MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – Uno de los resultados más sorprendentes de la invasión rusa de Ucrania es la terrible ineficacia de la, en teoría, poderosa Fuerza Aérea Rusa. La familia soviética de cazas Sukhoi Su-27 Flanker (que incluye las variantes Su-30, Su-34 y Su-35) constituye la columna vertebral de la fuerza de combate rusa. De estos, el Su-34 Fullback es quizás el más notable. Pero ¿cuántos de los valiosos cazabombarderos Su-34 de la Fuerza Aérea Rusa ha perdido hasta ahora en la guerra en Ucrania? Aunque se habla mucho de las magníficas capacidades acrobáticas y la robustez de los aviones rusos, esto no les ha permitido prevalecer en los cielos de Ucrania tras dos años y medio de guerra. Dicho esto, la famosa maniobra de la cobra sería una forma épica de detener y enfrentarse a los misiles aire-aire con la muerte de frente. Pero la densa defensa aérea de Ucrania (aunque de la era soviética) hizo retroceder a la Fuerza Aérea Rusa en los primeros días de la guerra. En la Batalla de Kiev, la Fuerza Aérea Rusa sufrió pérdidas insostenibles, similares a las de la Batalla de Inglaterra. Si bien la Fuerza Aérea Ucraniana se encuentra ahora gravemente dañada, contra todo pronóstico, se mantiene en pie y en la lucha. Es así que el Su-34 voló por primera vez en 1990 y entró en servicio en 2014. Está diseñado para despliegue táctico contra objetivos terrestres y navales con funciones de ataque, interdicción y bombardeo táctico. Se prevé que sea el futuro de la Fuerza Aérea Rusa y, con el tiempo, reemplazará al caza de ataque táctico Su-24 y al bombardero estratégico Tu-22M. Según Defense News, la Fuerza Aérea Rusa se ve obligada a depender cada vez más de su limitada pero moderna flota de cazas Su-34/30/35 a medida que avanza la guerra. Las aeronaves más antiguas (como los Su-27, Su-25, MiG-31 y MiG-29) parecen estar desgastadas y terminan su vida útil, lo que aumenta la presión sobre el limitado número de Fullbacks rusos. Estas aeronaves más antiguas parecen utilizarse cada vez más en funciones limitadas (como patrullas o transporte de munición de distancia de seguridad) o incluso no utilizarse en absoluto. El blog de código abierto Oryx ha confirmado de forma independiente la pérdida de 127 aeronaves rusas de ala fija en lo que va de guerra (algunas de ellas son accidentes e incidentes de fuego amigo). La cifra real seguramente será significativamente mayor, ya que no todas las pérdidas se verificarán de forma independiente. Además, los ataques con drones pueden destruir o causar graves daños a aeronaves en tierra y en hangares no visibles en imágenes satelitales. De las 127 aeronaves perdidas, 35 eran Su-34 (uno de ellos, un Su-34M). De las 35 pérdidas, cuatro fueron destruidas en pérdidas no relacionadas con el combate y otras cuatro se consideraron dañadas. El blog de código abierto, más conservador, Warspotting, contabiliza 24 aviones Su-34 perdidos. Ucrania ha reivindicado muchos más derribos de Su-34. Por ejemplo, durante un período de 13 días en febrero de 2024, afirmó haber derribado 10 Su-34; sin embargo, pocos, o ninguno, de estos hechos fueron confirmados de forma independiente con algún grado de certeza. Antes del inicio de la guerra, se cree que Rusia contaba con 140 cazabombarderos Su-34 en servicio. En junio de 2024, National Interest estimó que se habían producido alrededor de 155 Su-34 (incluyendo prototipos). Esto sugiere que se han producido alrededor de 148 aviones (esta es una estimación, y algunas fuentes afirman cifras de producción algo mayores). Esto significa que se ha confirmado la destrucción de alrededor del 25% de la flota rusa de Su-34 en la guerra de Ucrania. A pesar de las sanciones, Rusia sigue produciendo Su-34 (aunque su producción de aviones de combate parece limitada). Fuentes abiertas estiman que se entregaron entre 8 y 10 en 2022 y entre 8 y 10 más en 2023. El grupo de expertos del IISS estimó que se entregaron al menos 6 en 2023. Defence24 sugiere que la producción disminuyó de 10 en 2022 a solo seis en 2023. El Su-34 se incorporó a la Fuerza Aérea rusa en 2014. La aeronave ya combatió intensamente en Siria, apoyando los esfuerzos de contrainsurgencia del gobierno, y durante mucho tiempo se esperó que encabezara cualquier posible operación rusa en Europa. El Su-34 tiene sus orígenes en el caza Su-27 Flanker del que derivó, y es la modificación más extensa del diseño Flanker de sus muchos derivados. Se desarrolló principalmente para sustituir a los cazas de ataque Su-24M de las Fuerzas Aéreas rusas.
