MÉXICO AEROESPACIAL 
Como parte de las actividades que se realizaron para el desfile del 111 aniversario de la Revolución Mexicana este 20 de noviembre de 2021, la Fuerza Aérea mexicana sobrevoló el cielo de la Ciudad de México con tres escuadrillas de aeronaves las primera compuesta por seis aviones PC-7 acompañados de tres aviones T-6C Texan II que sobrevolaron el Zócalo soltando humo de colores simulando la bandera de México. La segunda escuadrilla se compuso de tres aviones PT-17 Stearman institucionales de la Escuela Militar de Aviación, esto es aeronaves que ya no se encuentran operativas, pero continúan en funcionamiento para emplearse en distintas ceremonias y ocasiones especiales, siendo uno de estos aviones el que realizo un simulacro del primer combate aeronaval realizado en el puerto de Topolobampo en 2014 en plena revolución. La tercera escuadrilla y con la que se cerró el desfile militar estaba compuesta por tres helicópteros Cougar que llevaban cada uno una bandera, la del desfile militar, la del Ejército constitucionalista, y la México que cerraba la formación. En esta ocasión volaron 15 aeronaves, en un en un primer pase volaron sobre el Zócalo de la Ciudad de México la escuadrilla conformada por aeronaves T-6C y PC 7 que llevaban humo de colores, un segundo pase se realizo con una escuadrilla de tres aviones Stearman. En dicho acto el Presidente de México otorgó la condecoración Mérito Militar en grado de orden y la medalla a la honestidad a los titulares de las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, como ejemplo de compromiso con el país. De igual forma, se llevó a cabo la imposición de 73 ascensos a integrantes del Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Guardia Nacional, quienes atendiendo a su actitud profesional, buena conducta, salud y capacidad física, se hicieron acreedores a una nueva jerarquía; además, se otorgaron 5 condecoraciones por mérito deportivo, a militares que obtuvieron primeros lugares en los juegos olímpicos “Tokio 2020” y 67 de perseverancia, para premiar los servicios ininterrumpidos dentro de las Fuerzas Armadas. Al término del evento, el General de División Diplomado de Estado Mayor Juan Arturo Cordero Gómez, comandante de la columna del desfile, rindió el parte al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Mexicanas, destacando que participaron 6,719 efectivos, 2,052 caballos, 71 vehículos, 15 aeronaves y 4 bandas de música infantiles, concluyendo sin novedad.
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Por: Santiago A Flores Sobre el Legado del Escuadrón Aéreo de Pelea 201 de la Fuerza Aérea Mexicana, este forma parte de una época de la Fuerza Aérea Mexicana, que no ha sido debidamente difundida. El público conoce esta historia a raíz de que submarinos alemanes atacaron y hundieron barcos mexicanos, a los que México reaccionó declarando el estado de guerra contra las naciones del Eje (Japón. Alemania y Italia) enviando posteriormente al Escuadrón Aéreo 201, al teatro de operaciones del Pacifico para ayudar en la liberación de las Islas Filipinas. Pero hay más historia detrás, primero la política exterior mexicana ya había tenido choques con la política exterior de las naciones del eje desde 1930, incluyendo la participación de México en la guerra civil española. Segundo existía una guerra de propaganda espionaje e infiltración en México por parte de las naciones de Eje, tratando de mantener a México fuera del conflicto con una