MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. -Recientemente fueron publicados los Programas Sectoriales de Defensa Nacional y de Marina para el periodo 2025-2030. Ambos documentos establecen las políticas, estrategias y objetivos que orientarán la actuación de las fuerzas armadas durante ese lapso. Estos son los primeros programas sectoriales elaborados tras la reforma constitucional de septiembre de 2024, que abrió la puerta a la participación legal de las Fuerzas Armadas en funciones ajenas a la disciplina militar, como la construcción de infraestructura, la administración de empresas estatales, la gestión portuaria, el turismo y la protección ambiental. Los programas reflejan y formalizan la creciente autoridad de las fuerzas armadas en áreas estratégicas del orden interno, incluyendo el control del espacio aéreo a través del Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo (CENAVI) y la seguridad en aduanas. Esta concentración de competencias representa una fusión cada vez más estrecha de roles militares y civiles, con profundas implicaciones para la gobernanza democrática, la separación de poderes, la transparencia y rendición de cuentas. En el área de ciberseguridad, ambos programas anticipan la inversión en capacidades avanzadas de ciberdefensa, inteligencia artificial y modernización de equipos, subrayando la intención de las fuerzas armadas de fortalecer su poder operativo y estratégico en el entorno digital. De acuerdo con el Programa Sectorial de Defensa Nacional el Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional requieren “contar con medios tecnológicos modernos y acordes a las necesidades actuales, conforme a los nuevos retos que enfrentan en su actuar cotidiano.” Asimismo, el desgaste constante del material y del equipo exige mejoras en el “parque vehicular, armamento y otros medios,” con el fin de garantizar operatividad y eficacia en sus funciones. Así mismo se enfatiza la necesidad de “optimizar las capacidades administrativas, logísticas, tecnológicas y de ciberdefensa. Otro de los ejes del programa consiste en la Consolidación de la Guardia Nacional, estimando necesario fortalecer “la formación policial de la Guardia Nacional con un enfoque humanista y de proximidad social” para que el Ejército y la Fuerza Aérea puedan enfocarse en “las actividades prioritarias que por su naturaleza les corresponde realizar.” Por su parte el Programa Sectorial de Marina, se enfoca en la defensa y vigilancia marítima, con la ejecución de programas de patrullaje y vigilancia en rutas comerciales, zonas de pesca y áreas naturales protegidas; la adquisición de tecnologías de detección, comunicaciones y defensa de unidades operativas, así como la profesionalización del personal de inteligencia naval. También se enfoca en la cooperación internacional y rescate marítimo, con la firma de memorándums de entendimiento y protocolos con fuerzas armadas extranjeras; así como la participación en ejercicios multinacionales y foros internacionales de seguridad marítima, se ampliará y modernizará el Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate Marítimo. Finalmente, entre las estrategias y líneas de acción relacionadas con funciones ajenas a la disciplina naval, se encuentra el Turismo náutico y restauración ecológica El análisis de los programas permite comprender no solo la orientación de las fuerzas armadas en el ejercicio de sus funciones tradicionales, sino también su expansión hacia tareas propias del ámbito civil, fenómeno reforzado tras la reforma constitucional del 30 de septiembre de 2024 donde se transfiere la Guardia Nacional a la estructura administrativa de Defensa.