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En el 2013, Interjet anunció la incorporación a su flota del avión ruso SuperJet 100 (SSJ100) fabricado por la empresa rusa Sukhoi, sin embargo, esta aeronave a la larga se convirtió en un problema para la empresa, ya que, tras revisiones de seguridad, altos costos operativos y una estrategia de negocios que no fue eficaz, la empresa llegó a niveles de apalancamiento por encima del sector que incluían problemas fiscales. Para el 2015, contaba con 14 unidades de este modelo, cifra que aumentó a 22 al cierre del 2016; junto con equipos Airbus A320, A320neo, A321 y A321neo. Sin embargo, al término de ese año la empresa Sukhoi estuvo en la mira luego de que la Autoridad Aeronáutica de Rusia emitió una directiva de aeronavegabilidad, donde solicitaba a todos los operadores inspeccionar los Superjet 100 como una medida preventiva de seguridad, por lo que en diciembre de ese año Interjet anunció la revisión de sus aviones rusos. De hecho, en diciembre del 2016 la compañía indicó que sumaban más de tres mil los pasajeros afectados por las fallas detectadas ante el cese de operaciones de los Superjet 100 y que la cifra sería mayor, aunque trabajan para dar pronta respuesta a sus clientes. En su momento un analista del sector aeronáutico señaló a la entonces agencia Notimex que en su momento Interjet compró las aeronaves al considerar que iban a generar cierta reducción de costos. No obstante, la inversión dedicada a las adecuaciones para volar a nivel local generó mayor costo ya que dentro del sector de aerolíneas, el nivel de apalancamiento en relación deuda neta fue de más de 2.9 veces. “Pese a que ha mostrado un crecimiento en sus ingresos del 5.3 por ciento en los últimos 12 meses, su flujo operativo en este periodo ha caído de 33.2 por ciento, debido a incremento en los costos y gastos operativos, ya que sus aeronaves no son lo suficientemente eficientes como ello lo esperaban”. En este sentido, precisó que el mantenimiento y condiciones de retorno de la empresa equivale a 8.0 por ciento de sus ingresos, dos veces mayor, por ejemplo, que el reportado por Volaris; “las piezas hechas en Rusia resultaron ser mucho más caras junto con todas esas adecuaciones que se le terminaron haciendo a las aeronaves”. Un reporte financiero reveló que, en el cuarto trimestre de 2018, los gastos de operación de la empresa se incrementaron 21.2 por ciento, debido al aumento en el precio del combustible y la incorporación de flota que originaron mayores gastos. Asimismo, el reporte de la empresa señalaba que “este incremento en gastos está reflejando el desfase gradual de operaciones de la flota de los aviones SSJ100”. Al mismo tiempo las operaciones de Interjet se vieron afectadas por el mayor precio en el combustible, una depreciación del peso y porque Volaris y Viva Aerobus abarcaron una mayor participación de mercado. Hasta el 2018, Interjet se posicionó como la tercera aerolínea en el mercado doméstico de México, ya que según datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), alcanzó una participación de mercado de 20.5 por ciento, al transportar a 10.2 millones de pasajeros. En el segmento internacional, esta compañía aérea logró una cuota de 7.9 por ciento, equivalente a 3.72 millones de personas. La compañía dejó de operar el 11 de diciembre del 2020 al no pagar el combustible necesario para su operación cotidiana a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y un mes después, el 8 de enero de 2021, los trabajadores se declararon en huelga por falta de pago. El 30 de agosto de 2022 la empresa fue declarada en concurso mercantil. Se estima que la aerolínea tendría una deuda de 3,000 millones de pesos por falta de pago de IVA, ISR, impuestos aeroportuarios, aprovechamiento del espacio aéreo y migración.