neutralidad a favor de ellos y negar a los Estados Unidos el beneficio de tener a México como aliado. Tercero; México ya había sido víctima de la incautación de barcos petroleros que necesitaba, para poder vender y mover su producto petrolero, que se consideraba crítico para seguir pagando la deudas de la expropiación petrolera de 1938. Cuarto para cuando México declara el estado de guerra, voluntarios mexicanos y de descendencia europea se estaban enlistando en las fuerza armadas de esos países para pelear. Ahora a lo que se refiere a la aviación militar mexicana, esta época fue de una modernización acelerada, donde varios pilotos militares que formarían parte del 201, empezaron sus carreras volando aviones biplanos de propósito general (Vought/Azcarate Corsarios) y ahora se encontraban volando lo último de la tecnología de esa época. (P-47 y P-51). Nos olvidamos a los que se quedaron atrás, los que protegieron las costas mexicanas de los submarinos alemanes y japoneses, ellos fueron los primeros en atacar blancos no identificados, fueron estos pilotos, volando aviones en una función para la que no estaban hechos, volar horas y horas sobre las costas sin contar con los equipos de sobrevivencia si caían al mar. Con el programa de Lend Lease, (Préstamo y Arriendo) se usaron aviones de entrenamiento avanzado como los AT-6, como aviones de patrulla en las costas mexicanas. El programa de Préstamo y Arriendo permitió México tener todo tipo de aviones que nunca había tenido, desde aviones de entrenamiento con un cambio en las doctrinas de entrenamiento de la Escuela Militar de Aviación, hasta los aviones bimotores de transporte y reconocimiento. A partir de ahí inicia la colaboración y el entrenamiento del personal de la aviación militar mexicana en varias instalaciones norteamericanas, hasta hubo un escuadrón de bombardeo en picada (Grupo Aéreo Mexicano) en la base aeronaval de North Island San Diego, recibiendo entrenamiento y ayudando a entrenar a los escuadrones aeronavales que partieron a la zona del conflicto. También en esta época se ven cambios muy importantes, desapareciendo los regimientos aéreos remplazados por los grupos de escuadrones aéreos, en 1943 el Departamento de Aeronáutica y se convierte en una arma y después en la Fuerza Aérea Mexicana en 1944 y en ese mismo año se forma el Grupo de perfeccionamiento de Aeronáutica (GPA) que inicia su adiestramiento en bases norteamericanas, para consolidar un escuadrón aéreo tipo norteamericano con todo sus diferentes secciones desde el cartero hasta el piloto. También no debemos olvidar el personal del Grupo de Reemplazos de la FAEM que estaban entrenando cuando la guerra termino, mucho siguieron sus carreras en la aviación militar o la civil contribuyendo con sus conocimientos adquiridos. El Legado del Escuadrón Aéreo de Pelea 201 (1942-1945), fue la joya de la corona de la historia de la fuerza aérea, la prueba final, donde los pilotos y personal de la fuerza aérea lograron muchas cosas con sacrificios, demostraron su valor y esa experiencia seria transmitida a las futuras generaciones de personal de la Fuerza Aérea Mexicana. Queremos agradecer a Santiago Flores por su aportación, el está preparando un libro que presentara todos estos aspectos desconocidos de esta época de la historia de la aviación militar, esperando levantar la curiosidad, de la gente para abrir la puerta para que otros aficionados o historiadores continúen investigando mas sobre esta interesante época.
