MÉXICO AEROESPACIAL 
Redacción. – Ahora que Lockheed Martin ha anunciado que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ha adquirido su primer avión de transporte táctico C-130J-30 Super Hércules, convirtiendo a México en el primer país de América Latina en operar el Super Hércules, ha trascendido que esta fuerza buscaría incorporar cuatro aeronaves C-130J “Super Hércules” la idea es contar con estas cuatro aeronaves de nueva construcción para el 2030. Al parecer en breve se estaría por confirmar la compra de una segunda aeronave, quedando pendiente la opción de ejercer las aeronaves tercera y cuarta. En el 2012, la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa notificó al Congreso de los Estados sobre una posible venta militar extranjera al Gobierno de México de dos aviones C-130J-30 y equipos, repuestos, entrenamiento y apoyo logístico asociados. En ese momento el Gobierno de México solicito la venta de 2 aeronaves C-130J-30, 10 motores AE2100D3 (8 instalados y 2 de repuesto), modificaciones de aeronaves, equipo proporcionado por el gobierno, equipos de comunicación, repuestos y repuestos, equipos de soporte y prueba, publicaciones y documentación técnica, capacitación de personal y equipos de capacitación, ingeniería del gobierno de EE. UU. y de contratistas, servicios de soporte técnico y logístico, y otros elementos relacionados de soporte logístico y de programas. A la fecha la autorización sigue vigente. Con estas aeronaves el Escuadrón Aéreo 302 (E.A. 302) superaría su capacidad de carga y transporte y aseguraría esta capacidad hasta más allá del 2050. Con estos cuatro aviones nuevos casi se igualaría la capacidad de ocho de los viejos C-130E/H/Mk3 de la FAM. En los últimos años la capacidad de los C-130 mexicanos se ha visto afectada por el constante mantenimiento que se les ha realizado en los últimos años, disminuyendo considerablemente cada año. Con el fin de intentar satisfacer la demanda de operaciones aéreas, el Escuadrón Aéreo 302 decidió utilizar C-130 en operaciones aéreas sin llevar la carga ni el transporte de personal al máximo, ya que esto ocasiona un desgaste prematuro de las aeronaves, por cual el mantenimiento que se les tenía previsto realizar en cierto tiempo es más prolongado y con mayores costos. El Lockheed Martin C-130J Super Hercules supera significativamente a las versiones anteriores del C-130 en rendimiento y carga. Con motores más eficientes y hélices de seis palas, el modelo J ofrece mayor alcance (aprox. 3,150 km a carga completa), velocidad superior (665 km/h) y capacidad para dos palés más, hasta 8 en la versión C-130J-30 que es la que la FAM va a operar. Por ejemplo, el C-130MK-3 opera con cinco tripulantes y carga de seis palés o 92 soldados, mientras el J requiere solo 3 tripulantes llevando 128 soldados. El C-130J y el C-130J-30 alargado son externamente similares a los anteriores C-130H, pero presentan importantes avances tecnológicos con respecto a esos modelos. Impulsado por cuatro motores turbopropulsores Rolls-Royce AE 2100D3 de 4,637 caballos de fuerza, el «J» está equipado con Controles Digitales de Motor de Autoridad Completa (FADEC) de Collins Aerospace y hélices compuestas de seis palas GE Aviation Systems/Dowty R391. La combinación de motor y hélice proporciona a la aeronave hasta un 40% de mejora en la autonomía, aumenta la velocidad máxima y acorta la distancia de despegue en un 30% aproximadamente en comparación con el C-130H. Además, una reducción del 15% en el consumo de combustible alivia la necesidad de tanques de combustible externos de 1.360 galones. Aunque la capacidad de instalar tanques bajo el ala sigue siendo una opción, pocos operadores los han añadido. La llegada del C-130J aumentara la capacidad de transporte aéreo táctico del E.A. 302 ya que el C-130J incluye avances tecnológicos que reducen los costes actuales de apoyo y operación, así como las necesidades de personal. El Super Hércules vuela más rápido, requiere dos tripulaciones menos, tiene dos posiciones más de palet y viene con aviónica actualizada. Estas mejoras proporcionaran a las fuerzas mexicanas una flexibilidad y capacidad adicionales a la hora de solicitar el movimiento de la carga y tropas.