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Por José A. Quevedo De acuerdo con el Warship Market Report 2023-2028, se espera que el mercado de buques de guerra en las naciones más activas del mundo tenga un valor acumulado de casi 148 mil millones de dólares para ese período. Estados Unidos es el mayor contribuyente a este gasto, con casi 93.500 millones de dólares, el 63% del mercado total, seguido por India (10.600 millones de dólares), Australia (6.500 millones de dólares), el Reino Unido (6.500 millones de dólares) y Alemania (5.800 millones de dólares). El programa de reemplazo de portaaviones de la US Navy, iniciado en 2015, es, con diferencia, el más grande y se estima que costará casi 70 mil millones de dólares para 2037 (19.400 millones de dólares entre 2023 y 2028). Por su parte, México es el mercado de buques de guerra más grande en Latinoamérica, con un gasto acumulado de U$S 2.500 millones durante 2023-2028 estimándose que el mercado aumentará de 400 millones de dólares en 2023 a 450 millones de dólares en 2028, a una tasa compuesta anual del 2,4%. Desde hace un par de años la secretaria de Marina detalló a través de una solicitud de transparencia que requería ocho buques tipo Patrulla Oceánica de Largo Alcance (POLA) incluida la POLA 101 con lo que se podría incrementar la seguridad marítima del país pues cuatro de ellas se destinarían al océano Pacífico y otras cuatro al Golfo de México y el Mar Caribe. La POLA 101 es la más poderosa de la flota mexicana y destaca por su modernidad dentro de los buques de gran tamaño con los que cuenta la armada mexicana. La embarcación se botó en 2018 y fue en 2020 cuando se incorporó a las funciones de la Armada Mexicana de manera formal. La construcción de más POLAS permitiría una mayor presencia y capacidad de respuesta en aguas azules, así como una vigilancia más efectiva de las costas y zonas marítimas de interés. En noviembre de 2018 el gobierno mexicano realizó la botadura de su primera POLA, llamada en un primer momento como ARM Reformador, aunque después con el nuevo gobierno paso a llamarse Benito Juárez, siendo la primera de ocho que construirían en los astilleros navales ASTIMAR con apoyo de los astilleros de la empresa Damen. Este buque está basado en el diseño de la fragata SIGMA 10514, esperando que cada barco tenga un alcance de más de 5.000 millas náuticas, pudiendo equiparse con misiles Harpoon Block II, además de misiles antiaéreos RAM, un lanzador MK56 VLS de 8 celdas de misiles tácticos Evolved Sea Sparrow, torpedos MK-54 y el sistema de defensa electrónica RIGEL de Indra. Su eslora es de 107 metros, tiene una velocidad máxima de 27 nudos y podrán operar en alta mar por hasta 20 días. La POLA es considerada como la embarcación más moderna de la flota de buques mexicanos y de las Armadas de América Latina. Aunque en Holanda se construyeron dos de los cinco módulos que integran la embarcación ya entregada, los otros tres fueron construidos en México, con mano de obra cien por ciento mexicana, dando cumplimiento así al objetivo de impulsar la industria en el ámbito naval, pues se generaron, a lo largo de estos años de construcción, un total de 400 empleos directos y más de mil indirectos, solo por una embarcación. En una decisión no explicada el gobierno mexicano canceló todos los programas militares de modernización y equipamiento, con lo que se dejaron de construir los proyectos navales que se tenían en puerta, como el programa POLA, afectando severamente la capacidad de la Armada de México para la vigilancia y patrulla en costa y altamar al contar con solo un buque de gran capacidad construido en el gobierno del presidente Peña Nieto (2012-2018) México necesita más Patrulleros Oceánicos de Largo Alcance (POLA) para fortalecer su vigilancia marítima. Se estima que se requieren al menos siete POLAS adicionales para cubrir eficazmente las extensas costas y zonas económicas exclusivas del país. La Marina-Armada de México (SEMAR) ha expresado la necesidad de ampliar su flota de patrulleros oceánicos para garantizar la seguridad y protección de los recursos marinos, combatir actividades ilícitas y proteger la soberanía nacional. La construcción de más POLAS permitiría una mayor presencia y capacidad de respuesta en aguas profundas, así como una vigilancia más efectiva de las costas y zonas marítimas de interés. México cuenta con más de 11,000 kilómetros de costas y una vasta Zona Económica Exclusiva que requiere vigilancia constante. La vigilancia marítima es crucial para proteger los recursos marinos, como la pesca y los yacimientos petroleros, de actividades ilegales como la pesca furtiva y la extracción no autorizada. Un mayor número de POLAs ayudaría a combatir el narcotráfico, el tráfico de personas y otras actividades delictivas que se realizan en el mar. La construcción de nuevas POLAs podría impulsar la industria naval mexicana y generar empleos. Siendo una inversión estratégica que permitiría a México fortalecer su capacidad de vigilancia marítima y garantizar la seguridad de sus costas, recursos y población.