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Por: José Antonio Quevedo El pasado 2 de mayo se cumplió el “LXXIII Aniversario del Izamiento del Lábaro Patrio en las Filipinas y Conmemoración del Fallecimiento de los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, Escuadrón 201 en 1945.” Para lo cual se realizo una sencilla ceremonia en el monumento a la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM) en el bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Con casi todos sus miembros extintos, ya que solo queda un puñado de ellos de avanzada edad, está en las nuevas generaciones tomar la estafeta y preservar y honrar su recuerdo. El legado del Escuadrón 201, está presente en nuestras vidas ya sea por tema de conversación, videos, películas y artículos periodísticos, hasta el pasar por su calles que llevan su nombre, en la CDMX existe una estación de metro “Escuadrón 201”. También había un mal chiste que se contaba cuando estaba en la escuela primaria en donde en la guerra los soldados que operaban la antiaérea iban derribando aviones de todas nacionalidades, y de pronto paraban y decían…. Ahh ese es mexicano, déjalo se cae solo ¡en clara referencia al 201, a pesar de lo malo y poco patriota del chiste este tenía una gran verdad implícita, México había participado en la gran guerra. Así es México participo en la Segunda Guerra Mundial, el motivo para que México entrara abiertamente a la Segunda Guerra Mundial se presento a las 23:55 horas del 13 de mayo de 1942, cuando frente a las costas de Miami, Florida, el barco tanque petrolero mexicano Potrero del Llano, fue torpedeado y hundido por un submarino. El torpedo hizo impacto en un costado de la nave partiendo el barco en dos; 14 marinos perecieron. Años después se comprobó que el agresor fue un submarino alemán U2. Posteriormente enviaría un escuadrón aéreo, compuesto por 300 mexicanos que se unían a las naciones aliadas en contra del nazismo y sus aliados. Al principio de la guerra, los submarinos alemanes en el Golfo de México y la poderosa flota japonesa en el Pacifico eran una amenaza real para México. Por ejemplo, el plan del Estado Mayor japonés tenía contemplado conquistar el sudeste asiático en cinco meses y lo consiguió solo en tres. Los japoneses podían aprovechar el área más desguarnecida y que hace frontera con Estados Unidos, Baja California, prácticamente despoblada, y a través de la cual podían incursionar al norte; San Diego se había convertido en un centro naval y aéreo de máxima importancia para los norteamericanos. Un ataque contundente a ese puerto hubiera hecho palidecer las pérdidas que sufrieron en Pearl Harbor. De ahí que el presidente Ávila Camacho estableciera como prioridad la defensa de México. Una vez que se organizo la defensa del territorio, se comenzó a pensar en una participación activa en el conflicto. El Presidente Ávila Camacho y su Estado Mayor decidieron que una unidad aérea seria lo mas optimo, podría provocar grandes daños y reducir las pérdidas en vidas de mexicanos en el frente, además mostró a los aliados de las Naciones Unidas la voluntad del país para contribuir decididamente en el esfuerzo bélico y así, al terminar la guerra, México tendría derecho a participar como país victorioso en la construcción de un nuevo orden mundial. Al iniciar 1945 nadie podía conocer cuál sería el desenlace del conflicto, solo se podía suponer que la invasión al Japón sería muy cruenta y costosa en vidas humanas, así que la unidad desembarcó el 1° de mayo de 1945 y quedó establecida en los fuertes Stotsenburg y Porac, en el campo aéreo Clark, realizando el adiestramiento avanzado de combate en tierra y en vuelo, durante el mes de mayo, los pilotos del Escuadrón 201 recibieron adiestramiento de familiarización en el teatro de operaciones y llevaron a cabo varias misiones de entrenamiento. Sus aviones eran los mejores y más potentes de la época, los P-47D Thunderbolt. Del 4 de junio al 4 de julio de 1945, el Escuadrón 201 condujo 53 misiones de combate apoyando a las fuerzas terrestres aliadas. Participaron activamente en los bombardeos de Luzón y Formosa, hoy Taiwán. De estas misiones, 45 fueron efectivas, con un alto porcentaje de impactos en el área del blanco, sumando un total de 1,290 horas de vuelo. Las operaciones del Escuadrón Aéreo 201 fueron en su mayoría misiones de apoyo a fuerzas de tierra a bordo de aviones “Thunderbolt”, aunque también realizaron algunas misiones de barrido aéreo, de interdicción y de escolta de convoy naval. La unidad también voló misiones de adiestramiento y traslado de aeronaves en zona de combate. No se realizaron combates aéreos, porque simplemente la superioridad aérea estaba ganada en la zona. Los esfuerzos del Escuadrón 201 se vieron interrumpidos por el lanzamiento de las dos bombas atómicas los días 6 y 9 de agosto de 1945. Para algunos de sus miembros, como Genaro Romero, fue motivo de alegría, pues el día de regresar sano y salvo a casa se acercaba; en cambio para el general Julio Cal y Mayor las bombas atómicas minimizaron los logros mexicanos en el frente oriental. Los aviadores mexicanos que dieron su vida por México en esta empresa fueron: el Subteniente Piloto Aviador Fausto Vega Santander (1° de junio de 1945); el Teniente Piloto Aviador José Espinoza Fuentes (5 de junio de 1945); el Teniente Piloto Aviador Héctor Espinoza Galván (19 de julio de 1945); el Subteniente Piloto Aviador Mario López Portillo (21 de julio de 1945); el Capitán Piloto Aviador Pablo Rivas Martínez (6 de agosto de 1945). El 26 de agosto de 1945, el Escuadrón 201 efectuó su última misión. Después de combatir valerosamente, el Escuadrón 201 fue trasladado en reserva a Okinawa. El Escuadrón 201 contribuyo a darle lustre a la aviación militar mexicana, y la actuación de su personal en las Filipinas fue seguida con admiración en todo el país. Hasta la fecha el Escuadrón 201, Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, ha sido la única unidad militar mexicana en participar en un conflicto fuera de México.
