One of america's oldest malls is closing
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- febrero 25, 2015
MÉXICO AEROESPACIAL 














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Redacción. – El Departamento de Defensa de los Estados Unidos y Lockheed Martin anunciaron un acuerdo para la producción y compra de 850 aviones de combate F-35 durante los próximos 10 años, en lo que podría convertirse en el mayor contrato de la historia de este programa militar. El convenio, que busca modernizar y ampliar el programa F-35 Lightning II Joint Strike Fighter, requiere la aprobación y el financiamiento del Congreso de ese país antes de concretarse. El acuerdo marco contempla la fabricación de aeronaves, el suministro de repuestos iniciales, equipos para modificaciones y servicios de mantenimiento destinados a la flota mundial de F-35. Por su parte Lockheed Martin se comprometió a mantener una capacidad de producción de 156 aviones anuales, aunque esa cifra corresponde al ritmo de fabricación previsto y no significa que las 850 unidades del acuerdo se distribuirán uniformemente en los siguientes 10 años. El pacto busca estabilizar la cadena de suministro militar y sostener la flota global, e incluye el compromiso de Lockheed de autofinanciar 7.000 millones de dólares para mejorar repuestos y confiabilidad del avión. El acuerdo se enmarca en la estrategia del Pentágono de cerrar contratos plurianuales para ampliar la producción de armamento y fortalecer la base industrial de defensa del país. A diferencia de los bloques de compra habituales, que suelen pactarse cada tres años, este marco de diez años busca garantizar un flujo estable de pedidos para Lockheed y los cientos de subcontratistas que integran la cadena de suministro del programa El F-35 existe en tres diferentes versiones una de ellas de despegue y aterrizaje vertical y cada unidad cuesta alrededor de 100 millones de dólares. Ni el Pentágono ni Lockheed precisaron el valor total del contrato, que según la agencia Bloomberg sería el mayor en el cuarto de siglo de historia del programa. El F-35, construido con tecnología furtiva que le permite evadir la detección enemiga, es considerado el caza más avanzado del mundo. Actualmente hay más de 1.375 unidades en servicio en fuerzas armadas de distintos países, principalmente en Estados Unidos, y la flota global ya superó el millón de horas de vuelo. El acuerdo se da en un contexto de fuerte demanda internacional por el avión. Estados Unidos aprobó el mes pasado la venta de 48 unidades a Arabia Saudita por 24.300 millones de dólares. A su vez, Turquía, expulsada del programa en 2019 por la compra de un sistema de defensa aérea ruso, expresó recientemente confianza en recuperar el acceso a los aviones, una posibilidad que Israel rechaza de forma enfática. El acuerdo abarca los pedidos internacionales correspondientes a los lotes 21 a 30, además de las adquisiciones estadounidenses. El modelo plurianual busca generar economías de escala que beneficien a los operadores extranjeros mediante una cadena de suministro más estable y una mayor previsibilidad industrial. Lockheed Martin sostiene que la contratación a largo plazo permitirá reducir costes y reforzar el sostenimiento de la flota global. La compañía también señala que el modelo no modifica el proceso de asignación de los puestos de producción a los distintos clientes internacionales, cuya coordinación seguirá correspondiendo a la Oficina del Programa Conjunto del F-35. Mientras el F-47 y el F/A-XX, los próximos cazas de nueva generación a cargo de Boeing, y el bombardero B-21 Raider de Northrop Grumman todavía no entran en producción, el F-35 deberá cubrir el retiro gradual de aviones de cuarta generación como los F-15 y F-16, que llevan décadas en servicio.
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Por José A. Quevedo Con la finalidad de impulsar el desarrollo tecnológico, y la fabricación de Vehículos Tácticos Blindados, la Dirección General de Industria Militar (DGIM), llevo a cabo en el año 2018 la fabricación de veinte vehículos Blindados DN-XII, con nueva tecnología coadyuvando a disminuir la dependencia tecnológica y con esto satisfacer las necesidades del personal militar para atender la demanda de la sociedad mexicana, en materia de Seguridad Nacional. Las principales diferencias físicas en el exterior entre el DN-XI y DN-XII se encuentran en la parte frontal del vehículo, en especial en la parrilla y cubierta del motor o capó, aunque el DN-XII es un desarrollo que alcanza velocidades de 130 kilómetros por hora, transportando 11 pasajeros y pesa media tonelada menos que los anteriores blindados ligeros, esta montado sobre un chasis de un camión Ford F-550 con tracción en sus cuatro ruedas impulsadas por un motor de ocho cilindros en V turbo diésel OHV Power Stroke de 6.7 litros de desplazamiento con 330 hp, su blindaje es integral de nivel STANAG Level 3, sus ruedas son del tipo RunFlat que le permiten rodar, aunque hayan recibido impactos balísticos. En su momento se conoció que se firmó un convenio de colaboración y transferencia de tecnología, para el diseño y fabricación de los diferentes componentes, ligeramente modificados según las necesidades específicas del instituto armado, para que DGIM ensamblara los mismos en sus instalaciones. Un punto central exigido por la DGIM fue que el kit de armado contenga piezas sin soldadura. “El blindaje modular deberá ser