MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – El 26 de julio de 1976 arribaron a Chile los primeros cazas Northrop F-5E/F, marcando el ingreso de la Fuerza Aérea de Chile a la era supersónica. Décadas más tarde, su modernización dio origen al F-5 Tigre III, una aeronave que ha destacado por su capacidad operativa, versatilidad y permanente evolución tecnológica. A lo largo de estos 50 años de servicio, el Tigre III ha participado en ejercicios nacionales e internacionales, contribuyendo al entrenamiento, la interoperabilidad y la defensa del espacio aéreo nacional, consolidándose como uno de los aviones más emblemáticos de la aviación militar chilena. Los F-5E/F de la FACH participaron en varios ejercicios aéreos tanto en Chile como en el extranjero. El primero conocido fue el ejercicio «Cielo Azul» con aeronaves del portaaviones USS Independence que se llevó a cabo en el año 1988 en diversas bases aéreas de Chile, ese ejercicio fue realizado con F-5E/F Tigre II, en la zona de operaciones del norte del país. En 1998 se llevó a cabo el 12 de enero la operación Manu Tama’i, que consistió en el vuelo de una escuadrilla de F-5E/F Tigre III a la Isla de Pascua siendo reabastecidos por el Boeing KC-707 Águila. Luego en 1998 la FACH fue invitada a participar nada menos que el Ejercicio Red Flag en los EE.UU. en el mes de julio de ese año. La economía de operación y las modernizaciones a las que ha sido sometido le han permitido cumplir con creces el rol de caza de primera línea, garantizando la Defensa Nacional de Chile, primero en el Grupo de Aviación N° 7 en Antofagasta, hasta marzo de 2010, y en la actualidad operando con el Grupo de Aviación N° 12 en Punta Arenas. En la década de los noventa, los F-5E/F recibieron un upgrade denominado por IAI como F-5 Plus. A través de un joint venture entre IAI y la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile, ENAER, el proyecto contempló la modificación de un monoplaza y un biplaza en Israel mientras que el resto de las transformaciones de los aviones se efectuaron en Enaer. El prototipo monoplaza voló el 8 de julio de 1992 y fue exhibido por IAI en el Salón Aéreo de París de 1993. Ambos cazas fueron entregados oficialmente a la FACh el 15 de diciembre de 1993 en la base aérea El Bosque. Los F-5E/F Tigre III recibieron el radar Elta ELM-2032 con control de tiro para los misiles de la familia Python III y IV de Rafael, empleados en conjunto con el sistema del casco DASH (Display and Sight Helmet) de Elbit Systems. Por su parte, DTS instaló su sistema integrado de guerra electrónica EWPS-100 compuesto por un receptor de alerta radar, lanzadores de bengalas y señuelos y un sistema de interferencia electrónica. En 1996 Tiger Century Aircraft fue seleccionada para proveer, junto a Enaer, un kit de modificación estructural para permitir que los aviones fueran capaces de reabastecer en el aire (REA) con el sistema Probe and Drogue que hoy les permite recibir combustible desde los aviones de apoyo al combate Lockheed Martin KC-130R Hercules del Grupo de Aviación N° 10. El ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros, indicó en marzo, en el marco de la primera sesión del consejo aéreo 2026 de la FACh, que existe la necesidad de reemplazar en el corto o mediano plazo los aviones de combate F-5E/F Tigre III. Por su parte, el comandante en jefe de la FACh, general del aire Hugo Rodríguez, señaló: «Los aviones F-5 llevan un periodo bastante extenso de servicio, primero en la frontera norte y en estos momentos en nuestra Patagonia, tenemos unas expectativas de mediano plazo en mantenerlos para tener un retiro asistido de esta aeronave en muy buenas condiciones hasta los próximos 10 años”.