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Por M. Garcia Hablar de temas aeronáuticos y de defensa siempre ha sido un reto, el principal problema es la dificultad para superar paradigmas populares pero incorrectos, que han sido perpetuados por numerosos factores, empecemos por el factor Top Gun, que sólo es una parte del problema. La noción hollywoodense del piloto como figura heroica determinante, con la tecnología como un mero accesorio narrativo, es fundamentalmente incorrecta. Gracias a estas películas, tenemos la absurda frase estrella que dice: “no es el avión, es el piloto”. Si esta premisa fuera cierta, no existirían los programas ni las inversiones multimillonarias destinadas a eliminar el factor más vulnerable de cualquier aeronave de combate: el piloto. La cruda realidad es que, desde inicios de la década de 1990, en el combate aéreo, la tecnología es absolutamente esencial y lamento decirlo, pero personas como Maverick serían impensables operando un caza moderno. La razón es simple, como se evidenció en los cielos de Cachemira en mayo de 2025: la guerra aérea moderna es cada vez más letal, tecnificada y automatizada para limitarla a los umbrales biológicos de una persona, por entrenada que este, y no parará ahí. Un desafío más, para quienes comunicamos temas de aviación radica en la influencia de la propaganda. En el caso del F-35 por un lado, en las redes sociales lo critican persistentemente, aunque con escaso impacto real. Por otro lado, en el ámbito operativo concreto, la aeronave apenas comienza a evidenciar no solo sus capacidades inherentes, sino una transformación mucho más profunda en las doctrinas de combate aéreo; siendo esta la razón que nos trae aquí y lo que nos introduce a los dos protagonistas de este análisis: el F-35 y el Gripen. La teoría que se presenta hoy constituye una interpretación personal y teórica de las transformaciones que creo estamos presenciando en el ámbito de los cazas de combate. Es crucial enfatizar que esta, no representa la postura oficial de ninguna nación, ejército, organización, institución o fabricante. Reemplazo sí, sucesor no. Sabemos que el F-35 se promovió como un avión que lo cambiaría todo con un proyecto titánico que entregaría versiones para tres diferentes servicios y numerosos aliados; y ahí comenzó toda la confusión con el avión. Y sí, el F-35 lo cambiaría todo, llevando las ideas de un pequeño e infravalorado avión europeo, al umbral de un cambio radical y revolucionario, pero no necesariamente por la ruta convencional que se pensaba. Para muchos, el F-35 se concibe como el reemplazo natural de los cazas de cuarta generación. Si bien, desde una perspectiva político-administrativa esto es cierto, consideramos que en este contexto tal vez se interpretó erróneamente el verdadero significado de “reemplazar”. La concepción fundamental del F-35 lo define principalmente como un caza de ataque con capacidades secundarias de superioridad aérea no como el sucesor del F-22. Por lo tanto, es preciso aclarar, que el Su-57 Felon no es el par del F-35; el Felon emerge con el objetivo de contrarrestar la dominancia del F-22 Raptor. El Raptor, sin lugar a dudas, aventajaría a los Su-30/35 en un enfrentamiento directo debido a la ausencia de capacidad furtiva en estos. La principal ventaja del Felon reside en su desarrollo más tardío, que le permite incorporar sistemas de fusión de sensores, lo cual representa una ventaja sobre el F-22 y una convergencia tecnológica hacia el F-35. Esta característica es una de las razones por las que se planea dotar al F-22 de capacidades similares y por la que se define al Felon más como un elemento disruptor de tácticas de red furtiva. Si bien este tema amerita un análisis aparte, era fundamental establecer esta distinción antes de proseguir. Como es habitual, la clave para la comprensión radica en la observación meticulosa que permita formular las preguntas correctas. A lo largo de este texto, plantearemos diversas cuestiones sobre la marcha. Iniciemos con las siguientes: ¿Cuál es la función y el propósito fundamental del F-35 y el Gripen? ¿Por qué el F-35 no manifiesta una superioridad en maniobrabilidad o potencia en comparación con los cazas de cuarta generación a los que supuestamente está destinado a reemplazar? ¿Implica esta aparente carencia un fracaso inherente al programa? Para