Sistema Satelital Mexicano (MEXSAT)
- Actividades Espaciales, Industria
- noviembre 6, 2016
MÉXICO AEROESPACIAL 
La lluvia de cohetes lanzados por los grupos islamistas como Hamas hacia Israel ha dejado tres bajas civiles. Esta cifra es sorprenderte después del lanzamiento de cerca de 3,000 cohetes. Pero porque aparentemente no haya relación entre el número de misiles lanzados y el escaso número de víctimas, hay varios factores a considerar como la estructura de refugios, alarmas y simulacros establecida por Israel desde hace años entre la población civil; la ineficacia del armamento de Hamas diseñado con tecnología de la época soviética por lo que ninguno de ellos es especialmente sofisticado, pero lo mas importante es la actuación eficaz del escudo antimisiles israelí, conocido con el nombre de Domo de Hierro (Iron Dome). Como cualquier sistema de armamento, el Domo de Hierro no tiene toda la efectividad y por lo tanto, no puede interceptar cada misil lanzado por los militantes palestinos pero alcanza la sorprendente cifra de hasta un 90 por ciento de derribos. El Domo de Hierro no actúa solo, sino que forma parte de un amplio sistema de defensa aérea diseñado para proteger a Israel de misiles balísticos, misiles cruceros, cohetes y otras amenazas por aire. El sistema del Domo de Hierro contó con una financiación superior a los US$200 millones por parte de Estados Unidos y está orientado a interceptar misiles relativamente poco sofisticados. Fue diseñado por la compañía Rafael Advanced Defense System LTD, una firma privada que construye sistemas de defensa aéreos, marítimos y terrestres. Las baterías están hechas de misiles interceptores, radares y sistemas de comando que analizan dónde pueden caer los cohetes enemigos, el sistema parece ser rentable porque la tecnología del radar diferencia entre misiles que pueden llegar a zonas urbanas y los que fallan su blanco. El sistema decide entonces cuáles deber ser interceptados. En abril de 2011 fue probado en combate por primera vez, cuando derribó un misil lanzado contra la ciudad de Beersheba, en el sur del país. El sistema puede interceptar cohetes con un rango de alcance de entre 4 a 70 kilómetros.
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Redacción. – En la ceremonia inaugural de la Copa Mundial de Futbol 2026, celebrada en el estadio “Ciudad de México”, 400 cadetes del Heroico Colegio Militar fueron protagonistas de uno de los momentos más emblemáticos del evento inaugural, al participar de entre otros actos de esta ceremonia, en el despliegue de las banderas nacionales de Sudáfrica y México, durante el acto protocolario previo al encuentro deportivo, portando sus emblemáticos uniformes de Gran Gala. Estos cadetes fueron seleccionados de entre los mejores integrantes del Sistema Educativo Militar, distinguidos por su excelencia académica, disciplina, liderazgo, condición física y valores; participaron como dignos representantes de la juventud militar mexicana y de los principios de honor, lealtad y patriotismo que caracterizan a las Fuerzas Armadas. De manera paralela, la Escuadrilla Acrobática Águilas Aztecas engalanó el cielo del estadio de futbol, con una demostración aérea de precisión y profesionalismo. Esta agrupación, creada recientemente por la Fuerza Aérea Mexicana como un símbolo de modernidad, capacidad técnica y acercamiento con la sociedad, realizó evoluciones que captaron la atención de millones de espectadores dentro y fuera del estadio al realizar maniobras adornadas con humo tricolor, que exaltaron la unidad nacional; dos helicópteros UH-60 de la Fuerza Aérea y de la Guardia Nacional protagonizaron uno de los momentos más emotivos y representativos del acto protocolario, al realizar un sobrevuelo llevando suspendida una bandera monumental de México ante la mirada de miles de asistentes y millones espectadores alrededor del mundo; estas acciones se consolidaron como una nueva expresión del talento, preparación y excelencia de los pilotos militares mexicanos. Así, la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026 trascendió el ámbito deportivo para convertirse en una vitrina donde el espíritu de servicio, la disciplina y el amor a la patria de las mujeres y hombres de uniforme militar se hicieron presentes ante la comunidad nacional e internacional.