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Por Mariano García. Fotos: Larry Tart, N.S.A y M. Faber. Es en los cielos de la Armenia Soviética donde se desarrolla un drama insospechado, la PVO (Protivo Vozdushnaya Oborona) o la defensa antiaérea soviética ha detectado un intruso en su espacio aéreo, nadie sabe qué es o a dónde va, sin embargo de inmediato se le asigna seguimiento por parte de uno de los mejores especialistas de radar y se lanza la alarma aérea. Conforme el objetivo se mueve, los especialistas de radar dibujan su paso por un pizarrón. El oficial a cargo entra en la sala de comando y mira detenidamente el progreso del enemigo, se trata del Mayor Kulikov, quien tiene en su haber 2 derribos alemanes y una vasta experiencia en operaciones de defensa aérea. Le preocupa este avión, no parece estarse escondiendo ni evadiendo sus radares, la situación no tiene mucho sentido, el intruso parece no preocuparse por su cercanía al espacio aéreo de la URSS. Después de hacer un par de preguntas y ver la situación en el mapa no lo piensa mucho, por costumbre voltea a su alrededor, ve a todos sus especialistas trabajando en sus puestos y les recuerda la regla de oro: “interceptar al objetivo a máxima distancia” Kulikov da la orden de que los aviones caza se preparen para interceptar. Un Capitán de nombre Rumanyuta hace los cálculos de vectoreo correspondientes y voltea a ver a su Mayor, le da un gesto de aprobación con la cabeza, Kulikov levanta su teléfono y pasa su orden: “201, despegue en pareja”, La respuesta del piloto le enfurece “hay una tormenta de arena en la base, despegue imposible” el Mayor azota el teléfono y levanta otro conectado a la base de Erevan, repite su orden, “582, despegue en pareja” sin respuesta escucha el lejano rugido de los motores por su auricular, siete minutos después recibe notificación de que 201 ya ha podido despegar desde Leninakan, no hace falta decírselo, él también escucha los motores a plena potencia. La situación le comienza a agradar, le tranquiliza tener esos 4 Mig 17 del 25 Regimiento de caza, que el colectivo le ha puesto en su poder para mantener a raya a los enemigos de la patria y alla van, trepando al cielo hechos unas fieras cuatro jóvenes pilotos que una hora antes hablaban sobre el aburrimiento del Cáucaso, donde la rutina es medicina de cordura contra el inclemente sol y el polvo. La tarea es sencilla y los pilotos lo saben: vigilar una frontera que está lejos de ser un frente caliente de la URSS como lo es Europa central o el lejano oriente. La llamada de alerta les pilla por uno más de los ejercicios de preparación, sin embargo los pilotos son rápidamente alertados y despachados a sus Mig-17, se mueven rápido y forman una coreografía perfecta, han navegado a la perfección y ahora dibujan una formación abierta en diamante que cubre diferentes alturas y cazan como si se tratara de una manada de lobos que remontan y ganan altura frenéticamente en busca de la presa. Su líder, el Teniente V.V Loptakov cuenta con 3 años de servicio, de acuerdo a los reportes de inteligencia, es probable que él sea el jefe del regimiento, su avión se identifica como 201, está molesto pues una inoportuna tormenta de arena no le permitió despegar a tiempo y va retrasado a la casería, pero ya ha remontado y por ahora se comunica constantemente con el control de tierra que lo bombardea con cuestionamientos de su vuelo, Loptakov piensa que aquí hay una oportunidad de destacar y obtener ese preciado puesto en un regimiento de caza en Berlín o tal vez Checoslovaquia, por ahora alcanza a los Mig que iban en avanzada. (201) Ascendiendo a máxima velocidad. ¿Cuál es tu altitud? (583) Te escucho excelente, altitud 10000 