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Informes recientes señalan que podría existir un acuerdo entre Irán y Rusia para la fabricación de aviones de combate Su-35 en territorio iraní. Si el acuerdo prospera Irán podrá producir entre 48 y 72 aviones avanzados, marcando un avance significativo en su capacidad aérea. Hay varias razones posibles que explican el retraso en la entrega de aviones de combate Su-35 a Irán por parte de Rusia, a pesar de los informes sobre un acuerdo finalizado que involucra aviones originalmente destinados a Egipto. En primer lugar, podrían estar en juego desafíos logísticos y geopolíticos. Rusia ha estado muy involucrada en la invasión a Ucrania, lo que ha puesto a prueba sus recursos militares y capacidades de fabricación. Esto podría limitar la disponibilidad de piezas de repuesto o la capacidad de transferir equipos avanzados como los aviones Su-35 a compradores extranjeros como Irán. Apenas en septiembre de 2023, Irán adquirió aviones de entrenamiento de combate Yak-130 de Rusia, el primer suministro de nuevos aviones de combate que recibe desde la década de 1990. Funcionarios iraníes han insinuado que la llegada de los Su-35 es inminente, y algunos miembros de la Fuerza Aérea iraní han iniciado su entrenamiento en este avión desde 2022. Imágenes de una nueva base aérea fortificada, denominada Eagle 44, tomadas en febrero de 2023, sugiere que esta instalación está preparada para albergar los cazas en el momento de su entrega. Este avance en la infraestructura militar resalta la importancia de la modernización de las capacidades aéreas de Irán. La compra del Su-35 por parte de Irán implica más que simplemente adquirir armamento avanzado; también podría consolidar una alianza más profunda con Rusia. Irán ha emergido como un proveedor importante de drones para Rusia, lo que resulta valioso para continuar la Invasion en Ucrania. El Su-35 ha demostrado ser efectivo en el teatro de guerra en Ucrania, donde ha desempeñado un papel esencial en el combate aire-aire. En los primeros días de la guerra, se reportó que un Su-35 derribó varios aviones ucranianos, lo que evidencia su capacidad de combate superior en comparación con otras aeronaves. Pero hoy en día, la entrega de los Su-35 aún está en suspenso. Algunos analistas creen que el interés de Teherán de producirlos bajo licencia podría ser un factor que explique el atraso. Un acuerdo de esta naturaleza permitiría a Irán reducir su dependencia del soporte ruso y mitigar los problemas logísticos asociados. La posibilidad de llevar a cabo la producción bajo licencia del Su-35 en Irán enfrenta importantes retos económicos y técnicos. Aunque un acuerdo de este tipo podría brindar a Teherán mayor control sobre el mantenimiento y la producción, los altos costos y las complicaciones técnicas necesarias para establecer una línea de producción nacional podrían ser obstáculos significativos. Además, la falta de experiencia previa en la producción de aeronaves avanzadas puede complicar aún más el proceso. La implementación exitosa de una línea de producción requeriría una inversión considerable y un soporte técnico robusto, lo que podría no ser factible en el corto plazo. Las perspectivas de que Irán produzca el Su-35 en su territorio son inciertas, dadas las múltiples variables que afectan esta situación. La combinación de desafíos logísticos, técnicos y económicos hará que el futuro de este acuerdo sea complejo y difícil de prever. A diferencia de Rusia, donde los modelos Su-35 y Su-30 se producen en instalaciones distintas, Irán tendría que desarrollar nuevas instalaciones de producción o adaptar su infraestructura existente. Este esfuerzo podría eliminar la ventaja de obtener un mejor costo por el avión. La experiencia de India con el avión Su-30 revela que los costos de producción bajo licencia son prácticamente el doble de los costos de importación, incluso con un alto volumen de producción. En este sentido, Irán produciría una cantidad mucho más reducida, entre 48 y 72 aviones, lo que podría duplicar el precio unitario en comparación con importaciones directas. Estos factores generan serias dudas sobre la viabilidad financiera de un acuerdo de producción de tiradas limitadas para el sector de defensa de Irán a largo plazo. Otro problema significativo es la presión logística de producir tanto el Su-35 como el Su-30, lo que podría complicar aún más la iniciativa. Irán ha llevado a cabo el mantenimiento localizado de sus aviones de combate, incluidos los F-4, F-5 y F-14 de fabricación estadounidense, así como modelos de la era soviética como el Su-22, el Su-24 y el MiG-29. Los avances recientes en impresión 3D podrían facilitar la producción de componentes clave, reduciendo costos y aumentando la autosuficiencia de Teherán. En el futuro, Irán se enfrentará a diversas consideraciones estratégicas. Aunque el Su-35 ha demostrado ser eficaz en combate, su aviónica está cada vez más desactualizada en comparación con aeronaves más modernas como el Su-57 ruso o los últimos modelos de Estados Unidos y China. De continuar los retrasos, Irán podría encontrarse con un caza envejecido al momento de recibirlo. Este escenario probablemente disminuiría el entusiasmo de Teherán por un proceso prolongado que no se alinea con sus necesidades de defensa actuales. Los posibles retrasos en la producción podrían llevar a una desventaja significativa para Irán, especialmente en un entorno donde la superioridad aérea es crucial. A medida que otros países continúan modernizando sus flotas, el tiempo se convierte en un factor crítico para la eficacia de su nueva adquisición.