comprender la trascendencia del F-35, es crucial referirnos al final de la Segunda Guerra Mundial, momento marcado por la aparición del Messerschmitt Me-262. Esta aeronave, al incorporar la propulsión a reacción, transformó la dinámica del combate aéreo de manera irreversible. El Me 262 obsolesció a los aviones de hélice en tareas de caza, a donde la velocidad emergió como el factor disruptor. En términos evolutivos se convirtieron en una subespecie que sobrevivió adaptándose a otros roles pero que nunca recuperó su lugar como los reyes del cielo. Ochenta años después, esta analogía resulta fundamental para comprender a las emergentes aeronaves de quinta y sexta generación y a un sui géneris: el Gripen. Sin embargo, en lugar de la propulsión a reacción, hoy identificamos que el factor disruptivo radica principalmente en la convergencia de cuatro diferentes aplicaciones tecnológicas: Software capaz de controlar y mejorar todo subsistema del avión, sin intervención humana Fusión de datos y sensores Maximización de capacidades Stealth Trabajo en red. Uso de flotillas aviones y drones Estos factores habilitan la capacidad de integrar la telemetría de todos los sensores y subsistemas de la aeronave para operar de forma sinérgica. Esto implica concebir la plataforma como un sensor independiente y de alta capacidad, capaz de escucharlo y verlo todo, sin ser detectado. Tradicionalmente si un avión necesita recolectar información éste apuntaba su radar más o menos en la dirección de su objetivo o recibía la información desde un AWACS, una ventaja que dentro de poco quedará relegada. Con la implementación de radares AESA con tratamientos especiales, Integrado con software avanzado y la interconectividad de elementos activos y pasivos distribuidos en la estructura del fuselaje, esta metodología resulta redundante. A este concepto se le conoce como «fusión de sensores». En esencia, la aeronave puede detectar cualquier estímulo electrónico y físico dentro de una envolvente de alta
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) está diseñando sus nuevos vehículos tácticos con base en plataformas existentes, como el chasis de camiones y con un enfoque en la adaptación a diferentes misiones, Defensa también está utilizando tecnologías innovadoras con mejoras como torretas giratorias y sistemas de monitorización. En términos de diseño, los vehículos tácticos están diseñados para cumplir con requisitos específicos de protección, movilidad y capacidad de combate, esto incluye el uso de blindaje resistente a impactos, troneras para disparar desde el interior, y sistemas de vigilancia como cámaras y pantallas, como se ve en el caso del vehículo Kitam. Además, se están desarrollando vehículos con capacidades adaptables, que pueden ser equipados con diferentes sistemas de armas y sensores según la misión. Defensa también está invirtiendo en la mejora de la tecnología propia, incluyendo la fabricación de vehículos blindados con tecnología avanzada, como el nuevo vehículo táctico blindado DN-XIII que se diseñará y fabricará en México. Estos vehículos están siendo sometidos a pruebas rigurosas para mejorar su desempeño y funcionamiento, y se espera que sean parte de un lote piloto antes de su producción en serie. Para la fabricación de un vehículo táctico blindado se tomarán en cuenta las enseñanzas y mejoras que se han obtenido durante la última década que han estado en funcionamiento los vehículos tácticos blindados DN-XI y DN-Xll, los cuales han demostrado buen desempeño para las actividades castrenses y por ser de fabricación nacional, eleva el sentido de pertenencia entre las tropas. Los mantenimientos serán más económicos, mismos que se materializarían de manera más expedita por medio de la Dirección General Industria Militar, toda vez que sería un vehículo de características nuevas y se evitaría comprar refacciones a corto plazo. Los insumos necesarios para su mantenimiento preventivo y correctivo son más fáciles de adquirir, por existir proveeduría en el mercado nacional. La fabricación se realizaría con la tecnología más avanzada existente en el mercado mexicano y se cuenta con personal capacitado para materializar el diseño, fabricación, mantenimiento preventivo y correctivo a ese tipo de vehículos lo que permitirá ser autosuficientes en la fabricación de chasis a nivel Institución Armada.
