MÉXICO AEROESPACIAL 
Por José A. Quevedo El orden geopolítico en el mundo ha cambiado hacia una multipolaridad inestable que tiene como característica principal la intensa competencia entre Estados Unidos y China, lo que repercute en ataques al orden liberal occidental, así como un mayor número de conflictos armados regionales. Los resultados aún son imprevisibles por ejemplo la Invasión de Ucrania debilitó la influencia de Rusia, fortaleció a la OTAN y aceleró la transición hacia bloques económicos y estratégicos. El rearme mundial actual, está impulsado por conflictos como el de Ucrania y tensiones en Asia-Pacífico, elevando el gasto militar a niveles récord postguerra Fría, superando los 2.2 billones de dólares en 2023. Las principales potencias aumentaron sus presupuestos de defensa. El gasto militar global creció un 9% en 2023, alcanzando la mayor subida desde la Guerra Fría. El rearme en Latinoamérica se caracteriza por una modernización acelerada de las fuerzas armadas hacia 2030, enfocada en la adquisición de equipos de última generación, aeronaves y tecnología naval para sustituir inventarios obsoletos. Este proceso busca fortalecer la seguridad nacional y la soberanía, destacando Brasil como la principal potencia militar, seguido por proyectos en Colombia, Perú y Argentina. En el ámbito aeronáutico destaca Brasil; que esta semana presentó un F-39E Gripen, como el primer caza supersónico ensamblado en ese país, en las instalaciones de Embraer en Gavião Peixoto. Este hito industrial es resultado de la transferencia tecnológica con la empresa sueca Saab, permitiendo a Brasil incorporarse a un grupo reducido de naciones con capacidad de producción aeronáutica militar avanzada. El Gripen E destaca por su arquitectura de fusión de sensores, capacidad multimisión y eficiencia operativa, características propias de plataformas de generación 4.5. Este desarrollo posiciona a Brasil como un potencial centro regional de exportación tecnológica, con implicaciones relevantes en competitividad industrial y geopolítica. La consolidación de esta industria evidencia un modelo exitoso de transferencia de conocimiento aplicado a la defensa y la innovación tecnológica. Los vecinos de Brasil como Colombia ha anunciado el mes pasado que incorporara 17 aviones Gripen para su fuerza aérea, mientras que la Fuerza Aérea de Perú ha señalado que incorporar los doce primeros F-16 Block 70 de una posible incorporación de 24 aeronaves nuevas. Por su parte Argentina, inicio sus operaciones de vuelo y de adiestramiento con sus primeros F-16A MLU, de un total de 24 comprados a Dinamarca. También tanto Uruguay como Paraguay incorporaron ya sus primeros aviones A-29 Tucano de nueva construcción a sus Fuerzas Aéreas. Mientras tanto, la situación de México en este ámbito es notablemente distinta: La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) opera actualmente una flota mínima de cazas F-5E/F Tiger II, que han cumplido casi cuatro décadas de servicio, con apenas de 3 a 5 aeronaves operativas. A diferencia de Brasil con Embraer, México no cuenta con una industria nacional capaz de fabricar cazas supersónicos. Aunque existe una sólida industria aeroespacial enfocada en componentes y proyectos de aeronaves ligeras. Hay una importante presencia de empresas extranjeras con capacidades tecnológicas de primer nivel que han establecido subsidiarias en México como Airbus, Indra, Thales, Lockheed Martin, Safran y Textron, por lo que sería benéfico entender como otros países han aprovechado la localización de la inversión extranjera directa en este sector. Aunque se han anunciado compras para la Fuerza Aérea como un C-130J Super Hércules, helicópteros y sistemas de aviones no tripulados, de nueva construcción, todavía no se ha anunciado la renovación de sus medios de combate aéreo. La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) necesita reconstruir la capacidad de defensa aérea, para lo que deberá seleccionar un avión de combate que le permita defender los cielos mexicanos durante los siguientes años. Aunque existen opciones interesantes en el mercado mundial, las opciones en el mercado se reducen a tres candidatos dadas las condiciones geopolíticas y económicas de México siendo estos el F-16 block 70 de Lockheed Martin, el Gripen de Saab y el FA-50 Fighting Eagle de la empresa coreana KAI. En cierto modo la Fuerza Aérea Mexicana tiene ya un entendimiento importante con Lockheed Martin la empresa que va a proveer el C-130J y helicópteros Blackhawk, por lo que el F-16 Block se posiciona como el candidato más viable, aunque el Gripen tiene su punto fuerte en la afinidad ideológica entre los gobiernos de México y Brasil, donde se han sostenido pláticas exploratorias al respecto, tal y como sucedió con el gobierno de Colombia. Aunque el FA-50 parecería ser el candidato mas débil, las propias cualidades del avión como su precio, bajo costo de operación y entrenamiento, así como sus capacidades tecnológicas, lo han posicionado como el favorito entre el personal militar en México. La incorporación de un nuevo sistema de armas es un proceso que implica varios años, por lo que México tendría que dar a conocer en breve, como realizaría todo este proceso para incorporar una aeronave de alto desempeño a su Fuerza Aérea y mantener sus capacidades de defensa de su espacio aéreo.