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Por José A. Quevedo En una entrevista con el periódico el Universal, el general Román Carmona Landa, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) señalo entre otras cosas que los aviones supersónicos Northrop F-5E/F Tigre II con los que cuenta el Escuadrón Aéreo 401, tienen un rendimiento suficiente para las necesidades que tiene el país, señalándolo así: ¿Cuántos cazas F-5 tiene? A lo que el comandante responde; Tenemos un total de nueve F-5, de los cuales tres se encuentran operativos y estamos en ese proceso de repotenciarlos… Todavía su capacidad técnica de rendimiento es notable y suficiente para las necesidades que tiene México. Es así como este es el primer señalamiento que un mando militar realiza sobre la flota supersónica mexicana en un largo tiempo, lo cual arroja un camino respecto al futuro de los nueve aviones de combate de México: la repotenciación. Si nos apegamos a la definición de «repotenciación» el termino se refiere al proceso de mejorar el rendimiento o la capacidad de un sistema existente, ya sea un vehículo, una máquina, una instalación o un proyecto, mediante la actualización, renovación o sustitución de sus componentes. Básicamente la repotenciación implica una mejora en el funcionamiento, ya sea en términos de potencia, eficiencia, capacidad o vida útil. Puede involucrar la sustitución de componentes antiguos por otros más modernos y eficientes, o la optimización de los sistemas existentes para un mejor rendimiento. En mayo pasado un caza supersónico Northrop F-5E Tiger II perteneciente al Escuadrón Aéreo 401 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) sufrió un accidente en el Aeropuerto Internacional General Roberto Fierro de Chihuahua, provocando el cierre temporal de la pista principal. La aeronave se encontraba realizando actividades de adiestramiento en el polígono de tiro de Santa Gertrudis. En agosto de 2025 los venerables aviones F-5E/F del Escuadrón Aéreo 401 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) cumplirán 43 años de servicio activo, un hito que, lejos de ser motivo de celebración, resalta una situación crítica que afecta a esa fuerza armada mexicana y que es la urgente necesidad de modernizar su flota de reactores de combate. Esta problemática, que se arrastra desde hace años, se ha visto afectada por problemas económicos, falta de una política de defensa y un plan de reducción del gasto público que ha impedido la concreción del anhelo mexicano de contar con una flota aérea de combate moderna y eficiente. Estas aeronaves fueron las últimas adquisiciones en materia de aviación de combate de México y a pesar de que en su momento fueron las más modernas de su tipo, ya que fueron considerados como uno de los mejores cazas de combate del mundo. Sin embargo, con el avance tecnológico en la aviación, estas aeronaves han quedado rezagadas a pesar de que su capacidad de detección, maniobrabilidad y velocidad, siguen siendo sobresalientes, con el paso de los años, su obsolescencia tecnológica se ha vuelto cada vez más evidente. El repotenciar los aviones F-5E es una opción viable para la Fuerza Aérea Mexicana ya que, de acuerdo con los últimos datos a nivel mundial, el volumen de horas de vuelo de la flota de aviones F-5 de todas las variantes ha aumentado, no disminuido. Un factor clave que está permitiendo la extensión de la vida útil de la flota global de F-5 es la abundancia de soluciones de soporte disponibles en el mercado comercial. En ese sentido México pueden elegir entre varias compañías de MRO de motores para mantener los motores J85. Múltiples compañías privadas ofrecen soporte de mantenimiento general en el F-5, y muchos contratistas de defensa ofrecen aviónica y otras actualizaciones para resolver problemas de obsolescencia. Algunas de estas empresas son capaces de proporcionar soluciones de ingeniería para el desarrollo de programas de inspección, análisis estructurales y reparaciones a medida para sistemas como el tren de aterrizaje, aviónica, navegación, eléctrica, mecánica, hidráulica, combustible entre otros, lo que permite a las aeronaves continuar con nuevas capacidades al servicio activo. Al renovar la estructura y los sistemas de sus cazas, proporciona el contacto de sus pilotos con las nuevas tecnologías a la vez que puede mantener una capacidad operativa relevante para combatir las amenazas del escenario regional. Sería importante conseguir en México un control logístico completo sobre el suministro de varios componentes y al mismo tiempo actualizar la doctrina en la operación de estos cazas que garantice al país el uso de esta flota en su amplio espectro de operaciones aire-aire y aire-tierra.
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