MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A Quevedo En febrero de 2026, aviones T-6C Texan II artillados de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) fueron desplegados para apoyar a las fuerzas de tierra que abatieron a un líder criminal en el municipio de Tapalpa, Jalisco, participando en misiones de vigilancia, reconocimiento y apoyo táctico. La aeronave cuenta con sensores infrarrojos, cabina digital y enlaces de comunicación en tiempo real, que le permiten localizar objetivos con precisión incluso en zonas remotas y de difícil acceso. Su tecnología avanzada y bajo costo operativo los convierten en una herramienta estratégica en operaciones de alto impacto. Antes en enero de 2023, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) tuvo que echar mano de dos de sus aviones T-6C Texan II artillados con pods de ametralladoras para apoyar a las tropas del ejército mexicano que luchaban por controlar la ciudad de Culiacán Sinaloa, que estaba siendo tomada por grupos de criminales fuertemente armados que querían evitar la detención y traslado de su líder, el apoyo de los tejanos y de los helicópteros Blackhawk fue definitoria para replegar a los criminales. Apenas meses atrás la Fuerza Aérea Mexicana terminó de poner a punto el artillado de estas aeronaves ya que como sabemos la función principal de esta versión es el entrenamiento avanzado, aunque eso no limita su capacidad de ataque a tierra, sobre todo ahora que los escuadrones de ataque conformados por los aviones PC-7 fueron desactivados, por lo anterior es necesario plantearse la necesidad real de que la Fuerza Aérea Mexicana opere un avión dedicado al ataque y que mejor que hacerlo con la versión AT-6 Wolwerine, como es de todos conocido la Aviación militar mexicana opera más de 70 aeronaves T-6C, la fuerza aérea 60 y la aviación de la Armada de México trece. El T-6C es la última versión de la aeronave T-6 que apenas alcanzó su completa operación y aceptación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en octubre de 2001 y en agosto de 2003, por la Marina de los Estados Unidos. El T-6 Texan II ha sido un elemento confiable para operaciones de entrenamiento donde se han reducido los ciclos de mantenimiento en comparación con los T-37, los jets de entrenamiento que reemplazó y por ende los costos operativos. La aeronave ofrece soluciones integradas de entrenamiento sintético aire-tierra y aire-aire. Su aviónica digital Esterline CMC Cockpit 4000 incorpora un sistema de gestión de vuelo certificado por la FAA, sistema de navegación GPS, pantallas de vuelo primario, un HUD que tiene capacidad de simular aviones como el F-16 o el F-18, una unidad inercial de referencia, altímetro de radar, sistema de control de temperatura y grabador de video digital entre otros sistemas de vanguardia, la flexibilidad inherente del T-6C su excelente aerodinámica y el rendimiento del motor similar a un jet permiten una amplia gama de potenciales usos multimisión. Las variantes del T-6C básico que ya se han utilizado para el entrenamiento de armas a nivel mundial y también se evaluado con éxito en las opciones para agregar capacidad de vigilancia y reconocimiento, con todo lo anterior la última versión del T-6C y que es la versión que operan las fuerzas armadas mexicanas es una aeronave bastante avanzada, capaz de llevar armamento, aunque los fines ofensivos del T-6C son limitados por lo que se desarrolló la versión AT-6 Wolverine que está equipado con otra planta motriz más potente, aviónica y blindaje erigiéndose como un verdadero avión de ataque y apoyo aéreo cercano ya que proporciona una capacidad integral de ataque en ambientes de combate. El Wolverine es un avión con sistemas para múltiples misiones, diseñado para satisfacer una amplia variedad de necesidades de ataque ya que cuenta con un ordenador de misión integrado usado por el A-10C en la cabina además de sistemas de gestión de vuelo puede operar una amplia variedad de armas incluyendo las de uso general guiadas por láser y municiones asistidas por inercia, el Wolverine cubre un amplio espectro de misiones que incluye el entrenamiento vigilancia y reconocimiento de inteligencia además del ataque de precisión sus capacidades son ideales para la defensa interna y para las misiones de apoyo Como vemos el AT-6 es un avión muy capaz para misiones de apoyo aéreo cercano equipado con lo último en tecnología y a un precio accesible por lo que ahora sería el momento que México pudiera contar con una aeronave de última generación que realice la función de apoyo aéreo cercano especializado aprovechando las capacidades y experiencia ganada en la operación del T-6C ; por otra parte en el plan de la FAM para el sexenio 2018-2024 se preveía la incorporación de 30 nuevos Aviones Texan II por lo que creemos que sería el momento de pensar en incorporar una aeronave como el Wolverine recordando que en FAMEX 2015, esta aeronave fue presentada a los mandos de la fuerza a Mexicana con miras a su evaluación por parte de los pilotos mexicanos.