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Redacción. – Estados Unidos está intensificando la presión sobre México para que permita a las fuerzas militares estadunidenses llevar a cabo operaciones conjuntas a fin de desmantelar laboratorios de fentanilo en el país, según funcionarios estadounidenses. El impulso sucede mientras Donald Trump insiste al gobierno mexicano para que otorgue a Estados Unidos un papel más importante en la lucha contra los cárteles. La propuesta se planteó por primera vez a principios del año pasado y luego se abandonó, dijeron los funcionarios. Pero la petición se renovó después de que las fuerzas estadounidenses capturaron en Venezuela a Nicolás Maduro, el 3 de enero, y ha implicado a los más altos niveles del gobierno, incluida la Casa Blanca, según varios funcionarios. En concreto, el gobierno norteamericano quiere que tropas de las fuerzas de Operaciones Especiales o agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) «acompañen a soldados mexicanos en redadas contra supuestos laboratorios de fentanilo», de acuerdo con funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato con el medio estadounidense. Así, las fuerzas estadounidenses participarían activamente en estas incursiones bajo el mando de las fuerzas mexicanas, sirviéndoles de apoyo y «proporcionando inteligencia y asesoramiento», destacó el diario. El presidente Donald Trump, durante su segundo mandato, le declaró la guerra al narcotráfico por envenenar a la sociedad norteamericana. Para evitarlo, endureció sus políticas migratorias y prácticamente se lanzó contra los gobiernos de varios países sudamericanos, además de México. Como resultado, ha atacado a varias lanchas en aguas internacionales del Pacífico y Caribe tras acusar que transportaban droga con destino a EU. También logró detener al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al que acusó de ser líder del Cártel de los Soles; posteriormente se demostró lo contrario. El republicano también amenazó con una intervención militar en Colombia bajo el mismo argumento; sin embargo, las tensiones diplomáticas se calmaron después de que conversó con el presidente Gustavo Petro. En cuanto a México, en una llamada telefónica con la presidenta de México, esta le reiteró su rechazo a una intervención militar de EU en el país. La conversación ocurrió en medio de las tensiones por declaraciones previas de Trump, quien en días pasados había amenazado con posibles ataques por tierra a los cárteles del narcotráfico en México.
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Por José A Quevedo Un avión militar Lockheed Martin C-130J “Super Hércules” de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fue captado aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT) durante la mañana del sábado 17 de enero de 2026. El avión militar trasladaría a 60 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México, a fin de participar en el “evento Aumentar la Capacidad Operacional de la Unidad de Operaciones Especiales”, que se realizará del 18 de enero al 13 de marzo próximo en Camp Shelby (Mississippi, Estados Unidos). Es de destacar que la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES) de la Marina de México tiene una base de entrenamiento en Valle de Bravo, Estado de México, donde sus equipos de élite se preparan para misiones de alto impacto en tierra, mar y aire, especializándose en combate urbano, rescate y antiterrorismo, con un adiestramiento riguroso que incluye supervivencia, técnicas de tiro y operaciones nocturnas para formar comandos y fuerzas especiales altamente capacitadas, por eso no es raro que las tropas mexicanas salieran desde el aeropuerto de Toluca, el mas cercano a las instalaciones. Hasta ahí todo era normal era simplemente un vuelo rutinario de apoyo para el traslado de las fuerzas militares mexicanas, para asistir a un ejercicio de adiestramiento, pero a partir del domingo comenzó a circular en las redes sociales una imagen del C-130J en el aeropuerto de Toluca, en la que se podían ver un par de misiles de dudosa procedencia, el efecto fue inmediato, en cuestión de horas la imagen se viralizo en las redes sociales. La foto era extraña por lo que el portal especializado México Aeroespacial y Defensa destaco que la imagen no era real, publicándolo de esta manera: “El día de ayer se reportó la llegada de un C-130J de la USAF, la primera foto corresponde al avión estacionado en el Aeropuerto de Toluca. La segunda foto es IA, los detalles que la identifican como IA están en los círculos rojos, pero el detalle más interesante es que los supuestos misiles están flotando no están sobre ningún vehículo o plataforma que los transporte. Para finalizar Estados Unidos no posee este tipo de misiles, mismos que son más parecidos a los que produce Irán o alguno de sus aliados” Después del chasco de la foto trucada, la imagen original comenzó a circular, el Gabinete de Seguridad del gobierno de México explicó que la presencia del avión militar estadunidense se debió a un vuelo autorizado por autoridades mexicanas, relacionado con actividades de capacitación. Con los cuestionamientos en redes sociales, el arribo de esta nave militar de Estados Unidos se convirtió en asunto de la mayor relevancia en un contexto donde el presidente Trump, tras realizar una operación militar en Venezuela y capturar al dictador Nicolás Maduro el 3 de enero último, amago con atacar a los carteles en México alegando combatir el flujo de drogas hacia Estados Unidos. Siendo así que la imagen del avión estacionado en el aeropuerto de Toluca causó controversia en la opinión pública nacional, pero también detonó contradicciones entre funcionarios federales y legisladores respecto de la autorización a la aeronave extranjera para ingresar a territorio mexicano. Los cuestionamientos siguieron solicitando información a la presidenta de México. Para