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El 30 de septiembre de 2011, la Fuerza Aérea Mexicana en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en el Estado de México, realizo la ceremonia de recepción de su primer avión Alenia C-27J «Spartan», como parte del proceso de modernización de su flota de transportes pesados, estos aviones serán incorporados en el Escuadrón Aéreo 302 para complementar las labores de los Hércules C-130. En la de ceremonia de recepción de la aeronave, que encabezó el general de División Piloto Aviador Leonardo González García, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, se informó que éste es el primero de cuatro aviones C-27J, que el Gobierno de México adquirió. Se tiene programado que los siguientes aviones sean entregados por el fabricante en lapsos de entre tres y cuatro meses cada uno, esperando recibir en julio de 2012 la última de las cuatro aeronaves y de esa manera completar la adquisición de los aviones fabricados por Alenia Aeronáutica. El «Spartan» puede volar seis horas y media sin recargar combustible. Alcanza una velocidad 300 nudos, equivalentes a 550 kilómetros por hora. Sus potentes motores Roll Royce AE 2100-D2A, además, tienen un bajo consumo de combustible, así como nueva aviónica digital Honeywell consistente en dos Head Up Display y cinco pantallas LCD multifunción de 18 x 20 centímetros y EFIS. Los aviones serán utilizados para el transporte de tropas, equipo técnico y que incluso pueden convertirse en hospitales aéreos, trasladando 36 camillas. Cuentan con una capacidad para transportar 46 militares o 36 paracaidistas, así como dos vehículos compactos. «Su empleo básicamente será en los vuelos de transporte, tanto de personal como de carga diversa, vehículos, en operaciones ya sea propiamente militares o de apoyo a la población civil mediante la aplicación del Plan DN-III», señaló el teniente coronel Rodolfo Chinas, comandante del Escuadrón Aéreo 302. «Su característica básica es que es un avión turbo-hélice lo que le da la versatilidad de emplear pistas de muy poca dimensión longitudinal, no preparadas inclusive, es decir, pistas de terracería. Puede despegar en una longitud muy corta, promedio de mil metros con su capacidad de carga», dijo su comandante. Las aeronaves, consideradas de última generación, fueron vistas por primera vez realizando acrobacias durante el desfile militar del pasado 16 de septiembre. Una de las mayores ventajas del C-27J es su capacidad de hacer maniobras extremas, lo que es inusual para este tipo de aeronaves.
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Redacción. – Días atrás, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) confirmó que autorizó el sobrevuelo en el espacio aéreo mexicano y el aterrizaje de emergencia de aeronaves militares de Estados Unidos como parte de una operación de rescate de carácter humanitario. Los primeros reportes indicaban que esta autorización se concedió en apego a la normatividad que actualmente existe y con el único objetivo de salvaguardar la vida de una persona que requería atención médica urgente, sin que esto implicara una afectación a la soberanía mexicana. Este es el relato de lo que ocurrió el 5 de febrero de 2026, donde el 563 Grupo de Rescate ubicado en la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan ubicada en Arizona, recibió un primer informe sobre un hombre que necesitaba asistencia médica en un buque cisterna frente a la costa de Baja California, México Sería una misión difícil, el paciente, un joven griego de 19 años, tenía problemas médicos que lo habían dejado paralizado, lo que dificultaba aún más el rescate acuático. La distancia en mar abierto era de casi 640 kilómetros, lo que requeriría varias maniobras de reabastecimiento en vuelo. Los paracaidistas tendrían que descender a la embarcación en movimiento y brindarle atención médica. El equipo tendría que coordinar un desembarco en México para garantizar una atención médica de mayor calidad. Pero para el Ala 355, que operaba desde la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan, en Arizona, estos no eran obstáculos, sino desafíos que superar. Los aviadores de toda la base se unieron para planificar la misión, desarrollar pronósticos meteorológicos, preparar el equipo de soporte vital, preparar radios, emitir autorizaciones de vuelo, abastecer de combustible a las aeronaves y generar un equipo de rescate. Siete horas después de la llamada de socorro original, el 563 Grupo de Rescate envió a México un equipo de ocho tripulantes, seis paracaidistas de rescate y un jefe de tripulación de vuelo a bordo de dos helicópteros HH-60W y un avión HC-130J. “Fue un cronograma muy ajustado desde la recepción de la misión, hasta su lanzamiento”, dijo el piloto del 79.