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Redacción. – Los cazas F-16 comenzaron a surcar los cielos ucranianos en agosto de 2024, un hito histórico para ese país y un avance crucial en el fortalecimiento de las capacidades aéreas de la Fuerza Aérea de Ucrania. Tras dominar la aeronave con notable rapidez, los pilotos ucranianos convirtieron al Halcón de Combate en una herramienta sumamente eficaz para contrarrestar al agresor. Mediante la aplicación de tácticas innovadoras propias, en operaciones aire-aire y de defensa aérea, las tripulaciones ucranianas siguen obteniendo excelentes resultados repeliendo ataques enemigos. Tan solo el F-16 ha interceptado más de 1, 300 amenazas aéreas. Durante los últimos días los pilotos de F-16 y Mirage 2000 interceptaron y derribaron al menos 10 misiles de crucero rusos. Más allá de sus misiones de defensa aérea, los F-16 se emplean activamente para el apoyo aéreo cercano. Los pilotos ucranianos han atacado más de 300 objetivos terrestres, destruyendo cientos de vehículos enemigos, puestos de mando, centros de control de vehículos aéreos no tripulados, depósitos de municiones y elementos clave de la logística rusa. Las operaciones de vuelo con los F-16 son dispersas, frenéticas y peligrosas. Unos pocos técnicos preparan unos pocos aviones, los lanzan lo más rápido posible y luego se ponen a cubierto por si los rusos detectan a los cazas en pleno lanzamiento y atacan con drones o misiles. Para evitar que los bombardeos rusos que podrían aniquilar a sus aproximadamente 125 cazas supervivientes, la fuerza aérea ucraniana divide sus brigadas aéreas en pequeños equipos que se desplazan en camión hasta las pistas de aterrizaje e incluso a lo largo de tramos de carretera por todo el centro y oeste de Ucrania. «Muy a menudo tenemos que usar aeródromos operativos«, dijo un primer técnico de mantenimiento. «Trabajamos principalmente de noche«. «Hubo situaciones en las que, incluso después de haber lanzado el avión, una munición rusa volaba sobre nosotros y literalmente tuvimos tiempo de ponernos a cubierto y ya había una explosión a 100 metros de distancia«, recordó el primer miembro del personal de tierra. No está claro cuántos aviones podría lanzar un solo equipo simultáneamente desde una misma ubicación. Sin embargo, resulta significativo que un equipo de tierra de la Fuerza Aérea, disperso por la zona, lanzara suficientes F-16 como para disparar 45 misiles en una sola noche, según el segundo técnico de mantenimiento. Un F-16 ucraniano suele realizar misiones de defensa aérea, protegiéndose de drones y misiles de crucero rusos, con una carga de tan solo seis misiles aire-aire. Eso implica que desde un único lugar se pudieron haber lanzado al menos nueve F-16, o haber recuperado, rearmado y relanzado el mismo número menor de F-16, todo ello durante la misma noche. Es un logro impresionante para una fuerza aérea superada en número y armamento. Cada día, los pilotos y el personal de tierra de los F-16 operan en condiciones extremadamente exigentes y de alto riesgo. Y una cosa permanece en la mente de todos: el suministro ininterrumpido y puntual de armamento aire-tierra por parte de los países occidentales. Porque sin un suministro suficiente de bombas y misiles, ni siquiera los F-16 pueden garantizar la victoria que Ucrania necesita.
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