información de protección civil y sistemas de análisis operacional. Una imagen SAR por sí sola informa. Una arquitectura integrada decide mejor. En el ámbito marítimo, esto permitiría correlacionar una detección satelital con tráfico AIS, comportamiento histórico, zonas de pesca, rutas conocidas, condiciones meteorológicas, alertas de inteligencia y disponibilidad de medios de respuesta. En protección civil, permitiría cruzar imágenes posteriores a un evento con mapas de riesgo, infraestructura crítica, rutas de evacuación, hospitales, refugios temporales y zonas pobladas. La diferencia entre observar y actuar está en la integración. México no necesita mirar esta capacidad únicamente como una tecnología de defensa. Debe verla como una infraestructura nacional de conocimiento situacional. La misma capa satelital que puede apoyar la vigilancia marítima puede servir también para evaluar daños después de un huracán. La misma capacidad que detecta cambios en una zona costera puede ayudar a planificar asistencia humanitaria. El mismo sistema que identifica patrones anómalos en el mar puede contribuir a proteger recursos naturales, instalaciones estratégicas y rutas logísticas. Esa es la lógica dual use: una inversión, múltiples dominios de aplicación. La tendencia global es clara. Las capacidades espaciales dejaron de ser una herramienta distante, reservada solo para grandes potencias o programas científicos de largo plazo. Hoy forman parte de la operación cotidiana de defensa, seguridad, gestión de riesgos, infraestructura, agricultura, ambiente y respuesta ante emergencias. Los países que integren primero estas capacidades dentro de sus arquitecturas nacionales tendrán una ventaja decisiva frente a los que sigan operando con información fragmentada. En el caso mexicano, el salto estratégico no consiste simplemente en adquirir imágenes satelitales. El verdadero salto consiste en construir una arquitectura capaz de recibirlas, procesarlas, correlacionarlas y distribuirlas de manera útil para quienes deben tomar decisiones en tiempo real. SAR en banda X puede ser una de las capas más importantes de esa arquitectura. No reemplaza a los sensores ópticos, a los radares terrestres, a los drones, a las aeronaves ni a los medios navales. Los complementa. Les da continuidad. Les permite operar con mayor inteligencia. Y, sobre todo, ayuda a reducir la distancia entre la detección y la respuesta. Para México, la pregunta ya no debería ser si esta tecnología tiene aplicaciones relevantes. La respuesta es evidente. La pregunta correcta es cómo integrarla de manera inteligente
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Redacción. – En días pasados, personal naval realizó un Ejercicio de Adiestramiento de Nivel Tres, en el que participaron los Buques de la Armada de México, adscritas al Sector Naval de Cabo San Lucas el cual se desarrolló en inmediaciones de Puerto Cortes, Baja California Sur. Durante este ejercicio de gran escala, se llevaron a cabo diversas maniobras tácticas navales orientadas a fortalecer la interoperabilidad, comunicaciones y el nivel de alistamiento operativo de las unidades participantes. Entre las actividades destacaron las maniobras de formación y navegación táctica, así como prácticas de tiro real desde los buques de la Armada de México empleando sus montajes de artillería, todo ello bajo estrictas medidas de seguridad y en apego a la normatividad vigente. Lo anterior, a fin de generar una respuesta inmediata y eficaz ante escenarios críticos, así como reforzar las operaciones destinadas al mantenimiento del Estado de derecho, garantizando la seguridad en las zonas marítimas y la protección de la soberanía nacional. En el ejercicio se usaron buques Patrulla Interceptora Clase Polaris que se utilizan para realizar operaciones de interdicción, búsqueda, rescate, salvamento y el combate a los ilícitos, con la finalidad de mantener el Estado de Derecho y salvaguardar la vida humana en las zonas marítimas mexicanas y cuentan con las siguientes características: Dimensiones: Eslora: 16.10 m; Calado: 0.90 m; Puntal: 2.70 m Desplazamiento: 18.70 Toneladas Capacidad de tripulación: 6 Elementos Pueden artillarse con una ametralladora pesada Browning M2 de calibre .50 en una torreta detrás del puente de mando. La Armada de México adquirió en el año 2000, aproximadamente 40 unidades Polaris I en Suecia. En 2002 se adquiere una licencia para construirlas en México, fabricando al menos ocho en el Astillero de Marina 3 (ASTIMAR 3) en Coatzacoalcos, Veracruz, con soporte técnico del fabricante sueco y transferencia de tecnología.