º Escuadrón de Rescate, el mayor Zachary Eberl, quien comandó el HC-130 que permitió el reabastecimiento en vuelo para la misión. Eberl añadió que la coordinación y el apoyo entre las distintas oficinas fueron cruciales para esta misión, ya que se desarrollaba sobre aguas fuera de México y requeriría un aterrizaje en territorio extranjero. A pesar de contar con varias aeronaves desplegadas para operaciones y ejercicios reales en todo el mundo, los Escuadrones de Rescate lograron poner a punto las aeronaves necesarias para llevar a cabo el rescate. “Todos los elementos de apoyo estuvieron en juego para generar las aeronaves que la experimentada tripulación utilizó para realizar este largo rescate sobre el agua”, dijo Eberl. “Además, se requirió mucho apoyo de mantenimiento para tener las tres aeronaves listas para despegar cuando las necesitábamos por la mañana”. Las tripulaciones de los helicópteros HH-60W estaban compuestas por aviadores del 55.º Escuadrón de Rescate y del 563.º Escuadrón de Apoyo a las Operaciones, mientras que una tripulación del HC-130J estaba compuesta por aviadores del 79.º Escuadrón de Rescate y otra aeronave de contingencia despegó posteriormente con aviadores del 418.º Escuadrón de Pruebas y Evaluación. Paracaidistas de rescate del 48.º Escuadrón de Rescate y el teniente coronel Jeffrey Budis, instructor de pilotos asignado a las Fuerzas Aéreas del Sur, completaron el equipo. Para llegar al buque donde se encontraba el paciente, el equipo de búsqueda y rescate voló 17 horas en dos días. El viaje de ida, de nueve horas, fue más intenso, con cuatro operaciones de reabastecimiento en vuelo antes de que la aeronave llegara al buque cisterna. Mientras los helicópteros sobrevolaban el lugar, los paracaidistas descendieron al buque cisterna en movimiento para rescatar al paciente. Le brindaron atención médica durante el vuelo mientras lo trasladaban a un hospital cercano en Cabo San Lucas, México. Casi exactamente un día después, el equipo ya había regresado a Davis-Monthan. Según el comandante del Ala 355, coronel José Cabrera de la Fuerza Aérea de EE. UU., la exitosa misión de rescate solo fue posible gracias a los esfuerzos colectivos de todo el equipo Davis-Monthan. “La misión reunió a aviadores de toda nuestra ala”, dijo Cabrera. “Finalmente, su trabajo en equipo y esfuerzo salvaron la vida de un joven de 19 años, quien ahora puede volver a ver a su familia y amigos. Estoy sumamente orgulloso de todo el equipo por hacer honor al lema de Rescate de la Fuerza Aérea: ¡Hacemos estas cosas… para que otros puedan vivir!”
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Redacción. – La cabina de un avión de combate es un espacio extremadamente reducido y, para algunos, incluso puede resultar claustrofóbico. Sin embargo, en el contexto de un caza de última generación como el Gripen, la cabina sirve como un entorno central y muy complejo debido a la multitud de elementos que alberga en su limitado espacio. Estos elementos permiten realizar tareas simultáneas en escenarios operacionales de alto riesgo o durante vuelos en condiciones climáticas adversas. Estos elementos también engloban elementos destinados a garantizar la seguridad del piloto, así como de los responsables del control de vuelo y la gestión de los sistemas tácticos. En primer lugar, la cabina de un caza debe ofrecer a los pilotos, dentro de las limitaciones del espacio, el máximo confort, ya que pueden pasar largas horas en el asiento en la ejecución de su misión. Dependiendo de la naturaleza del vuelo y las necesidades de su operador, es posible que el despegue se realice durante el día y concluya en las primeras horas de la mañana siguiente, como parte de una misión de larga duración que incluyó reabastecimiento de combustible en vuelo. El piloto está sujeto de forma segura a una silla eyectable que está diseñada para sacarlo rápidamente del avión en menos de un segundo durante una situación de emergencia. El asiento eyectable no es reclinable y, debido a las dimensiones de la cabina del caza, es considerablemente menos cómodo en comparación con los asientos de los aviones comerciales. Para el piloto, la cabina debe mantener la temperatura ideal en climas extremadamente fríos o cálidos y proporcionar una protección interna completa contra agentes químicos, radiológicos, bacteriológicos y nucleares, dependiendo del lugar donde opere la aeronave. Una vez asegurados los elementos esenciales para la seguridad del piloto, la atención se centra en los aspectos operativos del caza. Dependiendo del entorno operativo, el piloto puede tener acceso a multitud de información táctica del área circundante, recopilada por varios sistemas. La información sobre las fuerzas amigas y enemigas se obtiene