atornillable, de forma que permita el reemplazo de una pieza de blindaje individual a nivel de taller, usando solo bulones (sin soldadura)”, se señalaba en las especificaciones. En los requerimientos de la DGIM se especificaban parabrisas blindados, protección blindada para la toma de combustible, aire acondicionado original del chasis para el piloto y copiloto y aire acondicionado para la caja blindada, faro buscador de led con giro de 360 grados con control alámbrico y carcaza resistente a la intemperie y a los golpes, así como monitores con pantalla LCD con una resolución de 640×234 pixeles, una cámara Fish Eye de alta resolución, dos cámaras IP móvil para exteriores y de alta resolución. Se solicitaron también tres troneras en los kits de armado, paredes de fuego para la parrilla, cofre y componentes vitales del motor. Las paredes de fuego deben resistir disparos de munición calibre 0.50, con BO de núcleo de acero. El blindaje transparente debía ser capaz de detener disparos de armas calibre 0.50, granada personal, DM51, 7.62x51mm, además de resistir proyectiles que alcancen una velocidad de 895 metros sobre segundo. Al término de su construcción el DN-XII conto con varios certificados como el de calibración y pruebas de laboratorio para la operación del vehículo, el certificado de la Norma ISO 9001:2008 sobre diseño y manufactura de blindaje ligero con materiales Composites para protección personal, el número en el catálogo de la OTAN que debe tener la empresa fabricante, así como el certificado de garantía de calidad del blindaje opaco por 10 años y el transparente según la póliza del fabricante del vidrio blindado. En la actualidad los DN-XII operan con unidades de Infantería y de Fuerzas Especiales del Ejercito Mexicano usando ametralladoras pesadas Browning M2 de calibre.50 así como ametralladoras de propósito general Fabrique Nationale FN MAG calibre 7.62 mm.
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Por Jose A. Quevedo La Fuerza Aérea Mexicana ha implementado un nuevo esquema de pintura institucional en color amarillo para los aviones de entrenamiento Pilatus PC-7 de la Escuela Militar de Aviación (EMA). Durante el pasado desfile aéreo militar una formación de diez de estas aeronaves sobrevoló es espacio aéreo de la Ciudad de México como parte del Pase Masivo de 99 Aeronaves al inicio de este. El diseño recupera el característico color amarillo utilizado originalmente por la institución en 1978, cuando los primeros PC-7 fueron incorporados a la EMA. Los PC-7 operados en la Escuela Militar de Aviación portaron un color amarillo para distinguirlos como avión de adiestramiento mientras que los que operaban los Escuadrones Aéreos llevaban un camuflaje de tres tonos y la parte inferior en color gris claro. Con la reorganización de la FAM en 1998, todos los aviones de flota PC-7, pasaron a ser de un color verde obscuro. El tono amarillo funciona como distintivo estándar internacional para aeronaves destinadas a la instrucción de vuelo y facilita las labores de localización por parte de los equipos de búsqueda y rescate (SAR) en eventuales aterrizajes forzosos o accidentes. Estos PC-7 continúan operando en el adiestramiento del cuarto año de la carrera de piloto aviador militar en Zapopan, Jalisco mientras se evalúa su relevo generacional por plataformas mas modernas. Desde su incorporación a finales de los años 70 y principios de los 80, el PC-7 demostró ser un turbohélice robusto, confiable y noble para la enseñanza de acrobacia, vuelo nocturno, por instrumentos y formación táctica. Formó a generaciones de oficiales que protegen el espacio aéreo mexicano. Con la llegada del T-6C Texan II a las filas de la FAM, comenzó el retiro gradual del que fue el avión táctico más numeroso de esa fuerza, el Pilatus PC-7, todos los aviones restantes, alrededor de treinta, se concentraron en la Escuela Militar de Aviación. No obstante, mantener una flota con más de 40 años de servicio implica costos logísticos cada vez más caros, escasez de repuestos y un esfuerzo sobrehumano por parte del personal de mantenimiento militar. Volar plataformas análogas en pleno siglo XXI impone limitaciones operativas y riesgos de seguridad que se vuelven cada vez más difíciles de mitigar, por ejemplo, el PC-7 no cuenta con asientos eyectables como si los tiene el T-6C Texan II o el Super Tucano. El motivo principal para el reemplazo trasciende la fatiga del fuselaje: se trata del desfase de la doctrina de vuelo ya que mientras los cazas, aviones de transporte y helicópteros modernos operan con pantallas multifunción, HUD (Heads-Up Display) y aviónica digital de última generación con sistemas de Cabina (Glass Cockpit), los cadetes de la EMA continúan realizando la transición inicial en cabinas eminentemente analógicas, además pasar de un entrenamiento elemental análogo a plataformas operativas digitales genera una brecha de aprendizaje compleja y costosa. El reemplazo del Pilatus PC-7 no debe entenderse como un gasto superfluo o un lujo institucional, sino como una inversión directa en la seguridad del espacio aéreo nacional y la vida de los pilotos militares. Garantizar que la Escuela Militar de Aviación cuente con vectores modernos, seguros e interconectados es fundamental para mantener una Fuerza Aérea Mexicana moderna, disuasiva y capacitada para responder a las exigencias operativas de las próximas décadas.
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