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Redacción. – La Secretaría de Marina mantiene una fuerza operativa de 79.204 elementos navales distribuidos estratégicamente en el Océano Pacífico, Golfo de México y Mar Caribe, así como en el interior del país, para garantizar presencia institucional, vigilancia y capacidad de respuesta en todo el territorio nacional. Este despliegue se respalda con 130 buques, 121 embarcaciones menores, 45 helicópteros, 47 aviones, 9 sistemas aéreos no tripulados, 99 drones y antidrones. Toda esta distribución regional permite mantener cobertura permanente. La Secretaría Marina realiza operaciones especiales y operaciones de inteligencia, integrando personal especializado, tecnología avanzada y capacidades de inteligencia operativa. Cuenta con una Unidad de Operaciones Especiales con un adiestramiento y equipamiento de alto perfil militar que incluye fuerzas especiales, comandos paracaidistas, buzos de combate, sistemas para eliminar artefactos explosivos, binomios caninos, esto permite realizar operaciones de alto impacto estratégico, destacando operaciones quirúrgicas donde se han obtenido aseguramientos sin efectuar ningún disparo. Por su parte, las operaciones de inteligencia se enfocan en la obtención, análisis y procesamiento de información, evidencia digital, imágenes satelitales, espectro radioeléctrico para apoyar a la toma de decisiones estratégicas. La integración de estas capacidades tanto de inteligencia como operaciones especiales permite realizar operaciones de alta precisión, vigilancia, reconocimiento e inteligencia, fortaleciendo la seguridad nacional y lo que ha dado lugar al aseguramiento y detención de objetivos de alto valor. En el ámbito marítimo se realizan operaciones marítimas focalizadas para preservar el Estado de Derecho en las zonas marinas mexicanas y combatir actividades ilícitas. Como resultado de estas acciones se ha logrado hasta la fecha el aseguramiento de 71.4 toneladas de cocaína, donde destacan nueve aseguramientos en las últimas ocho semanas 77 embarcaciones, de las cuales tres son de bajo perfil, así como 149 mil 171 litros de combustible y 249 detenidos de diferentes nacionalidades, entre ellos 96 extranjeros. Estos resultados derivan del empleo coordinado de medios navales, aéreos y de vigilancia marítima, fortalecidos mediante la coordinación interinstitucional y la coordinación internacional. Con ello debilitamos las capacidades logísticas y financieras de la delincuencia organizada, mantenemos presencia y control permanente en nuestros mares y negamos a hacer uso de nuestras zonas marinas a la delincuencia organizada, evitando que la droga llegue a los jóvenes. Como resultado de estas acciones, en la actual administración se han asegurado en puertos y aeropuertos 2.1 toneladas de cocaína, más de 9 toneladas de marihuana, 3.3 toneladas de metanfetamina y más de 332 toneladas de sustancias químicas usadas como precursores para la producción de drogas sintéticas y de uso dual. Para ello, actualmente se mantiene presencia operativa en todos los puertos y algunos aeropuertos del país, con nueve unidades de protección aeroportuaria y 22 unidades navales de protección portuaria, con un despliegue de 3.834 elementos. Al mismo tiempo está desarrollando mayores y mejores capacidades operativas, entre las que destacan la fabricación de drones en nuestros Centros de Desarrollo Tecnológico, antidrones y radios desarrollados por la Secretaría Marina, así como vehículos blindados fabricados en nuestras instalaciones, adquisición de unidades de ala fija y ala móvil y construcción de buques en los astilleros nacionales, lo que nos va a permitir agregar una dimensión vertical a las operaciones en el espacio aéreo marítimo con aeronaves no tripuladas de largo alcance que complementan los actuales aviones de patrulla marítima. Además del desarrollo de buques multipropósito para proyección de la Fuerza Naval en profundidad hasta las 500 millas, que es nuestra responsabilidad de búsqueda y rescate. Con estas capacidades se lograra la presencia y control de nuestras zonas marinas para resguardar la soberanía nacional.