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Rusia se prepara para suministrar a Irán aviones de combate Sukhoi Su-35SE en un futuro próximo, según un informe que cita a funcionarios de inteligencia occidentales. De acuerdo con ese informe el acuerdo podría incluir hasta 24 aviones algunos de los cuales originalmente estaban destinados a Egipto, pero la amenaza de sanciones por parte de los Estados Unidos impidió que el Cairo concretara la operación por los cazas rusos, eligiendo en su lugar reforzar su flota de cazas franceses Dassault Rafale. Moscú buscó así un nuevo comprador potencial, que al parecer ha encontrado en Teherán. El informe llega después de que los medios de comunicación iraníes dijeran en septiembre que Teherán estaba sopesando dicha compra. Los servicios de inteligencia indicaron que los pilotos iraníes ya estaban utilizando los reactores para entrenarse, según el informe, sin dar más detalles. Washington ha descrito una amplia relación entre Irán y Rusia en materia de equipamiento militar, especialmente desde que las tropas rusas invadieron Ucrania en febrero. Ambos países son objeto de estrictas sanciones: Irán por su programa nuclear y Rusia por sus acciones en Ucrania. A principios de este mes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) dijo que Rusia también estaba buscando ayudar a Irán, lo que podría suponer una amenaza para los aliados de Estados Unidos en la región. “Lo que está empezando a surgir es al menos el comienzo de una asociación de defensa en toda regla entre Rusia e Irán, con los iraníes suministrando aviones no tripulados a los rusos, que están matando a civiles ucranianos mientras hablamos hoy”, dijo el jefe de la CIA William Burns en una entrevista con PBS. El Su-35 tienen una autonomía de 1,600 kilómetros y una altitud máxima de 18,000 metros. Sus motores consiguen impulsarlo a 2.400 kilómetros por hora gracias a su contenido peso de 34,5 toneladas. En el apartado de armamento, además del cañón de 30 milímetros, dispone de una amplísima variedad de misiles y bombas compatibles que se pueden acoplar en sus 12 anclajes, tanto internos como externos. En total, puede acarrear hasta 8 toneladas de armamento. Ese armamento se puede combinar entre cohetes aire-tierra, misiles aire-aire con alcance de más de 300 kilómetros con sistemas de guiado y misiles preparados para la guerra electrónica. Estos últimos son capaces de dejar fuera de juego sistemas tan elementales como los radares de los aviones enemigos.
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La compañía de aviación rusa, Rostec ha publicado imágenes de los aviones de combate Sukhoi Su-57E y del Su-75 ‘Checkmate’ juntos. Esta es una sesión de fotos realizada para un sitio web que publicó un artículo interactivo que detalla información sobre la aeronave. Las fotos de los dos aviones, uno al lado del otro es bastante oportuno para comparar características compartidas por los aviones. El Sukhoi Su-57E es la versión de exportación del jet bimotor, el primero con capacidad sigilosa en entrar en servicio con la Fuerza Aérea Rusa. El “Felon”, como también se le llama, se desarrolló hace más de una década y solo en los últimos años ha comenzado a operar, con una flota muy pequeña, compuesta en su mayoría por aeronaves de pre-serie. Rusia ordenó 76 aviones de combate, el primero de los cuales se entregó el año pasado. La falta de recursos ha hecho que Rostec ofrezca el Su-57 a otros países, pero aún no existe ningún pedido en firme En cambio, el Checkmate es un proyecto nuevo, apenas presentado en julio en el salón aéreo MAKS 2021. Utiliza un solo motor, algo que tenían los aviones rusos desde el MiG-23/27 diseñados al final de la década de 1960. Como él Su-57, el nuevo jet es supersónico y tiene una baja firma de radar, según su fabricante. La comparación entre los dos cazas revela puntos en común como el diseño de las alas y el uso del motor Izdeliye 30. Rostec, sin embargo, afirma que el nuevo avión de combate se benefició de varios otros sistemas del Su-57. El “Checkmate fue desarrollado con la ayuda de bases científicas y técnicas obtenidas durante la creación de la versión de exportación del avión Su-57E. En particular, la aeronave heredó la cabina, los sistemas a bordo y algunos otros elementos. Esto permite reducir el costo de la aeronave y simplificar su mantenimiento”, afirmó la empresa. De hecho, el Checkmate, que debería recibir la designación Su-75, es un proyecto centrado en la exportación. Se espera que sea de bajo costo, pero equipado con varios sistemas modernos, como una cabina WAD (Wide Area Display), un radar AESA y un compartimento interno para armas. Para justificar la decisión de volver a los aviones de combate monomotor, Rusia argumenta que existe una gran cantidad de aviones de este tipo, que representan el 44% de los aproximadamente 8.000 aviones de combate activos en el mundo en la actualidad. Desafortunadamente pesa contra él Su-75, el largo camino para volverse operativo. Se espera que el primer prototipo realice su vuelo inaugural solo en 2023 y entre en servicio a partir de 2026, esperando que si se cumplan con los tiempos prometidos. La aparición conjunta del Su-57 y Checkmate no se limitará a la sesión de fotos. Rostec ya presento la maqueta de tamaño completo del nuevo avión en el Dubai Airshow 2021.
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