READ MORELas Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, son tropas de Élite adiestradas y equipadas para realizar misiones específicas, que las unidades convencionales no pueden realizar. Estos grupos de fuerzas especiales son diferentes a las demás unidades del Ejército debido a su alto nivel de adiestramiento, tolerancia al dolor, disciplina, valor, control de emociones, capacidades físicas, psicológicas y de combate. Las operaciones realizadas por las fuerzas Especiales son consideradas como información clasificada, son conocidas únicamente por los altos mandos del Ejército. El agrupamiento de élite del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos pueden ser llamados a cualquier misión. Todos los elementos que forman parte de este grupo se encuentran entrenados en tácticas de supervivencia y reacción inmediata para poder combatir contra cualquier fuerza, así mismo han recibido amplio y variado adiestramiento por parte de diferentes grupos de fuerzas especiales de algunos países del Mundo. Las fuerzas especiales se dividen en 6 batallones, en la estructura de estos batallones existen soldados regulares, intermedios y veteranos. Además de la Fuerza Especial de Reacción, en el mismo nivel existes otras 3 unidades de elite altamente especializadas dentro del Cuerpo de Fuerzas Especiales, sin embargo, el nombre de estas se mantiene en un carácter secreto por su naturaleza clasificada. El municipio de Temamatla, en el Estado de México, es la casa del cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército y Fuerza Aéreo Mexicanos. Aquí realizan su adiestramiento para perfeccionar día con día sus habilidades. Las unidades de Fuerzas Especiales se caracterizan por su rapidez, movilidad y capacidad de despliegue, que les permite generar y explotar con eficacia productos de inteligencia, contando con gran variedad de armamento, material, equipo y adiestramiento especializado para realizar operaciones en cualquier ambiente geográfico. El adiestramiento de primer nivel se reflejó en que las Fuerzas Especiales Mexicanas lograran ganar el 1er Lugar en la competencia Fuerzas Comando Panamá 2024, que es un ejercicio militar que consiste en una competencia de habilidades entre equipos de Operaciones Especiales militares y policiales del hemisferio occidental. El evento se celebró en Panamá del 12 al 24 de mayo de 2024. El evento de 10 días demuestra y pone a prueba las habilidades de los participantes a través de una competencia entre las Fuerzas de Operaciones Especiales que promueve la interoperabilidad, las relaciones entre militares, aumenta el conocimiento de la capacitación y mejora la seguridad regional. En el ejercicio participa personal militar, policial y civil de los países participantes. Luego de dos semanas de competencias, el equipo de México ocupó el primer lugar; seguido de Colombia, en el segundo; Estados Unidos, tercero y las fuerzas especiales de Panamá, en el cuarto puesto. También hubo premiaciones individuales para los ganadores en las competencias de física, de asalto y tiradores de alta precisión. Los elementos mexicanos se sometieron a rigurosos entrenamientos durante varios meses, que abarcan desde resistencia física hasta avanzadas tácticas de combate, para poder exhibir en escenarios internacionales el nivel de excelencia que caracteriza a las fuerzas especiales mexicanas
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