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Redacción. – La empresa italiana Leonardo ha anunciado que la Escuela Internacional de Pilotos de Pruebas de Canadá (ITPS Canada) ha encargado el M-346T Block 20 como su nuevo avión de entrenamiento a reacción. ITPS Canada ofrece tanto entrenamiento de pruebas de vuelo (junto con la Escuela Internacional de Pilotos de Pruebas) como entrenamiento táctico militar avanzado, y el M-346 está diseñado para apoyar este último. La compañía afirmó que el nuevo simulador apoyará la expansión del entrenamiento de pilotos de cazas tácticos de la OTAN y sus aliados en su Centro Internacional de Entrenamiento Táctico (ITTC) en North Bay, Ontario. Se han encargado un total de seis M-346, con opción a adquirir seis más, y se espera que entren en servicio en 2029. Aunque no se ha revelado el valor del contrato, es probable que el contrato también incluya el Sistema de Entrenamiento Terrestre (GBTS) como parte del Sistema de Entrenamiento Integrado M-346. En octubre de 2025, Dave Lohse, director ejecutivo de ITPS, realizó una evaluación del avión de entrenamiento avanzado Leonardo M-346 en el Aeropuerto Internacional de Ottawa. Esto coincidió con el período en que el M-346 se encontraba en Norteamérica como parte de una gira de exhibición del programa UJTS (Sistema de Entrenamiento de Pilotos a Reacción para Estudiantes de la Armada de los Estados Unidos). «El M-346 es un avión de entrenamiento avanzado excepcionalmente capaz que se ajusta perfectamente a los requisitos operativos del entrenamiento de pilotos de caza modernos», declaró Lohse tras el vuelo de evaluación. «El rendimiento de la aeronave, su sistema digital de control de vuelo y su avanzada arquitectura de entrenamiento la convierten en una plataforma ideal para respaldar la siguiente fase de crecimiento del Centro Internacional de Entrenamiento Táctico». Stefano Bortoli, director general de la División Aeronáutica de Leonardo, destacó la notable evolución y el éxito comercial del M-346. La aeronave ya está en servicio en siete países, y otros dos están a la espera de la entrega de la suya. Leonardo añadió que la flota mundial ha superado las 160 000 horas de vuelo, con más de 160 aeronaves vendidas hasta la fecha. El avión también ha sido considerado una plataforma ideal para el entrenamiento de pilotos destinados tanto a cazas de quinta generación, como el F-35 Lightning II, como a los de sexta generación, como el caza tripulado del Programa Aéreo de Combate Global (GCAP). Leonardo anunció en el Salón Aeronáutico Internacional de Farnborough 2024 el lanzamiento de un paquete integral de mejora de capacidades para el M-346. Esta importante actualización llega cuando la flota de M-346 superó las 100.000 horas de vuelo y los diez años de servicio. Tanto el avión de entrenamiento M-346 AJT (Advanced Jet Trainer) como las variantes de caza M-346 LFFA (Light Fighter Family of Aircraft) se beneficiarán de estas mejoras para una amplia gama de aplicaciones, lo que implica un margen significativo para futuros desarrollos. Leonardo indicó que las denominaciones «M-346 T Block 20» y «M-346 F Block 20» corresponden al nuevo estándar de ambas aeronaves. La cabina estándar del Bloque 20 se renovará por completo e incluirá dos pantallas de gran formato (LAD), una por asiento, que reemplazarán a las seis pantallas multifuncionales (MFD) existentes, además de una pantalla de visualización frontal (HUD) de perfil bajo. Estas se combinarán con una nueva grabadora digital de vídeo y datos y una nueva pantalla de realidad aumentada montada en el casco (HMD). El M-346 Block 20 también cuenta con nuevos sistemas de navegación, gestión de armamento y gestión de vuelo, así como de un transpondedor IFF (Identificación Amigo o Enemigo). Específicamente para la variante M-346 F, las mejoras adicionales de capacidad crítica incluyen un radar AESA (Active Electronically Scanned Array) con capacidad de control de tiro, la integración de nuevas armas para misiones aire-aire y aire-tierra, además de un enlace de datos para misiles integrado.