mts…enterado. (582) Tomando curso 330, altitud 8000. (218) ¡Puedo ver la frontera! Mi altitud el 10000, mi curso es 200, tomo curso 180. Los cuatro aviones atraviesan las nubes, en busca del objetivo, toman rumbo 180, los 8 ojos buscan en dirección sur por su objetivo que pese a lo que el control de tierra diga, no se ve. Loptakov se ha tomado un poco de libertad y ha subido su escuadrilla mil metros más de lo que se le indicó para tener una ventaja táctica y ahora que no encuentran al “punto”, se arrepiente y piensa en cambiar de estrategia, pero esta es la URSS de post guerra y ningún piloto que quiera subir en la burocrática cadena de mano debe contradecir la voluntad de la madre patria que en éste particular caso se expresa atreves de las incuestionables órdenes del soldado de primera clase operador de radar Borshenko, que esta cómodamente sentado frente a su pantalla de radar y un pizarrón donde meticulosamente marca el avance del intruso y que no toma en consideración, ni por accidente, lo delicado de la situación que se desarrolla a 10 kilómetros por sobre su cabeza, o sea, el ir encaramado dentro del incómodo Mig-17, a 500 km por hora, en formación con otros 3 aviones, todos con las armas listas y por si pudiera ponerse más difícil la situación, todos con la adrenalina a tope, mientras deben buscar, nadie sabe qué. Los migs finalmente encuentran a su presa, la visibilidad de 15ª 20 Km, no actúa a favor del intruso y la ametrallan uno a la vez, es un blanco fácil, lento y gordo, le atacan con sus cañones de 23 mm que causan una cantidad enrome de daños, apuntan a los motores, al cuerpo y largueros de las alas, el cañoneo es a corta distancia y letal. Casi de inmediato surgen llamas que se confunden con la cola anaranjada del mismo. La situación no dura mucho y el avión comienza a perder altitud envuelto en llamas y dejando un siniestro rastro en el cielo armenio. Los pilotos toman turnos entre pasadas y se posicionan al lado del avión, mientras sus camaradas,
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Por: José Antonio Quevedo Recuerdo que recién había entrado a la escuela vocacional, el 10 de octubre de 1986, ocurrió un terremoto de 7.5 grados en la Ciudad de San Salvador, en Centroamérica este desastre tuvo un efecto mediático inmediato en los medios de comunicación mexicanos por el recuerdo, todavía fresco, del terremoto de 1985 en la Ciudad de México. Viendo el noticiero “24 Horas” en la noche de ese día, uno de los reporteros reseñaba la llegada del primer avión con ayuda internacional a ese país. Se trataba de uno de los Boeing 727-100 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), cierta emoción me invadió al ver por la televisión, las maniobras de aparcamiento de la aeronave que pasaba por enfrente de la cámara con las letras “FUERZA AÉREA MEXICANA”, y el conocido rayo azul en el fuselaje, como siempre los mexicanos reaccionaban ante la tragedia de otro pueblo amigo y prestaba su ayuda de manera inmediata a través de los aviones Boeing 727-100 de la Fuerza Aérea. Aunque en agosto de 2016 en el Espectáculo Aéreo, se anuncio la despedida oficial de este avión de la FAM realizando una última pasada sobre los miles de asistentes escoltado por tres interceptores F-5E/F, siendo la última vez que se le vería volar en público con los colores de la FAM. A pesar de eso faltaba todavía la ceremonia de retiro oficial, esta se efectuó el 22 de febrero de 2017, en la Base Aérea Militar N° 1 en donde el relevo fue tomado por los modernos Boeing 737-800 en la plantilla orgánica del Escuadrón Aéreo 502. Con su peculiar línea de tres motores, el Boeing 727 marcó toda una etapa en la aviación mexicana, con los colores de la extinta aerolínea “Mexicana”, recorrió incansablemente los cielos de México, Centroamérica, el Caribe y los Estados Unidos. A mediados de los años ochenta la flota del Boeing 727 de “Mexicana” era la más grande fuera de los Estados Unidos. Esta etapa invariablemente se reflejaría en la aviación militar que utilizaría esta extraordinaria aeronave, para realizar misiones de transporte logístico con la Fuerza Aérea Mexicana. La elección de este equipo no fue casual, ya que sus características físicas lo hacían una maquina muy rentable y peculiar, ofrecía una configuración optima para las necesidades de transporte de la FAM ya sea de carga o de personal, así también la posición de su planta motriz compuesta por tres turborreactores, con los cuales alcanza una velocidad de hasta 980 Km./h, ofrecían seguridad dentro de las condiciones de los aeropuertos mexicanos. Otra característica notable fueron los 32º de abatimiento de su ala, con los cuales se hacía muy fácil aterrizar y frenar en pistas cortas, su particular empenaje o timón de dirección lo convirtieron en un avión muy estable y maniobrable, la accesibilidad a su interior es ideal para el transporte de tropas y material por su tercera puerta debajo del empenaje. El primer Boeing 727-100 para la FAM se recibió el 22 de junio de 1981 y conforme fueron llegando comenzaron a ser pintados de acuerdo a la decoración tradicional de los transportes de la FAM el fuselaje en color blanco con una línea azul en el medio rematando hacia la cabina para dar la apariencia de un rayo, siendo matriculados con los numerales 10501 a 10505. Es así como la FAM se equipó con cinco aviones Boeing 727-100 que fueron propiedad de la Compañía Mexicana de Aviación; otros dos Boeing 727-51 con tanques de largo alcance operaron como transportes presidenciales; estos se bautizaron como “Quetzaltcoatl “I y II (Voz en Náhuatl que quiere decir, Serpiente Emplumada). Este fue el inicio de una de las más grandes flotas militares de aviones Boeing 727 de Latinoamérica y que en 1981 protagonizaron para el libro de récords, la formación de aviones de este tipo más grande del mundo, al volar en formación cerrada 7 aviones 727 y un avión Boeing 737, teniendo como líder de la formación al General Carlos Mendívil. El 16 de septiembre de 1981 los cinco Boeing 727-100 del Escuadrón de Transportes de la FAM, los dos Boeing 727-100 al servicio del Presidente de México y el B-737-100 al servicio de la Secretaria de la Defensa Nacional, volaron sobre la Ciudad de México en una espectacular formación. El 1 de marzo de 1983 las aeronaves Boeing 727 se integraron al Escuadrón Aéreo de Transporte Logístico, que causo alta con esa fecha. Durante más de 25 años los Boeing 727-100 representaron una parte importantísima de la flota de transportes pesados participando en casi todas las operaciones de ayuda a la población en México y otros países. En el año 2007 todavía volaban con la FAM 4 aviones del la serie 100. El último Boeing 727 matricula 3504, corresponde al tipo 727-14F con número de serie 18909, fue convertido a mediados de los años noventa en carguero, y cuenta con una puerta lateral para tal efecto en el fuselaje, durante el 2011 recibió mantenimiento mayor así como un nuevo esquema en color gris, por lo que la fecha continua en operación. En el año 2001 de nueva cuenta la Compañía Mexicana de Aviación al sustituir su flota por equipo Airbus, inicia la desincorporación de su equipo Boeing 727-200, y dada la experiencia de la aviación militar mexicana con este equipo se decide la incorporaron de tres aviones Boeing 727-264 Advanced estos aviones se entregaron por parte de Mexicana en un esquema en color gris con las matriculas 3505, 3506 y 3507. En el año de 2008 el Escuadrón Aéreo 302, que concentraba los transportes pesados (C-130 y Boeing 727) cedió los aviones Boeing 727 al Escuadrón Aéreo 502, que ahora concentraría exclusivamente las operaciones de estos aviones en la Base Aérea Militar N° 1. El 7 de noviembre de 2009 el huracán “Ida” sorprendió a todo el pueblo salvadoreño. En una sola noche fallecieron más de 130 personas, quedando también de manera casi instantánea al menos 7,000 damnificados. Pueblos enteros quedaron sepultados por el barro, incomunicados por
