México en la nueva la estrategia militar de los Estados Unidos
Redacción. – El 23 de enero el departamento de Guerra de los Estados unidos presento su Estrategia de Defensa Nacional 2026 (National Defense Strategy o NDS) que representa uno de los giros doctrinales más relevantes de la política de seguridad estadounidense desde el final de la Guerra Fría. Más que una actualización técnica, el documento formaliza una redefinición profunda del uso de la fuerza, la gestión de alianzas y el papel de Estados Unidos en el concierto mundial. Este es ahora un documento clave para entender la nueva configuración geopolítica global, se enlaza con la estrategia de seguridad nacional que divulgó a fines de noviembre el departamento de Estado y en ella se le otorga a México un papel que no puede ser ignorado. La Estrategia de Defensa Nacional 2026, redefine el concepto de America First en clave estrictamente militar y estratégica. No se trata de un repliegue aislacionista, sino de una jerarquización explícita de amenazas, compromisos y aliados. Estados Unidos afirma que no todas las crisis merecen el mismo nivel de implicación, ni todos los socios estratégicos el mismo grado de protección. Esta lógica introduce una clara ruptura con el discurso tradicional de seguridad colectiva universal y consolida un enfoque selectivo, condicionado y transaccional de las alianzas. La NDS prioriza en la doctrina América Primero y se centra en la protección del territorio estadounidense y en la defensa hemisférica. Sus amenazas se concentran en Rusia, China y en lo que denominan actores no estatales, poniendo especial énfasis en las organizaciones narcoterroristas. La NDS se sostiene, dice el documento, en tres pilares: defender el territorio estadounidense, disuadir a China en el Indo-Pacífico y restaurar su dominancia en el hemisferio occidental. Se compromete a mantener un arsenal nuclear moderno, desarrollar ciberdefensas sólidas, y crear y desplegar el sistema Golden Dome para contrarrestar amenazas aéreas, drones y misiles balísticos. El programa es muy ambicioso e incluye nuevas inversiones en la defensa, la adopción de la inteligencia artificial en sus operaciones y la eliminación de regulaciones que considera obsoletas para agilizar el desarrollo militar. Limita el apoyo a aliados europeos y asiáticos, exigiendo que asuman más responsabilidades, mientras se enfoca en operaciones decisivas desde territorio propio. Pero el objetivo inmediato y central es la defensa del hemisferio occidental, contemplando en ello la seguridad fronteriza, marítima y el control de territorios como el Canal de Panamá, el Golfo de México, Groenlandia y las rutas del Caribe/Atlántico Sur. Garantiza el acceso militar y comercial a estos puntos para prevenir la injerencia china en infraestructuras críticas e insta a sus aliados regionales a contribuir más, y advierte de ejercer “la disuasión” ante la negativa a hacerlo. El papel de México en esa estrategia hemisférica es central por el énfasis en la frontera compartida y por el peso que la NDS les da a los grupos narcoterroristas. La estrategia exige explícitamente a México y Canadá prevenir la llegada de ilegales y de criminales a territorio estadounidense. De lo contrario, dice que proveerá al presidente Trump de “opciones militares creíbles” para neutralizar narcoterroristas “dondequiera que estén”, incluso en territorio extranjero. Advierte, también sobre amenazas coordinadas y urge a obtener resultados concretos en el debilitamiento de grupos criminales en América latina, bajo advertencia de una intervención directa. Entre las medidas netamente militares se propone el esfuerzo fronterizo y marítimo con el despliegue de sistemas “Golden Dome” (defensas antiaéreas-drones-misiles) en sus fronteras terrestres (México Canadá) y marítimas (Golfo de México y el Caribe). Incluye patrullas navales permanentes y “bases avanzadas” para interceptar flujos ilícitos. Contempla operaciones contra narcoterroristas, con la autorización presidencial para ejecutar golpes quirúrgicos contra cárteles en México y América latina “si los gobiernos locales fallan en controles fronterizos”, incluye el uso de fuerzas especiales, drones y ciberataques para neutralizar líderes y redes transnacionales. Plantea además el intercambio de inteligencia en tiempo real sobre carteles y migrantes. Establece que sus aliados deben invertir entre el 2 y el 3 por ciento del PIB en defensa. México, incluyendo la incorporación de la Guardia Nacional a la SEDENA, destina hoy sólo el 0.7 por ciento del PIB a tareas de defensa. Es así como México deberá replantearse sus objetivos en Defensa y Seguridad.
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