el lunes 19 de enero, la presidenta aclaró que la presencia de ese transporte militar de los Estados Unidos fue para llevar a funcionarios de la Secretaría de Seguridad y no requería de la autorización del Senado señalándolo así: “No tendría que haberse consultado (al Senado el ingreso del avión militar estadunidense en México), ya que no venían tropas de Estados Unidos ni mucho menos. Es una autorización que se dio desde octubre del año pasado, y tenía que ver con un asunto de capacitación. “Ya han entrado en otras ocasiones, la diferencia es que ahora entraron al avión de Toluca. Que justamente pregunté cuál fue esta razón; tuvieron sus motivos. “Pero no es algo, digamos, excepcional que se haga, sino que se había acordado, desde octubre. Y son tareas logísticas que realizan ellos”. Agregó que el aterrizaje del Hércules C-130 en Toluca “fue autorizado por la Secretaría de la Defensa”. De acuerdo con registros del Senado, el 17 de diciembre de 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó el ingreso de una aeronave militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos “C-130 Hércules”, que despegaría el 18 de enero de 2026 del Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México, para aterrizar en Camp Shelby, Mississippi; esa aeronave regresaría a México el 13 de marzo de 2026. La información oficial da cuenta que el avión militar de EU trasladaría a 60 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México, a fin de participar en el “evento Aumentar la Capacidad Operacional de la Unidad de Operaciones Especiales”, que se realiza del 18 de enero al 13 de marzo próximo. Ese mismo 17 de diciembre, la titular del Ejecutivo también solicitó la autorización del Senado para que permita el ingreso a territorio nacional de personal de Navy SEALS y del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina de Estados Unidos, para que participen en el evento denominado “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales” a realizarse en el Cuartel General de la Unidad de Operaciones Especiales en Donato Guerra, Estado de México, así como en el Centro de Capacitación Especializado de Infantería de Marina (CENCAEIM) en Champotón, Campeche, y en el Mando Naval de Ciudad del Carmen, Campeche, mismo que se desarrollaría en cuatro fases del 19 de enero al 15 de abril de 2026. La solicitud detalla que ingresarían a territorio nacional 19 elementos de la Fuerza de Operaciones Especiales Navy SEAL’s y 10 elementos del Séptimo de Grupo de Fuerzas Especiales de la Marina estadunidense, con armamento a bordo de una aeronave militar “Hércules C-130” de la Fuerza Aérea de EU aterrizando el 12 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México. Pero después de la captura de Nicolás
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Redacción. – Dos aviones F-15 retirados de la Fuerza Aérea de EE. UU. se han unido a la flota de investigación de vuelo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA en Edwards, California, pasando del servicio militar a un nuevo rol que permite avances revolucionarios en la industria aeroespacial. Los F-15 apoyarán la investigación de vuelo supersónico para el proyecto de Demostraciones y Capacidades de Vuelo de la NASA, incluyendo las pruebas del avión de investigación supersónico silencioso X-59 de la misión Quest. Uno de los aviones volverá a volar como avión de investigación activo de la NASA. El segundo se utilizará para fabricar piezas que respalden el mantenimiento de la flota a largo plazo. “Estas dos aeronaves permitirán la recopilación exitosa de datos y la capacidad de seguimiento del X-59 durante la vida del proyecto del Demostrador de Vuelo de Bajo Boom”, declaró Troy Asher, director de operaciones de vuelo de NASA Armstrong. “También nos permitirán reanudar las operaciones con diversos socios externos, como el Departamento de Guerra y compañías de aviación comercial”. La aeronave provenía del 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón, en Kingsley Field. Tras completar sus últimos vuelos con la Fuerza Aérea, ambas aeronaves llegaron al Aeropuerto Armstrong de la NASA el 22 de diciembre de 2025. “La NASA ha estado volando F-15 desde que se lanzaron algunos de los primeros modelos a principios de la década de 1970”, dijo Asher. “A lo largo de las décadas, se han realizado decenas de experimentos científicos en los F-15 de la NASA, lo que ha contribuido significativamente a la aeronáutica y a la investigación en vuelos de alta velocidad”. Los F-15 permiten a la NASA operar en entornos de pruebas de vuelo de alta velocidad y gran altitud. La aeronave puede transportar hardware experimental externamente (bajo las alas o suspendido bajo el centro) y puede modificarse para apoyar la investigación de vuelo. Ahora que estas aeronaves se han unido a la flota de la NASA, el equipo de Armstrong puede modificar su software, sistemas y controles de vuelo para adaptarlos a las necesidades de la misión. La distancia al suelo del F-15 permite a los investigadores instalar instrumentos y experimentos que no cabrían debajo de muchas otras aeronaves. La NASA ya ha estado operando dos F-15 modificados para que sus pilotos puedan operar hasta 60.000 pies, el límite superior de la envolvente de vuelo del X-59, que volará a 55.000 pies. El nuevo F-15 que volará para la NASA recibirá la misma modificación, lo que permitirá operaciones a altitudes que la mayoría de las aeronaves estándar no pueden alcanzar. La combinación de capacidad, capacidad y adaptabilidad hace que los F-15 sean especialmente adecuados para la investigación de vuelo en NASA Armstrong. “La prioridad es que apoyen con éxito al X-59 hasta completar esa misión”, dijo Asher. “Y a largo plazo, estas aeronaves ayudarán a la NASA a seguir apoyando la investigación y las colaboraciones aeronáuticas avanzadas”.
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