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Redacción. – El Escuadrón Aéreo 304 (EA 304) es una unidad de ala rotativa de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), actualmente desplegada en el Grupo de Base Aérea 12 en Tulum, Quintana Roo, integrado al Sexto Grupo Aéreo, su objetivo principal incluye misiones de reconocimiento, transporte, evacuación aeromédica y seguridad. El EA 304 paso revista de entrada el 1/o de diciembre de 2018, opera helicópteros bimotores utilitarios y de reconocimiento Agusta Westland AW109SP. Brindando apoyo logístico, táctico y de seguridad. En particular, sus capacidades se utilizan para operaciones estratégicas en la región sureste, incluyendo la vigilancia de la ruta del Tren Maya. Este escuadrón aéreo de ala rotativa está clasificado como un Escuadrón Aéreo de Reconocimiento y Enlace, para el cumplimiento de misiones de reconocimiento visual, búsqueda, rescate y evacuación, enlace y transporte de mandos. El pasado 30 de enero de 2023, el entonces secretario de la Defensa Nacional (Defensa) detalló que, para la seguridad de la ruta del Tren Maya, por parte del personal de la Guardia Nacional, se crearon “batallones de seguridad ferroviaria” y, aunque ya se tiene la “Guardia Batallón Turístico”, se creará otra unidad para la seguridad en las zonas arqueológicas. Señaló también que la Fuerza Aérea Mexicana participará con cinco helicópteros para seguridad en toda la ruta. “Estos helicópteros estarán en bases aéreas, en Palenque, en Chetumal, en Tulum y en Mérida. De tal forma que todo el sistema de seguridad por tierra y aire serán aproximadamente cinco mil elementos que generarán estas condiciones de seguridad a todo el sistema y a los usuarios del Tren Maya”, informó. Los helicópteros que se desplegaron para realizar trabajos de seguridad aérea de la ruta de 1,554 kilómetros del Tren Maya fueron los Agusta Westland AW109 SP, del Escuadrón Aéreo 304. Siete de estos helicópteros llegaron nuevos a México en el 2013, con la finalidad de apoyar en las actividades de transporte del presidente de México, siendo integrados cinco en la entonces Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales (CGTAP), uno en la secretaria de Marina y el ultimo en la Comisión Nacional del Agua. En abril de 2019, el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) inició un proceso de enajenación de 72 aeronaves pertenecientes a diversas dependencias del gobierno federal que fueran susceptibles de ponerse a la venta, considerando estos helicópteros como factibles para venta, aunque se intentó su venta en cuatro subastas estas no tuvieron ofertas. Por lo que se decidió reintegrarlas al servicio en el 6/o. Grupo. Aéreo. El helicóptero Agusta Westland AW109 SP tiene una autonomía de vuelo de dos horas y 40 minutos con hasta seis pasajeros a bordo, mientras que su motor bimotor amplía las opciones de los pilotos al planificar rutas sobre áreas urbanizadas, además de ofrecer amplios márgenes de seguridad para volando dentro y fuera de sitios de aterrizaje confinados. El helicóptero cuenta con una cabina de cristal de última generación con piloto automático digital de cuatro ejes para reducir la carga de trabajo del piloto y aumentar la percepción de la situación. La certificación de rendimiento de categoría A Clase 1 garantiza un vuelo seguro hacia y desde zonas congestionadas, como centros urbanos, incluso en caso de fallo de un motor. La versión A109 SP representa la última línea del desarrollo A109 bajo el nombre de Agusta Westland. Ahora es suministrado por Leonardo, ya que la empresa Agusta Westland fue absorbida en una sola entidad por su propietario Finmeccanica en abril de 2016, este último cambió su nombre a Leonardo.
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