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Por José A. Quevedo El Scorpion es un avión capaz de intervenir rápidamente en situaciones que se agravan, pero puede maniobrar a velocidades mucho menores si la misión lo requiere. Su bodega de carga interior, rápidamente reconfigurable, está preparada para sofisticados sistemas ISR. Además, el Scorpion puede emplear diversos conjuntos de armas, incluyendo municiones guiadas de precisión (PGM) para un ataque preciso. Los seis puntos de anclaje externos del Scorpion pueden transportar hasta 2.700 kg de munición en diversas configuraciones para satisfacer las necesidades de la misión. Las estaciones interiores también están conectadas para tanques de combustible externos adicionales que amplían el alcance operativo. Las conexiones MIL-STD-1760 y los bastidores de eyectores con soporte estándar de la OTAN permiten la conexión con una amplia gama de armas de diversos países. El sistema de misión modular de Scorpion está construido sobre estándares abiertos para maximizar la flexibilidad operativa durante la vida útil de la aeronave y reducir drásticamente los costos asociados con la integración de nuevos subsistemas y actualizaciones. La empresa Textron Aviation Defense desarrollo este avión de ataque ligero e ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance) como un bimotor de fuselaje compuesto concebido para ser más rentable en su función específica que los aviones de combate de gama alta que no están diseñados específicamente para ese fin. Por ejemplo, sus motores turbofán Honeywell TFE731 se utilizan en aviones ejecutivos. El costo de adquisición es de aproximadamente 20 millones de dólares, y los costos operativos directos ascienden a tan solo unos 3,000 dólares por hora. Esta aeronave podría ser un buen proyecto para dotar a las fuerzas armadas mexicanas, de una aeronave de apoyo aéreo cercano y de vigilancia, de mayores capacidades, siempre y cuando se ensamblen en el México a través de una transferencia de tecnológica. México es un socio de la empresa Textron, ya que tanto la Fuerza Aérea como la Armada de México operan números importantes de aviones de última generación T-6C Texan II, así como aviones King Air 350ER, pero no solo eso la compañía tiene importantes plantas de manufactura en Chihuahua, una de ellas de 17,000 metros cuadrados en los que se realiza el ensamblaje de láminas de metal para los turbohélices King Air y componentes diversos, así como ensamblaje eléctrico. Beechcraft abrió su primera instalación en Chihuahua en 2007 para manejar la fabricación de ensamblaje de láminas de metal livianas, y actualmente emplea a aproximadamente 1,400 personas, que bien podrían manufacturar gran cantidad de los componentes del avión en México. Otro punto importante son los motores, la empresa Honeywell, que los fabrica tiene también una planta en Chihuahua en la que fabrica piezas de turbinas y unidades de energía auxiliar (APU) por lo que fácilmente se podría realizar el ciclo de mantenimiento del motor turbofan TFE731, que, dicho sea de paso, es el motor que también impulsa al Pampa Argentino. La última versión de este motor el TFE731-50R, cuenta con 70 mejoras en el ya robusto motor, incluidas tecnologías mejoradas de núcleo y carrete de baja presión, nuevo control electrónico digital del motor (DEEC) y un sistema completo de góndola e inversor de empuje. Estos cambios dieron como resultado una mayor versatilidad, márgenes de temperatura drásticamente mejorados, una mejor tasa de lapso que el TFE731-5BR y, dependiendo de las condiciones de altitud, hasta un ocho por ciento más de consumo específico de combustible (SFC). Es así como este es otro ejemplo, de cómo México podría impulsar su industria aeroespacial con la construcción en México de una aeronave de última tecnología, con mano de obra mexicana y que sobre todo se adapta perfectamente a las misiones tanto de la Fuerza Aérea Mexicana como de la Armada de México.
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