mediante sensores a bordo, como el radar AESA, el sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST), el IFF y el conjunto de guerra electrónica. El sistema de navegación monitorea la ruta precisa establecida en la planificación de la misión, mientras que los canales de comunicación seguros garantizan un contacto constante con las fuerzas aliadas. Además de los datos tácticos, se proporciona información relacionada con el vuelo, como rumbo, altitud, velocidad, niveles de combustible, temperatura del motor y otros parámetros críticos para el funcionamiento del caza. En Gripen, todos estos datos se presentan de forma clara y concisa a través de una interfaz inteligente precisamente cuando el piloto los necesita, ya que el exceso de información puede impedir una toma de decisiones eficaz. A pesar de la complejidad de sus sistemas, la cabina del Gripen destaca por su limpieza visual y su completa digitalización, sin instrumentos análogos. Cuando Brasil se unió al programa de desarrollo del Gripen E/F junto con Suecia, solicitó el uso de una pantalla de área amplia (WAD) en el panel de instrumentos: una gran pantalla panorámica a color, sensible al tacto, de 48 x 20 cm, que integra información que solía estar presentada en varias pantallas separadas en cabinas de generaciones anteriores. Gripen es uno de los primeros cazas del mundo en utilizar esta tecnología, junto con otras dos pantallas principales: el Head-Up Display (HUD) y el Helmet-Mounted Display (HMD). Los tres componentes fueron desarrollados y suministrados por la empresa brasileña AEL Sistemas, con sede en Porto Alegre y parte de la cadena de suministro global de Saab. En la parte superior del panel de instrumentos está instalado el HUD, una pantalla transparente que muestra información de vuelo como altitud, velocidad, ruta, frecuencias de vuelo, así como datos tácticos como objetivos, selección de armas, entre otros detalles, superpuestos y armonizados a la vista externa. Para el piloto de combate, el HUD es fundamental para mantener el conocimiento de la situación en todo momento sin desviar su visión del escenario externo. Una pantalla montada en el casco del piloto, conocida como HMD, proyecta imágenes y/o simbología en el visor del piloto, de manera similar a la información que se muestra en el HUD. Sin embargo, ofrece algunas ventajas adicionales, ya que el piloto puede apuntar misiles moviendo el casco, incluso en ángulos grandes fuera del campo de visión delantero del avión, sin tener que alterar la trayectoria de vuelo hacia el objetivo. En la cabina, el piloto y los sistemas de la aeronave operan juntos a la perfección, colaborando para lograr el éxito en cualquier misión.
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Por José A. Quevedo El Mil Mi-17 es una pieza fundamental para las operaciones de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), conocido por su robustez, este helicóptero bimotor es capaz de transportar hasta 24 personas o cinco toneladas de carga interna, y de carga externa hasta 3 toneladas alcanzando velocidades de 250 km/h y operando a altitudes de hasta 6,000 metros Tuvimos la oportunidad de observar de cerca las operaciones del Escuadrón Aéreo 303 (E.A. 303) de la Fuerza Aérea Mexicana que está equipado con helicópteros MI-17. El E.A. 303 opera desde la 1/a. Zona Aérea Militar en Santa Lucía, Edo. Méx. Antes del vuelo la tripulación procedió a explicarnos los procedimientos de seguridad que tendríamos que llevar durante el vuelo. La tripulación del MI-17 se componía de cinco personas: el piloto, el copiloto, un navegante (que viaja en la cabina también) y dos maestros de carga siendo esa la función principal del helicóptero. La misión; adiestramiento para operar helibaldes para extinción de incendios forestales. A pesar del tamaño de la máquina, es impresionante la potencia de sus motores que le permite desplazarse sobre el espacio aéreo del centro de México que se encuentra a una gran altitud de más de 2,000 mts sobre el nivel del mar. A pesar de eso, el helicóptero cuenta con bastante potencia. Para moverse utiliza dos turboejes Klimov TV3-117VM con 2.100 shp cada uno que le permiten una velocidad máxima de 135 nudos (unos 250 km/h), operar en un techo máximo de 19.685 pies (6.000 metros) y una autonomía de 310 millas náuticas (580 km) que se pueden extender hasta las 575 millas náuticas (1.065 km) con la instalación de dos tanques de combustible dentro de su bahía de carga. Entre 1997 y 1999 se compraron 24 unidades de este helicóptero, a partir del 2014, 19 de estas aeronaves recibieron una actualización y servicio de mantenimiento mayor (overhaul), cambiando su esquema en color verde por uno en dos tonos de color gris.
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