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Avión de los Juegos Panamericanos 2011 Un avión Boeing 727-200 de la Fuerza Aérea Mexicana que se bautizó con el nombre «Avión de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011», fue designado para representar a las fuerzas armadas en los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de Guadalajara 2011, que se realizaron del 14 al 30 de octubre y del 12 al 20 de noviembre, respectivamente. El sábado 1° de octubre la Fuerza Aérea Mexicana cumplió con el tradicional bautizo de la aeronave en señal de buen augurio». En la ceremonia, efectuada en la Base Aérea Militar N° 1, donde el avión paso bajo un arco de agua -tradición de la aviación mundial- cuando un avión se recibe o despide del servicio activo ya sea civil o militar. Ante el General de División Leonardo González García, Comandante de la FAM y Enrique Villagrán Director comercial del Comité Organizador de los Juegos, el Mayor de la FAM y segundo comandante del Escuadrón Aéreo 502, José Luis García Rosas, dijo que para las Fuerzas Armadas es un honor que personal de la institución tome parte activa como representantes de la delegación mexicana de deportistas que competirán en diversas disciplinas. El Boeing 727-200 perteneciente al Escuadrón Aéreo 502 de la Fuerza Aérea Mexicana y con capacidad para 150 pasajeros, trasladará la antorcha panamericana por los lugares de difícil acceso por otras vías. Estos traslados serán en las siguientes rutas: Hermosillo, Sonora-Tijuana, Baja California-La Paz, Baja California Sur-Mazatlán, Sinaloa-Tepic, Nayarit-Puerto Vallarta, Jalisco-Colima-Ciudad Guzmán-Chapala-Lagos de Moreno y Guadalajara. José Luis García Rosas, señalo que las fuerzas armadas participarán en la ceremonia de inauguración de la justa panamericana con cadetes del Colegio del Aire, además del Boeing 727 con dos aviones Northrop F-5E que escoltaran a este último, sobrevolando el estadio, seis turbohélices PC-7 con dispensadores de humo y 12 paracaidistas que realizarán un salto en caída libre portando las banderas de los países participantes. Por parte de la SEDENA participaran 4 oficiales y 22 elementos de tropa dentro de la delegación de atletas mexicanos que representarán muy dignamente a nuestro país en actividades como ecuestre, ciclismo, tiro con arco, pentatlón, atletismo, box entre otras. “Nosotros vamos a dar lo mejor de nosotros, hemos entrenado pues varios años ya preparándonos precisamente para estos juegos pues vamos a dar lo mejor y estar entre los primeros lugares”, señaló Alan Miguel Curiel Martínez, cabo conductor. De los elementos de la SEDENA que forman parte de la delegación mexicana, entre ellos uno de los más reconocidos es Eder Sánchez. Ellos buscarán las medallas en sus respectivos deportes en representación de México. Con estas acciones, el Ejercito y Fuerza Aérea Mexicanos fortalecen su compromiso de acrecentar el acercamiento entre la población y fortalecer la Identidad Nacional, fomentando el deporte, apoyando a la juventud y sumándose al sentir de unidad de todos los mexicanos, como sede de estas competencias del continente americano.
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